jueves, 26 de abril de 2018

Al césar lo que es del césar



Dice el refrán que cree el ladrón que todos son de su condición. En una democracia, cualquier funcionario público, también los alcaldes, debe justificar cada gasto oficial que realiza dentro o fuera del país. Esto viene a cuento con el viaje realizado a Chile por Pedro Santisteve, el concejal de Urbanismo Pablo Muñoz, el coordinador de Ebrópolis, Michel Zarzuela y el asesor Raúl Royo. El motivo de tales desplazamientos fue una cumbre del Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano. Al Alcalde le acompañaron su mujer y su hija. El montante de gastos justificados ascendió a 5.944,68 euros. Pero la oposición municipal, además de la exigencia del desglose de tales gastos, critica duramente que Santisteve efectuase ese viaje coincidiendo con la gran crecida del Ebro. Como digo, los gastos de viaje siempre deben ser justificados y el Alcalde tiene obligación de presentar todas las facturas y gastos producidos. Pero lo que ya no comprendo es que la oposición le “acuse” de haberse ausentado mientras el río Ebro aumentaba su caudal a su paso por Zaragoza. ¿Acaso se había producido una catástrofe? Pedro Santisteve tendrá defectos, como todos los seres humanos, pero también sería bueno que se resaltasen sus virtudes. Y que a mí me conste, la ciudad de Zaragoza ha amortizado 80 millones de euros en un año y ha reducido la deuda con las contratas y los servicios a la mitad.  Al  césar lo que es del césar.

miércoles, 25 de abril de 2018

La señora de los zapatos de Prada




En un sesudo análisis dentro de las páginas de El País, Berna González Harbour pone el dedo en la llaga. A propósito de Cifuentes, señala: “Se esperaba una dimisión limpia o una moción de censura, pero triunfó la tercera vía: la humillación sacada de los cajones de mugre”. (…) “Desde algún cajón mugriento en un despacho oscuro salió un video que creían destruido con una humillación registrada: la de una líder política entonces vicepresidenta de la Asamblea de Madrid, pillada como adolescente robando un par de cremas”. Y Cristina Cifuentes no pudo esperar al Dos de Mayo y tuvo que dejar su despacho de la Puerta del Sol después de haber llegado la ministra Cospedal para enviarle un recado de Rajoy. Eso del motorista –según se desprende- ya no se estila, como se hacía en los tiempos de Franco. Ahora Rajoy  han preferido enviar a la ministra de Defensa en persona para leerle la cartilla. ¡Qué pena! Cifuentes no podrá imponerle una condecoración, la Medalla de Madrid,  a Alfonso Ussía, otro que tal baila. Lo de Madrid, como lo de Valencia, son vodeviles para entretener a una ciudadanía que ya está harta de tanto mangante aforado. El verdadero problema de España es que gobiernan los que se creen impunes, olvidando que ya no está presente en El Pardo la momia de un dictador al que sólo le preocupaba el contubernio judeo-masónico, que era la cábala de los que ganaron la Guerra Civil. Éstos de ahora, muchos de ellos nietos de los que mantuvieron aquel ominoso régimen, han entendido que la Qabbaláh, esa escuela de pensamiento esotérico, dicho así, en hebreo, significa “recibir”. Y sin pensarlo dos veces, han recibido sobres en negro, títulos falsos expedidos, al menos que yo sepa, por  una Universidad pública, prebendas a tutiplén, etcétera. Lo que desconocíamos los ciudadanos era la cleptomanía de Cifuentes. Me ha venido a la cabeza aquel programa de radio del Consultorio de Elena Francis patrocinado por “crema Pons, belleza en siete días” donde se daban consejos de sacristía y alcanfor a las amas de casa sumisas que escribían a la emisora. Más tarde se supo que Elena Francis tampoco existía como persona física y que las cartas enviadas pasaban por una censura absurda. Todo fue un invento de Juan Soto Viñolo y que habían concebido los acaudalados José Fradera y su mujer, Francisca Elena Bes Calbet, propietarios de los Laboratorios de Belleza Francis, ubicado en la barcelonesa calle de Pelayo. Aquellas cartas, muchas inventadas, eran redactadas por la filóloga Pietat Castanya. Curiosamente, en julio de 2006 en la masía de Can Tirel, un deshabitado caserío de Cornellá de Llobregat, unos operarios del Ayuntamiento encontraron por azar decenas de miles de cartas de oyentes. Pero aquella fue otra historia. Lo conocido ahora sobre la cleptómana Cifuentes ha sido muy cutre. Según  OKDiario, Cifuentes sustrajo dos botes de crema antiedad en uno de los lineales de un Eroski de Puente de Vallecas en 2011. Descubierta por una dependienta, ésta avisó a un empleado de seguridad, que le revisó el bolso y dentro aparecieron los dos botecillos de color rojo. “Es aquella señora, la de los zapatos de Prada”, señaló.  Pero Cifuentes, que tuvo que reconocer que los había sustraído y pagar su importe (algo más de cuarenta euros), alegó que se los había llevado por error, que no sabía cómo habían acabado en su bolso. Por cierto, un bolso amplio que tenía el sello del Canal de Isabel II, organismo cuyo saqueo ocupa el caso Lezo y que mantuvo unos meses a Ignacio González en la cárcel. Uf, ¡qué vergüenza!  

martes, 24 de abril de 2018

Quo prodis?



Lo cuenta el diario El Mundo y yo no voy a desmentirlo: “La Seguridad Social soporta un millón más de jubilados que en 2008 con 800.000 cotizantes menos”. Es decir, que las pensiones a día de hoy ya suponen el 41% de los Presupuestos Generales del Estado. Lo que no cuenta el Gobierno que preside Rajoy es que el número de cargos políticos y altos cargos públicos también continúa subiendo y nadie desde el Gobierno lo pone en cuestión. Como tampoco se pone en cuestión el dinero destinado a la Corona. El importe total de las pensiones está en 8.965 millones de euros mensuales y si se incluyen las prestaciones por orfandad, viudedad e incapacidad permanente sobrepasa ese montante con creces. Queda claro que será necesario buscar nuevas fórmulas de financiación para equilibrar ese déficit presupuestario. Y el Pacto de Toledo, ¡para qué sirve? Y los sindicatos, que cobran pingües subvenciones estatales a cambio de ponerse de perfil frente a los salarios de hambre de muchos trabajadores, ¿qué proponen?  Y la Iglesia Católica, que recibe del Estado 13’2 millones  de euros mensuales,  ¿a qué los destina? Porque, que yo sepa, Cáritas recibe más dinero de la casilla del IRPF “otros fines sociales” que de la Conferencia Episcopal. Conque menos medallas. En resumidas cuentas: ese disloque, ¿a quién beneficia?

lunes, 23 de abril de 2018

La compasión humana



Pues nada, lo mejor será detener a Willy Toledo, enjaularle y meterle una cadena perpetua revisable que se caga la perra. De ese modo, ese grupúsculo de abogados católicos que mea en arco y que le denunció en los tribunales de Justicia podrá respirar tranquilo. No puede ser que Willy, con aspecto de diablo, o de rojo con rabo en forma de látigo de siete colas siga haciendo de las suyas, es decir cagándose en todo lo que se mueve en este planeta y en el éter celeste. Mejor aún, que le apliquen la ley de fugas y dejarle que se escape mientras es conducido a prisión, y pegarle dos tiros de extranjis con naranjero, que es arma aseada, pareciendo que los guardias que lo custodian no violan el derecho de hábeas corpus, así, por la espalda, para darle más credibilidad a la fuga, en evitación de que luego lleguen los hijos de esos guardias a la escuela y el maestro les pregunte “¿sabes lo que ha hecho tu padre?”, como hacen ahora los maestros a los chicos hijos de guardiaciviles en Cataluña. Willy Toledo es malo, sin mezcla de bien alguno y sus pecados sólo pueden aliviarse con la mazmorra, también con la confesión ante el penitencial y una peregrinación a Fátima con insignia, talega y bordón, y latigazos en cada mojón kilométrico para su mortificación. Willy Toledo que se vaya preparando. Haría bien en ir conociendo las tarifas y aranceles para monjes, extraído del Poenitentiale Columbani, para que le sirviese de referencia tras demostrar la atrición necesaria, o así lo entendía san Basilio, el Monocanon de Focio y las instrucciones de san Carlos Borrromeo: homicidio o sodomía: ayuno de diez años; fornicación (una vez), tres años; fornicación (varias veces) o robo, siete años; masturbación, un año, etcétera. Los cánones penitenciales hay que respetarlos siempre. El actor Rafael Álvarez “El Brujo” dijo en cierta ocasión que “todos llevamos dentro a un Aznar y a un Willy Toledo”. Hizo tales declaraciones con ocasión de la representación en Madrid de “El asno de oro”, una reflexión sobre la corrupción y el momento en el que el ser humano descubre que aquello en lo que cree es mentira.

domingo, 22 de abril de 2018

La Feria



Pascual González, que es un jardinero de la palabra, define la Feria de Sevilla como si estuviese podando un seto entre trepadoras buganvillas. Hay que ser andaluz para entender lo que sucede durante una semana en el recinto de El Tardón. Rasgueo de guitarras, buchitos de vino oloroso, faralaes, coches de tiro, farolillos, juerga de los pudientes y estupor de los voyeurs  y los papafritas que desde fuera de las casetas intuyen como se divierten los que están dentro. Siempre hubo clases y apellidos con nombres de brandys y familias endogámicas que dominan el cotarro. Y cuando un sindicato horizontal planta su caseta para que puedan divertirse los suyos, sucede que algo se enturbia y se monta el rosario de la aurora.  No se debe mezclar el agua con el aceite. Y en la calle hasta murió un caballo de hambre y cansancio ante la indiferencia de todos. Luces y sombras en una Feria de Abril que ahora acaba. Dice Pascual González: “La Feria son las cortinas cerradas de una caseta por una improvisada reunión que nadie organizó pero que reunió, al azar, al cantaor que llega hartito de aguantar a los mandamases y aparentaores, al guitarrista que aún no ha afinado sus dedos sobre las seis sultanas de su sonanta, a la bailaora que necesita la libertad de un revuelo, sin tasas que la midan, el genio de un patá que sea enmarcada en las retinas de los que siempre saben estar... Escuchar es tan especial como levantar el catavino en el instante preciso... La borrachera no se busca, hay que saber cuál es el ralentí exacto de remojar las gargantas”. Y ahora, cuando todavía está fresca la cera de los cirios en el suelo de Sierpes; cuando cesa el jaleo de una semana enloquecida; cuando un 0-5 ha roto en La Peineta madrileña las ilusiones de “los palanganas”; y cuando en los juzgados  se airean las vergüenzas de los ERE,  lo que toca es esperar la llegada del Lunes de Pentecostés y del Rocío, la caravana de carretas, caballos y todoterrenos por caminos polvorientos, los soníos negros, las fotos para el papel couché de las revistas de la bragueta y el abrazo a la Blanca Paloma en la meta de Almonte, en las marismas del Guadalquivir. En el Sur nunca cesa la batahola. Quizás eso mantenga vivos a sus ciudadanos, con la que está cayendo…