miércoles, 29 de agosto de 2012

Desasosiego



Este hombre, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, siempre me sorprende con sus observaciones. Pero lo de hoy me produce un cierto estupor. En su artículo de “El País” compara a Mariano Rajoy  con Jason Voorhees (Ibarra escribe Vorhees), el asesino  caracterizado por usar una máscara de hockey y su largo machete en la película “Viernes, 13”, pero ahora armado con la motosierra de Leatherface en “La matanza de Texas”. ¡Cógeme esa mosca por el rabo! La verdad, volver de vacaciones está resultando muy cuesta arriba. Cuenta Rodríguez Ibarra que “Mariano Rajoy trató de buscar el pasado 3 de agosto una fecha vacacional para tratar de tranquilizar a los mercados, a base de hachazos. (…) Dicen que no hay peor película de terror que la que da risa. Y produciría auténticas carcajadas contemplar cómo a Jason Rajoy Vorhees, ya sin su máscara pero aún con la motosierra caliente, se le ha hecho de noche y anda perdido por el bosque sin saber cómo salir de él, sino fuera porque, paradójicamente, es quien debería guiarnos”. Juan Carlos Rodríguez Ibarra, en cada artículo, nos acerca al “Festival de Cine de Terror” de Sitges sin salir de casa. Y ayer por la noche la televisión oficial nos ofrecía otro espectáculo dantesco: las últimas investigaciones sobre los restos hallados en Las Quemadillas. Vuelven los “platos fuertes” a las televisiones del Estado como en los tiempos en los que se le echó morbo a raudales con el caso de las niñas de Alcácer, la detención en 1993 de un tal Miquel Ricart, la identificación de Antonio Anglés, nunca detenido por la policía, y el carpetazo no sé si en falso que se le dio a aquel escabroso asunto. A veces una mentira mil veces repetida se convierte en una verdad (Goebbels). Urdangarín vuelve a España con el estómago encogido. ¿Tiene miedo a una posible condena? Yo creo que no. Se ha rebozado como una excedencia, pero todo señala a que el duque consorte ha pactado con Alierta una salida blanda de Telefónica, pese a que había renovado contrato hace poco más de un mes. El culebrón del yerno del Rey está llegando a su fin. Paciencia y a barajar.

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