domingo, 31 de marzo de 2013

Adiós a marzo




Bueno, pues parece que con el fin de marzo también se acaban los actos procesionales y esa fiebre mística que les entra a los españoles con la primera luna llena en el equinoccio de primavera. Ahora toca apagar velas, recoger capirotes, que son terceroles en estado de erección, hábitos penitenciales de todos los gustos y colores, faroles, velas, hisopos, tambores, clarines y peanas alusivas a la Pasión hasta otro año, Dios mediante. Lo que ya no sabemos es si también deberemos plegar los paraguas y recoger los chubasqueros. Por Aragón se cuenta que la crecida de los ríos ha podido servir para que disminuya la incidencia de la mosca negra, ese díptero de cuerpo bruno y alas albas mucho más pequeño que la mosca común pero con una mala uva tremenda en el entorno del “enoturismo” peatonal de riberas. Muerden las pantorrillas al punto de la mañana y a la caída de la tarde. Al mediodía echan la siesta un par de horitas. Y luego, ¡hala!, a seguir con la faenica de mordisquear. Lo que ya no sabemos es si esas inundaciones también habrán  empequeñecido los “protectorados” de mosquitos-tigre, que llegaron a España en 2004 procedentes de Asia dentro de unas figurillas del “todo a cien” y que ya han conquistado el litoral mediterráneo y el valle del Ebro. Se dedican a martirizar a los turistas a base de picotazos. José Manuel Soria, que es el ministro responsable del turismo, ya que no es capaz de explicarnos el galimatías del recibo de la luz para que podamos entenderlo, debería, al menos, confeccionar un padrón de mosquitos-tigre para tenerlos debidamente fichados y, de esa guisa, poder expulsar de nuestro solar patrio a aquellos mosquitos-tigre que se pusieran muy pesados picando a los turistas, que buscan sol y playa y que terminan por tomar  el primer avión de vuelta pálidos y llenos de habones.

sábado, 30 de marzo de 2013

Sobre pecados y delitos



En su libro “Sobre el cielo y la Tierra”, Jorge Mario Bergoglio, en su diálogo con el rabino Abraham Skorka, afirma que “explotar una industria y llevarse el dinero fuera es pecado”. Bueno, lo que para el Papa Francisco constituye pecado, no sabemos si mortal o venial, para el común de los ciudadanos es un delito tipificado en el Código Penal. El pecado, según decía el catecismo Astete, se redime con la confesión; el delito, con la cárcel. No cabe duda de que a los “doctores” de la Iglesia Católica les corresponde señalar qué es pecado, pero que en modo alguno están habilitados para juzgar qué constituye delito. Para esa labor dispone el Estado de jueces y magistrados. Y algo parecido a lo que aquí manifiesto le dijo en abril de 2009 la entonces ministra de Igualdad, Bibiana Aído, al cardenal Rouco Varela horas después de que este príncipe de la Iglesia lanzase a los cuatro vientos que “el aborto voluntario ensucia la democracia”. Ya en una sentencia del Tribunal Constitucional se dejó claro que “la Constitución impide que los valores o intereses religiosos se erijan en parámetros para medir la legitimidad o justicia de las normas y actos de los poderes públicos. Es lo que inexorablemente se produce cuando se identifican delito y pecado”. Y eso mismo se lo recordó el T.C. a Dionisio Llamazares,  director general de Asuntos Religiosos entre 1991 y 1993  y  catedrático emérito de Derecho Eclesiástico del Estado en la Universidad Complutense. Existe una entrevista donde a Llamazares le pidieron opinión sobre las “injerencias” de la Iglesia Católica en asuntos públicos. (Inés Gallastegui, “Ideal” de Granada,  3-4-08). Y éste respondió: “En virtud del principio de libertad de expresión todos los ciudadanos, y los obispos son ciudadanos españoles, están perfectamente legitimados para rechazar la eutanasia o el matrimonio homosexual. Lo que no es de recibo es que cuestionen la legitimidad del Parlamento para dictar leyes que no se acomodan a una moral concreta, la suya. Pretender imponer a todos esa moral particular supone una violación flagrante del principio de libertad de conciencia de los que no la comparten”. En resumidas cuentas: pecar es ofender a Dios; delinquir es cometer un delito. La diferencia entre ‘pecado’ y ‘delito’ es una de las tres principales características del laicismo, como señala Fernando Savater en “La vida eterna”, ensayo que recomiendo.


viernes, 29 de marzo de 2013

Penectomía




A Marte, el dios romano de la guerra, lo trasladaron hace tres años desde las termas de Diocleciano al Palacio Chigi,  sede de la Presidencia del Gobierno italiano, por deseo expreso de Berlusconi.  A Marte le faltaban la mano derecha, el escudo, la empuñadura de la espada y el pene. Y Berlusconi mandó que se hiciera la correspondiente restauración, que costó nada menos que 70.000 euros. Pero una serie de expertos en arte, incluida Rosanna Friggeri, directora del Museo Nacional Romano, decidieron que era mejor dejar la estatua con sus imperfecciones y han vuelto a quitarle todos los añadidos, incluido el pene. El hijo de Júpiter, que tuvo dos hijas con Venus, llamadas Fuga y Timor, se ha quedado como el gallo de Morón, o sea, sin plumas y cacareando. Ignoro si la tal Rosana Friggeri padecerá del concepto freudiano de “envidia de pene”, pero la realidad es que  ha repuesto a un dios Marte con  la penectomía realizada y esas cosas siempre bajan la autoestima a las estatuas. Por si ello fuese poco, le han vuelto a quitar la mano derecha. Eso ya no hacía falta. Desprovisto de falo alejandrino, y perdonen el ñoñismo, ya no había peligro alguno de que Marte pudiera practicar el onanismo en sus horas de aburrimiento. En fin, se me antoja que quitarle la hombría  (sinécdoque de pene) a una estatua es una sandez. Ni siquiera sirve para cortarla en rodajas y echársela a los gatos. De Cibeles, diosa de la Naturaleza, se cuenta que era bisexual hasta que los dioses, por medio de la cirugía, la redujeron a la condición de hembra. De la parte cortada, el pene, nació un almendro de gran belleza, del que Nana, hija del río Sangario, cogió una flor y se la puso en el pecho. La flor desapareció y Nana  se sintió embarazada de Atis, del que más tarde se enamoró Cibeles. También Marte fue hijo de Júpiter en forma de flor, y de Juno. Vamos, un lío. Decía Freud que “por el camino de la ‘complacencia somática’ se puede comprobar que el cuerpo ni olvida ni perdona la represión sexual a la que fue sometido”. Que se preparen la señora Friggeri y ese grupo de expertos. Les va a caer la del pulpo.

jueves, 28 de marzo de 2013

Pronóstico reservado




Algunas reseñas de prensa sólo se convierten en noticia cuando casi no hay noticias que contar. En Semana Santa parece como si se hubiese parado todo, excepto el tráfico en las carreteras y el trasiego en las confiterías, que aprovechan para vender todo tipo de laminerías a una clientela golosa ya de por sí gorda y con exceso de calorías. Pero hoy me topo con una noticia en “Heraldo de Aragón” que  me ha hecho reflexionar. Dice: “Atropellado un anciano en el paseo de los Olvidados” (sic). Pone las iniciales del atropellado, de 82 años, y en la nota se indica que fue arrollado cuando el turismo conducido por un joven maniobraba marcha atrás. A veces –como dejó escrito Antonio Gala- “el naufrago, agonizante y solo, es más grande que el mar, porque él sabe que muere y el mar no sabe que lo mata”. En Zaragoza existe un barrio periférico joven fruto de la expansión del ladrillo llamado Valdespartera, donde a todas sus calles les pusieron nombres de películas. Y “Los olvidados”, travesía donde fue arrollado el anciano, es el título de una película de Luis Buñuel (1950) en la que se describen las andanzas de El Jaibo, el joven que escapa de un correccional para reunirse con su compañeros de pandilla. Pero a lo que iba, el anciano resultó con heridas de “pronóstico reservado”, que es una predicción incierta porque los médicos, cuando hacen tal pronóstico, siempre se “curan en salud” de cara a la familia de la víctima del atropello, que llena de angustia queda a la espera de que el anciano pueda mejorar o empeorar en las siguientes horas. Las predicciones de los médicos, en esos casos, son semejantes a las predicciones de los meteorólogos: puede que llueva o que no llueva, que haga frío o que haga calor… Así, no hay equivocación posible y todos tan contentos. Pero, al margen de por dónde sople el viento, que un anciano sea atropellado en el paseo de Los Olvidados (Heraldo de Aragón debería haber señalado con mayúscula el artículo masculino plural) siempre produce un cierto abatimiento al lector de la noticia.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Tiempo al tiempo



El cuerpo insepulto de Hugo Chávez me recuerda lo leído en el ensayo “Juana la Loca”, en versión de Ludwig Pfandl. Conservo una edición de bolsillo de 1945 en la famosa “Colección Austral”, traducida del alemán por Felipe Villaverde. En aquel caso, y leo textualmente: “el cadáver de Felipe el Hermoso fue embalsamado; el corazón lo mandaron a Flandes en un estuche de oro. Felipe, según su última voluntad, deseaba descansar en el panteón real de Granada. Pero Juana no se acomodó a ello. Tan sólo permitió que depositaran transitoriamente el ataúd en la Cartuja de Miraflores, cerca de Burgos. Allí iba cada tres o cuatro días, mandaba abrir el féretro y examinaba si el cadáver tenía todo el buen orden, si no lo habían robado, cambiado o profanado”. (p. 89). En el caso de Hugo Chávez, que estuvo  postrado en una urna de cristal desde su muerte, ya ha pasado a una gaveta de granito que servirá de pudridero y ahí permanecerá los próximos 25 años, hasta que pueda descansar junto a los restos de Simón Bolívar. Pero la historia da muchas vueltas y nadie sabe en qué quedará ese deseo de tantos venezolanos y del propio Nicolás Maduro. Todos conocemos los tumbos que dio el cadáver de Eva Duarte, a la que se le iba a hacer un mausoleo gigantesco, el Altar de la Patria, y terminaron sus restos, después de viajar como la maleta del loco y gracias al interés demostrado por el general Lanusse, en una  sencilla bóveda del Cementerio de la Recoleta, de Buenos Aires. También el cadáver de Juana de Castilla tardó en tener digno acomodo. Muerta en la mañana de un Viernes Santo, 12 de abril de 1515, a los 75 años y después de haber estado recluída 46 de ellos en el castillo de Tordesillas, sus restos fueron depositados en el convento de Santa Clara, de Tordesillas, hasta 1574,  cuando Felipe II dispuso que la enterraran definitivamente en el panteón real de Granada, donde descansa junto a su marido y los Reyes Católicos. Ya habían pasado 59 años desde su muerte. Por cierto, del castillo de Tordesillas no queda ni una piedra en pie, al ser demolido en 1771 por amenaza de ruina. El Altar de la Patria nunca se construyó para Evita, la Reina de los Descamisados, y el destino definitivo de Hugo Chávez nadie lo sabe. Tiempo al tiempo.

martes, 26 de marzo de 2013

Los ignorados




Leo en  “El País” que  “el Imserso pincha el turismo en invierno”. Me parece normal que, si el Gobierno recorta en Sanidad y Educación, también recorte un 30% en  turismo social para pensionistas. La crisis económica obliga a que quien desee ir de vacaciones se lo pague de su bolsillo. De la misma manera, si los hoteles de playa quieren reducir pérdidas en temporada no turística, que reduzcan los precios.  Los pensionistas bastante tienen a día de hoy con ayudar en la medida de lo posible a los hijos en paro. Pero lo más curioso –según leo en “El País- es que también se quejan las oficinas de farmacia próximas a los hoteles de playa, conscientes de que los ancianos son los que más medicamentos consumen. El Ministerio de Sanidad y Servicios Sociales, cuya cartera detenta la ministra Ana Mato, no pasa por sus mejores momentos. La sanidad pública se quiere privatizar y los servicios sociales no funcionan como debieran. Los viejos se han convertido en una rémora para el Estado excepto una vez cada cuatro años, cuando el voto de “los ignorados” ayuda a ganar las elecciones generales. En la letra de una canción de Fernando Ubiergo se cuenta que “los viejos son siluetas transparentes” y hasta se hacen chistes de pésimo gusto sobre ellos: “Abuelita, cierra los ojos. - ¿Y por qué quieres que cierre los ojos? - Porque papá dijo que, cuando cierres los ojos, seremos felices”. La inversión piramidal genera problemas económicos. Son necesarios dos trabajadores en activo para pagar una pensión y las tasas de desempleo se aproximan vertiginosamente al 27%. Ante estas desalentadoras circunstancias, el futuro se presenta negro como la boca de un túnel.  La vejez  carece de horizontes de futuro y eso complica las cosas. ¿Cómo solucionarlo? No lo sé. Joaquín Giró afirmaba en su blog sociológico (“El significado de la vejez”, jogiro, 29.4.2011) que “la imagen del envejecimiento es una imagen cargada de consideraciones negativas que implican discriminación de las personas de edad, al punto de producir no sólo indiferencia o abandono, sino también exclusión y negación de espacios y roles, negándoles el reconocimiento como sujetos de derecho”. Si Rajoy no tiene soluciones, pese a haber incumplido todas sus promesas electorales en beneficio de la troika, debe dimitir por vergüenza torera. Ana Mato también, pero por otras circunstancias que a todos sonrojan.

lunes, 25 de marzo de 2013

Ratón ha muerto




Me entero que se ha muerto el toro Ratón de muerte natural. De él se contaba que era un toro asesino. Nada de eso. El toro embestía como era su obligación. Deberían hacerle un funeral de Estado y enterrarlo en El Escorial. Peor suerte tuvo el perro Paco. Sobre este  can rabicorto y de capa negra escribió don Natalio Rivas  “que se colocaba en el asiento de la barrera, y cuando la plaza estaba completamente llena, los espectadores se disputaban el hacerle lado, aunque el estrecharse les produjera molestia. En el breve tiempo que mediaba entre la muerte de una res y la salida de la siguiente, saltaba al ruedo, daba unas vueltas y regresaba a su localidad. Y en uno de esos caprichosos paseos encontró la muerte”.Lo mató Pepe Rodríguez Miguel,  más conocido como Pepe el de los Galápagos, que regentaba una taberna frente a la fuente de los Galápagos, en la calle de Hortaleza,  al ser atravesado con el estoque una tarde de junio, cuando los taberneros dieron una becerrada y designaron como primer espada a Pepe Rodríguez. Cuenta don Natalio que “antes de que Pepe diera muerte a uno de los novillos, salto Paco a la arena y comenzó a dar cabriolas alrededor del diestro, y alguna vez se le introducía entre las piernas, lo cual ponía al matador en riesgo de ser cogido. Éste, poseído de miedo con probada razón, le pegó de plano con la espada para apartarlo, pero el animal volvía a las andadas y dio lugar a que el torero le atravesara con el estoque”. Felipe  Ducazcal, que entre otras cosas presidía la tertulia denominada “La Farmacia” en el café de Fornos, a la que también asistía el perro Paco, se lo llevó herido a casa, llamó a varios veterinarios y nada pudo hacerse por su vida. Pues bien, una vez conocida la muerte del toro Ratón, alguna autoridad con poder bastante debería haber cortado todas las cadenas de televisión para anunciar su muerte, como hizo Arias a la muerte de Franco con pucheros y lágrimas en una grotesca puesta en escena. El toro Ratón era hijo de Caracol y de Fusilera y había nacido el 12 de abril de 2000. “Es ágil, inteligente, rápido. Muy alegre. No es bruto, no es como los demás toros que actúan por instinto y chocan contra todo. Éste piensa, analiza y después ataca”, había comentado su dueño, Gregorio de Jesús, en un reportaje de “El País” en 2009. A Ratón han pensado en disecarlo. No me parece una buena idea. Mejor sería erigirle una estatua en bronce, como la tiene “el torico” en Teruel, y colocarla en el Parque del Retiro, de donde fue alcalde honorario don Antonio Mingote, marqués de Daroca, otro genio perdido para siempre.

Cifuentes y las algarabías





Cristina Cifuentes, delegada del Gobierno en Madrid, pone el grito en el cielo  y acusa a la portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, Ada Colau, de “apoyar” a grupos proetarras. A Cifuentes le gustaría que la PAH aclare cosas que a ella “no le gustan nada”, como “el hecho de que Stop Desahucios apoyara explícitamente una manifestación a favor de los presos de ETA”. Si les digo la verdad, a mí tampoco me gusta nada Cristina Cifuentes ni tampoco los métodos que utilizan las Fuerzas de Seguridad del Estado, a las órdenes de esa mujer, en sus cargas a porrazo limpio desproporcionadas contra los manifestantes, o sea, contra los ciudadanos que la mantienen. Apoyar a Bildu, que yo sepa, no constituye en modo alguno nada que se le parezca a apología del terrorismo. Bildu es una  coalición electoral española de ideología independentista vasca formada por los partidos Eusko Alkartasuna y Alternatiba (sic), las agrupaciones Herritarron Garaia y Araba Bai, y otros independientes abertzales y de izquierda. Y Sortu es un partido político español cuyo ámbito de actuación son las comunidades autónomas del País Vasco, Navarra y  Euskal Herría (País Vasco francés). Tanto Bildu como Sortu son legales. Por otro lado, decir, como ha dicho Cifuentes, que  “la lucha callejera –refiriéndose a las manifestaciones en contra de los desahucios- llega  casi a la “kale borroca” es una exageración. Los ciudadanos, auténticos soberanos en una Democracia Parlamentaria, tienen todo el derecho del mundo a manifestarse por todo aquello que consideren injusto. Pero, claro, a Cifuentes, a Rajoy y a todo el conjunto de su Gobierno les gustaría más que los ciudadanos votasen cada cuatro años, a ser posible al PP, y luego se encerrasen en casa a ver partidos de fútbol o el impresentable programa de Jorge Javier Vázquez en “La Cinco”. Cifuentes no comprende qué de repente el “acoso” –se debe referir a lo de Pons- se centre exclusivamente en políticos del Partido Popular. Cifuentes no acaba de entender, digo, lo que una vez dijo Ussía: “Madrid se ha convertido en un inmenso campo de fútbol donde juegan diez equipos con veinte balones”, cuando hizo referencia en septiembre pasado a que en Madrid se produjeran once manifestaciones en el mismo día.  Pues nada, si esa mujer tampoco entiende eso, que se dedique al amigurumi, que es una técnica de origen japonés que consiste en tejer pequeños muñecos de croché. Todos ganaremos.

domingo, 24 de marzo de 2013

Invasores silenciosos




Primero fueron los cangrejos americanos, “procambarus clarkii”, que terminaron con los cangrejos autóctonos y que empezaron a introducirse en España en los años sesenta del siglo pasado con el objetivo de producirlo para su introducción en el mercado de la alimentación. ¡Hace falta ser burros! Mas tarde aparecieron los siluros, “silurus glanis”, unos peces enormes y feos de gran longevidad abundantes en el río Danubio,  que alguien echó al embalse de Mequinenza en 1974, y  que casi han terminado con el barbo, la madrilla e infinidad de peces autóctonos. Después apareció el mejillón cebra, “dreissena polymorpha”, procedente del Mar Caspio, aguas abajo del Ebro. Se sabe que este invertebrado produce una grave disminución del fitoplancton disuelto, altera la composición de los fondos y aguas fluviales, y afecta en mayor o menor grado a las especies presentes en los ríos, destacando su efecto sobre los bivalvos autóctonos, como la “margaritifera auriculari”, en peligro de extinción en el Ebro. Y, ahora, éramos pocos y parió la abuela, el camalote enraíza en el Guadiana. Esa planta apareció en 2004, cuando se “colocó” en algunos jardines “horteras”, pero nadie le dio importancia. El camalote, “eichhornia crassipes” o jacinto de agua, es una mata flotante de grandes hojas y vistosas flores, de gran capacidad reproductiva y que está incluida en la lista de las 100 especies exóticas más dañinas del mundo, hasta el punto de que en la actualidad, ¡a buenas horas, mangas verdes!, está prohibida su introducción, posesión, transporte, tráfico y comercio en España. Lo triste es que en este país se hacen leyes protectoras de la Naturaleza cuando el mal ya está hecho. Por ejemplo, todos conocemos los efectos negativos que producen esas tortugas de Florida que venden en las tiendas de animales a precios muy asequibles y que, una vez que su nuevo propietario se aburre de tenerlas como mascotas,  las suelta en pantanos y ríos. ¿Alguien con autoridad bastante pone remedio a esta situación? Sobre el papel, puede que sí. Pero la realidad es distinta.

viernes, 22 de marzo de 2013

Un fracaso de todos



Aquí hemos fracasado todos, y cuando un Estado no funciona, el Jefe del Estado debería ser consciente de ese fiasco y poner pies en polvorosa. José Oneto señala hoy en “República.com” que hay tres millones de pobres al borde de la exclusión social, “el 21,8% de los españoles vive en pobreza relativa -en 2008 la tasa estaba en 19,6%-. Son 10 millones de personas”. Ante este estado de calamidad, los españoles no podemos permanecer indiferentes. De nada sirve que el Gobierno que preside Rajoy cuente un día sí y otro también que a final de año se verán los primeros brotes verdes. Esa milonga ya no se la cree nadie. Ahora, por ejemplo, con el caso de los “ERE” de Andalucía donde el fraude es evidente, se intenta echar tinta de calamar sobre el caso Bárcenas, la trama Gürtel (donde la Fiscalía ya ha encontrado cuatro vínculos entre esa trama y la contabilidad del PP),  el caso Urdangarín, el feo negocio bancario de las “preferentes”, el drama de los desahucios (46.408 en el año 2012) y el caso de la falsa princesa Corinna, que no termina de estar claro para el común de los mortales. Lo que más le molesta al ciudadano es que no haya ejemplaridad. ¿Por qué no se llama a declarar a la infanta Cristina? ¿Ha usurpado Corinna funciones públicas? ¿Por qué no hay ningún banquero en la cárcel tras el comportamiento abusivo de determinados bancos? ¿Por qué no nos dicen que la mitad de las aguas en España están contaminadas? Juan José Millás cuenta hoy en “El País”: “Al principio no éramos Grecia, luego no fuimos Islandia, ni Portugal, ni Italia. Ahora resulta que no somos Chipre, menos mal. Me pregunto cuánto tiempo nos falta para que no seamos España”. Insisto, a mi entender, cuando el Estado no funciona, el Jefe del Estado debería reconocer su fracaso, que es el fracaso de todos nosotros, y marcharse, eso sí, con el billete de ida pagado hasta Cartagena.

jueves, 21 de marzo de 2013

Tiempo de penitencia




A propósito de lo que está sucediendo en España, Pablo Sebastián pone el dedo en la llaga cuando declara que “los medios de comunicación españoles están llenos de problemas y malas noticias españolas de toda índole, desde la corrupción a la incapacidad del Gobierno”. En este sentido, Sebastián recuerda a los lectores de “República. com” que fue Aznar el que nombró líder del PP a Rajoy, además de sucesor. Aznar, “al meternos de bruces en la mentirosa guerra de Irak y en las mentiras del 11-M nos ‘regaló’, de puro rebote, a Zapatero, y luego a Rajoy a quien conocía muy bien y con el que trabajó durante muchos años”. Pero el Gobierno que preside Rajoy  es un puro dislate. Y Sebastián, ante este panorama, se pregunta: “¿En qué manos de  estamos?”.  Pone varios ejemplos muy recientes. Veamos: “Ayer acaba de decir Rajoy que tiene que cambiar sus previsiones económicas, formuladas hace pocos días en el debate de la nación, para este año porque ya no le salen las cuentas. (…) ¿Cómo pueden decir Rajoy y De Guindos que se oponen a la confiscación de los ahorros en Chipre cuando España aprobó en el Eurogrupo semejante disparate? Y ¿cómo añade De Guindos que en España nunca habrá un corralito, en el mismo día en el que Montoro, en plena crisis chipriota, anuncia una impuesto para los depósitos de los bancos? (…) ¿Quien presidía el PP cuando Bárcenas les pagaba sobresueldos con dinero negro -según lo publicado por el diario ‘El País’- incluso a dirigentes populares que se sentaban en el Gobierno de España?”. Aznar, que ahora ve los toros desde la barrera de sombra,  liberalizó el suelo, puso los pies sobre la Mesa Oval en Washington como si fuera Popeye frente a un bote de espinacas, se hizo la foto en las Azores más galán que Mingo y nos metió en una guerra, la de Irak, de la que por suerte pudimos salir a tiempo gracias al “regalo” inesperado del Señor de la Ceja, que así se lo había prometido a los electores consciente de que no iba a ganar las elecciones generales ni poniéndole una vela a san Judas. ¿Y Rato? Ah, no sé, por ahí anda…

martes, 19 de marzo de 2013

Ussía: ¡por qué no te callas!




El columnista Alfonso Ussía, en “La Razón”, no da crédito a las imágenes denunciadas por “El País” por un video sobre el maltrato efectuado por cinco soldados españoles a unos prisioneros en Irak. Bueno, el columnista Ussía está en su derecho de darle crédito o no a tales imágenes. Pero no es de recibo que ese columnista, que se pasa el día lamiendo los lomos a los mandos del Ejército de un modo inexplicable,  escriba de forma pésima sobre otro medio informativo, en este caso de “El País”. Tampoco es de recibo, y aquí lo denuncio, que este columnista se permita escribir mal de los colegas de un diario tan digno como cualquier otro de los que se publican en España. Ussía,  y ruego que me corrijan si estoy equivocado, escribe hoy textualmente que “la fuente de la noticia -la del video- es “El País”, un periódico que se equivoca mucho últimamente. Y no lo escribo en plan de crítica, pero cuando un medio de comunicación tiene que estar más pendiente de sus deudas que de sus informaciones, este tipo de inconvenientes pueden surgir por la desmoralización o falta de rigor de sus responsables”. Dejo claro que ni trabajo en “El País” ni cobro de “El País” lo que escribo en “La Comunidad”, concretamente en “Nada con sifón”. Este diario me hace la caridad de dejar que pueda expresarme libremente, cosa que agradezco en lo que vale. Pero no entraré al trapo de opinar de “La Razón”. Tiene sus lectores y eso siempre es respetable. Por otro lado, problemas económicos tiene hoy cualquier empresa en cualquier ámbito. La prensa no está exenta de la peor crisis que sufrimos todos los españoles desde la posguerra y eso lo saben bien tanto Unidad Editorial como el director de “La Razón”, Francisco Marhuenda. Podría yo ahora, por ejemplo, hacer referencia a la edición de ese diario correspondiente al 9 de mayo de 2012, que fue criticada hasta por el diario francés “Le Monde”. Pero no lo haré. No estoy dispuesto a “entrar al trapo” en un juego de descalificaciones que a nada conduce.

Fiebre privatizadora





Al Gobierno que preside Rajoy le ha entrado una fiebre privatizadora que comenzó con la Sanidad, le siguió la Enseñanza y, ahora, pretende hacer lo mismo con los centros penitenciarios. La cosa es alucinante. Quieren adelgazar la lista de funcionarios en los servicios públicos en beneficio de los hospitales privados, de los colegios de la Iglesia Católica y de determinadas sociedades mercantiles con capital privado. Día llegará en el que se sustituirá a los inspectores de Hacienda por cobradores del frac; a los jueces de carrera por jueces de paz, que salen más baratos; y al personal femenino del CNI por princesas alemanas, siempre que éstas sean rubias, con ojos azules y tengan unos apellidos imposibles de pronunciar por un vecino de Trespaderne. Interior ya ha contratado servicios de seguridad privada para 21 centros penitenciarios. Pronto las cárceles españolas serán lo más parecido al Aeropuerto de Barajas, donde conviven la  Policía Nacional, la Guardia Civil y un rabo de vigilantes privados que para qué te quiero contar. Jorge Fernández Díaz, ese “Superagente 86” de la cruz y la espada, declaró en enero pasado que “había que  reubicar el gran número de escoltas que ejercían en el País Vasco y Navarra y que se quedaron sin trabajo tras el anuncio de ETA del cese de su actividad armada”. Por ese  absurdo deseo de justificación de lo injustificable resulta que, como ahora sobrarán miembros de la Guardia Civil, se les podrá “reubicar” como ujieres en el Congreso, y a los ujieres en el Congreso sobrantes se les podrá reubicar como jardineros en El Pardo, y a los jardineros sobrantes en El Pardo se les podrá reubicar como camilleros en La Paz, y a los camilleros sobrantes en La Paz se les podrá reubicar como educandos de banda en el Regimiento de Infantería Ligera  Garellano 45, etcétera. Al final, por muchas combinaciones que hagan estas lumbreras que ejercen de ministros del gabinete Rajoy, siempre quedará un sobrante de personal equivalente a aquellos que ahora se pretende reubicar en las prisiones del Estado, con lo que se habrá hecho un pan como unas hostias.

lunes, 18 de marzo de 2013

Ni rey de oros ni sota de copas




Bourbon, Borbón, Borbó… La castellanización del apellido suena raro. Su catalanización, también. Lo cierto es que a Juan de Borbón le quieren quitar la avenida en Barcelona. Lo demás son pamplinas. Alfonso Ussía escribe en “La Razón” indignado de que se haga esa “afrenta” al conde de Barcelona. Pues, mire usted, dígaselo a los catalanes, que son dueños de su destino. A mi entender, me da lo mismo que en el callejero ponga “Avenida de Juan de Borbón” que “L’avinguda de Joan de Borbó”. El hecho cierto es que le quitan la calle a un señor que iba para rey de España y se quedó compuesto y sin novia por expreso deseo de Franco. De nada le sirvió su pretensión de unirse a los sublevados contra la Segunda República, cuando el 1 de agosto de 1936 cruzó la frontera española por Dancharinea acompañado de un grupo de navarros monárquicos. De nada le sirvió pasar con identidad falsa quien se hizo pasar por Juan López, trabajador del Hotel “La Perla”, de Pamplona. De nada le sirvió que se pusiese un mono azul con las cinco flechas de Falange y una boina roja de Requeté que le habían regalado. Y no pasó inadvertido en el Parador de Aranda de Duero, camino de Burgos, cuando Fidel Dávila, al teléfono, le transmitió la orden de Emilio Mola de volverse por donde había venido. Un paripé deplorable que avergonzaría a cualquier español con algo de dignidad. Para Ussía, Barcelona es “esa ciudad grandiosa cada día más habitada por aldeanos de horizontes inmediatos”. Para Ussía, “se advierte la mala intención de los incultos, los perversos, los groseros y los paletos de ERC y CiU. (…) Parece que les molesta la sombra magnífica del Rey marino”. Bueno, bueno… Mire, Ussía, tonterías, las justas.

domingo, 17 de marzo de 2013

Diez años después



El 15 de marzo de 2003 se hizo la famosa foto de las Azores. Los personajes que iban a arreglar el mundo a base de bombardeos eran George W. Bush, Tony Blair y  José María Aznar. Desde esas islas portuguesas se lanzó un ultimátum al gobierno iraquí para que procediese a desarmarse. Aunque no se encontraba frente a la cámara, también estuvo presente José Manuel Durão Barroso que, a posteriori, siendo presidente de la Comisión Europea, declaró en 2007 que “le engañaron”. Más tarde se comprobaría que Irak no tenía en su territorio armas de destrucción masiva. Pues bien, diez años después cuenta “El País” que “el Ministerio de Defensa va a investigar las ‘deplorables’ imágenes de soldados maltratando a detenidos en Irak para determinar ‘si son ciertas’ y si pueden depurarse responsabilidades”. El diario “El País” ha hecho público hoy un video de 40 segundos en el que aparecen cinco soldados españoles dando patadas a unos iraquíes detenidos en Diwaniya.¡Cómo que si pueden depurarse responsabilidades! Naturalmente que sí. Se puede y se debe. Pedro Morenés tiene la obligación inexcusable de investigar ese vergonzoso asunto hasta el final. Ningún matón debe irse de rositas, sea civil o militar. Tampoco se debe mirar para otro lado esperando que esos hechos miserables prescriban. La foto de las Azores fue una insensatez. Y el video existente de esos cinco soldados, de ser cierto su contenido, equivale a una bravuconada inadmisible e impropia de seres civilizados.

Despoblación


 
Me entero de que Aragón tiene alrededor de 200 pueblos abandonados. En este sentido, cuenta hoy “Heraldo de Aragón”  que “Cristian Laglera, un aragonés que 'colecciona' pueblos abandonados en su página web, ha  contabilizado, documentado y fotografiado hasta 175 en la provincia de Huesca, la más afectada por este problema. En la provincia de Teruel, según un reciente estudio realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Valencia, la despoblación ha vaciado 27 pueblos en los últimos 75 años, sobre todo en las comarcas de Gúdar-Javalambre, Sierra de Albarracín y Maestrazgo”.  En cierta ocasión le escuché al profesor Antonio Beltrán Martínez que Zaragoza capital duplica su número de habitantes cada 50 años. Pero cuando Beltrán hizo tales afirmaciones nuestras circunstancias económicas eran favorables. Al margen del gran esfuerzo documental que está haciendo Cristian Laglera Bailo, donde relaciona por orden alfabéticos todos esos pueblos oscenses abandonados (desde Abellada hasta Yosa de Garcipollera), no hay nada mejor que consultar el “Madoz”  para poder comparar los censos de población en 1850 en cualquier municipio de la geografía española con los actuales. En la actualidad, de acuerdo con los datos del Instituto Nacional de Estadística, España está perdiendo población por primera vez desde 1939. Según Alejandro Macarrón Larumbe (“Expansión”, 28.7.11), “acabamos de entrar en una espiral demográfica depresiva que nos lleva a muy mal puerto: un país más y más envejecido, una población menguante, una economía lastrada por la demografía y un desierto afectivo en una sociedad sin apenas hijos, hermanos, tíos, primos”. Ya “El País”, en febrero de 2010, contaba en sus páginas que “casi 900 pueblos han desaparecido en los últimos 15 años. (…) El riesgo de que continúe esta tendencia es elevado, según el INE, sobre todo en el noroeste de la península. El 84% del territorio es rural, pero solamente aglutina al 17% de la población”. Se sabe que la pirámide poblacional en España se ha invertido completamente. Este país está abocado a la despoblación, a la pobreza generalizada (si la caja de la Seguridad Social se rompe) y al  envejecimiento. Dentro de cinco años el saldo entre nacimientos y defunciones será decreciente y, de no remediar esta situación, nuestro país terminará siendo un páramo con dudoso crecimiento económico, ciudadanos iracundos y lleno de cementeros.

sábado, 16 de marzo de 2013

Francisco




Francisco significa pobre, humilde. Comenta Daniel Martín en una postdata, que no es una postdata porque ello significa “después de la fecha”; mejor rebobino enrollando hacia atrás lo escrito, dice Daniel Martín en una nota al pie como comentario breve, que “al primer Papa con un nombre no se coloca el ordinal. No será el primero hasta que haya un segundo”. Lo mismo sucede con los reyes. Basta decir el rey José, al referirnos a Bonaparte, el rey Amadeo, cuando hablamos Saboya, o el rey Juan Carlos si hacemos referencia al actual Rey de España. Y según Anson, se debe decir rey Juan Carlos I o rey don Juan Carlos según añadamos o no el ordinal. Por lo tanto, se puede escribir, al referirnos al jesuita Jorge Mario Bergoglio, como el Papa Francisco o Francisco I. Daniel Martín nos recuerda que ya hubo un  rey Francisco, aquel rey de Francia que perdió en la batalla de Pavía frente a Carlos I (Martín le llama Carlos V). Al rey Juan Carlos, que siempre le habían llamado tanto en familia como en el ámbito de sus amistades “Juanito”, le surgió un dilema para su nombre oficial cuando iba a ser proclamado en las Cortes rey de España. De haberse llamado Carlos hubiese sido  proclamado como Carlos V, pero así se ha estado llamando a Carlos, o sea a Carlos de  Habsburgo, hijo de Juana de Castilla y de Felipe el Hermoso, al haberse convertido en emperador de Alemania en 1519. Al parecer, ese nombre produciría confusiones. Quedaba el nombre de Juan. En ese caso se habría convertido en Juan III. Pero le debió parecer que ello podría molestar a su padre, Juan de Borbón y Battenberg, que hasta el 14 de mayo de 1977 no renunció de forma oficial a sus derechos dinásticos de la Casa Real Española en la persona de su hijo. No cabe duda de que, de haber sido rey, lo habría hecho como Juan III. Quizás por esa razón optó el actual monarca por el nombre compuesto y el primer ordinal.

jueves, 14 de marzo de 2013

Emilio Eiroa en el recuerdo




A pocos días de la muerte de Emilio Eiroa (10 de marzo) nos enteramos de que José Marco debe cumplir dos años de prisión y el pago de una multa de 600.000 euros por delitos contra Hacienda. Lo mismo ha sucedido para su hermano Jesús. Pero el tema de su hermano no es noticia, al no haber sido personaje público. A Emilio Eiroa le levantó del asiento José Marco con la ayuda del tránsfuga Gomáriz el 15 de septiembre de 1993. La historia comenzó cuando José Marco, que había sido presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza, encabezó la lista a las autonómicas de 1991, en las que el PSOE  obtuvo 30 escaños, es decir, le faltaron 4 para obtener la mayoría absoluta. Ello hizo posible la creación de un gobierno de coalición entre el PP (17 escaños) y el PAR (17 escaños), y la investidura de Emilio Eiroa  (PAR) tras la renuncia de Hipólito Gómez de las Roces, que había encabezado la lista del Partido Aragonés. En septiembre de 1993, José Marco presentó una moción de censura contra el gobierno de Eiroa que triunfó en el pleno del 15 de septiembre, por lo que Marco fue proclamado nuevo presidente, con los 30 votos de su partido, los 3 de IU y el voto del desvergonzado Emilio Gomáriz, que se había pasado del PP al Grupo Mixto seis meses antes.  José Marco tuvo en 1995 dos procesos judiciales: uno por escuchas y otro por el tema del sillón, liebre que había levantado la edición en Aragón del diario ABC. Por el tema del sillón fue condenado. Se le acusaba de haberse quedado con un sillón de la DPZ. Varios consejeros de la DGA pidieron a Marco que dimitiera, pero él se resistió; señalando que la factura inculpatoria era falsa. Más tarde se vio obligado por Cipriá Ciscar a abandonar la secretaría general en Aragón del PSOE.  Expedientado y suspendido de militancia, Ramón Tejedor se hizo cargo de la presidencia en funciones hasta las elecciones de mayo de 1995. Por el tema de las escuchas sería inhabilitado 6 años. Marco, a  partir de entonces, se dedicó a sus negocios privados en Pedrola: una empresa de transportes, una gasolinera y un hotel. Emilio Eiroa, tras el varapalo de Marco, aún sería  presidente de las Cortes de Aragón desde el 25 de junio de 1995 hasta el 7 de julio de 1999, es decir, en su IV legislatura, durante el gobierno de Santiago Lanzuela. Días mas tarde, el 28 de julio de ese año, siendo un simple diputado de las Cortes de Aragón, al ser contrario al pacto de gobierno PSOE-PAR, dejó su escaño vacío en la primera jornada del pleno de investidura de Marcelino Iglesias; pero acatando la disciplina del PAR, ese mismo día votó a Iglesias como nuevo presidente de Aragón. En fin, José Marco fue la antítesis de Emilio Eiroa, aunque ambos ocuparan el mismo cargo. Sobre José Marco es mejor pasar página. Emilio Eiroa fue, además de excelente persona, un político honesto que jamás se sirvió de la política. Esa es la diferencia.  

miércoles, 13 de marzo de 2013

El cónclave



A ver si con tanto perclorato de potasio, antraceno y azufre para conseguir la “fumata nera”, o  clorato de potasio, lactosa y colofonia, para lograr la “fumata bianca”, se pega fuego la Capilla Sixtina o se ennegrece el Juicio Final de Miguel Ángel. Eso de poner estufas para que los católicos sepan si sale humo negro o humo blanco por la chimenea parece cosa de otros tiempos. Eso sin contar con el tufo que pueda desprenderse por una mala combustión y termine por dejar fuera de juego a la Paloma Blanca que sobrevuela sobre los solideos para ayudarles en la difícil tarea de elección a los 115 cardenales. Porque Tufo es uno de los 119 municipios de la provincia de Avellino, en la región de Campania, pero tufo es, también, la emanación gaseosa que se desprende de las fermentaciones y de las combustiones imperfectas de los braseros y las estufas. Bastaría conque  la Iglesia Católica se adaptara a los tiempos modernos y pusiera un semáforo con tres luces, una verde, otra roja y una tercera de color ámbar en el tejado. Si la luz permanece verde, no hay papa; si la luz se cambia a roja, sí. Y si la luz vira al ámbar, sí pero no, o sea, “no va más”, dicho sea en el lenguaje del croupier, con las apuestas en la Plaza de San Pedro. Los cónclaves necesitan de dos tercios de los votos para alcanzar su objetivo. Por tanto, ahora se necesitan 77 votos para que salga el sucesor de Ratzinger, que hará el número 266 de la historia de la Iglesia. Haciendo cábalas y sumando los tres dígitos de 266 da el número 14. Lo mismo sucede si sumamos los dos dígitos de 77. Así que mañana puede ser el día señalado para el “humo de pajas secas”, que era el material que antes se utilizaba para conseguir la fumata blanca. La profecía de san Malaquías señala, por si sirve de algo, que el sucesor de Benedicto XVI será Petrus Romanus. Ratzinger fue denominado como Gloria Olivae (La gloria del olivo) nacido y bautizado un sábado de gloria. Tomó el nombre de Benedicto y los benedictinos tuvieron una rama llamada “olivants”. El nuevo Papa podría ser el camarlengo Tarsicio Pietro Evasio Bertone, nacido en Romano Canavese. Por eso podría ser Pedro el Romano, o Pedro II, nombre del discípulo de Cristo que ningún papa se ha querido poner hasta ahora. Lagarto, lagarto…

lunes, 11 de marzo de 2013

Silencio y a barajar




Me entero de que un dentista de Zaragoza fue detenido por delito de lesiones el pasado día ocho, al arrancarle a una paciente las piezas dentales que le había colocado días antes, al no llegar a un acuerdo económico. F.J.G.S, que tales son las iniciales de ese mal profesional, fue puesto en libertad, no sé si con cargos, una vez que hubo declarado en los Juzgados. Este país tiene sus paradojas en cuestiones de salud. Por ejemplo, puedes recibir un trasplante de hígado en la Seguridad Social, pero has de acudir al dentista particular para que te deje la boca en condiciones de poder mascar aunque sea chiclé. Gorgonio Oficialdegui acudió en cierta ocasión al dentista del Seguro para que le extrajera unos premolares que tenía picados. Pero el dentista le dijo que llevaba la boca en muy mal estado y que lo mejor sería que se quitase todos los dientes y muelas aprovechando que las extracciones eran gratuitas. “Bueno-dijo Gorgonio-, si no me hace mucho daño…”. Una vez que le cicatrizaron los huecos de las encías se vio obligado a utilizar unas prótesis de resina. Pero como la fijación de la dentadura postiza no depende del aparato protésico sino del terreno de soporte, a Gorgonio le quedó bailando un poco y eso le dificultaba pronunciar correctamente ciertas palabras, pero no le importó. Desde entonces tuvo mejor calidad de vida. Podía comer sin riesgo de ahogarse. Todas las noches, antes de acostarse, Gorgonio se quitaba cuidadosamente la dentadura y la limpiaba con lavavajillas “fayri”. Más tarde dejaba la prótesis dentaria dentro de un vaso con agua sobre la mesilla de noche. Al día siguiente, después de asearse, se colocaba la dentadura en su sitio, hacía unas falsas sonrisas ante el espejo del lavabo y pronunciaba tres veces la palabra “Pamplona” para observar su fijación en las encías. Gorgonio Oficialdegui era un hombre muy responsable y poseía un acendrado sentido de la camaradería. En cierta ocasión, estando de correría por caminos polvorientos, Gorgonio y su compañero hicieron un alto en el camino, dejaron el mosquetón, el zurrón y el tricornio con visera y cogotera apoyados en un peral y se dispusieron a consumir un bocadillo. Pero el compañero de Gorgonio, el cabo Zósimo Tello, se había olvidado por las prisas su dentadura postiza sobre el mármol de la mesa de la cocina. Gorgonio le pidió un poco de calma. Se comió el bocadillo que le había preparado su mujer a base de pan y agujas en escabeche y, a continuación, se acercó a un arroyo, limpió un poco su dentadura y se la dejó a Zósimo para que pudiese comerse el suyo, que era de mortadela con incrustaciones de trozos de aceituna. Ya restaurados, tomaron sus armas de reglamento y sus zurrones, se pusieron en la cabeza los tricornios con el barbuquejo por encima de sus barbillas y siguieron el camino sonrientes. “Para reír, mi cabo, sólo se necesita mostrar el alma y no los dientes”. Y que lo digas, Gorgonio, y que lo digas…”. Por el camino se cruzaron con un viajero astroso acompañado de un perrillo canela. No le pidieron la documentación. Sólo le saludaron. Es fácil que hubiese perdido su casa por un desahucio. Decía Cela que, “cuando las deudas no se pagan porque no se puede, lo mejor es no hablar de ellas y barajar”.

Hoy se impone el lazo negro





Hoy se impone lazo negro porque las tragedias no deben ser olvidadas. Demasiado dolor, excesivo espanto. El monolito frente a la Estación de Atocha se agrieta nueve años después del mayor desastre de la democracia. No se deben poner parches ni cinta adhesiva en un vano intento de mitigar el deterioro de un recuerdo (el monolito inaugurado hoy hace seis años es una evocación), por parte de las autoridades municipales madrileñas. Los 191 fallecidos y los casi 2.000 heridos merecen respeto. Queda bien soltar globos y poner una breve pieza de Mozart. Tampoco debe ser olvidado por la ciudadanía las vergonzosas mentiras de un Gobierno, el de Aznar, en un intento de confundir a los votantes para volver a ganar unas elecciones generales. Las tragedias no deben ser olvidadas. La foto de las Azores, tampoco. Aznar no está en condiciones de dar lecciones a los españoles desde el púlpito de Faes. Otro, en su lugar y con más vergüenza torera, se hubiese escondido para siempre en el “Castelgandolfo” del desierto de Los Monegros para no asomar jamás el bigote. José María Izquierdo, en el diario El País, pone el dedo en la llaga: “Pues en tal día como hoy, precisamente en tal día como hoy, 11 de marzo, el presidente del Club Siglo XXI, el siempre desenvuelto Eduardo Zaplana, ha tenido a bien invitar a Federico Jiménez-Losantos, el apóstol jefe de los conspiranoicos más enloquecidos para que analice –ja- la primera legislatura de Rodríguez Zapatero, que empezó, justamente, teniendo que hacer frente a aquel dolor ciudadano. Zaplana pondrá cara de compungido. O quizá añore aquellos días, ministro portavoz que era del Gobierno de José María Aznar, cuando él mismo y su presidente, en persona, mintieron a los ciudadanos -a alguno con nombre y apellidos- con total desvergüenza. ¿Zaplana quiere ahora, de nuevo, que le recordemos aquellos días negros? Es lo que tienen los desahogados: nunca, nunca, se ruborizan. En cualquier país normal, uno –Aznar- y otro –Zaplana- hubieran quedado inhabilitados para la política. Pues el primero nos da lecciones de ética todos los días, y el segundo se hace rico a nuestra costa, que le pagamos el sueldo con los recibos de Telefónica. Hoy, como decía al principio, se impone el lazo negro porque las tragedias no deben ser olvidadas. Demasiado dolor, excesivo espanto…

domingo, 10 de marzo de 2013

Con peana, pero sin santo



En este país, de tanto hablar de Bárcenas y de los beneficios de Juan Roig, donde a los clientes de Mercadona se les llama “nuestros jefes”, se nos está olvidando charlar de lo cotidiano, es decir, de esos asuntos de los que se conversaba en un alarde de hablar por no callar y de esos tópicos añadidos como guinda de pastel con los que se aderezaban las pláticas para hacerlas más aceptables y llevaderas. Mangantes siempre los ha habido, tanto ahora como en la época del “No-Do”, cuando las empresas importantes eran del INI, cuando Santiago Foncillas siempre andaba de por medio y donde se inauguraban pantanos y pueblos de colonización a mayor gloria de Franco. La corrupción política no se explicaba ni  se debatía por razones obvias en un régimen totalitario. Todo lo más, se nos permitía criticar los retrasos de los trenes, los posibles errores en un regate de Gento, o el escandaloso “striptease” de Rita Hayworth  en  “Gilda”, con la sensual escena del guante. Al año siguiente de aquel rodaje de Vídor, o sea, en 1947, apareció por Barajas la reencarnación de la idealizada Gilda personificada en la madre de todos los descamisados, Eva Duarte, que llegaba a España para deslumbrarnos con su belleza y sus abalorios, concedernos un crédito de  350 millones de dólares a bajo interés y colocarnos los excedentes argentinos de trigo, maíz y carne congelada. Más tarde aparecería el “vente a Alemania, Pepe”. Como nos recordaba Juan Eslava,  “El Corte Inglés ofrecía el ‘ajuar completo del emigrante’ de acuerdo con las exigencias teutonas, que comprendían (además de estar sanos y libres de obligaciones durante la duración del contrato) llevar en la maleta lo siguiente: cuatro pares de calcetines, un par de calzoncillos y camisetas, tres camisas, dos pares de pañuelos, dos toallas, un traje, un pantalón, un jersey de lana, un abrigo, un par de botas, una bufanda, un gorro y los útiles de afeitar”. Los españoles de hoy nos hemos quedado con la peana pero sin el santo de cabecera, hemos perdido las referencias de los ídolos y las escarpias  en las que asirnos cuando las cosas van mal. Los jubilados pagan las medicinas en las farmacias y la Seguridad Social, que era lo poco útil que quedaba libre de toda sospecha al servicio del pobre, se está privatizando porque se ha descubierto que en la enfermedad ajena hay un nicho de negocio. Nos queda poder ir los lunes a rezar a San Nicolás, que cuentan que es muy milagrero, pero necesitamos salir de la indolencia y quitarnos de encima cuanto antes a un  Gobierno que no cumple lo que promete y vergonzosamente genuflexo ante los dictados de Merkel.