sábado, 26 de mayo de 2018

¡A la fila, como todo aficionado!



El diario gratuito 20 minutos.es cuenta que “la hija de Elena de Borbón, Victoria Federica Marichalar, asistió a la “Corrida de la Cultura” en la Plaza de las Ventas integrada dentro de la programación de la Feria de San Isidro. No criticaré su  presunta afición a las corridas de toros heredada de su madre y de su abuelo, el anterior jefe del Estado. Para gustos, los colores. Lo que sí llama la atención lo que señala ese diario: “Apenas 30 minutos antes de que comenzase la corrida, Victoria Federica obvió la larga cola de gente esperando para entrar en la plaza y se presentó directamente en la entrada junto a dos amigos, lo que desató la ira de muchas personas que se encontraban haciendo cola. Ante esa situación, la hija de la infanta Elena abandonó esa entrada y terminó accediendo a la corrida por otra puerta si hacer fila”. Mal hecho. A mi entender, parece de mal gusto pretender “colarse” en una larga fila de aficionados “por todo el papo” por el hecho injustificable de ser sobrina de Felipe VI. No es de recibo que en pleno siglo XXI existan todavía en España privilegios de la Edad Media. Este país no está para coñas y el número de ciudadanos hartos aumenta cada día que pasa. El hecho de que España esté conformado en su forma de Estado como una Monarquía Parlamentaria no le da derecho a la hija de una infanta a saltarse a la torera, y nunca mejor dicho, una fila de aficionados que esperan impasibles, a la intemperie y con infinita paciencia poder entrar en un recinto acotado. Ni los ciudadanos  deben consentirlo en un Estado de Derecho.

jueves, 24 de mayo de 2018

Se funde la máquina



Me van a permitir que dé nombre a mi escrito de hoy con el título de una canción de Gato Pérez, esa que dice: “Se funde la máquina/ de noche y de día/ y el artista cada noche/ se juega la vida”. Sobre las últimas sentencias del caso Gürtel conocidas hoy, la Audiencia Nacional entiende que las cónyuges  “no eran simples objetos” en las tramas corruptas, en referencia a Ana Mato, Rosalía Iglesias y Carmen Rodríguez Quijano. Es –lo leo en El País-la llamada “Teoría de la ignorancia deliberada”, cuando la realidad es que ellas habían sido partícipes a título lucrativo. No eran precisamente las manolas de Federico García Lorca: “Granada, calle de Elvira, / dónde viven las manolas, / las que se van a la Alhambra, / las tres y las cuatro solas. / Una vestida de verde, / otra de malva, y la otra, / un coselete escocés / con cintas hasta la cola”.  Pero bueno, a lo que iba, existe una sentencia del Tribunal Supremo que definía la "Teoría de la ignorancia deliberada" de la siguiente manera: “Quien se pone en situación de ignorancia deliberada, sin querer saber aquello que puede y debe saberse, y sin embargo se beneficia de la situación, está asumiendo y aceptando todas las consecuencias del ilícito negocio en el que voluntariamente participa”. Y a todos los ciudadanos habituales lectores de prensa y televidentes con capacidad de análisis de los diversos informativos (con la excepción de Radio Televisión Española) nos vienen a la cabeza por asociación de ideas aquellas declaraciones en sala de vistas de Cristina de Borbón en el caso concreto donde se imputaba a Iñaki Urdangarín en el Caso Nóos. La hija segunda del entonces jefe del Estado Juan Carlos de Borbón también dijo en su día desconocer los “trabajos” de su marido arguyendo que “no hablaban de esos temas”. Finalmente Cristina de Borbón fue absuelta de toda culpa por los delitos que le imputaba el sindicato Manos Limpias, que ejercía la acusación. La Audiencia Provincial de Baleares entendió que Cristina de Borbón “no gestionó, no decidió, no autorizó ni participó en los presuntos delitos fiscales de su marido”. El tribunal dio por buenas las tesis del fiscal Pedro Horrach y de la Agencia Tributaria (frente a las acusaciones del juez Castro y de la abogada de Manos Limpias, Virginia López Negrete) de que Cristina de Borbón “no pudo ser cooperadora necesaria de los dos delitos fiscales por los que fue condenado su marido porque ella no era administradora de la sociedad Aizoon, ni tenía firma, ni existía prueba de que conociera que su marido estaba declarando sus ingresos personales como ingresos de la sociedad familiar”. ¿Hubo trato de favor hacia la infanta? Yo, al menos, no lo sé ni tengo capacidad bastante para valorarlo. Pero hay ciudadanos que entienden que todo aquello pareció como salido de una fantasía con mucho de pesadilla, o al revés. El pensamiento es libre, o sea.

miércoles, 23 de mayo de 2018

Una seria advertencia



Un editorial de hoy en El País recoge las serias advertencias del gobernador del Banco de España frente a los triunfalismos del Gobierno. La precariedad salarial,  la falta de competencia en los mercados y la caída de la productividad son los tres pivotes sobre los que gira una economía española hilvanada con alfileres. La precariedad laboral, que ya se ha hecho crónica, según Linde, “lastra la productividad e impide que crezca valor añadido”. Ignoro cuantos días de trabajo son necesarios en Venezuela para poder adquirir un pollo. Ne importa una higa. A mí, como ciudadano, me interesa que en España se termine con “el pollo” de las corruptelas del partido que sustenta el Gobierno, que parecen no tener fin. Ahora, la Audiencia Nacional, que a mi entender carece de sentido desde la desaparición del terrorismo etarra, envía a juicio por sedición a Josep Lluís Trapero y a la cúpula de los Mossos, o sea, a la intendente Teresa Laplana, el exdirector de los Mossos Pere Soler y el ex secretario general de Interior de la Generalitat César Puig, y la juez Lamela lo eleva a la Sección Primera de la Sala de lo Penal para su enjuiciamiento. En qué quedamos: ¿hubo en Cataluña sedición por omisión, rebelión, delito de organización criminal, intento de secesión, malversación de fondos por parte de Puigdemont, falta de patriotismo, o las seis cosas juntas? Vale, pues que los juzguen y acabemos de una vez con este mal sueño. El exministro alemán de Medio Ambiente y de Agricultura Jürgen Tritin, declaraba a Salvador Martínez, del diario digital El Español, que “la cuestión del independentismo catalán debe resolverse en el marco de la Constitución española”. Un asunto político, quiero entender, que de ninguna de las maneras debiera resolverlo los tribunales de justicia. También señalaba Trittin que “después de la España franquista, los gobiernos de España, ya fueran del PP o el PSOE, estuvieron durante mucho tiempo pendientes de formar mayorías con los partidos nacionalistas. Los gobiernos centrales pagaron un precio por esos votos: las regiones se aprovecharon de eso”. (…) “El problema, en mi opinión, -sigue declarando Trittin- es que Mariano Rajoy no es capaz de negociar. Yo no le veo interesado en la extradición de Puigdemont. No tiene mayoría en el Parlamento. Está en el poder porque es tolerado por unos y otros y bajo mucha presión en las encuestas. Su partido está ya detrás de Ciudadanos”. Y lo que te rondaré, morena.

martes, 22 de mayo de 2018

Delirio y puertas giratorias



Cuenta Millás que “somos hijos del delirio”. Ayer toda Huesca, una ciudad que no llega a los 50.000 habitantes se acostó más relajada. Su equipo deportivo subía a los cielos de la Primera División y los oscenses entraban en un absoluto delirio de grandeza. Se lo merecían equipo y afición. Ya han dicho los empresarios que los días de partido se abrirán las tiendas. Sí, verdaderamente somos hijos del delirio. En la ciudad de Zaragoza, en cambio, el mosqueo es de libro. ¿Y si el Real Zaragoza no consigue superar el play off? El delirio, en Psiquiatría, es una condición que presenta rápidos cambios en el estado mental que causa confusión y cambios en el comportamiento. En este caso, para mejor. Quizás ahora comience a tener sentido el aeropuerto de Huesca-Pirineos, entre Alcalá del Obispo y Monflorite, que costó 40 millones de euros de dinero público y acumuló sólo 95 pasajeros en 2016 y 257 pasajeros en 2017. Pero ese mismo año, los dineros públicos invertidos superaban ya los 70 millones de euros si se añaden los gastos de mantenimiento. El Gobierno de Aragón (todos recordamos las palabras de Biel (entonces dueño del cotarro en el PAR) estimó en su día, también con absoluto delirio, que ese aeropuerto iba a ser “la gran puerta para el turismo del Pirineo”. Y yo añado: “Y también para los intereses de Aramón”, donde el Gobierno de Aragón tenía puestas todas sus complacencias.  Un aeropuerto, digo, con defectos de ejecución en el proyecto que incluían incumplimientos de normativa internacional. Dada la situación caótica, AENA optó por recortar al máximo los costes por su insostenibilidad. Aquel “aeropuerto fantasma” llegó a tragarse cada día 9.000 euros en nóminas de personal y mantenimiento para sostener sus instalaciones sin viajeros.
  
Y esta mañana nos desayunábamos los españoles con la detención del exalcalde de Benidorm y exministro del PP Eduardo Zaplana, aquel político valenciano que dijo en su día que había entrado en política para hacerse rico. Ya fue nombrado en los casos Lezo y Púnica y ahora se le investiga por presuntos delitos de cohecho, blanqueo de capitales y cobro de comisiones ilegales. Salió de la política por la puerta giratoria  con destino a Telefónica, donde César Alierta le había dado por todo el morro un  cargo muy bien retribuido relacionado con asuntos públicos de esa compañía. De inmediato, al conocerse la noticia, ha sido cesado en la compañía de telecomunicaciones y el PP le ha suspendido de militancia. A don Tancredo le empieza a oler el trasero a fosfatina con tanto desaguisado en sus filas. Y esperen, que la cosa no ha hecho más que empezar. Según el diario El País, “Zaplana ha sido detenido cuando se disponía a entrar en un Audi negro de gran cilindrada. Dos agentes de la UCO lo han interceptado y lo han conducido a la acera de enfrente. El expolítico iba acompañado en el momento de su detención por dos escoltas, agentes de la Policía Nacional. Se trata de una protección que la Generalitat valenciana ofrece a todos sus expresidentes, aunque en la actualidad solo la mantienen Zaplana y Francisco Camps”. Somos hijos del delirio, sí, pero del delirio provocado por unos sinvergüenzas redomados y neofranquistas que anidan en las filas del partido que sustenta el Gobierno que preside Marian Rajoy. ¿Acaso me lo invento? Y luego dicen que no hay dinero para los jubilados… ¡Hace falta ser cínicos!

lunes, 21 de mayo de 2018

La otra batalla de Toro



Lo que está aconteciendo en Toro (Zamora) me recuerda la novela de Gabriel Chevallier, Clochemerle, donde la mitad de los vecinos de un pueblo se enfrenta a la otra mitad por la instalación de unos urinarios. Hoy, Lunes de Pentecostés, los toresanos acuden a una campa próxima a la azucarera donde está situada la ermita del Cristo de las Batallas, para celebrar una fiesta campestre. Pero el Partido Popular niega que tal ermita esté inscrita en el Registro de la Propiedad a nombre del Ayuntamiento que preside el socialista Tomás del Bien, al tiempo que rechaza que esa edificación esté incluida en el inventario municipal. Según el portavoz municipal del PP, José Luis Prieto, “la Corporación confunde la propiedad de la parcela, que es de titularidad municipal, y la del edificio, es decir la ermita, que corresponde al Obispado". Algo similar a lo que sucede con la Colegiata, de titularidad de la Iglesia pero asentada en suelo público. En ese sentido, El Correo de Zamora señala hoy que “el portavoz de la formación popular de Toro reclama una vez más al Ayuntamiento que resuelva el recurso presentado y que si tiene datos que corroboren esa posibilidad que los pongan encima de la mesa. Esto evidencia, para José Luis Prieto, que no existe ninguna prueba y que el PSOE, encabezado por Tomás del Bien, se limita a insultar cada vez que el PP saca un tema”. Y ya puestos a sacar trapos sucios, Prieto “dice estar harto de escuchar constantes referencias sobre la poca colaboración de la Diputación de Zamora con Toro", alegando que  "la Diputación ha habilitado ayudas para la Ruta del Vino o la apertura de monumentos, ¿cuánto ha puesto el Ayuntamiento?". En fin, una fiesta que debería alegrar a todos los toresanos, más parce que los hubiese dividido. Pero no creo que llegue la sangre al Duero. La verdadera batalla de Toro fue consecuencia de una crisis sucesoria a la muerte de Enrique IV de Trastámara  (hijo de Juan II con su primera mujer) que alentó la formación de una coalición, apuntalada por Luis XI de Francia y encabezada por Alfonso V de Portugal, que invadió Castilla desde Portugal en apoyo de Juana la Beltraneja, hija de Beltrán de la Cueva (ya que Enrique IV era un perfecto eunuco, según describe Gregorio Marañón en un serio ensayo) y con la que el rey portugués se casó  en mayo de 1475. Ya en 1465, con los bandos enfrentados, los nobles rebeldes coronaron al hermano de Enrique IV (Alfonso) en una ceremonia que se dio en llamar “la Farsa de Ávila”. Pero Alfonso murió tres años después. Cuando fracasaron las negociaciones con Isabel, hermana de padre de Enrique IV, y casada con Fernando II de Aragón, los dos bandos se reunieron en El Tiemblo, en el cerro de Guisando, sin llegar a acuerdos. Finalmente, una guerra civil terminó dando el triunfo de los partidarios de Isabel. Colorín, colorado…