jueves, 31 de octubre de 2013

Esquelas




Octubre termina con un puente, que será aprovechado por muchos españoles para visitar cementerios y depositar flores en memoria de los familiares ausentes de este mundo, o para hacer excursiones por carreteras secundarias. Otoño se viste de gala en las ramas de los árboles, en los paisajes y en las melancólicas puestas de sol. El diario ABC resalta una esquela de don Miguel Ángel Morata Galarza, que falleció en Madrid el pasado día 29. Debajo de la lista de familiares que lamentan su ausencia, pone textualmente: “Fue un buen hombre, un buen esposo, un buen padre, un buen abuelo, y amigo de sus amigos, y también un gran cocinero. ¡¡¡Te vas sin dejarnos la receta de la paella de escabeche!!!”. Alguien dijo que “uno no se muere si su esquela no aparece en ABC”, diario que lleva publicadas más de 400.000 desde su fundación en 1903. Todo aquel que haya visto la película “La escopeta nacional” recordará al marqués de Leguineche, interpretado por Luis Escobar, leyendo en la cama las esquelas de ABC. Las hay muy curiosas: la esquela de Soledad Hernández Rodríguez, viuda del coronel Honorio García Polo, fallecida el 2 de septiembre de 2012, rezaba: “Quiso en sus últimos momentos de vida dejar encargada la publicación de esta esquela para manifestar el perdón a sus familiares que la abandonaron cuando más la necesito (sic), sus hermanos Juan Hernández Rodríguez y Manuel Hernández Rodríguez y su hija María Soledad García Hernández por su absoluta falta de cariño y apoyo durante su larga enfermedad…”. Pues bien, como recordaba Santiago Castelo pocos días más tarde (ABC, 7/10/12) de aquella curiosa esquela, “aquí (refiriéndose al diario ABC) se han publicado el mismo día dos esquelas, del número 3, que son muy nobles, de un ilustre prócer. En la de arriba aparecía la esposa y los hijos legítimos. Y en la de abajo la de la querida -como se decía entonces- y la de los hijos habidos con ella. No hace tantos años. Y no es cuestión de reproducirlas porque los hijos de una y otra coyunda viven todos”. En fin, nos quedamos sin conocer la receta de la paella de escabeche y bien que lo siento. Será cuestión de escribir a doña Imelda Moreno de Arteaga, marquesa de Poza y presidenta de la Cofradía de la Buena Mesa, o sea, a Zenón, la hija de Sivarín, o sea del  conde de los Andes, a quién sirvió el cocinero Teodoro Bardají, que vaya lío que me estoy haciendo a cuenta de una receta que Miguel Ángel Morata (q.e.p.d.) se llevó a la tumba. Aquí lo dejo. Me voy de Halloween, que es como decir que me voy de de jálogüin, que ya tengo alquilado el traje de gala de Maximiliano de Habsburgo-Lorena y un montón de entorchados para la guerrera. Un amigo me ha prometido que ira disfrazado de Benito Juárez. Ya veremos como acaba la perfomance si abusamos de la improvisación y de las jarras de cerveza.

miércoles, 30 de octubre de 2013

El tren en Calatayud





Me informo de que durante los próximos meses de noviembre y diciembre, la UNED de Calatayud tiene previsto organizar una serie de conferencias divulgativas sobre el ferrocarril, con motivo del sesquicentenario de la llegada del primer tren de la compañía MZA, que explotaba el trayecto Madrid- Zaragoza y viceversa, a la  Ciudad del Jalón. En este sentido, a mayor gloria de aquel gran avance histórico, recomiendo la lectura de la Memoria sobre el estado de las Obras Públicas en España en 1856”, cuya edición facsímil publicó en septiembre de 2001 el Ministerio de Fomento, siendo su titular Francisco Álvarez-Cascos. De aquella magnífica obra impresa se hizo una tirada de 125.000 ejemplares. Resulta complicado poder entender la España de hoy, con unos trenes de alta velocidad que son el orgullo del Mundo y el esfuerzo hecho en electrificaciones en la Red y en la transformación del material de circulación, sin antes haber hecho un análisis a la época anterior a 1749 y los períodos intermedios hasta llegar a 1856, cuando aparece la Memoria redactada por el director general de Obras Públicas, Cipriano Segundo Montesinos, que es la primera editada después de la creación del Departamento en 1851, cuando por un Real Decreto de 20 de octubre de ese año, firmado por Isabel II y siendo presidente del Consejo de Ministros Juan Bravo Murillo, el Ministerio de Comercio, Instrucción y Obras Públicas pasó a denominarse Ministerio de Fomento. Ya en 1854 el Ministerio de la Gobernación estableció una línea con dos alambre de telégrafos desde Madrid a Guadalajara, Calatayud, Zaragoza, Tudela, Pamplona, Alsasua, Tolosa, San Sebastián, Irán, con un ramal desde Alsasua a Vitoria y Bilbao. Aquellos años hubo una pertinaz sequía en buena parte de España y un anciano me contó siendo niño lo que a éste le había trasmitido su abuelo. Y era el convencimiento general de que la falta de lluvia fuese consecuencia directa de la instalación de  los postes telegráficos. También recuerdo haber visto una viñeta en el semanario “Blanco y Negro” de principios del sigloXX en la que aparecen dos baturros orinando sobre un poste. Y uno de ellos le dice al otro: “Pensar que lo que aquí estamos haciendo lo saben en Zaragoza…”. Es una pena que no pueda extenderme, como quisiera, sobre la llegada del primer tren a Calatayud con destino a Madrid, aquella primaveral tarde del 12 de abril de 1863. Al detenerse el convoy en el andén, pusieron pie en tierra unos extraños personajes de brillantes chisteras, damas con miriñaque, hombres con mono, gafas de motorista y acharoladas viseras. Se trataba del exministro Luján, de los ingenieros Lemasón y Difevre, del maquinista señor Español, de directivos del MZA y del fotógrafo J.Laurent. Pero eso, si acaso, lo contaré otro día que me encuentre más inspirado.

martes, 29 de octubre de 2013

Pájaros de mal agüero




Antes, éstas eran las fechas de los viajes del Imserso. Unos a Almería, otros a Mar Menor y los más osados a Tenerife, que era como volar a Cuba pero haciendo un recorrido más corto. Ya ni eso. Los abuelos bastante tienen con prestar atención a hijos y a los nietos y no les queda tiempo ni para rascarse la espalda, que bastante tienen ya con rascarse el bolsillo por ver si aparece una moneda en algún pliegue de la chamarrilla de plástico. Para mí que en las ciudades están desapareciendo los gorriones y aquellas golondrinas acharoladas y limpias que se posaban en los alambres de telégrafos con la prestancia de un orfeón interpretando el Réquiem de Mozart. Sólo vuelan por los aires los papeles y las bolsas de los supermercados por culpa del cierzo y de las carencias en la limpieza pública. Zaragoza es una ciudad muy sucia, con paredes llenas de grafitis y el aumento progresivo de una plaga de bicicletas y de terrazas de bares que dificultan el tránsito peatonal en todas las aceras. El alcalde Belloch cuenta a los medios que no va a subir las tasas municipales. Lo que calla es que va a elevar las plusvalías. Y José Ángel Biel, líder del PAR, ya está pasando factura a Luisa Fernanda Rudi por su apoyo al gobierno regional. Le exige 46 millones de euros para las comarcas, que es donde Biel mantiene su feudo y no tiene empacho en decirle a Rudi que su apoyo “bien vale” el 1 % de los Presupuesto de la Comunidad. Pero de esos 46 millones, pretende que 30 sean distribuidos discrecionalmente, como los ugetistas andaluces con las mariscadas trincando el dinero de los ERE’s, o como se repartieron algunos sinvergüenzas los fondos reservados del Gobierno. Aún no se ha enterado Biel, según se deduce, que las empresas públicas controladas por la DGA (entre las que se encontraban a finales de 2011 Plaza Servicios Aéreos, Inverzona 6 y 2, Teruel Aviación, Gestión de Energías Renovables de Aragón, Teruel Avanza, Logisara, Conservas del Arba, Sociedad para el Desarrollo Agrícola y Social de Aragón, Promoción Exterior de Zaragoza y Mondo Plaza, careciendo de actividad) cerraron 2012 con 99’5 millones de pérdidas y que en su conjunto acumulaban una deuda viva de 485 millones. A finales de aquel año, de 2011, Aragón tenía 103 empresas públicas, que por un decreto-ley de Medidas Urgentes de Racionalización del Sector Público Empresarial se iban a reducir a 35, según declaró en su día Mario Garcés, consejero de Hacienda. A día de hoy, el gobierno de Aragón, pese a haber hecho una importante poda, sigue manteniendo 28 empresas públicas, bien como propietario (entre ellas la radiotelevisión autonómica) o como accionista mayoritario. La deuda actual es mucho más abultada: 550 millones de euros. Y si desglosamos, 400 millones corresponden a las empresas en las que la DGA es propietaria o accionista minoritaria. Los otros 150 millones se concentran en dos compañías en las que no tiene la mayoría de las acciones, pero sí una participación significativa. Sólo por su participación en la sociedad pública Zaragoza Alta Velocidad, participada por el Ministerio de Fomento, la porción que deuda que le corresponde a la DGA supera los 100 millones de euros. Como decía al principio, apenas se ven gorriones ni golondrinas acharoladas. Ahora se posan sobre los alambres de la luz otro tipo de pájaros, pero de mal agüero, dispuestos a cantarnos el “Libera me, Domine…”.


lunes, 28 de octubre de 2013

Extraño paternalismo




Ya está los turrones ocupando todas las estanterías y todos los pasillos de los supermercados. Cada año se adelanta más todo lo concerniente a las fiestas navideñas. La cosa es que el ciudadano gaste en laminerías y que éstas endulcen los malos tiempos que corremos. Leo en la prensa local que “los amantes del turrón pagarán por él un 40% más que el año pasado”. EL precio de la almendra se ha disparado por las malas cosechas. Algo similar ocurre con el precio de los piñones. Lo que ya no entiendo es qué tienen que ver los almendros con los pinos. Doy por hecho que también subirá de precio el marisco, el besugo, los roscos de anís, los mazapanes y los soplillos alpujarreños. Siempre nos quedarán las marcas blancas. Pero, en cualquier caso, el turrón no es un artículo de primera necesidad y se puede pasar sin probarlo perfectamente. Lo que sucede es que, una vez terminadas las fiestas navideñas, los fabricantes se quejarán de la disminución en sus ventas. Todavía, en la mayoría de las empresas, curiosamente, se sigue dando el acostumbrado “regalo de Navidad” de acuerdo con los usos y costumbres. La razón de esa aparente “esplendidez” de la rumbosa patronal consiste en que tal “detalle” está considerado como un gasto deducible en el Impuesto sobre Sociedades, sin que sea necesario que figure en convenio colectivo o en algún tipo de pacto que les obligue a ello. En lo que respecta al IVA de los “lotes de Navidad” entregados por la empresa a sus empleados, por todos es sabido que  no es deducible, salvo que tal regalo  lleve impreso el logotipo de la empresa. Entonces se considerarán como objetos publicitarios y no como regalos, con lo que el IVA sí será deducible, siempre y cuando el valor unitario del regalo no supere los 90,15 euros. Por esa razón, algo menos de ese importe suele ser el valor del “paquetito” que casi todas las pymes entregan a mediados de diciembre, en un rasgo de “extraño” paternalismo con tufillo de otras épocas, a los trabajadores de la empresa.

domingo, 27 de octubre de 2013

Respeto a las sentencias





Comenta Alejo Vidal-Cuadras en su columna de La Gaceta, hoy domingo, que “la sentencia del Tribunal de Estrasburgo sobre la doctrina Parot ha herido en lo más profundo el ansia de justicia de la sociedad española, harta ya de que criminales de la peor especie cumplan penas ofensivamente ridículas comparadas con el daño que han causado. Por eso sus ojos y sus oídos se han vuelto hacia el que tiene la misión de protegerles, conducirles y consolarles y se han encontrado con una absurda referencia a la meteorología”. En efecto, se refiere Vidal-Cuadras a la peregrina contestación de Rajoy a las preguntas de los informadores una vez conocida dicha sentencia: “Llueve mucho”. Hoy en Madrid la AVT y muchos ciudadanos, que no entienden esa resolución del Tribunal de Derechos Humanos, han tomado la Plaza de Colón pidiendo justicia. No recuerdo ese tipo de manifestaciones cuando hace años se produjeron indultos desde el Gobierno rebozados con el nombre de extrañamientos. Los españoles tenemos mala memoria. Tres días después de la proclamación de Juan Carlos de Borbón como Rey de España, se promulgó un indulto que benefició a 8.903 ciudadanos que cumplían prisión, de los cuales 773 lo eran por delitos políticos. De éstos, 688 fueron excarcelados y el resto se benefició de una  importante reducción de penas, en un proceso que duró hasta el 1 de junio de 1976. El 30 de julio de ese año se decretó una amnistía, que excarceló a otros 287 presos. El 6 de diciembre de 1978 los ciudadanos aprobaron la Constitución Española, donde el Artículo 62 apartado i, referido a las funciones del Rey, impedía autorizar indultos generales y la petición de indulto al Gobierno debería hacerse de forma individual. Pero ahí están las hemerotecas para el desee consultarlas. Por ejemplo, yo he consultado la revista “Época”, correspondiente al sábado 31de diciembre de 2005. Recuerden que el jefe de Gobierno era Rodríguez Zapatero. Decía: “Las negociaciones entre el Gobierno y ETA están muy avanzadas. El interlocutor es  Josu Ternera, al que se tiene localizado y no se quiere detener. El Ejecutivo ha mostrado su disposición a extrañamientos de etarras a países de Iberoamérica a cuenta del contribuyente. La banda terrorista ha puesto sobre la mesa su petición clave: el extrañamiento de etarras a países de Iberoamérica, cuya vida sería sufragada con cargo a los Presupuestos públicos, a través de los fondos reservados, como ya se hizo con Eugenio Etxebeste, alias Antxon, quien, a raíz de las negociaciones de Argel, fue premiado con el extrañamiento a la República Dominicana, donde vivía en un agradable chalé. Países caribeños y centroamericanos, junto con Cuba y Venezuela, serían los destinos de los presos que saldrían de las cárceles, y que ETA quiere que sea tanto sin como con delitos de sangre”. Y ahora leamos a Santos Juliá: “El mismo día en que ETA secuestraba a Javier de Ybarra, 20 de mayo de 1977, Mario Onaindia, Teo Uriarte, Francisco J. Izko de la Iglesia y Unai Dorronsoro recibían en la cárcel de Córdoba la visita del abogado Juan María Bandrés, portador de un sorprendente mensaje: no serían amnistiados pero podían aceptar la ‘sofisticada’ figura del extrañamiento que el Gobierno ofrecía a los presos vascos excluidos de la amnistía decretada en julio de 1976 y de su ampliación en marzo de 1977”. ¿Alguien se manifestó en las calles de Madrid por aquellas medidas adoptadas por Adolfo Suárez? Rotundamente no. Por eso no acabo de entender la manifestación de hoy en Madrid en contra de una sentencia adoptada por el Tribunal de Estrasburgo. Las sentencias hay que respetarlas, más aún cuando España firmó su adhesión al Tribunal de Derechos Humanos en 1979,  del mismo modo que un penalti será penalti si así lo decide el árbitro en el transcurso de un partido de fútbol, aunque esa decisión parezca injusta a la afición.

sábado, 26 de octubre de 2013

No pasa nada...





José Luis Rodríguez Zapatero ha aparecido en la Sexta junto a Ana Pastor. En este sentido, escribe Carlos Boyero en El País: “Hacía mucho tiempo que Zapatero había desaparecido de la vida pública. Y sospecho que nadie le echaba de menos después de su lamentable final de legislatura, después de aquella excesiva barbarie, digna de un cínico, un estúpido, o un jefe de Gobierno intolerablemente desinformado, en la que afirmó que no existía esa cosa denominada crisis. Y por supuesto, esta había disfrutado de absoluta impunidad para ser creada (el “tanto para ti y tanto para mí” debió de ser durante demasiados años la desvergonzada y fraternal regla común entre especuladores, banqueros y políticos) y ellos sabían quiénes eran los desgraciados que iban a pagar su salvaje coste. O sea, los de siempre”. Ahora Zapatero está escribiendo un libro. Supongo que paras Lara. Y en ese libro se supone, también, que contará cosas. ¿Qué cosas? Aquel insensato presidente de Gobierno es ahora consejero de Estado vitalicio y cobra por aconsejar. Apañados estamos. Aunque ya me creo todo de esos osados que se ampararon en la democracia para practicar las “fraternales y desvergonzadas reglas”, a las que hace referencia Boyero, y que los españoles estamos pagando con el desempleo, con el lanzamiento en viviendas y con el hambre de gran parte de la ciudadanía. Ahora, el ególatra Felipe González crea una fundación con su nombre, se nombra presidente y designa como secretaria a su hija María. Una fundación, digo, que estará  dedicada al estudio y recopilación de archivos y documentos sobre su trayectoria como presidente del Gobierno durante los años 1982-1986. Felipe González, cuando se mira al espejo todas las mañanas, no ve su imagen, sino la de don Manuel Azaña Díaz aunque con un pasar por la vida menos truculento que el que tuvo, por desgracia, el autor de “El jardín de los frailes”. Aznar, escritor de su propia biografía, Zapatero, incipiente narrador de cuentos fantásticos, y González, ya veremos… Tal vez se decante como probador de escabeches. Mientras, el país se desangra. Pero no pasa nada, eso forma parte de nuestra propia tragedia.

Sonar a hueco




Sólo los periódicos “La Razón” y “ABC” llevan en portada la imagen de la Reina y de los Príncipes en Oviedo. Lo cierto es que tuvieron que escuchar abucheos y cánticos no gratos a su salida del Hotel Reconquista. La alocución del Príncipe estuvo trufada de alusiones al esfuerzo colectivo. Y también, que “la sociedad exige una reflexión rigurosa para nunca más volver a caer en errores y excesos inadmisibles, con la firme aspiración de construir un futuro basado en el rigor, la seriedad, el esfuerzo y la honradez”. Pues nada, si queremos, como dijo el Príncipe, no volver a caer en excesos inadmisibles, que empiece este ciudadano, por muy príncipe que sea, por contarle esa “milonga” a su padre, a su hermana menor y a su cuñado. ¿O es que en su familia no se han cometido excesos inadmisibles? Una cosa es predicar y otra dar trigo. El que sí estuvo en su sitio y contó las verdades del barquero fue Antonio Muñoz Molina, al tomar la palabra en nombre de los galardonados. Al hacer referencia a estos “tiempos tan amargos”, Muñoz se refirió a España como “un país asolado por una crisis cuyos responsables quedan impunes, mientras sus víctimas no reciben justicia”.”Consejos vendo que para mí no tengo” es un  viejo refrán referido a alguien que no sabe aplicar sus propias recetas, o para aquel al que parece sobrarle tanto algo, que puede sacar a la venta sus excedentes. El Heredero de la Corona es persona seria que sabe estar en su sitio. Nada que objetar. Pero, a mi entender, decir ciertas cosas durante la entrega de unos premios, en este caso de los Premios Príncipe de Asturias, estando presente en el acto el ministro Wert, responsable de las últimas huelgas en Educación, del malestar generado en los docentes, de la falta de consenso en los programas educativos y de su vergonzosa genuflexión ante los dictados de la poderosa Conferencia Episcopal, suenan como a hueco.

jueves, 24 de octubre de 2013

Pons y el trío de la bencina




La prensa comenta, como si eso fuera una novedad, que hay huelga de la educación. Me consta, sin que me lo tenga que decir nadie, que la educación en España se perdió de la misma manera que se esfumaron los 1.217 millones en la trama de los ERE de Andalucía, o la aplicación con carácter retroactivo de aquella doctrina que nació con la sentencia 197/2006 del Tribunal Supremo, que no supo calibrar en su día que por el principio de seguridad jurídica no pueden modificarse autos firmes, ni aplicar retroactivamente el cambio de criterio en perjuicio del reo. Una cosa es la educación que quiere imponer el ministro Wert, y otra muy distinta la falta de educación que desean imponer los maleducados en todos los ámbitos de nuestra sociedad. Me refiero a la educación informal, esa que se recibe en los espacios sociales y que se adquiere a lo largo de la vida. En lo que respecta a la sentencia del Tribunal de Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo, entiendo que de nada servirá que el Partido Popular, con González Pons al frente, y el trío compuesto por Ana Botella, Ignacio González y Esperanza Aguirre acalorando el ambiente, se manifieste por las calles de Madrid el próximo domingo. Las sentencias hay que respetarlas, gusten o no gusten. Tampoco, a mi entender, el partido del Gobierno debe, como ha hecho mediante un comunicado, animar a sus militantes y simpatizantes  a que acudan a la manifestación a favor de la justicia por las víctimas del terrorismo. En un reciente artículo, Mario Conde, abogado del Estado, recordaba lo siguiente: “El Tribunal de Estrasburgo tiene el asunto muy claro: no niega la doctrina Parot. Sólo dice que no se puede aplicar retroactivamente, algo en Derecho Penal casi tan viejo como el mundo”. Rajoy se encuentra entre la espada y la pared. Teme que en la concentración del próximo domingo en la Plaza de Colón se cuestione la política antiterrorista del Gobierno. Y tal vez llevado por su notoria pusilanimidad, ayer hizo algo que nunca debería haber hecho, es decir, unas declaraciones -y así lo cuenta hoy ABC- en las que ponía de manifiesto su rechazo a la sentencia del Tribunal de Estrasburgo, aunque a su Gobierno no le quedase más remedio que acatarla. Rajoy va por el mundo de europeista. Qué risa, Marisa.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Otro cura Merino en escena





Anda, leches, aquí no falta de nada. Por tener, tenemos hasta una nueva edición corregida y aumentada del cura Merino. Bueno, en realidad hubo dos curas Merino, el guerrillero Jerónimo Merino Cob, absolutista que se alistó en el bando del pretendiente Carlos María Isidro, y el otro, Martín Merino Gómez, el que atentó contra Isabel II el lunes 2 de febrero de 1852 y que aparece en los “Episodios Nacionales” en los tomos “Las tormentas del 48”, en “Los duendes de la camarilla” y en “La revolución de julio”. Sobre este segundo cura, quiero decir el de Arnedo, no el de Villoviado, se dijeron cosas muy raras y de difícil comprensión para quienes, como yo, aprendimos de niños el catecismo Astete de memoria. Me explico. Condenado a muerte en garrote, Merino debía ser conducido al patíbulo con una hopa  y birrete amarillos con manchas rojas, que estaba reservada a los regicidas y parricidas, de acuerdo con el Código Penal vigente en la época. El 5 de febrero la Audiencia de Madrid confirmó la sentencia condenatoria practicada dos días antes por el juez Pedro Nolasco Aureoles. Y ahora viene lo de mi difícil comprensión a que hacía referencia. Se sabe que comisionado por el arzobispo de Toledo, el obispo de Málaga, Juan Nepomuceno Cascallana, procedió a la degradación de Merino, esto es, a su condición de presbítero, de diácono, de subdiácono y de tonsurado. Existen tres sacramentos de la Iglesia Católica,  bautismo, confirmación y  orden sacerdotal, que imprimen carácter y producen una marca indeleble que no puede ser borrada. Y así quedó definido dogmáticamente en el Concilio de Trento. Por lo tanto, el obispo de Málaga no podía borrar lo imborrable. Pero ahora ha aparecido en Madrid otro cura Merino, mejor dicho, un hombre vestido de cura, de 64 años de edad, que portaba una pistola y que con gran decisión entró en el domicilio de los Bárcenas exigiendo un “pendrive” de la contabilidad del PP. En el interior del domicilio de Príncipe de Vergara se encontraba su mujer, un hijo y la empleada de hogar. Finalmente, el falso cura, Enrique O.G., ha podido ser detenido sin causar mayores daños, gracias a que el hijo de Bárcenas consiguió desatarse y enfrentarse a Enrique, mientras la criada pedía auxilio por la ventana. El tema de Bárcenas, a este paso, lleva camino de convertirse en un serial por entregas. De este personaje sólo sabemos que se llama Enrique. Los apellidos siguen siendo un misterio.

Arrobamiento teresiano





Una noticia aparecida en los medios me recuerda aquellos veranos en los que no había nada que contar a los lectores y la prensa llenaba páginas con los misterios del Lago Ness, el asunto de los ovnis y el crimen de la calle de Fuencarral. Ahora leo que “desarticulan una red de concesionarios que manipulaban los cuentakilómetros de los coches usados en Gran Canaria para facilitar las ventas”. Y se añade que uno de esos vehículos no tenía 59.240 kilómetros en su rodaje sino 142.000. A mi entender, esas cosas han sucedido siempre en España con los vehículos de segunda mano, con los mulos que vendían los tratantes en las ferias de ganado a los que se les apañaban los dientes de no sé qué manera, con las antigüedades que no eran tales, etcétera. Este es un país de pícaros y ya se sabe, el que más chufla, capador. La capacidad de engaño, en el caso de la automoción, es inversamente proporcional a la compresión de los cilindros del utilitario que se pretende vender. A menor compresión, mayor engaño. Lo malo es cuando nos falsean datos desde el Gobierno y nos presentan porcentajes falsos en paro, en economía, en sanidad… Ya se anuncia que la campaña de Navidad generará más de 534.000 contratos de trabajo. Pero eso, de ser así, no deberemos relacionarlo con un milagro de la Blanca Paloma, a la que tanta devoción tiene la ministra Báñez, que confunde los milagros de la Virgen con la fabricación de los polvorones de Estepa, de los turrones de Jijona y de los guirlaches de Calatayud. Esos contratos, de producirse, durarán el tiempo en que se tarda en hacer un trozo del Camino de Santiago en bicicleta. Y pasada la Epifanía, los lunes al sol, y los martes, y los miércoles y el resto de los días de la semana. No significa crear empleo neto sino jugar al escondite con las cifras del INEM. Guindos ha abierto los ojos como platos al conocer que  Bill Gates entraba en el accionariado de Fomento de Construcciones y Contratas, aunque el resto de los mortales no terminemos de entender cómo este moderno Epulón puede adquirir el 6% de una compañía  que el año pasado presentó unas pérdidas de 1.028 millones de euros. ¿Acaso ya se está pensando en el embrión de otra burbuja inmobiliaria? El dinero tiene razones que la razón no comprende. Ese debe ser el dinero a capazos que vio Emilio Botín en su éxtasis teresiano llegar a España durante su última estancia en Nueva York. Solo falta que Carlos Slim, en un arranque de valentía, se haga con Sniace, con Fagor y con el Real Zaragoza, comprándole las acciones a Agapito Iglesias. Ah, se me olvidaba, y que Goirigolzarri se instale en La Moncloa como profesor particular de Mariano Rajoy.

martes, 22 de octubre de 2013

El Mercado Central




En Zaragoza lloran todos como plañideras: los comerciantes, los taxistas, los dueños de bares…La crisis se nota y las persianas cierran. Ahora les llega el turno de las quejas a los detallistas del Mercado Central, o Mercado de Lanuza, que de las dos formas se denomina. Contaba el presidente de la Asociación de Detallistas, Jesús Salanova, a un periódico local que sus ventas “han bajado un 40 % por culpa del tranvía, al haberse eliminado varias líneas de autobuses”. Eso es como decir que en Aragón no llueve por culpa de las catenarias de los ferrocarriles. En el Mercado Central no se vende como antes por varias razones. Una de ellas es el retorno a su país de origen de muchos extranjeros que ocupaban las infraviviendas de las calles adyacentes del Casco Viejo; otra, la falta de dinero; y otra, la más importante de todas, que los precios en los puestos del Mercado Central, en la actualidad, están en línea con los precios de los comercios de los barrios. Unos y otros se proveen en Mercazaragoza. Lo que sucede, a mi entender, es que el Mercado Central cuenta con 170 puestos abiertos y su concesión municipal termina en 2016. Ahí le duele a Salanova y ahí les duele a los comerciantes. Conocido es que  Mercazaragoza, empresa municipal, gestiona el Mercado Central desde 2006 y los comerciantes quieren ponerse la venda antes de que se produzca la herida. Yo, como vecino zaragozano, soy consciente de que el sol sale para todos. Cuando alguien pone en marcha un negocio ya sabe a qué se arriesga. Digo más, del Mercado Central sólo me interesa su estructura en hierro diseñada en 1895 por Félix Navarro, que es monumento histórico nacional desde 1978 y bien de interés cultural desde 1982. No dudo que en su interior se expongan a la venta magníficos manjares para el que pueda pagarlos. Pero eso también está presente hoy en las grandes superficies, su verdadera competencia. Y en cuestiones de negocios ajenos no entro.

lunes, 21 de octubre de 2013

Tralla de arreo





Tres noticias acaparan la atención de hoy: una, el varapalo del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos, con sede en Estrasburgo, a la “doctrina Parot”; dos, las últimas declaraciones de Feito, presidente del IEE, sobre la petición por parte de la CEOE de ampliar la edad de jubilación a los 70 años, en lo que entiendo como un ensayo grotesco de pretender hacer “sostenible” la infame estafa piramidal de las pensiones; y, tres, la agradable noticia de que el rótulo luminoso de “Tío Pepe” seguirá erguido sobre los tejados de la madrileña Puerta del Sol. La primera de de las noticias produce escalofríos, la segunda, asco, y la tercera, apego a las costumbres. Inés del Río, autora de 24 asesinatos en 1996, entre ellos 12 guardias civiles, saldrá a la calle en los próximos días sin haber pedido perdón a los familiares de sus víctimas. Se acerca  Halloween y  están a punto de aparecer los disfraces más terroríficos. Guindos dice que los datos de la EPA demostrarán que se ha reducido el paro en España y que “el Gobierno tiene una hoja de ruta definida perfectamente”. Sí, eso también lo dijo el capitán Smith antes de zarpar el “Titanic” de Southampton. Comienza una semana agitada para los docentes de  Segundaria y Universidad contra la LOMCE auspiciada por el ministro Wert. También los meses previos a la Guerra Civil volverán a la pequeña pantalla esta noche con la emisión de “El tiempo entre costuras”,  basada en la novela de María Dueñas. Y una paradoja: la Reina ha inaugurado hoy lunes nuevas instalaciones para el Banco de Alimentos en Madrid, mientras se sabe que Aizoon dispone todavía de 547.000 euros de origen ilícito. La cola del cometa de esta Monarquía es alargada. Se salva la Reina, se salva el Príncipe y ¡larga vida al Rey!, pero alguien debería poner coto a la vergonzosa deriva  de  Iñaki Urdangarín y Cristina de Borbón, por mucho que esté desimputada en los tribunales de Justicia, en los tiempos que corren. España merece mejor suerte y los españoles también.

Azucareras





De la misma manera que la guerra se cuenta de modo diferente por cada uno de los bandos en conflicto, la industria azucarera en España, que prácticamente ha quedado reducida a  cuatro factorías de importancia y todas ellas en poder de British Sugar, es un espejo cóncavo-convexo. Por un lado, British Sugar, que forma parte del grupo Associated British Food, aumentó sus beneficios en un 27% en su primer trimestre de este año (122 millones de euros) con respecto al mismo periodo del ejercicio anterior, debido a la mejora en España y China. Los libros contables de esa empresa demuestran que la facturación aumentó un 9% en ese periodo (1.155 millones de euros) pese a la caída de beneficios en África y Reino Unido. En datos, hubo una producción en España de 327.300 toneladas de azúcar con un grado polarimétrico medio en sacarosa del 17’76%, que no está nada mal. Pero de esas cuatro factorías en poder del grupo ABF,  tres en Castilla-León y una en Andalucía (La Bañeza, en León; Miranda de Ebro, en Burgos; Toro, en Zamora; y Jerez de la Frontera, en Cádiz), todas las correspondientes a la Zona Norte, presentan malas perspectivas para la campaña 2014-15, donde ya se barrunta un descenso en la plantación de remolacha del 16’5 %. Por otro lado, la inestabilidad del sector azucarero está basada en la incertidumbre en los precios, causa por la que los agricultores parece que se decidirán por otros cultivos más seguros. Y ese descenso del 16’5% equivale a una caída en la molturación de un millón de toneladas de remolacha. La estimación total para esta campaña en la Zona Norte es recibir 1,5 millones de toneladas (568.000 en Toro; 432.000 en Miranda de Ebro; y 500.000 en La Bañeza), que contrasta  con los datos de cierre de la anterior campaña, cuando la cifra total alcanzó 2.095.936 de toneladas (961.862 en Toro; 630.638 en La Bañeza; y 503.436 en Miranda de Ebro), lo que supone cerca de un 30% menos de producción entre las tres fábricas. Y solo en la de Toro, ese descenso sería de más del 40% con respecto al año anterior. Parece ser que el próximo año desaparecerá la ayuda estatal de 6 euros por tonelada de remolacha. Para que se hagan una idea, el rendimiento medio es de 91 toneladas de remolacha por hectárea sembrada. Los agricultores “no admiten” un precio inferior a 42 euros por tonelada. Aquí habría que recordar que fue el Grupo Remolachero, hace ya más de cuarenta años, el que exigió la eliminación de las “basculillas” y la imposición de toma de muestras mediante “rupro” y el correspondiente pago por riqueza en sacarosa en función de los análisis practicados en unos laboratorios creados al efecto. A los agricultores habría que recordarles, también, que en el pecado llevan la penitencia.

domingo, 20 de octubre de 2013

Reliquias




Wallace Hartley,  director de la orquesta del “Titanic”, jamás hubiese imaginado que su violín, regalo de su novia, pudiese ser subastado un siglo después de la tragedia. La muerte dejó fuera de combate al músico, después de que siguiese tocando su violín mientras el vapor se hundía en las frías aguas del Océano Atlántico. Pero todavía le quedó tiempo de atárselo a la cintura para no desprenderse ni después de muerto del regalo de María Robinson. Se iban a casar muy pronto. No pudo ser. Ahora, aquel  violín rescatado de las aguas se ha subastado en la sala Henry Aldridge and Son. Alguien ha pujado por un millón de euros y se lo ha llevado a casa. Hay cosas que merecen ser conservadas, otras no. Ayer comentaba que la familia de Antonio Tejero había retirado el tricornio del exteniente coronel de la subasta en la sala Durán, al reconocer que no era el auténtico, o sea, el que llevó sobre su cabeza el guardia civil golpista aquel malhadado 23 de febrero. Poseer el violín de Wallace Hartley equivale a conservar su acta de defunción. De haber adquirido el tricornio de Tejero, en cambio, se hubiese retrotraído el adquiridor a la época de las tremendas fotografías de  Robert Capa, a la quema de los espejos rotos de muchas infancias frustradas y a aquel frío que subía de los pies hacia arriba sin saber la causa exacta. Defender las reliquias de los  militares golpistas (cuando esos raros adalides, esos tigres de papel, se dedican en la actualidad a cultivar aguacates, como hace Tejero en la Costa del Sol, o camelias, como cultiva el exgeneral Armada en su pazo de Rivadulla, o limones, como cultivaba el ya fallecido excoronel Miguel Manchado García) produce náuseas. La hortofloricultura parece ser el camino preferido para aquellos tipos que tiempo antes habían tirado por el camino de enmedio sin calcular sus consecuencias. Más vale así.

sábado, 19 de octubre de 2013

El tricornio de Tejero





El tricornio de Tejero se iba a subastar y al fin su familia ha retirado esa especie de “maquina de escribir”, o de montera según los nórdicos, de la sala de subastas Durán, por no considerar tal pieza como la utilizada por ese teniente coronel en el intento de golpe de Estado de 1981. El tricornio original, que hubiese tenido un precio de salida de 6.000 euros, se conserva en el domicilio familiar de los Tejero como oro en paño. No cabe duda de que, con el tiempo, esa prenda militar aumentará de valor, no por lo que vale sino por lo que representa en la historia reciente de España. A mi entender, romanticismos aparte, el tricornio de Tejero debería estar depositado en el Museo del Ejército, de la misma manera que se conserva el sillón que Franco utilizó en Burgos o una falsa espada del Cid. Lo falso, cuando el tiempo transcurre, ya no importa que sea simulado. El visitante al museo, que ha pagado su entrada, tiene derecho a creerse que es auténtico todo lo que está dentro de las vitrinas y jamás pone en duda su autenticidad, aunque ésta sea postiza. Es lo mismo que sucede en el teatro o en el cine. Los espectadores son conscientes de la farsa, pero se excitan, suspiran, hipan y sollozan en las butacas en función del argumento proyectado. También en el circo. Dejó escrito Antonio Gala que “el payaso nos distrae con una inocencia simulada: una inocencia demasiado grande para ser verdadera, que deja al descubierto, por torpeza, los trucos de los demás artistas, y acaba por burlarse del maestro de ceremonias que gobierna la escena”. Este país es como un circo de tres pistas. En la primera de ellas aparece Emilio Botín, en Nueva York,  trasladando a los medios informativos que este es un momento fantástico para España,  que todo el mundo quiere invertir aquí y que entra dinero de todas partes. En la segunda pista nos topamos de frente con los informes de Cáritas y con los últimos datos sobre el empleo de la Encuesta de Población Activa. Y en la tercera pista asoman los rebuscadores en los cubos de basura, que ya son legión. El tricornio de Tejero está bien donde está, es decir, en la valija de las remembranzas de la casa de los Tejero, junto a la posterior teresiana que impuso Luis Roldán y una pequeña réplica en cartón-piedra del caballo de Pavía. Todos los suspiros de la España cañí caben dentro de un baúl, del baúl de la Piquer.

viernes, 18 de octubre de 2013

El tobogán de la decadencia





En Zaragoza toda la vida de Dios existieron las castañeras. Así, cuando empezaban los primeros relentes y el cierzo cortaba la cara como un cuchillo de Albacete, pasabas por Don Jaime I, o San Gil, como yo le llamo a esa calle, que vomita gente hacia la Plaza de España como si el personal que atraviesa el Puente de Piedra se hubiera subido a una cinta transportadora, y a mitad de camino te topabas con un garito de mínimas dimensiones, casi un cajón, donde una señora mayor, sentada en un taburete, asaba castañas con carbón vegetal atizado con un fuelle y las volteaba con una badila sobre una plancha llena de agujeros. Hoy los requisitos municipales son tan exigentes que el oficio de castañera está montado sobre el tobogán de la decadencia. Recordaba hace tiempo Rufo Gamazo Rico en un espléndido artículo, “Magostos y castañeras”, que el arroz cocido con castañas pilongas tiene un gusto especial; y, también, que Benito Pérez Galdós dejó escrito que todas las castañas del mundo tienen el mismo sabor y que sólo en Madrid se les da el punto exacto del asado. La aparición de las castañeras y sus humeantes estufillas era  señal inequívoca de que se acercaba el inclemente invierno y de que había que sacar de la percha del armario el “loden” verde picoleto, aquel que llevaban los gobernadores civiles a principios de la Transición. Un gobernador civil de finales de los 70, o de comienzos de los 80, si no se embuchaba en aquel abrigo tirolés cuando salía a la calle al estilo de Trillo-Figueroa, que era como un pariente lejano del emperador Francisco José,  ni era gobernador civil ni era nada. El “loden” era largo y ancho, llevaba un fuelle en los hombros, botones de balón, bolsillos verticales y en la parte trasera un triángulo a la altura de la espaldilla del que partía un plisado hasta los bajos, eso que en los capotes de toreo se conoce como bamba,  y que era de hechuras parecidas al barranco de la Bartolina. Media docena de castañas calentitas repartidas en los  bolsillos del “loden” daban calor a las manos el tiempo que duraba rezar un rosario o leer una “tercera” del ABC. Todo cabe en lo breve.

jueves, 17 de octubre de 2013

Las filas de la suerte




Hay filas en Doña Manolita para adquirir lotería de Navidad. Estamos fritos a impuestos pero los ciudadanos se empeñan en pagar impuestos indirectos. Todos quieren ser millonarios para poder desclasarse. Lo que pasa es que un pobre con dinero puede ser una caja de sorpresas. Igual que llega, lo gasta y sigue siendo infeliz. Seguirá sin saber utilizar la pala de pescado y sin que la alta sociedad le acepte aunque cambie de coche, de piso y de marca de vino. Se cuenta que, un día, un periodista se dirigió a Emilio Botín durante una rueda de prensa. Y el periodista comenzó la pregunta espetándole a Botín: “Ustedes los ricos…”. Botín le interrumpió de inmediato: “Mire joven, ricos-ricos en España sólo hay siete. Los demás son acomodados”. Pero los ciudadanos que se ponen a la cola de Doña Manolita no se conforman con soñar con ser acomodados, sino en ser acaudalados, que es distinto. Eso de ser acomodado, en la praxis, equivale a poder llegar a fin de mes sin pasar angustias. Parece poca cosa. “Y en el filo de la aurora, / desde Sol a Chamberí, / nadie sabe por qué llora / pregonando un quince mil. / ¡Cuatro series!, ¡Qué bonitas! / ¡Voy tirando los caudales! / ¡Son de doña Manolita! / ¿Quién me compra esta penita? / ¡Mañana, mañana sale!”. Esa fue la última copla de Quintero, León y Quiroga cantada  en 1958 por Concha Piquer en Isla Cristina. Un fallo en la voz y el retiro definitivo hacia una vida conformada. Por ahí quedaron los baúles con olor a caracolas marinas y a bodega de barco. Uno de ellos baúles, el de la película dirigida por Florián Rey, se quedó en Calatayud,  en el Mesón de La Dolores. Quedó varado para siempre en la Vega del Jalón de la misma manera que las conchas de molusco asoman huecas en las arenas de las playas. Comprar un décimo de lotería es algo parecido a abrir el periódico por las ofertas de trabajo. Al final encuentras una, llamas por teléfono y te dan cita para una entrevista. Terminas en manos del psicólogo de la empresa. "Ya le avisaremos en caso de ser admitido", dice el psicólogo al aspirante al tiempo que le estrecha una fría y sudorosa mano. Pasan los días y el aspirante, como en la novela de Gabriel García Márquez, no tiene quien le escriba. Y decide acercarse a la cola de Doña Manolita en busca de un quince mil con la parsimonia de esas conchas bivalvas arrastradas a la arena en la atardecida, con la esperanza de poder pillar un pellizco, o una pedrea, que permita vivir con el acomodo de Emilio Botín un modesto fin de semana.





miércoles, 16 de octubre de 2013

La segunda aparición de Aznar





Pues no sé, tal vez tenga razón Xavier Horcajo, al referirse a las últimas apariciones de Aznar. Dice: “Llega Aznar, como el macho alfa de la manada con las tablas de la ley bajo el brazo. Suelta unas letanías cada vez más sincréticas, como si fueran de San Lucas o de San Mateo, que sólo por el tono severo y grave nos gustan y vuelve a desaparecer sin desenfundar la tizona. No se extrañen de que, al final, el personal diga aquello de 'Pues vaya mierda de Cid”. Por estos pagos dinero no habrá, pero hay más libertadores patrios que cañamones daban por un duro en los lejanos tiempos de mi niñez. Ahora me entero de que un puñado de cañamones al día basta para cubrir las necesidades básicas de proteínas y ácidos grasos esenciales de una persona adulta. Creo que ya es la segunda vez que Aznar asoma la punta de tarjeta amarilla a Rajoy del bolsillo superior de su americana. Amaga pero no da. La roja está todavía por llegar, pero seguro que Aznar la enseñará como si se tratara de las Tablas de la Ley el día que Cataluña reciba, si es que los recibe, que no creo, los casi 10.000 millones que dice Mas que le debe Madrid. De ser así, no cabe duda de que seguiría dándole cuerda al manubrio de la gramola con el erre que erre de la consulta soberanista. En soltar la mosca a grifo abierto para amansar a la fiera de la barretina  debe consistir el meollo de la cuestión, es decir, la “financiación singular” y ese “hecho diferencial” que propugna Alicia Sánchez-Camacho; o dicho en román paladino, en la limitación de la solidaridad interregional; en la sujeción del modelo al principio de ordinalidad; y al hecho de que los fondos implicados en el trasiego de recursos entre las comunidades sean finalistas. A los alumnos de Primaria deberían enseñarles en las escuelas en qué consiste eso del “hecho diferencial”, para que más tarde esos niños lo explicasen en casa a la hora del postre y pudiesen enterarse sus progenitores de que hay vida después del fútbol. A los niños hay que adoctrinarles desde pequeños, para evitar que más tarde viren a la herejía y a la perdición. La vida te da sorpresas, ¡ay, Dios! Jamás pensé que alguna vez el actor y trigésimo octavo exgobernador de California, Arnold  Schwarzenegger, pudiese ir de visita al Valle de los Caídos y ver la losa bajo la que reposan los restos de otro Cid, aprovechando su breve estancia en España.

martes, 15 de octubre de 2013

El Tío de la Mariscada y el gato de los Bohórquez





Antonio Burgos tiene mucha gracia cuando hace referencia al Tío de la Mariscada. Y cuando señala que UGT es mucho más aficionada a las mariscadas que Comisiones Obreras. La culpa, que siempre hay que echársela a alguien por su mal ejemplo, la tuvo Borbolla a bordo del bateau-mouche sobre el Sena en la década de los 80. Pero José Ginel, secretario de Comunicación de UGT Andalucía, negó la existencia de irregularidades. Según éste, se trató de “una comida acciones difusión VII acuerdo”, como así constaba el concepto que puso  en la factura el sevillano restaurante Puerto Delicia el 21 de diciembre de 2009, por la comida navideña de UGT: “Treinta raciones de langostinos, 1.080 euros; seis pargos al horno, 126 euros; seis cilindros de foie, 90 euros; seis botellas de riojas de reserva Marqués de Arienzo, 114 euros, entre otras muchas viandas que llevaría tiempo detallar. Total 2.047’90 euros y que se endosó a la Junta de Andalucía presidida por Griñán, justificando tan abultada cifra como “procesos de negociación colectiva en el VII Acuerdo de Concertación Social. Total, nada. A 100 euros por cubierto a cuenta del trinque de la subvención. Todo eso viene a cuento con un artículo que acabo de leer en “El Correo de Andalucía”. En su “Gazapera”, Manuel Bohórquez, crítico de flamenco de ese diario, contaba el pasado 10 de octubre en su artículo “Objetos nadadores no identificados” lo siguiente: “La primera vez que vi un langostino no me atreví a comérmelo. A Palomares del Río iba todos los años un hombre que montaba una atracción de feria en la Plazoleta, y me hice amigo suyo. Le ayudaba un poco y me daba algunas pesetas. Un día me dijo con mucho misterio que tenía un regalo para mí y era una cajita de madera con una docena de langostinos grandes metidos en nieve. Jamás había visto uno de cerca. Ni sabía lo que era. (…) Llevé a mi casa los langostinos y mi abuelo los puso en un lebrillo con un poco de agua a ver si se movían. No se movían porque estaban cocidos, claro, pero eso lo supimos años después. (…) “Los vamos a dejar ahí hasta mañana y si nadan entonces nos lo comemos, que no me fío ni un pelo de estos bichos tan raros”, dijo Popá Manué. (…)  Por la mañana no había ni un langostino en el lebrillo y una gata que teníamos, Ramona, estaba durmiendo al sol con una barriga impresionante”. Una barriga, supongo, parecida a la del Tío de la Mariscada.

lunes, 14 de octubre de 2013

Al tercer aviso, al corral




Rajoy se ha sometido a una entrevista del diario austríaco Kurier y ha vuelto a mentir como es habitual en él. A estas alturas de la película debería saber que lo que tiene que contar debe hacerlo en sede parlamentaria. Ha dicho al diario austríaco que los sacrificios exigidos a los ciudadanos por las medidas de su gabinete contra la crisis se han distribuido de forma justa. Falso como un duro de madera. Se ha recortado en Educación, en Servicios Sociales, en becas y en Sanidad y se ha aumentado considerablemente la abultada cantidad que reciben los partidos políticos. Hace hincapié en que su Gobierno “heredó deudas inaceptables y que los altos intereses hacían imposible para el país buscar financiación. Falso. Nunca la prima de riesgo estuvo a los niveles de este Gobierno y la deuda que se pide en el exterior es para pagar los intereses de la deuda generada por ellos y el “regalo” que se hizo a cajas y bancos por medio del FROB y que deberá devolver el maestro armero. También ha declarado que “la flexibilización del mercado laboral ha hecho que la economía española sea más competitiva y que crezcan las exportaciones fuera de la Eurozona”. Es decir, como no se puede devaluar la moneda, se reducen salarios y se empobrece al país de forma alarmante en beneficio de los empresarios. Dijo, asimismo, que “se pudieron recapitalizar bancos arruinados”. Cierto, pero no dijo que los bancos no van a devolver ni un celemín del recibido ni van a dar créditos a los ciudadanos ni a las pymes, porque prefieren comprar dinero en Europa al 1 % o menos y ponerlo en deuda del Estado a casi el 5%. Por cierto, y eso tampoco lo dice, la deuda pública de las Administraciones Públicas, es decir, la Deuda Soberana, rozará el  100% del PIB en 2014. Y ha redondeado la entrevista con una rebolera, diciendo que “para mí la prioridad máxima es conducir al país fuera de la crisis, combatir la inaceptable tasa de paro y mejorar la calidad de vida de las personas”. En España aumenta el número de millonarios pero también progresa el número de excluidos sociales. A mi entender, Rajoy lleva camino de hacer todo lo contrario de lo que dice. Hasta sus barones le miran con recelo. Pero tiene suerte de que en España no se votan personas sino siglas de partidos. De hecho ya ha recibido “dos toques” de atención por parte de Aznar, el padrino que surgió del frío, y que se está convirtiendo en un “golondrino” en el sobaco del gallego. Ya sabe, al tercer aviso, al corral. Y cómo no, la andaluza emergente Susana Díaz le está echando un pulso a Pérez Rubalcaba, una vez que Chacón y Madina se están convirtiendo en meros figurantes de este esperpento de Arniches.

domingo, 13 de octubre de 2013

Beber las penas




Leo en El Correo de Zamora un artículo de Luis Miguel de Dios, “Acojono en los majuelos”, donde cuenta: “Es perfectamente entendible (y deseable) que nuestras ilustrísimas autoridades vigilen el cumplimiento de la ley y velen para que no se cometan abusos laborales de ningún tipo, pero, hombre, entre eso y levantar acta porque haya familiares y amigos que ayuden al agricultor a recoger las uvas media un abismo”. A mi entender, está bien eso de que los amigos ayuden a trasladar muebles cuando se cambia uno de casa, en la matacía, o en la vendimia. Pero también es verdad que se están produciendo abusos en la contratación para recolectar productos del campo en determinadas zonas. El “acojono” patronal, cuando se produce es porque éste, el patrono, tiene rabo de paja y sabe cómo se las gastan los inspectores de Trabajo, que para eso están. Sigue escribiendo De Dios, refiriéndose a esos socorros, que “si no se vendimian con la ayuda de hijos, cuñados, primos, vecinos y demás, ni son rentables ni merecerá la pena cuidarlos, trabajarlos y conservarlos, dada su antigüedad, casi como auténticas reliquias”. Majuelo es el terreno dedicado al cultivo de la cepa, que suele dividirse en bancales. A nadie se le escapa que a las grandes empresas vitivinícolas se les autorizó hace años adquirir majuelos en diversos lugares de nuestra geografía para poder comercializar vinos con diversas denominaciones de origen. Así, por ejemplo, cuando alguien adquiere una botella de vino “Bajoz” en un supermercado, sabe que está adquiriendo una botella con denominación de origen “Toro”, y no se para a pensar que la cooperativa zamorana Viña Bajoz, de Morales de Toro, estaba en concurso de acreedores desde mayo de 2008 y que fue “salvada” en septiembre de aquel año por Félix Solís al salvarla de una quiebra segura por 7’2 millones de euros. Félix Solís Avantis, que comenzó en 1952 con una modesta bodega en Valdepeñas, comercializa en la actualidad, además de Valdepeñas y La Mancha, vinos con denominación de origen Ribera del Duero, Rueda, Rioja y Toro, bajo las siglas Pagos del Rey, S.L. Además de ello, desde 1998, cuenta con bodega propia en Shanghai y tiene instalaciones logísticas en Japón, Estados Unidos, República Checa, Francia, Reino Unido, Alemania, etc. Alguien imagina que tales majuelos zamoranos de ese “holding” pueda ser vendimiado por cuñados, primos y vecinos de no sabemos quién a cambio de una propina en negro. Pues no. Cuando aparece en el tajo la inspección de Trabajo, si es que aparece, el responsable de la vendimia deberá dar cuanta de la nómina de braceros que efectúa las labores de recolección de uva. El “acojono” patronal sólo existe cuando se producen malas prácticas en las contrataciones. Y tales irregularidades, detectadas con harta frecuencia en este país, le aseguro al señor De Dios que en la vendimia francesa no suceden. Termina diciendo en su escrito que “vigilancia y cumplimiento de la ley, sí, pero sentido común, respeto a las costumbres y flexibilidad, también. De lo contrario, la vendimia, algo clave en la vida de los pueblos, se convertirá en un martirio y mucha gente tirará la toalla. Y no están los tiempos, no, para desperdiciar nada ni para dejar abandonadas viñas que, si no te dan beneficios económicos, al menos te proporcionan satisfacciones personales y te mantienen unido a la tierra, a la naturaleza y a la tradición”. Bueno, tomo nota, y que los seis millones de desempleados se beban sus penas.