viernes, 18 de enero de 2013

Andalucia en Palestina




Días pasados se inauguraba el Centro Cultural Palestino Andaluz en  Beit Sahur, en el territorio ocupado de Cisjordania. Es un nuevo acierto de la Junta de Andalucía, dada la gran afluencia de andaluces que veranean transistor en mano y con chancletas en ese secarral. Hace décadas, los andaluces, que no tenían posibles para poder veranear en plan Rodolfo Langostino, se marchaban con la maleta y un ramillete de esperanza a  buscar trabajo a Cataluña; y, una vez instalados, formaban importantes centros de reunión para solazarse en sus horas de asueto. Pero ahora la cosa ha cambiado. Aquellos andaluces, que habían llegado a Barcelona a principios de los sesenta y a quiénes los catalanes llamaban despectivamente charnegos, se han convertido pasados los años en más catalanistas que el mismísimo Joseph Antoni Durán i Lleida, que tampoco  nació en Cataluña sino en el pueblo oscense de Alcampell, y que Josep-Lluís Carod Rovira, hijo de Apeles Carod, un guardia civil aragonés que dejó el Cuerpo y el tricornio y se afincó en Cambrils como trabajador del puerto. Pues bien, a lo que iba, a la inauguración del Centro Cultural Palestino Andaluz asistió el vicepresidente de la Junta de Andalucía, Diego Valderas, que es andaluz de nación, de Bollillos Par del Condado, y que también tuvo que marchar a Barcelona a los 16 años, después de haberse quedado huérfano, donde trabajó de albañil, camarero, repartidor de butano, jornalero, peluquero, etcétera. En esas, en medio de la inauguración, allí estaba a pie firme Diego Valderas en compañía del director del Centro, Hazim Manoly, cuando sonó la Marcha Granadera, solo que esta vez se trataba de un Himno Nacional cantado y con la letra que el gaditano José María Pemán concibió en 1928 por encargo de Miguel Primo de Rivera. Aquellos versos que empiezan: “Viva España, / alzad la frente, hijos del pueblo español, / que vuelve a resurgir…”, durante el franquismo se cambiaron en lo de “alzad la frente” por “alzad los brazos” por aquello del saludo a la romana del fascismo. Algo parecido aconteció con el Himno de Riego por los altavoces del Rod Laver Arena  en la final de la Copa Davis en Melbourne, en 2003. Lo sucedido en Australia es más perdonable. En la antípoda todavía no tiene pensado la Junta de Andalucía inaugurar un Centro Cultural Australiano Andaluz. Pero lo de Palestina no tiene perdón, si consideramos que Palestina forma parte de los Santos Lugares y que el director del centro se apellida Manoly, nombre muy común entre las muchachas del bilbaíno barrio de La Palanca.

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