jueves, 31 de mayo de 2012

Pavana para una economía difunta



En su artículo, “La pócima y la ambrosia”, Antonio Valdecantos cuenta hoy a los lectores de “El País” que “por razones fáciles de comprender, al súbdito atemorizado se le han quitado las ganas de imaginar cómo será el porvenir y lo único que acierta a sospechar es que después de la crisis vendrá más crisis todavía, hasta que el cuerpo se acostumbre a la estrechez y el tiempo haga olvidar que las cosas fueron alguna vez de otro modo”. Es posible que haya llegado la hora del rescate. La vicepresidenta del Gobierno ha volado a Estados Unidos para reunirse con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, y con el secretario norteamericano del Tesoro Timothy Geithner  para contarles la milonga de austeridad y las reformas estructurales del gobierno Rajoy. Pero Lagarde, que sustituyó en el cargo al rocambolesco Dominique Strauss-Kahn,  que a su vez había sustituido a Rodrigo Rato (que abandonó su cargo “como alma que lleva el diablo” antes del final de su mandato, un 28 de junio de 2007) podría ahora hacer oídos sordos a las “frases-papilla” de una vicepresidenta del Gobierno de España que no permite, tampoco  Rajoy y el resto del Gobierno, que se abra una seria investigación política en el Congreso de los Diputados (con luz y taquígrafos) sobre Rodrigo Rato y su pésima gestión en Bankia, y que tampoco consienten  de ninguna de las maneras que dé públicas explicaciones el gobernador del Banco de España, el “supervisor Mafo”, a quien la Derecha utiliza como chivo expiatorio de una mala gestión ajena y al que se señala como “autor” de todos los males en ese sindiós bancario. Supongo que Soraya Sáenz de Santamaría estará informada  de que existe un informe  interno del FMI  (de 10 de enero de 2011) donde se realizaba una crítica a la actuación de ese Organismo entre 2004 y 2007, período en el que hubo tres directores gerentes, entre los cuales se incluye Rodrigo Rato. El informe señalaba que se vivió en una burbuja de optimismo mientras se gestaba la mayor crisis financiera desde la Gran Depresión. A Geithner ignoro qué moto pretenderá “venderle” la vicepresidenta. Ya nos enteraremos, aunque bien pensado no estaría muy seguro de ello. En el Gobierno Rajoy es un secretismo cualquier nimiedad. Fue secreto hasta su programa político para llegar a La Moncloa. Tanto fue así, que los españoles suponíamos que desvelaría su plan después de las elecciones andaluzas. Tampoco. Los ciudadanos hemos descubierto estupefactos que no tenía tal plan y que Rajoy está gobernando a golpe de palos de ciego. Y esas cosas Europa también las conoce, y no se le escapan a Lagarde ni a Geithner ni a Merkel ni a  Hollande ni al sursum corda. Un dato: la Secretaría de Estado de Defensa del anterior Gobierno socialista presidido por Rodríguez Zapatero tenía prevista la mayor desclasificación de documentos secretos militares, nada menos que 10.000 informes de entre 1936 y 1968. La noticia (en “El País” y en la “Cadena Ser”) databa del 6 de diciembre de 2011. Dicha desclasificación, en palabras de Carmen Chacón, no suponía una amenaza para el Estado ni vulneraba la intimidad de los involucrados. Pero pocos días después, el 20 de diciembre, los socialistas perdían las elecciones. Ahora, el nuevo ministro de Defensa, Pedro Morenés, ha rechazado tal desclasificación al entender que “no tendría otro interés que provocar  ruido mediático. Y yo no creo que estén las cosas para ruidos mediáticos. Una cosa hoy en día mal contada puede generarnos problemas con socios”. Entre esas cosa, ¿quién sabe?, estarían tal vez  los negocios de Instalaza, (Zaragoza, 1943), que desarrolló la tecnología registrada como [sD]2 (que en inglés representa auto-destrucción + auto-desactivación) y donde Pedro Morenés prestó sus servicios como representante y consejero. Esa factoría,  además de otra, Explosiones Alavesas (Expal), fabricó y vendió las terribles bombas de racimo MAT-120 como granadas de mortero, (prohibidas en Consejo de Ministros el 11 de julio de 2008 y la posterior Convención de Oslo de 3 de diciembre de ese mismo año). Unas bombas fabricadas en España en 2007 y que todavía fueron utilizadas por Muamar el Gadafi en Misrata contra poblaciones civiles en 2011, aunque posteriormente Hillary Clinton lo haya negado.

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