lunes, 31 de diciembre de 2012

EL zurupeto Rajoy




Esta noche, un poco antes de las doce, todas las televisiones estarán con el foco puesto en el reloj de la vieja Casa de Correos de la Puerta del Sol. La gran afluencia de madrileños asistentes a las doce campanadas desplazará por unas horas a los zurupetos, esos personajes pintorescos que tan bien conocía Ramón Gómez de la Serna. Éste dejó escrito en su “Historia de la Puerta del Sol”  que un día de alarma, un centinela colocado en una de las esquinas mató de un tiro a un pobre aguador que pasaba tranquilamente con su cuba al hombro; y que, reconvenido por aquella barbaridad, contestó muy serio: “Yo cumplo con mi obligación; a mí me han puesto aquí para evitar desgracias”. Con Rajoy pasa algo parecido. Los españoles le votaron mayoritariamente un 20 de diciembre, hace ahora un año, para que recondujera una situación en la que no terminaban de aflorar los brotes verdes anunciados por Zapatero. El balance de resultados a fecha de san Silvestre de 2012 no ha podido ser más adverso. Pero Rajoy,  como el centinela de la Puerta del Sol, al que le habían colocado para evitar desgracias, ha hundido el poder adquisitivo de los hogares con una brutal caída en su capacidad de compra. En cambio, la mano derecha del zurupeto Rajoy, la secretaria general del PP María Dolores de Cospedal, acaba de declarar haber ganado durante 2011 nada menos que  158.388 euros netos, desglosados de la siguiente manera: 88.897 euros netos como secretaria general del PP, 31.775 euros del Senado, 36.082 como presidenta de la Junta de Castilla-La Mancha y 1.634 por trienios como abogado del Estado. Pero todo lo ha cobrado, eso sí, por el bien de España. Mientras, el pobre Rajoy se ha convertido, por desgracia para él, en un triste vendedor de humo; o, mejor aún, en una especie de zurupeto decimonónico que, con los brazos en jarras, como el anuncio de “Tío Pepe”, permanece inmóvil en tal postura y dentro del semicírculo del “kilómetro cero” pretendiendo vender a los turistas lentes ahumadas para poder ver eclipses de sol.

sábado, 29 de diciembre de 2012

La resolana del plumilla




“Dime cuándo tú vendrás, dimmi quando... quando... quando...”.  ¿Se acuerdan de aquello que cantaba Luis Enrique Barrueto? Ussía, en su artículo “¿Cuándo?”, llama en La Razón a Artur Mas “chulo de rambla”. Todo por haber tapado con un paño negro el retrato del Rey en el Palacio de San Jaime. Artur Mas sale al paso aclarando que “son cosas del servicio de protocolo”. A mi entender, Juan Carlos I no necesita de Mr. Próper para limpiar su imagen o para protegerse. El Estado tiene habilitados mecanismos bastantes como para que, con la Constitución en la mano, la persona que ejerce la Jefatura del Estado esté protegida convenientemente. España es un Estado de Derecho y, en consecuencia, existe la libertad de expresión. Pero todo exceso en la utilización de esa libertad, cuando va en detrimento del albedrío de otro ciudadano, debe corregirse con los mecanismos legales de los que dispone ese Estado. Y el columnista Ussía, a mi entender, no tiene ningún derecho a llamar “chulo de rambla” al presidente de una Comunidad Autónoma, llámese Cataluña, Aragón o Murcia. Ussía expone en su columna que “en el fondo, lo que Mas siente cuando desprecia al Rey es el regusto de la grosería, la resolana del paleto instalado en la cumbre”.  Resolana, según la RAE, es, respecto de un sitio, “donde se toma el sol sin que moleste el viento”. Si les digo la verdad, a mí tampoco me agrada que el retrato del jefe del Estado se tape con un paño negro cuando preside la sala de plenos de una institución oficial, en este caso el barcelonés Palacio de San Jaime. Eso equivale, no a una grosería, como señala Ussía, sino una falta de consideración y de respeto. Grosería es la ordinariez, el desabrimiento, la ofensa; o sea, llamarle a un ciudadano “chulo de rambla”. Y este Mr. Próper que le ha salido al Rey por la banda de estribor, como a quien le brota un golondrino en el sobaco, aprovecha para arremeter en su columna contra toda la familia Pujol sin venir a cuento,  por aquello de que el Pisuerga pasa por Valladolid. Ussía debería tranquilizarse tomando valeriana, que “La venganza de don Mendo” me consta que ya la escribió su abuelo.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Dinosaurio Hermida



Vuelve Jesús Hermida a RTVE, ahora entrevistando al Rey el próximo día 4 de enero. No se qué pasa en España, pero reaparecer en escena, y en la televisión que pagamos todos con nuestros impuestos, a un dinosaurio de la comunicación al que todos suponíamos que ya habitaba en un geriátrico de muchas campanillas produce añoranza en un país, el nuestro, de escasos horizontes. También sorpresa. Cuentan que la entrevista al jefe del Estado ha sido grabada hoy jueves y que en ella no se incluyen preguntas de actualidad, ni tampoco interpelaciones “incómodas”, como el caso Urdangarín, la caza de elefantes en Botsuana, o el espinoso tema del deseo secesionista de Cataluña por parte de Artur Mas. Hermida, que ya nos deleitó en su día con la llegada del hombre a la Luna, pretende ahora, cuarenta y tantos años más tarde de la odisea del Apolo XI, hacernos creer que en España no existe alternativa posible a la actual forma de Estado. Y se equivoca. Las entrevistas, cuando son atemporales, como hace al caso, nos recuerdan a quienes ya peinamos canas aquel programa de Federico Gallo que se llamaba “Esta es su vida”. Aquella transmisión, recuerdo, tenía una cierta ternura y a lo largo del encuentro con el protagonista, siempre aparecía algún viejo compañero al que no veía desde la mili o desde la escuela. Pues bien, aquí ya se verá en qué queda la cosa. Este es un país inaudito y de difícil manejo, donde la única ley que se respeta desde las altas instancias es la “ley del embudo”. En el último mensaje de Navidad, curiosamente, Juan Carlos I no hizo mención alguna a la desventura del paro ni a la recesión económica que asfixia a los ciudadanos ni a la calamidad que suponen los desahucios un día sí y otro también. A mi entender, al mensaje real de Nochebuena le faltó sensibilidad, quiero pensar que por estar pautado desde el Gobierno. Y uno se pregunta, ¿de qué charlarán el próximo día 4 de enero el Rey, a punto de cumplir 75 años, y el dinosaurio Hermida? Si les digo la verdad, tampoco me interesa. Mirar excesivamente hacia atrás sólo produce frustración y desánimo. Aunque pudiera suceder que yo estuviese equivocado y que la puesta en escena que presente el dinosaurio Hermida agrade a la audiencia. Nada extraño en un país donde los cortesanos, los plebeyos y los lavativas impregnan las columnas de buena parte de los medios de información, al ir dirigidas a unos lectores de natural manso,  poco exigentes y de muy apagada iniciativa.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

Se funde la máquina



Dicen que el último discurso del Rey ante las cámaras ha perdido espectadores. Imaginen que son las 9 de la noche, el ama de casa enfrascada en la cocina preparando la cena de Nochebuena, el marido respandingado en el sofá haciendo zapping, la hija pelando langostinos y su hermano intentando arreglar un ratón de ordenador al que le falla la rueda central. Suena el teléfono. Es una prima a la que sólo ven en persona en bodas, bautizos y comuniones, pero que todos los años se acuerda de felicitar la Navidad. Y en esas, cuando ya se están agotando todos los tópicos al uso, suena el himno nacional y aparece en la pantalla un sereno plano de La Zarzuela. Y a continuación el  Rey de pie aunque apoyado sobre el borde de su mesa de trabajo, de traje azul y corbata verde. La misma pose que antaño ofrecía Carrascal en "Antena 3" en los telediarios de madrugada. Parece que todo lo dice de memoria pero su mirada está fijada en el “prónter”. Se le nota en el vaivén de los ojos, similar al del espectador ante una final de la Copa Davis. El ama de casa deja por unos momentos sus labores culinarias, la hija cesa en pelar langostinos, el marido se afloja la batamanta y se coloca más tieso en el sofá, ahora sujetando una copita de “Calisay” como si se tratase del micrófono de Bobby Deglané, y el hijo olvida el ratón por unos momentos para concentrarse en el discurso real como el pollo en una pastilla de “avecrem”. Hay expectación en el cuarto de estar. Todos los miembros de la casa esperan que el Rey haga alguna alusión al problema catalán y al tema de la corrupción, que lo impregna todo en España.  Nada. Terminado el discurso real  cada miembro de la familia vuelve a lo suyo sin hacer comentarios. Hoy, 26 de diciembre, ha vuelto la prensa a los quioscos y los columnistas practican todo tipo de análisis pormenorizados sobre las palabras de Juan Carlos I y por las bravuconadas de Artur Mas, que desea integrar fuerzas –dice- pero en la UE. Los catalanes siguen de fiesta por ser lunes de Pascua y la mayoría de ciudadanos ha vuelto a retomar sus quehaceres cotidianos con más pena que gloria, cierta pesadez de estómago por culpa del mazapán infame y tras muchos sorbos de Alka-Seltzer”. Se funde la máquina del Estado por falta de engrase y Rajoy empieza a poner en duda si el caballo blanco de Santiago es de color blanco o es, en realidad, un simple efecto óptico.

lunes, 24 de diciembre de 2012

Nochebuena




Cada año, cuando llega el 24 de diciembre, después de desayunar y de mirar por la ventana por ver cómo pinta el día, cumplo con el rito ya casi enfermizo de releer “La Nochebuena de 1836”, de Mariano José de Larra. A otros tipos les da por ir a la parroquia después de una copiosa cena para meterse de lleno en el merengue de la  Misa de Gallo, cantar “pero mira como beben los peces en el río”  y  hasta poder reflexionar tras una homilía en la que el cura ecónomo señala a los feligreses presentes al acto litúrgico lo mal que se está poniendo la cosa en España para todos, con la excepción de la Conferencia Episcopal, de ciertos políticos de pacotilla y de determinados gestores empresariales que se lo llevan crudo por mor de la afición. Puede que se ahorre las excepciones, pero nada cambia con esa omisión. Pero el encasullado cura,  muy en su papel, hace lo típico, es decir, recordar en esas disertaciones que muchos cristianos (se omiten a los moros de la morería, a los inicuos, que no tienen redención posible y a los judíos, que mataron a Dios) no disponen de habitáculo en el que dormir y que, en consecuencia, intentan adormilarse donde pueden o donde les dejan, tapados con cartones del Mercadona. Esos cristianos dejados de la mano de Dios, que no tienen marquesina donde soñar ni pueden echar un polvete con cierto decoro, cuentan las limosnas y, si les llega, se meten entre pecho y espalda un bocadillo de rabas y un “tetrabrik” de vino infame, se atrincheran en su refugio habitual y pasan olímpicamente de lo que significa esa noche para el resto de los humanos. Sobre ese cura de casulla de verde Adviento, que tanto explica que sufre por los desheredados de la fortuna, tal vez Larra, pensando en su criado, tiene un recuerdo para don Quijote: “Come, Sancho, hijo, come, tú que no eres caballero andante y que naciste para comer”. Para Larra, “hasta la voz [de su criado] parece pedir permiso para sonar”. Larra es consciente de que “los filósofos, es decir, los desgraciados, podemos no comer, ¡pero los criados de los filósofos…!”. Esta noche tendremos hasta mensaje real televisado en varios idiomas. Como decía uno de mi pueblo: “De lo que tenemos, no nos falta de nada”. En fín, que ustedes lo pasen bien.

viernes, 21 de diciembre de 2012

La cobardía de Delfín




Delfín Rodríguez escribe indignado en El Correo de Zamora. Cuenta que entró a un bar y decidió tomar una cerveza en la barra para alegrar de alguna manera el día de su cumpleaños. Mientras se la servían, aprovechó para usar el aseo. En el fondo de la taza del urinario observó que habían pegado a modo de diana la foto de “una  mujer vestida, en postura de sirena”. Pero ahí no quedaba la cosa. Durante la micción, aquella hermosa mujer se trocaba en plena desnudez, como sucede con algunos calendarios de bolsillo que regalan ciertos restoranes de carretera a los camioneros cuando paran a comer,  y que al humedecerlos ligeramente pierden toda su ropa. Comprendo que ciertos clientes de bar no atinan de forma adecuada cuando están “algo alumbrados” y necesitan exonerar el líquido contenido en sus vejigas. También, que tal falta de puntería moleste a camareros y clientes. Pero, de tener que poner algo, mejor una diana. Sin embargo, el responsable del bar zamorano de marras, cuyo nombre omite Delfín Rodríguez por manifiesta cobardía, prefirió situar la imagen de una mujer para que evacuasen sobre su cuerpo. Tal actuación, machista y discriminatoria con la Constitución en la mano, constituye causa bastante como para que la autoridad competente clausure el negocio sin más contemplaciones. Pero la autoridad competente, por lo visto, no frecuenta ese establecimiento de bebidas y presumo que tampoco lo hace la autoridad sanitaria, cuya obligación consiste, entre otros menesteres, en comprobar la garantía de los productos de consumo expuestos sobre la barra, la limpieza de la cocina y la higiene de los aseos. De haber vivido ahora, me hubiese gustado conocer la opinión de José Antonio Garmendia respecto a lo narrado hoy por Delfín en la prensa de Zamora, aunque ya dejó claro Antonio Burgos, cuando prologó “La taberna de El Traga”,  que “en la taberna del Tragatapas nunca hubo tapas”. Siempre me quedará la duda de saber si en “El Traga”  había aseos. Posiblemente tampoco. Sevilla no es Zamora ni lo pretende.

jueves, 20 de diciembre de 2012

Siente a un pobre a su mesa




En muchos hogares españoles deberíamos sentar a la mesa a un  pobre en Nochebuena. Donde cenan cuatro, cenan cinco. Pero, aquel que esté dispuesto a sentar a un pobre en su mesa deberá tener en cuenta ciertas premisas en evitación de que el pobre en cuestión pueda sentirse incómodo. Los pobres suelen ser muy triquismiquis cuando detectan determinados detalles indeseables. Por ejemplo, cuando se le coloca un periódico por la hoja de las esquelas debajo del asiento para que no pueda manchar el tapizado de la silla, o si nota cierto distanciamiento familiar cuando le ponemos unos cubiertos de plástico de usar y tirar, un vaso de cartón parafinado como los que utiliza McDonalds cuando tomamos un  “happy meal” y una servilleta de papel. Al pobre hay que dejarle que coma a su albedrío y que pele los langostinos del modo que Dios le dio a entender. Tampoco conviene darle la barrila con eso del nacimiento del Niño-Dios y el humilde portal de Belén. Él pobre, convertido en invitado por una noche, conoce mejor que nadie todos  los portales y todas las bocas de metro, y sabe lo que es pasar frío dentro de unos cartones y sin la compañía de la mula y el buey. Al pobre, tampoco hay que entregarle, en el momento de despedirle, una bolsa de plástico con la ropa vieja sacada del armario del abuelo difunto. Los pobres detectan cuándo la familia desea quitarse lastre de la misma manera que los perros nunca levantan la pata ni orinan en la puerta de la vivienda de los agonizantes. Y de ninguna de las maneras se le debe invitar, tras la copiosa cena, a ver la película “Plácido” en un cómo sillón de orejas mientras toma a sorbitos una copita de anís “Manolete”. Recuerdo que, en cierta ocasión, a mi abuelo no se le ocurrió mejor cosa que acercarse hasta la entrada de una parroquia en la que pedía limosna un pobre de solemnidad, para hacerle entrega de unos zapatos de color maleta que a él le quedaban estrechos. El pobre, muy digno, los rechazó. Le dijo a mi abuelo algo así: “se lo agradezco de corazón, pero yo siempre calzo zapatos negros”. Los pobres siempre se mueven en el vaivén del columpio del decoro y hasta saben palmar de un modo respetable.

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Don Gonzalo González de la Gonzalera




Tomo el título del costumbrista José María de Pereda, donde se enfrentan dos concepciones del mundo distintas, la simbolizada por Osmunda, don Lope y don Gonzalo y la representada por Magdalena. Algo parecido a lo que acontece ahora, salvando las distancias. Ello viene a cuento con las últimas declaraciones del presidente del CGPJ, Gonzalo Moliner Tamborero, fundador y miembro destacado de Jueces para la Democracia, al haber declarado a RNE que viajar en clase turista no da la mejor imagen para quien preside el Poder Judicial y el Tribunal Supremo. Para mí que este magistrado ha practicado un redoble de tambor circense con tales declaraciones. Los cargos públicos, como los que él ejerce, ya están suficientemente bien retribuidos con cargo al contribuyente y gozan, además del debido respeto al empleo, de coche oficial y de guardaespaldas. Gonzalo Moliner es el sucesor de Carlos Dívar, el de los famosos escándalos con sus conocidos viajes a Marbella y por los que se vio obligado a dimitir. Gonzalo Moliner, que ya advirtió en su primera comparecencia  parlamentaria que el futuro próximo de la Justicia “no es en absoluto prometedor”, y que serían  necesaria la provisión de 409 jueces y magistrados más, aunque “en la situación actual no es posible debido a la crisis económica”, nos sale ahora con esos delirios de grandeza. Para Gonzalo Moliner, a tenor de sus declaraciones, la clase turista es para uso de la tropa. Sólo acierta, a mi entender, cuando supone que el futuro de la Justicia no es prometedor. Le ha faltado decir que no es prometedor para aquellos que viajan en clase turista, o sea, para la clase media, que no podrá pagar de ninguna de las maneras las nuevas tasas judiciales adoptadas por el ministro Ruiz-Gallardón. De ahora en adelante sólo se librarán de las nuevas tasas judiciales los pobres de solemnidad, que sólo viajan de acera en acera en las grandes ciudades rebuscando en los cubos de basura. Curiosamente, los pobres de solemnidad, que cada vez son más en este país, tampoco acuden mucho a la Justicia. No tienen pleitos que dilucidar y son de buen conformar.  Conllevan su cruz y dormitan cuando la sociedad les deja un hueco para cabecear arropados con unos cartones del super. Como ciudadano corriente que respeta la libertad individual, jamás me opondré a que Gonzalo Moliner Tamborero, otrora chico del Colegio Salesiano de Burriana, viaje en clase preferente. Eso sí, cuando sus desplazamientos sean privados y se los costee de su bolsillo.

martes, 18 de diciembre de 2012

Intolerable




La felicitación navideña del presidente de la Comunidad de Madrid publicada en su cuenta de Twitter es de mal gusto por lo que tiene de racista. Cuentan en su descargo que “ha sido un error de su equipo”. Pues muy bien, Ignacio González tiene dos caminos: o dimitir personalmente de todos sus cargos políticos, o cesar de inmediato al responsable  que ha pinchado en su enlace. La Derecha española tiene un  problema que debería hacérselo mirar. En sus filas hay indivíduos que alientan la xenofobia y el racismo. Primero dejan sin servicios médicos a los “sin papeles” y, a continuación, lanzan mensajes rayanos en el nazismo. Eso sí, al verse criticados y en una situación claramente comprometida, se limitan a pedir disculpas como si te hubiesen empujado al caminar por la calle. Algunos tipos que mean agua bendita suponen que pedir disculpas al atropellado en su dignidad equivale a acercarse al confesionario para conseguir el perdón inmediato y hacer borrón y cuenta nueva. Cualquier español da por hecho que las cuentas de Twitter de los presidentes de Comunidades Autónomas, que forman parte intrínseca del Estado, tienen como una de las más importantes funciones la de poder ofrecer información institucional tanto a los medios como a los ciudadanos. De ninguna de las maneras puede utilizarse como arma arrojadiza contra personas de distinto color de piel. Por otro lado, mentar a los Reyes Magos en España, con la que está cayendo, es como nombrar la cuerda en casa del ahorcado. Por desgracia hay muchos niños en España que no tendrán juguetes, que todo lo más sólo pueden hacer una comida diaria, y que observan desarmados moralmente y cautivos de una situación que no entienden,   cómo sus padres sufren un quinario insufrible por culpa del desempleo y las amenazas de desahucio de sus viviendas por parte de bancos y cajas de ahorro, para las que sí hay dinero. Visto lo visto, ya he tomado la decisión de mandar al Estado a la mierda. Ignacio González: te escupo en la cara.

El fin del mundo



Como viene a resultar que el próximo viernes se acabará el mundo, si hacemos caso a los mayas, ya no parece necesario que el Rey grabe su anodino discurso de Navidad; que los españoles nos demos mal rato por el espinoso asunto de las hipotecas y de las amenazas de desahucio; que Soria se “justifique” ante los pensionistas por la pérdida de su poder adquisitivo, a los  que se les va a volver a subir un  7% el recibo de la luz en enero; que Rajoy cuente lo que dice que le aconsejó  Merkel y que más tarde ésta lo desmintió; que Rubalcaba diga a Chacón que “hay que plantear un plan distinto para una sociedad distinta”; que Montoro asegure que la Administración pagará a 30 días a los proveedores cuando llegue el verano; que Wert entienda que haya que hacerse un pacto de Estado sobre Educación; y que Draghi pida a Rajoy más reformas. El próximo viernes se acabará el mundo y a tomar por el saco las pompas y vanidades, los capelos cardenalicios, los “dolorosos progresos”, los ERE colectivos, las recomendaciones de la OCDE, de la Conferencia Episcopal, de los padres de la Constitución, de la OMS, del Génesis, que mantenía que el trabajo era una maldición divina,  y de la madre que  parió a tanto falso profeta de la Economía. Hay demasiados jóvenes licenciados sin padrino y excesivos asesores para unos sansirolés políticos que intentan salvar el país jodiendo todo lo que tocan. Aquí ya no caben más tontos. Nos han cercenado las piernas a la altura de la rodilla y nos exigen que caminemos solidariamente hacia un precipicio donde, en su fondo, ya se adivinan brotes verdes. Pero damos vueltas en una puerta giratoria sin salida posible y siempre estamos en el mismo punto de partida. Nos acercamos a la Pascua de Navidad: “gloria in excelsis Deo”. ¡Váyanse a la mierda! Ayer me quedé despierto hasta la madrugada por ver en Televisión Española algo que resultó ser una recreación infumable sobre la Operación Ogro. Resulta que Carrero Blanco, después de asistir a  misa y comulgar, subió al cielo de una azotea dentro de un “Dodge Dart”. Franco dijo, una vez conocido el atentado, aquello de que “no hay mal que por bien no venga”. Como escribió años más tarde Antonio Gala en su “Cuaderno de la Dama de Otoño”, “Franco, para llegar a providencial trepó sobre un millón de muertos, y nuestros obispos garantizaron su providencialidad hasta cuando inauguraba un polideportivo”. El próximo viernes puede ahorrarse Rajoy el Consejo de Ministros. Los decretos-leyes de ese día nunca llegarán a plasmarse en el BOE del día siguiente. Te lo prometo por Rigoberta Menchú.

sábado, 15 de diciembre de 2012

¡Pobre España!




Comenta Rufo Gamazo hoy en El Correo de Zamora que “cuesta reconocerlo: una parte de la sociedad, la más próspera, ha perdido la vergüenza; la otra, la empobrecida, se ha quedado sin capacidad para escandalizarse”. Pues sí, es verdad. Unos y otros estamos adormecidos ante unos acontecimientos que nos sobrepasan. Y la prensa de papel, que necesita publicidad institucional para poder sobrevivir, se limita a sobreponderar asuntos que a muy pocos lectores interesan, tales como que las infantas no felicitarán las navidades en los christmas oficiales, que la figura del rey “se ha recuperado mucho”,  o que Jaime Mayor Oreja ha sido investido doctor “Honoris Causa” por la Universidad Católica San Antonio de Murcia, pese a haber sido “arrinconado” -como escribe Ussía- a la “esquina europea, ese despacho sin mesa ni silla ni papeles ni lámpara en el que fue depositado para no incordiar a los partidarios de los pactos y los mejunjes”. ¿Qué mejunjes? Debería explicarse sin medias tintas para que podamos entender a qué se refiere o dejar de escribir bobadas. Bueno, a nadie se le escapa que existe una parte de la Derecha, más a la derecha, entre los que se encuentran Aznar, Acebes (“otro que cae muy mal a la retroprogresía”) y el propio Mayor, que presuntamente desean arrinconar a Rajoy, al entender que no está cumpliendo las expectativas del modo en que éstos las entienden, y  ya le están haciendo la “pinza”, o el nudo de Lambán, al actual presidente del Gobierno de forma solapada. Y mientras estas cosas acontecen, la Izquierda está en la inopia y la gente del PSOE en el tira y afloja de primarias ahora, primarias más tarde. ¡Hay que ver la prisa que le ha entrado a Chacón! No termina de enterarse esta señora que, aunque sólo fuese por el hecho de haber formado parte del gobierno de Rodríguez Zapatero, debería desaparecer de la escena política por la puerta de atrás y disfrazada de lagarterana, de cabo furriel o de lo que sea, que da lo mismo, y dar paso a otros militantes que no tengan el cerebro en erial y estén menos “contaminados” políticamente. Rajoy, a mi entender, tiene la difícil papeleta de no saber por dónde tirar en sus labores de gobierno, pero el actual consejero de Estado, Rodríguez Zapatero, ¡qué risa!, sí sabemos a qué rincón del mundo nos condujo por su impericia manifiesta.

martes, 11 de diciembre de 2012

Actuamos de figurantes




A propósito del pan, Manuel Martín Ferrand nos recordaba hace unos meses la llegada a España del rey Carlos III  acompañado del despótico italiano Leopoldo de Gregorio, más conocido como marqués de Esquilache, causante de un motín sin precedentes en la villa de Madrid. Como bien señalaba Martín Ferrand (XL Semanal, núm. 1267), el verdadero motín no fue por causa de los recortes de chambergos y capas largas impuestos por ese siniestro personaje, sino que ello sólo fue el estopín que causó la explosión de una ciudadanía harta por los precios alcanzados en el pan, que había duplicado su precio. En la España actual se han producido todo tipo de recortes (Educación, Servicios Sociales, Sanidad, etcétera) y se han acrecentado considerablemente los precios de los productos de primera necesidad por causa del aumento de la inflación y del Impuesto sobre el Valor Añadido. De momento, los que nada tienen, se conforman mansamente con acudir a determinados centros asistenciales en donde se les suministra por humanidad algo que llevarse a la boca, o se les provee de determinados productos básicos para poder echar al puchero. La figura de Leopoldo de Gregorio se ha partido hoy como una ameba, pero no la ya conocida fusión binaria, sino en  varios sujetos: Wert, Mato, Báñez, Ruiz-Gallardón, Montoro, Pastor, Soria… Cada uno de esos políticos a la violeta recorta por donde puede y esquilma por donde menos se espera. Pero los españoles vamos teniendo una suerte parecida a la de aquel juanpedro de Parladé indultado en Nimes por José Tomás, al que nadie le libró, sin embargo, de recibir en el albero tres pares de banderillas y varias varas en todo lo alto hasta el toque de clarín. Ya no se ejecuta en las tapias de los cementerios ni en las cunetas como se hiciese tiempo atrás con los represaliados del franquismo en un supuesto “por el bien de España”. Ahora las cerradas descargas se efectúan en forma de decretos-leyes desde el Boletín Oficial del Estado y tras cada Consejo de Ministros. El Gobierno que preside Mariano Rajoy, amparado en la mayoría absoluta, no parece que sienta  remordimiento alguno cada vez que tira de la tijera podadora. Debe dar por hecho que somos resistentes, que sanaremos de las heridas causadas durante la lidia en ese ruedo de la recesión y el peso de los ajustes; y es consciente, además, de que eso de dormir a la intemperie dentro de cartones y rebuscar comida en los cubos de basura se ejerce por puro patriotismo solidario, y que actuamos de figurantes para incrementar la fascinación de los turistas.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Memorias y libros de cocina



Hoy, en el zaragozano Paseo de la Independencia, había una fila que comenzaba en El Corte Inglés y daba la vuelta a toda una manzana de la calle Zurita. Grande fue mi asombro. Supuse que regalarían algo o que los niños irían acompañados de sus madres por ver a los Reyes Magos, que ahora resulta que son andaluces y han cambiado la estrella de Belén por la foto de una botella ampliada de fino “La Ina”. Pero, ante mi sorpresa, no había niños en la inmensa fila de pazguatas. Sólo mujeres de mediana edad y algún marido despistado con chamarrilla de esas que no abrigan y cara de frío. Más tarde me enteré por un camarero de que dentro de esos grandes almacenes se encontraba firmando su libro “La vida iba en serio” Jorge Javier Vázquez, que para mí es el único español que posee el don de la ubicuidad. Se trata de unas memorias de juventud del actual presentador de “Sálvame”, que emite diariamente una cadena privada de televisión. Pero hubiera sucedido algo parecido si esas memorias hubieran sido de Belén Esteban o de Kiko Matamoros. A la gente que ve televisión hasta en la cama lo que les atrae es ver al protagonista, que le firme un ejemplar de su libro y poder estrecharle la mano. Que luego lean el libro, eso ya es otra cosa. ¿Sucedería el mismo fenómeno social si el firmante fuera Julián Marías o Antonio Gala? Supongo que no. Está claro que lo que no aparece en la caja tonta no mola. Y una cosa trae otra. Todavía está reciente en la televisión pública la emisión del culebrón inacabable “Amar en tiempos revueltos”, que estuvo en pantalla nada menos que cinco años ininterrumpidos. Pues bien, en aquella telenovela aparecía diariamente la familia que controlaba el bar “El Asturiano”, o sea, Pelayo, Marcelino y Manolita. Y dos de ellos, Manu Baqueiro e Icíar Miranda, hasta firmaron un libro de cocina que editó y publicó Plaza & Janés, “La cocina de Manolita y Marcelino” con éxito de ventas. Se trataba de un compendio de recetas españolas de siempre,  acompañada de un ramillete de anécdotas sucedidas durante los rodajes de la serie. Pero aquellas recetas culinarias no estaban confeccionadas por los actores (ninguno de ellos sabe de cocina) sino por el chef Xoxé Cannas.  Durante varias semanas, entre noviembre y diciembre del pasado año,  Manu e Icíar hicieron giras por Madrid, Sevilla, Valencia y Zaragoza firmando ejemplares de recetas viejunas, como diría Mikel López Iturriaga, autor de un “blog” gastronómico el “El País” bastante interesante. Y hasta puede que alguna señora hasta les preguntase cómo se hacía la salsa a la tártara, los riñones de carnero a la mayordoma, o el lenguado a la Colbert, dando por hecho que ambos, Manolita y Marcelino, se sabrían de carrerilla “El Practicón” de Ángel Muro, o el recetario completo de Teodoro Bardají, maestro de los fogones y cocinero durante casi cuarenta años de los duques del Infantado. Y de eso, nada.

jueves, 6 de diciembre de 2012

Wert, torero de salón



Dice Wert: “Soy como el toro bravo que se crece con el castigo”. Pues nada, en cada reunión que de ahora en adelante tenga con los agentes sociales habrá que procurar que se le ponga en la sala un microsurco con la música del Empastre interpretando “Amparito Roca” o “Churumbelerías” con clamor y moscas. José Ignacio Wert, el actual  ministro de Educación y Cultura, tiene, más que hechuras de toro bravo, vocación de torero de salón. Imaginen al maestro Wert, de nazareno y oro, haciendo el paseillo por el albero de una plaza de tercera categoría, sin enfermería, más tarde citando al toro desde los medios, creciéndose con el percal mirando al tendido y quedando bonito ante el respetable. Pero Wert, el Niño de Rajoy,  no es consiente de que hay que mantener el tipo, no descomponerlo. Wert es apellido alemán que traducido significa “valor”. Y a Wert no le falta valor ni tampoco cara dura. “¿Que esta ley no me gusta? No pasa nada, la cambiamos”. Es capaz de lidiar  hasta los toros de Guisando, que son de piedra y no se mueven. El caso es aligerar la faena y, a poder ser, contar con una buena crónica de Andrés Amorós al día siguiente, que para eso es Premio José María de Cossío y crítico taurino del diario Abc. Ya decía Cela que “el torero de salón no tiene ayuda. Se necesita, sobre ser torero, ser un gran actor dramático para torear de salón. Decir ¡pasa, toro! a una silla que se queda quieta es mucho menos normal que decírselo a un toro que, a lo mejor, pasa tan deprisa que no da tiempo ni a terminar de decírselo”. Wert dice que se crece con el castigo. Eso es venirse arriba, deseos de arrancarse por reboleras y templanza frente al negro zaíno.

No hay nada que celebrar



De todas las noticias aparecidas hoy en la prensa, llama mi atención la muerte de Paul Emil Breitenfeld, artísticamente conocido como Dave Bruberk,  excelente pianista de jazz que cuenta con una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.  Su famoso  Dave Brubeck Quartet contó con la inestimable presencia de Paul Desmond, saxofonista fallecido en 1977 y que, posteriormente a la disolución del cuarteto en 1967, hizo grabaciones musicales con Gerry Mulligan. Desmond es el autor del ya clásico tema “Take Five”, que no me canso de escuchar en todas sus versiones, aunque mi preferida sea la de 1966. Del famoso tema “Take Five” el que sacó buen provecho fue Gerardo Díaz Ferrán, un sinvergüenza al que ha metido en la cárcel el juez Eloy Velasco, no por ese “Llévate cinco” de Desmond sino por un presunto alzamiento de bienes del tamaño de King Kong. Ahora dice la Casa del Rey que nunca ha pedido a la infanta Cristina que se divorcie de Urdangarín ni que deje de ser infanta. A mi entender, a los españoles no nos interesan en absoluto esas cuestiones palaciegas con  la que está cayendo, que es tremendo. “Primum vivere, deinde philosophare”. Hoy hace 34 años que los ciudadanos aprobaron la Constitución Española y, en el tiempo transcurrido desde aquel ya lejano 6 diciembre de1978, nos hemos dado cuenta de que ese código guardado en el “Arca de la Alianza” de los buenos deseos se ha modificado en varias ocasiones sin contar con nuestra aquiescencia. Los políticos utilizan descaradamente a los ciudadanos una vez cada cuatro años para que voten unas listas cerradas que confeccionan los partidos y, luego, si te he visto no me acuerdo. ¿Es eso una democracia? A mi entender, no. Es una oligarquía de partidos de la más baja estofa. La Constitución Española de 1978 fue una constitución consensuada desde el miedo. Debería modificarse y hacerse otra más coherente y desde la libertad en unas Cortes constituyentes, donde se preguntase a los ciudadanos algo que no se preguntó en su día, es decir, la forma de Estado. En España no existían derechos dinásticos desde 1931. Cuando un rey perdió la corona por el hecho de marcharse de España, como fue el caso de Alfonso XIII, carecía de valor aquel paripé de Franco en 1947; cuando, mediante un referéndum amañado, como todos los que se hicieron durante la dictadura, se decidió que España era un reino aunque sin rey. Un dato: la República nunca fue derogada en el BOE. La decisión de crear las Cortes se tomó en 1942 ante la evidencia de que las potencias fascistas no podían ganar la guerra, y era necesario ir tomando posiciones al lado de los aliados. Pero Franco se reservó la posibilidad de legislar por decreto ley, sin necesidad del concurso de las Cortes. ¡Toma ya! Y en 1966 se hizo un referéndum para corroborar la continuidad del régimen y apoyar la ley de Sucesiones. Y a dedo nombró un año más tarde sucesor a Juan Carlos de Borbón y Borbón-Dos Sicilias, pasando por alto los “derechos” que reclamaba su padre, Juan de Borbón. Así quedaba todo “atado y bien atado”. Tan atado que no hubo forma de desenmarañar aquel nudo gordiano. Si les digo la verdad, no hay nada que celebrar mientras existan seis millones de desempleados, un veinte por ciento de la población española en la miseria, se hayan detraído recursos en Sanidad y Educación y tengamos un Gobierno del PP que, además de despreciar a los jubilados de forma infame, ha incumplido todas sus promesas electorales.

martes, 4 de diciembre de 2012

El bestseller del Papa



El Papa revelaba hace tan sólo unos días en su libro “La infancia de Jesús” (Planeta) que eso de la mula y el buey nada tiene que ver con el portal de Belén y el nacimiento de Cristo. Y ahora cuenta que los Reyes Magos no procedían de Oriente sino de la antigua Tartessos, es decir, de Andalucía. Ya verán como en el siguiente libro de Joseph Ratzinger (este es el último de una trilogía) nos describe que Melchor era pariente lejano de Manolo Caracol; Gaspar, de La Paquera de Jerez; y Baltasar, de Antonio Machín, que no se apellidaba Machín sino Lugo y que dio su ultimo concierto en Alcalá de Guadaíra, el pueblo que gobierna Antonio Gutiérrez Limones y que cobra tasas municipales hasta por cambiar de bidé, como ya señalaba ayer en mi post. Esas novedades, cuando salen de la pluma del Papa, se venden como rosquillas. De hecho, este último libro teológico-simbólico de su trilogía, que salió a la venta el pasado 21 de noviembre, ya se ha convertido en el número uno en todas las librerías y ya va por su tercera edición. Apuesto doble contra sencillo a que se venderán más ejemplares de su libro que los de las memorias de José María Aznar y las de José Bono juntas. Lara, que se quiere marchar de Cataluña si ésta se escinde de España, nunca da puntada sin hilo y ahora ha encontrado un buen filón con las Obras Completas del Papa. Pues nada, quitaremos del belén a la mula y al buey, pondremos medias granadinas en vez de villancicos y al caganer lo vestiremos de Tío Pepe para que la fiesta no decaiga. Hay que atiborrar de  rendibúes a los Reyes Magos, que son los que nos depositan en casa los regalos de cada Epifanía, nos ahorran más de ocho millones de euros en los Presupuestos Generales del Estado y, además, carecen de yernos, al menos mientras Ratzinger no confirme su existencia en el siguiente bestseller.

lunes, 3 de diciembre de 2012

Las tasas del alcalde Gutiérrez



Leo en el diario Abc de Sevilla que el Ayuntamiento de Alcalá de Guadaíra, que tiene una deuda viva, sin incluir acreedores y proveedores, de 63.764.000 euros, ha decidido cobrar tasas a los vecinos por  hechos tales como pintar el piso, cambiar el lavabo o reemplazar las persianas. Este ayuntamiento, que desde 1995 tiene como alcalde al socialista Antonio Gutiérrez Limones y que en 2001 le puso a Guadaira el acento en la “i” como normalización ortográfica (así fue plasmado en el BOE 097 de 23/04/2003), supongo que contará con una red de espionaje similar al existente en la Europa del Este durante la Guerra Fría y que, diariamente, esos confidentes “soplarán” al oído de Gutiérrez  aquello que escuchen en el bar, verbigracia: “ he oído que Manolo, el hijo de la Flaca, ha comentado a Ricardo, el del chalé junto al despoblado de Gandul, que pretende aprovechar el fin de semana para hacer unas chapucillas en la cocina”, o “parece ser que Antonio, el que habita en la subida al castillo de Marchenilla, ha perdido las llaves y quiere cambiar la cerradura”, y así. Entonces,  Antonio Gutiérrez Limones, pondrá el acento sobre las ordenanzas municipales como antes lo hizo sobre la palabra Guadaíra, y ordenará al alguacil Pedroche que se pase por los alrededores con aire despistado, como si fuese a comprar tabaco, por ver si pilla a ese vecino “in fraganti”, es decir, con la paleta de amasar el yeso en la mano o empuñando el destornillador de estrella y los alicates, y así poder levantar el correspondiente informe y aplicar las oportunas tasas por no haber rellenado con anterioridad el impreso de “Declaración de obra menor”. Seguro que los vecinos no harán crítica alguna mientras se toman el carajillo y juegan a la brisca, conscientes todos ellos de que la correcta actuación y el celo del alguacil Pedroche aminorarán la deuda pendiente de 935’51 euros por cabeza, que es una pasta.

sábado, 1 de diciembre de 2012

Ojo a la bici




El diario Heraldo de Aragón, en su versión digital, cuenta hoy una noticia en primera página que parece sacada de “La Codorniz”. Señala: “Un ciclista de 23 años atropelló este viernes [por ayer], alrededor de las 21.30, a una mujer de 66 años que cruzaba por la avenida de San José de Zaragoza. El joven, P.B., arrojó un resultado que superaba la tasa penal establecida para conducir vehículos a motor (0,60 mg de alcohol por litro de aire espirado) en las pruebas de etilometría, mientras que la peatón fue trasladada en ambulancia a un centro hospitalario, donde se le diagnosticaron lesiones de pronóstico reservado”. Comprendo que no está nada bien ir arrollando transeúntes por las calles. Es de mala educación. Pero hacer soplar en el etilómetro a los ciclistas por parte de los guardias es de tebeo, por más que esté contemplado en el artículo 30 de la Ordenanza de Circulación de Peatones y Ciclistas y fuese publicado en el número 157 del BOPZ con fecha 11.07.2009. También se da por hecho que los alcaldes y ediles no deben atropellar a la ciudadanía trincando lo que no es suyo ni derrochar en chorradas injustificables el dinero público. Lo de aplicar el etilómetro a los ciclistas y comparar al que pedalea con el que conduce un camión de reparto o una motocicleta es exagerado además de una astracanada. Es como si un policía local pidiera la licencia de armas a un ciudadano que se entretuviese disparando con  carabina de aire comprimido en una barraca de feria, o sea.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Caciques y gurriatos




El doctor en Filosofía don Pancracio Celdrán Gomáriz, en su “Inventario general de insultos” (Ediciones de Prado, 1995), diferencia claramente entre cacique y gurriato. Respecto al primero de ellos, Celdrán hace referencia a la persona listilla, que siempre quiere imponer su opinión. Respecto al segundo, adopta dos acepciones: cerdo pequeño y cría de gorrión, respectivamente. En ambos casos, don Pancracio los utiliza como términos insultantes. Otro autor, José Ruiz Guirado, nos recuerda en un espléndido artículo, además de lo que acabo de exponer, que don Manuel Azaña,  en  “El jardín de los frailes”, nos advirtió: “Normalmente los españoles somos poco propensos al libre examen, a valernos de nuestra razón personal…”. Todo lo que aquí manifiesto, viene a cuento con el informe bienal que ha hecho la OCDE, donde aparecen doce recomendaciones al Gobierno, tal y como ha expuesto un tal Gurría, no sé muy bien si cacique o gurriato,  todas ellas con un  buen fin, aunque no sabemos para quién; es decir, un detallado informe en el que la OCDE hace votos para que se acabe de una jodida vez la paciencia del pueblo soberano y que explosione con consecuencias imprevisibles esta olla exprés sin válvula de seguridad en la que se ha convertido el Reino de España. Las recomendaciones hechas por ese tal Gurría, no sé si cacique o gurriato, en el informe bienal de esa Organización son de gran calado y de un vergonzoso desprecio hacia los casi seis millones de ciudadanos que lo están pasando mal. Entre esas recomendaciones, se exhorta subir el IVA hasta el 21 % a más bienes y servicios; abaratar más aún el despido improcedente; hacer permanente la fiscalidad sobre los inmuebles; habilitar periodos más extensos para los contratos de formación (ahora pueden durar hasta los 30 años); y, lo que me parece más grave de todo: “se podría ahorrar en las pensiones de viudedad a futuro, dada la alta participación de las mujeres más jóvenes en el mercado de trabajo, de tal forma que la prestación se concentre en los casos de necesidad”; recomienda mayores subidas de precios en el recibo del agua para que reflejen más adecuadamente su coste; etcétera. Es un  informe, a mi entender, que anima más al desánimo de los ciudadanos en general que a sacar a España de su marasmo. Con recomendaciones de este estilo, a lo único que alienta la OCDE es a hacer una fogata en el interior de un polvorín. No es esto, no es esto.

lunes, 26 de noviembre de 2012

El día después



Hoy toda la prensa comenta los resultados de las urnas en Cataluña ayer. Artur Mas ha amasado un pan como unas hostias y le ha hecho un favor a Esquerra Republicana, después de, como bien señala José Oneto en República.com, “tensar las relaciones con el resto del país hasta unos extremos intolerables, chantajear al presidente del Gobierno de España con el Pacto Fiscal, construir todo un prontuario independentista prometiendo ser un nuevo Estado en Europa que iba a superar en renta y en bienestar incluso a los países nórdicos, [y] montar una campaña electoral que ha costado más de 30 millones de euros cuando el paro afecta a casi 200.000 personas”. Eso le ha pasado a Artur Mas por pasarse de listo. También la prensa cuenta que los duques de Palma han visitado al rey Juan Carlos en el Hospital Quirón San José. En cuestiones familiares es mejor no opinar. Ya lo dice el refrán: más sabe el tonto en su casa que el listo en la ajena. Al final ya verán como el “caso Urdangarín” se disipa como el humo de un pitillo. ¿Todos somos iguales ante la Ley? Ja, eso no se lo cree ni el que asó la manteca. Uno, que ya peina canas, es consciente de que mala cuña es la de la propia madera. José Luis Martín Prieto, en La Razón, solicita de Botella una calle para Melchor Rodríguez, el delegado de prisiones en Madrid que ordenó el toque de queda desde las siete de la tarde hasta las siete de la mañana para evitar sacas nocturnas con destino a  Paracuellos. Pues vale, que se la concedan sin pérdida de tiempo. Pero tal propuesta, a mi entender, debería haberla hecho en su día el diario Abc (el “verdadero”, como dice Anson); o sea,  cuando era propiedad de Prensa Española. Posiblemente Melchor Rodríguez salvó la vida, entre otros muchos, a los hermanos Rafael, Cayetano, Ramón y Daniel Luca de Tena. En el fondo, lo que le molesta a Martín Prieto es que le hayan concedido una calle en Madrid a  Santiago Carrillo. Ahí le duele. Martín Prieto debería saber que todo en esta vida es relativo y que lo malo nunca es bueno hasta que sucede algo peor. Y aquí ocurrieron cosas peores después de 1936 y vergonzosamente se intentan silenciar por ver si se olvidan.

viernes, 23 de noviembre de 2012

¿Qué diría Brenan?



En este laberinto español parece algo anormal que se haya suprimido el homenaje a Franco del próximo día 2 de diciembre en un edificio de titularidad pública. No critico que exista la Fundación Francisco Franco, de la misma manera que no me parecería mal que existiese una Fundación para la Cría de Caracoles en Mansilla de las Mulas. Lo que sucede es que el Palacio de Congresos de Madrid es un edificio propiedad del Estado y que en España, por fortuna, está en vigor la Ley de la Memoria Histórica. Pretender ensalzar a estas alturas del siglo XXI la figura histórica de un tosco militar golpista alzado por la fuerza de las armas a la Jefatura del Estado está fuera de lugar. Proyectar hacer ponderaciones encomiásticas ahora, con la que está cayendo, tratando de sublimar la triste figura de un generalito africanista de voz atiplada, que no dudó en ejecutar a todo el que le molestaba y que dejó a España postrada en un inmenso atraso, produce pasmo entre los demócratas. Y que para tal prevista deferencia se hubiese pensado su ubicación en un edificio de Turespaña (donde, oh casualidad, ejerce de funcionaria Esperanza Aguirre), adscrito al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, provoca abatimiento. En este país, donde la Justicia será para los pudientes si prosperan las tasas de Gallardón, donde los trabajadores no tienen árbol en el que ahorcarse, donde  Sanidad y Educación han sufrido severos recortes, y donde en el Congreso de los Diputados se aprueba lo que le viene en gana a los componentes de un Partido Popular siempre amparado en su mayoría aplastante, resulta que nos encontramos, como diría F. Mateu, “manejados por una masonería de intereses aconchabados en los diferentes organismos de nuestra Administración”. Y eso lleva a que “parezca normal” lo que no lo es.

martes, 20 de noviembre de 2012

20 de noviembre



Posiblemente a un inglés no le aterraría que un tipo de Bembibre descuartizara a su pareja y metiera sus trozos en maletas. A un inglés sólo le espantaría que ese indigente presunto asesino hiciese un alto en el camino, entrase en un bar, tomase un café con bizcochos de Calatayud, esos que asemejan a suelas de zapato infantil, y  los untase en la taza antes de llevárselos a la boca. Lo de descuartizar a la pareja y más tarde diseminar los trozos de la occisa por la cuneta de una carretera secundaria sólo impresiona, quizás, a los españoles, que somos gente que lo pasamos muy mal con estas cosas y le echamos más puesta en escena melodramática encima que nadie. A los españoles lo que nos atrae es mover a los muertos de un lugar para otro y hacer sitio con los esqueletos en los nichos, hasta meter casi con fórceps a otro pariente fallecido posteriormente. Pero cuando hay necesidad de enterrar a un tercer cadáver, entonces sacamos  los dos anteriores, los troceamos debidamente y así caben los tres. Con ello nos ahorramos los vivos tener que pagar derechos reales por 3 sepulturas distintas y, también, en flores cada 2 de noviembre. Fue Azaña, creo, el que dijo aquello de que a los españoles les gustaba mucho mover los cadáveres. No sé por qué razón cuento hoy todas estas cosas. Cada 20 de noviembre me acuerdo de las lágrimas de cocodrilo de Arias frente a la televisión informando a los españoles de que Franco había muerto. Pero el cadáver del dictador nunca fue descuartizado ni metido en maletas de madera con olor a caries de portera. Lo depositaron en el Valle de los Caídos, detrás del altar mayor y bajo una losa de granito de 1.500 kilos. Y ahí permanecerá hasta sabe Dios cuándo. Tal vez un día lejano, pongamos que dentro de siglo y medio, alguien decida exhumarlo, como ahora han hecho en Reus con el general Juan Prim y antes, en 1946,  con  Enrique IV de Castilla en el Monasterio de Guadalupe, y practicarle un análisis forense. Entonces sabrán nuestros descendientes si realmente murió de lo que cuentan los informes médicos de La Paz. A Prim resulta que le asfixiaron con una correa. Nadie lo había vislumbrado, ni siquiera don Natalio Rivas. Confío en que a Franco, de llegar el caso, nunca le puedan encontrar los forenses del futuro entre la lengua y el cielo del paladar el tapón descorchado de una botella de champán.