lunes, 22 de octubre de 2012

Siento vergüenza ajena




 Leído en la puerta de acceso a la Tesorería General de la Seguridad Social (Zaragoza, Avenida de San Juan de la Peña, 2). Textualmente:
VIERNES NEGRO
LOS EMPLEADOS DE ESTA OFICINA, SIGUIENDO UNA LÍNEA DE PROTESTA QUE ALCANZA A TODOS LOS ASPECTOS DE LA ADMINISTRACIÓN, CENTRAL, AUTONÓMICA Y LOCAL, Y QUE ES SEGUIDA MASIVAMENTE A NIVEL NACIONAL, LOS VIERNES, DE 12 A 12:30, NOS  SITUAREMOS EN LA PUERTA DE LA OFICINA PARA CAGARNOS EN LA PUTA MADRE DEL GOBIERNO PARA PROTESTAR CONTRA LAS MEDIDAS PARA HUNDIR LA FUNCIÓN PÚBLICA DE AUSTERIDAD DEL GOBIERNO QUE NOS ENCAMINAN A UNA SITUACIÓN DE ABANDONO DEL CIUDADANO A SU SUERTE POR EL PROGRESIVO DESMANTELAMIENTO DE LA FUNCIÓN PÚBLICA.
DISCULPEN LAS MOLESTIAS
(En el texto original letra Arial, cuerpo 16.- Falta el punto y final).
(Arriba,  a la izquierda, hay un lazo negro).

Sin ánimo de entrar en la cuestión sobre el supuesto “mal rollito” que existe en el funcionariado español, me parecen desacertados los términos utilizados en el escrito que se ha colocado a la entrada de ese Organismo Público. Doy por hecho que ese tiempo de brazos caídos de cada viernes, al margen de los problemas que sin duda alguna ocasionará a los ciudadanos que pretenden llevar a cabo sus particulares gestiones,  les será descontado de sus correspondientes nóminas. Una cosa es la huelga, llegado el caso, que me parece legítima por ser un derecho de los trabajadores, y otra muy distinta hacer  dejación de funciones con cargo al Estado. Esto último nunca debe ser tolerado por los ciudadanos que se acercan al mostrador para ser atendidos, que pagan sus  impuestos y que, haciendo un esfuerzo considerable en esta época de vacas flacas, mantienen las nóminas de dichos funcionarios. La Tesorería General de la Seguridad Social, a mi entender, sólo se puede llegar a desmantelar cuando la falta de trabajo cierra empresas o no crea autónomos; cuando los funcionarios públicos no son capaces de detectar anomalías en la contratación de trabajadores por cuenta ajena; y, cómo no, cuando los funcionarios no cumplen con las misiones encomendadas. Podría añadir que gran parte de los burócratas de esa determinada oficina zaragozana se pasan la mañana saliendo a la calle a fumar, a tomar café en el bar de enfrente y, en algún caso, hasta saliendo de la oficina para hacer la compra en el supermercado. ¿Es o no es vergonzoso? No me lo ha dicho nadie. Lo veo yo, que vivo enfrente. Conque menos humos, mayor rendimiento en el trabajo y más responsabilidad en el cometido de cada una de las funciones.




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