lunes, 8 de octubre de 2012

Claveles con "copyright"




Ahora sí que alucino a colores. Nunca creí que una planta pudiera tener  “copyright”. Lo leo en la edición de ABC de Sevilla. Resulta que un floricultor de Chipiona ha sido condenado por el Juzgado de lo Penal número cuatro de Cádiz, y contra la que no cabe recurso, a seis meses de prisión, multa e indemnización por daños y perjuicios, por reproducir un clavel de la variedad protegida con el nombre de “Westroman”. Según la sentencia dictada por el juez, se ha cometido un delito contra la propiedad intelectual, que se encuentra tipificado en el artículo 274,3 del Código Penal. La denuncia había sido presentada en su día por Gestión de Licencias Vegetales. Hace tiempo, me pareció excesivo que a un pobre hombre le multasen por recoger del campo un ramillete de flores de  manzanilla, por estar protegida. Algo parecido viene sucediendo en Aragón con las hojas de acebo, esas de las postales navideñas, cuyas drupas rojas constituye la principal comida del urogallo, ave que parece estar en extinción. De ahora en adelante será necesario andar con pies de plomo cuando caminemos por el campo y tener sumo cuidado con las florecillas del camino que podamos ir recogiendo. En una curva, cuando menos lo pensemos, aparecerán los agentes del Seprona y  tendremos el lío asegurado. El floricultor de Chipiona hasta es posible que hubiese tenido menor condena de haber plagiado un libro de Delibes o de Marías y lo hubiese vendido en la madrileña cuesta de Moyano como si fuese propio. Cualquier día tendrá “copyright” hasta el perejil. Por algo se empieza.

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