viernes, 31 de enero de 2014

Puertas




Ayer escribía sobre las puertas que tuvo Zaragoza y,  hoy, leyendo a Pascual González en El Correo de Andalucía me entero a qué debe su nombre la sevillana Puerta de la Carne. Dice González: “Cipión y Berganza son los dos canes protagonistas principales de la novela ejemplar “El coloquio de los perros”, en la que Miguel de Cervantes inmortaliza el matadero sevillano donde nació Berganza como uno de los tres lugares que le quedaban al rey por ganar en Sevilla. Un matadero situado en los extramuros de la ciudad y por el que toma el nombre una de las desaparecidas puertas de acceso a la metrópolis hispalense, conocida popularmente como la Puerta de la Carne. Situada en la confluencia de Santa María la Blanca con Cano y Cueto, esta puerta llamada de Minjoar por los musulmanes, recibió varios nombres a lo largo de su historia, como Puerta de las Perlas o Bab Yahwar en la época almohade, y Puerta de las Juderías, habida cuenta de que era la única entrada exterior al acotado barrio de la Judería, en cuya travesía principal se ubicaba el mercado o zoco de la Azuaica”. Fue derribada en 1839. En Zaragoza, que había doce, sólo queda una, la Puerta del Carmen. Y es que ahora ya no se estilan las puertas que cerraban las ciudades y que también servían para cobrar tributos a los mercaderes que penetraban para hacer negocio, como “no se estila, / ya sé que no se estila/ que te pongas para cenar /jazmines en el ojal”. Hoy sólo se llevan las puertas giratorias, no en los cafés, que tampoco quedan, sino  esas que utilizan los altos cargos de la Administración cuando cesan y se marchan a trabajar a la empresa privada, siempre en beneficio del interés privado y casi siempre en perjuicio del interés público. Unos políticos, la mayoría de ellos de una impericia demostrada que, si volviesen a ser llamados por el presidente del Gobierno para un puesto de mayor calado, verbigracia una cartera ministerial, se pasarían el día recordando a los medios el “sacrificio” que les conllevó volver a la política por “el bien de España”, eso sí, perdiendo dinero. Es lo que se conoce como “retro-pantouflage”. La puerta giratoria la han utilizado, entre otros, Acebes, Zaplana, Felipe González, Aznar, Piqué, Boyer, Narcis Serra, Rato, Salgado, Michavila, Atienza, Matutes, Tocino, Guindos, Martín Villa, Javier Solana, Lladó, Croissier;  y hasta sindicalistas como Nicolás Redondo en FCC. Es la otra Puerta de la Carne,  pero de la carne momia, que diría Montesinos,  el primo de Durandarte, al que sacó el corazón para llevárselo a la señora Belerma. Aquí, casi todos ellos han dejado “por el bien de España” a los ciudadanos clareándoseles la raspa, pero ellos, los políticos de ida y vuelta, siguen ganando dinero a capazos sin echar la vista atrás, para no convertirse en estatuas de sal en la historia reciente.  Cela tuvo una máxima que le funcionó en vida: “El que resiste, gana”. Ellos tienen otra: “El que venga atrás, que arree”.

jueves, 30 de enero de 2014

Un pasodoble para bien morir





Al alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch, le sucede como a los toreros de postín cuando dicen que se van pero no se van. No quiere hablar sobre las primarias del PSOE para elegir candidato a la Alcaldía. Hace poco, por aquello de que Santa Marta tiene tren pero no tiene tranvía, no se le ocurrió cosa mejor que intentar dejar peatonal la calle de don Jaime I, esa que todos conocemos como San Gil,  y se armó cierto revuelo entre los comerciantes de la zona. Coincidió con los sucesos de Burgos y Belloch, muy hábil, tuvo que recoger carrete. Ya se pretendió hacer peatonal el Puente de Piedra y una asociación de vecinos, la de Arrabal, puso el grito en el cielo. A Belloch no le conviene que haya un “gamonal” en Zaragoza al estilo de Burgos. El alcalde quiere marcharse por la puerta grande, que en Zaragoza no sabemos cuál es. Porque en Zaragoza había doce puertas: Ángel, Cinegia, Valencia, Toledo, Sol, Portillo, Quemada, Don Sancho, San Ildefonso, Santa Engracia, Duque de la Victoria, y Carmen. De toda ellas sólo queda en pie una, la Puerta del Carmen, a la que estuvo adosado el antiguo Café de Levante. Una puerta que no sabemos cuanto tiempo durará en pie, no porque esté a punto de derrumbarse sino por la apetencia de algún alcalde que aún está por llegar y al que se le antojará poner una glorieta con la estatua ecuestre de González Triviño, el alcalde de los adefesios, o de Amado Franco (¡vaya nombrecito!), que es el que está en poder de la cuerda de trenzado en Ibercaja, ahora que asoma por  Puerta Oscura la alargada sombra del ocaso de los dioses. Zaragoza no va a ser menos que Burgos, que tiene la estatua del Cid Campeador, o que Zamora, que tiene la estatua de Viriato, o que Logroño, que tiene la estatua de Espartero, o que Santander, que tiene la estatua de Velarde, o que Teruel, que tiene la estatua de El Torico. La Puerta de Valencia se derribó en 1867  para ceder sitio a la Universidad en la que se licenció en Derecho Manuel Azaña (también ya derruida por unos munícipes insensatos) y para ensanchar la plaza de la Magdalena; La Puerta del Sol y la Puerta de Sancho se derribaron en 1868 a petición de los vecinos; la Puerta del Portillo, en 1896; la Puerta de Santa Engracia, en 1902, al comenzar las obras del tranvía promovido por Basilio Paraíso; la de San Ildefonso, en 1903 para hacer un colector en el Mercado Central; la Puerta del Duque de la Victoria, en honor de Espartero, en 1919; y así todo. Pues nada, que  Juan  Alberto Belloch se largue de una vez por la puerta grande, a los acordes del pasodoble “La Puerta Grande”, compuesto por la maestra Elvira Checa, que es un pasodoble para bien morir. Todo menos quedar como Cagancho en Almagro.

martes, 28 de enero de 2014

El bufido de Guindos




Si el Partido Popular fuese un barco, podría decirse que tiene una fisura en la línea de estribor, o sea, en el lado derecho mirando hacia proa. Y por esa fisura abierta le entra  tanta agua que encharca bodegas y parece insuficiente el trabajo de las bombas de achique.  La derecha de la Derecha se marcha a Vox, el nuevo partido de Ortega Lara y Abascal. El primero en abandonar el barco del PP ha sido Alejo Vidal Cuadras, pero parece previsible que le seguirán otros políticos de peso. Tampoco Mayor Oreja  desea ir a las europeas como cabeza de lista del PP; Aznar ha justificado su ausencia durante la próxima convención de Valladolid  por un viaje a Filipinas, Londres y Estados Unidos; María San Gil echa leña al fuego con el tema etarra; y Luis María Anson, desde El Imparcial, hace una premonición: “La indiferencia del presidente del Gobierno ante lo que está sucediendo es suicida. Suicida con grave perjuicio para España porque el PP no tiene hoy una alternativa moderada. El retroceso del PSOE no deja otro camino para el centro izquierda que aceptar un Frente Popular ampliado que radicalizaría la vida española”. La pasada madrugada murió el ultraderechista Blas Piñar, que en sus arengas (muchos nos acordamos todavía de sus apariciones endiosadas en Alcubierre) advertía del avance de los rojos y de la división de España. Y por si todo eso fuese poco, el FMI ha avisado a España que la bajada de salarios no ha sido suficiente. Si no fuera de mala educación, a Christine Lagarde habría que administrarle la receta con la que De Guindos despachó a una corresponsal de Canal Sur a las puertas del Eurogrupo en Bruselas, cuando al preguntarle Marisa Doctor por el precio de la gasolina, el ministro la mandó a un lugar de mal acomodo. Todo un exabrupto que da idea de cómo las gastan estos gobernantes cuando creen tener el micrófono cerrado. Este Gobierno, por si no lo sabe Anson, está volviendo a colocar a España en el más cochambroso rincón de la Historia.

lunes, 27 de enero de 2014

El jardín de Gallardón



El Gobierno que preside Rajoy, que no sabe cómo salir de las arenas movedizas en las que se ha metido hasta el cuello con el tema de la modificación del aborto (ese “enorme error estratégico”, según El País), sale ahora con una solemne pata de banco puesta en boca del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, quien sostiene que “la reforma del aborto será buena para la economía”. Yo no sé si este hombre está chiflado o nos quiere tomar el pelo. La sociedad española no estaba demandando esa reforma de una ley que sólo puede contentar a la Conferencia Episcopal y a los sectores ultra conservadores incrustados en el Partido Popular que sueñan con un nacional-catolicismo nostálgico y durmiente en Cuelgamuros, entre ellos la incompetente alcaldesa de Madrid, Ana Botella; Jaime Mayor Oreja, que ve fantasmas donde no los hay; y Jorge Fernández Díaz, uno de los peores ministros de la democracia, que está convencido de que nuestro país está mejorando en su aspecto macroeconómico gracias a la intercesión de Teresa de Ávila. Estamos ante una regresión de las libertades en toda regla. Como recuerda El País, “hasta Marine Le Pen dijo que le parecía excesiva la ley española, que sólo tiene en Europa el apoyo de su padre, Jean-Marie”. Y ahora llega mi reflexión: si aumentase considerablemente el número de niños nacidos con malformaciones, ¿puede decirme Gallardón de qué manera será ello bueno para la economía? ¿Cómo se atreve a decir esas cosas el miembro de un Gobierno que ha recortado hasta la grosería las prestaciones sociales? Desconozco las respuestas. Pero una cosa está clara: no se puede torear en plaza de primera categoría con traje de monosabio.

domingo, 26 de enero de 2014

Morenés debería explicarse





Lo que está sucediendo en España no pasa ni en la República de Burundi. En tiempos de Aznar se adquirieron dos aparatos de segunda mano a Air France y costaron 172 millones de pesetas que, según leo en “República.es” el montante de esos aviones “se pagó en seis anualidades hasta 2005. Los aparatos –sigue contando ese periódico digital- ya tenían entonces 12 y 13 años de antigüedad y haber adquirido dos nuevos y con mejor tecnología de la propia Airbus habría costado 60 millones menos (30 por avión). Las dos aeronaves A310 fueron acondicionadas en la fábrica de Airbus de Toulouse para su nuevo uso y se estrenaron en septiembre de 2003. Aunque su primer vuelo lo realizó en 1982”. Pues bien, el Príncipe de Asturias, que ahora se dirigía a Honduras para asistir mañana a la toma de posesión de Juan Orlando Hernández, ha tenido que aterrizar en la República Dominicana por un “fallo técnico”. No es la primera vez que sucede. El pasado 25 de noviembre, el Príncipe ya tuvo que suspender su visita a Brasil. Estas cosas no pueden suceder en un Estado moderno. No es de recibo que el Heredero de la Corona tenga que encomendarse a san Judas Tadeo, abogado de lo imposible, o a san Expedito, o a santa Rita de Casia, cada vez que deba ponerse en viaje, bien representando al Rey, o bien representando a España. La seguridad en los aviones de la Fuerza Aérea Española debe ser meticulosa. Y si fuese necesario comprar nuevos aviones para sustituir a los actuales, como en su día se hizo con los dos viejos Boeing 707, que se haga sin demora. Mal podemos vender la Marca España si nuestros principales representantes, el Rey o el Príncipe de Asturias, no pueden llegar a su destino por estúpidos fallos técnicos en los aparatos que deben transportarles, de la misma manera que yo no marcharía hasta Cádiz desde Zaragoza, que es mi lugar de residencia, en un viejo utilitario comprado de segunda mano que pierde aceite, va mal de batería y tiene las ruedas desgastadas. La integridad física de las personas, también del Jefe del Estado, del Príncipe o de los ministros en misiones de Gobierno, debe estar aseguradas en todo momento. Pero la imagen exterior que damos es de vergüenza. El ministro de Defensa, Pedro Morenés, a mi entender, debería explicar esta anómala situación en Congreso de los Diputados.

El pañuelo naranja




Cuenta Burgos en ABC que un toro de Torrestrella “se ganó por su bravura el supremo honor del indulto”, cuando en la  venezolana Plaza de San Cristóbal el presidente asomó por el balconcillo el pañuelo naranja. Un toro negro que llevaba el número 107 y la divisa azul y oro,  al que había puesto Álvaro Domecq el nombre de “Flor Azul”. Hay muchas flores azules: la delicada hepatica nobilis, que brota en la montaña cuando desaparecen las nieves;  la arracimada delphinium, cuyas semillas contienen unos alcaloides que producen la muerte por asfixia y que antiguamente se utilizaba contra la piojera; la rosa (“blue moon”); la perenne y longeva campanilla china que cura los resfriados; el lirio de agua; la lobelia, también conocida como flor del cardenal; la campanula, de raíz comestible y con ligero sabor a nueces; la salvia patens, la salvia guaranitica, la preciosa muscari, el agastache, de olor perfumado a anís, regaliz, menta y bergamota; la vivorera o lengua de vaca, que crece en las cunetas y no soporta la sombra; y, cómo no, nuestra aragonesa borraja, de la que a mí me gustan los tallos troceados, pelados y cocidos con patatas y aliñada con aceite de oliva. A otros comensales les encanta la borraja con acelga, ajo y huevo, lo que se conoce como “revuelto de Amelia”, etc. Pero al margen del color azul en las flores, que daría para estar recopilando datos durante varias semanas, me alegra que “Flor Azul” haya logrado el indulto por su bravura. En España muchos tipos indeseables por sus comportamientos también confían como agua de mayo que cualquier viernes, en Consejo de Ministros, se saque el pañuelo naranja y los devuelvan al corral para seguir haciendo de las suyas. A muchos sinvergüenzas, digo, que nos han arruinado a todos con su mal proceder en el desempeño de sus funciones, les sucede como a la vivorera, esa planta que no soporta estar a la sombra. Y en este mundo al revés, en ocasiones, son los magistrados los que terminan siendo imputados o separados de su carrera judicial. Ahí tenemos como muestra el caso de Garzón, que terminó separado de su carrera por meterse en el proceloso jardín de la Gürtel; o del juez Silva, al que el Tribunal Superior de Madrid sienta ahora en el banquillo acusado de prevaricación, por haber metido en la cárcel al caradura Blesa, responsable de los desaguisados en Bankia. Sólo falta por ver qué sucederá con el juez Castro; que -según Eduardo Inda-  ya “están preparando la tormenta perfecta”. Pero los sinvergüenzas de Gürtel, el caradura Blesa y el impresentable Urdangarín, se irán de rositas. Seguro, oiga. Para todos ellos, en el supuesto de ser condenados, sí habrá pañuelo naranja. En un Estado de Derecho no se entiende que el Gobierno pueda sacar el pañuelo naranja a los responsables de haber hecho un gran roto en nuestra economía cuando tantos españoles lo están pasando peor que mal. Tampoco se entiende que un torero, José Ortega Cano, juzgado y condenado por homicidio imprudente y conducción temeraria (con resultado de muerte de Carlos Parra) y con sentencia ratificada tras haber sido recurrida, siga libre y a la espera de un indulto. La juez del Juzgado de lo Penal número 6 de Sevilla accedió a la petición de la Fiscalía y la acusación particular de que Ortega Cano ingresara en prisión. Pero el asunto está ahora en manos del Tribunal Constitucional ya que el abogado del torero, Enrique Trebolle, ha pedido el indulto y la suspensión del ingreso en prisión mientras se tramita su recurso contra la sentencia de la Audiencia de Sevilla. Y al muerto, con perdón, que le vayan dando.

sábado, 25 de enero de 2014

Fútbol y cocina



En su artículo de El País, “Empeoría”, Fernando Savater comenta que “la única pasión española que puede hoy compararse con el fútbol es la cocina. ¡Somos una gastrocracia! Santa Teresa nos aseguró que Dios también anda entre pucheros, pero no dijo que se dedicase personalmente a deconstruir albóndigas. Ahora resulta que no hay destino más sagrado y los ilusionistas del fogón son los únicos gurús indiscutibles de una asamblea de crédulos y esnobs. En todas las radios predican los fabricantes de recetas y en cada televisión tienen su concurso de potajes. Todo el mundo va disfrazado de cocinero, como en la tamborrada donostiarra, y hasta a los niños les hacen competir en el arte de remover la olla”. Y esas cosas suceden precisamente ahora, cuando la EPA recuerda que casi dos millones de familias tienen a todos sus miembros en paro. Curioso. El fútbol y la cocina son los dos deportes nacionales. Pero no es necesario que acudamos a los estadios ni que visitemos restoranes de postín. La televisión se encarga de todo ello para que no tengamos que movernos de casa. Lo que sucede es que en casa hace frío y no se puede poner la calefacción por el coste que ello conlleva. Pero también tenemos solución: el bar, que ya se está convirtiendo en el cuarto de estar de muchos españoles de escasos recursos. Pedimos una cerveza y matamos la tarde sentados en una mesa de velador; eso sí, cerca del televisor de plasma. El Gobierno, consciente de nuestros sacrificios, acaba de dar un paso de gigante. En un arranque de valentía, el último Consejo de Ministros ha rebajado el IVA de las transacciones de obras de arte del 21 al 10 por ciento. Los ciudadanos empezamos a respirar tranquilos. Dios aprieta pero no ahoga. Menos mal que cuando compremos un Francis Bacon, un Georges Braque o un  Francisco Masriera, cosa que hacemos casi a diario, nos ahorraremos un 11 por ciento en el puñetero impuesto. ¡Uff, que alivio…!

viernes, 24 de enero de 2014

Tiempos recios





Blanca Rodríguez Ruiz, en El Correo de Andalucía, señala que “la Corona española juega con ventaja. Juega con la ventaja de conocer la indolencia de un país acostumbrado a convivir con normalidad con la corrupción, y a que ésta no pase factura política. Juega con la ventaja de convivir con otras instituciones inútiles (pensemos en el Senado) y situaciones disfuncionales (pensemos en nuestro caótico Estado Autonómico). Cuenta con nuestra resistencia atávica a reformar la Constitución, especialmente en materias, como la Jefatura del Estado, cuya revisión pasa por la disolución de las Cortes para ser aprobada por dos legislaturas”. En esta caótica España de nuestros desvelos, con la que está cayendo, es decir, con la continua destrucción de empleo (en el transcurso del Gobierno Rajoy el paro ha aumentado en un millón cincuenta mil ciudadanos) pese al aparente progreso en los datos macroeconómicos, a muchos comentaristas de radio y televisión sólo les preocupa si la infanta Cristina debería o no abdicar de sus derechos dinásticos,  si deberá o no bajar la rampa de los Juzgados de Palma el próximo 8 de febrero,  si lo debería hacer a pie o en coche,  si será o no abucheada, o si se alquilarán o no balcones como si se tratase de los encierros en los sanfermines. Pero al españolito corriente, que no le llega el sueldo a fin de mes, le traen al pairo  todas esas cuestiones. El ciudadano corriente, digo, sabe sin que nadie se lo cuente, que la Justicia no es igual para todos; y que, en el supuesto de que así fuese, a los poderosos que nos han llevado a todos a la peor de las ruinas siempre les quedará el brazo salvador del indulto en Consejo de Ministros, que es como el “milagroso” brazo de santa Teresa, la “intercesora en estos tiempos recios”, que dice el ministro del Interior, Fernández Díaz. Este ministro, conocido su fervor por Teresa de Cepeda, merecería haber sido el encargado de cambiar la teresiana por el tricornio en la Guardia Civil. ¡Lástima que se le adelantase Luis Roldán! No tardando mucho podría ser que hasta viéramos al ministro Fernández Díaz recitando aquello de “vivo sin vivir en mí,/ y tan alto cargo espero,/ que muero porque no muero”, o  presidiendo en Ávila el Ilustre Patronato de la Santísima Trinidad y Nuestra Señora de las Vacas, que porta el paso del Cristo de la Ilusión. Que de ilusión también se vive en este corral de comedias. Tiempos recios, como el vino de garnacha peleón que hacen en Maluenda, el pueblo aragonés que tanto le gusta visitar a este ministro del Interior con tanto fuego interior en su éxtasis místico.

jueves, 23 de enero de 2014

De pena




No sé dónde vamos a llegar. Una cosa es que el PP desee privatizar los servicios de Salud y otra muy distinta que el cartelón del Hospital Clínico Universitario “Lozano Blesa” de Zaragoza se caiga al suelo hiriendo a varios transeúntes, como ha acontecido esta mañana. Le echan la culpa al cierzo.  El caso es que a uno de ellos le han tenido que intervenir quirúrgicamente y posteriormente trasladarlo a la UCI. A los otros dos heridos, que han tenido más suerte en la pedrea, les han puesto unos esparadrapos y les han dejado que continuasen su camino, o que siguieran fumando en la puerta, que no sé. Hay que tener cuidado cuando te acercas a un hospital y mucho más si penetras en él para visitar a un amigo. Pueden ocurrir dos cosas, una que pilles un microbio hospitalario; que entonces vas listo. Otra, que te pille un enfermero que traslada a un paciente en silla de ruedas. A mí me sucedió lo segundo. Me embistió por detrás un despistado camillero con la mala fortuna de que me dio con uno de los apoyos de los pies de una silla en el tendón de Aquiles. Me hizo un corte y se quedó tan fresco. Y es que algunos camilleros transportan las sillas con los enfermos como si fueran cabezas de toro con ruedas en la práctica del toreo de salón. Desde entonces aprendí la lección: no hay que perder nunca la cara ni al toro ni al enfermero despistado. Como te salgas del cuadro en la arena o en la baldosa de terrazo, uno u otro, es decir, el toro o el enfermero, te remiten a la enfermería a que te envuelvan en vendajes. Lo malo de España no es que se estén cargando la sanidad pública, sino que a los camilleros, tras los accidentes, nadie con autoridad bastante les practiquen la prueba de alcoholemia. ¡Qué menos¡

Vox pópuli, vox Dei





No sé, ya verán como un día de estos el Grupo Hepta, del padre Pilón, será reclamado en La Moncloa para que analice ciertos fenómenos paranormales. Ahora resulta que cuando un destacado militante del PP, pongamos por caso a José Antonio Monago, el bombero-presidente, se permite hacer algún análisis subjetivo sobre la política actual seguida por el Gobierno y que no termina de convencer al pusilánime Rajoy, aparece por La Moncloa el fantasma de Vox arrastrando las cadenas, ese grupo político nacido de la mano de Ortega Lara, Santiago Abascal, Ignacio Camuñas y José Luis González Quirós que está tomando cuerpo y desde donde se piensa nombrar candidato a las “europeas” del próximo 25 de mayo. Yo creía que “Vox” era la marca de un diccionario de latín, o de inglés, que también, que le vendría de maravilla a Rajoy para poder entenderse con Obama sin traductor, o para que pudiese conocer el significado de “Nec audiendi qui solent dicere, Vox populi, vox Dei, quum tumultuositas vulgi semper insaniae proxima sit” sin tener que recurrir a Rouco Varela, pero eso ya es pedir peras al olmo. Rajoy confunde la bajada del paro (69.000 personas en  2013) con los residentes que emigran y con aquellos otros que, por desaliento, decide tirar la toalla y ya ni se molestan en inscribirse en las oficinas del INEM. Alcuino de York, que enseñó durante ocho años en la Escuela Palatina, donde se impartía de Trivium y Cuadrivium, o sea, las siete artes liberales que ahora maneja aunque con más clamor y murga el ministro Wert, fue el autor de la frase latina  por él dirigida a Carlomagno: “No debería escucharse a los que acostumbran a decir que la voz del pueblo es la voz de Dios, pues el desenfreno del vulgo está siempre cercano a la locura”. El Grupo Hepta puede que ya haya analizado el fenómeno y realizado el correspondiente informe: “el bipartidismo está a punto de fenecer, la aparición de nuevas alternativas es evidente, la inyección que tiene adormecidos a los españoles pierde eficacia y el espectro de otras Cortes Constituyentes planea sobre Madrid, capital del Reino, como un águila bicefálica que se alimenta de rosas, gaviotas y sitiales”.

miércoles, 22 de enero de 2014

El IVA, el IBI y el AVE





Causan estupor los informes de la Comisión Europea cuando afirman que “el 65% de los españoles en riesgo de pobreza no saldría de ella ni encontrando trabajo”. Y nos compara con Rumanía, Bulgaria y Grecia. Ello es debido a la elevada proporción de contratos-basura, o a contratos a tiempo parcial que poco resuelven en una economía doméstica. La brecha existente en este país entre ricos y pobres es cada día mayor, la clase media se está diluyendo como un azucarillo en el café y ni los jubilados se libran de perder a chorros poder adquisitivo. Estos días está mandando la ministra Fátima Báñez una carta a todos los pensionistas para informarles de la revalorización de su pensión para 2014. “Estimado pensionista: El 1 de enero de este año, su pensión ha aumentado el 0’25 por ciento”. En dicha carta, un poco más adelante, la ministra  recuerda al pensionista que ha entrado en vigor la nueva fórmula de revalorización de las pensiones y prestaciones del sistema público de Seguridad Social, que garantiza que las pensiones suban todos los años sea cual sea la situación económica y que nunca podrán ser congeladas. Bueno, los pensionistas ya pueden dormir más tranquilos. La economía va bien, el turismo ocupa el tercer lugar tras los EE.UU y Francia y el paro disminuye. Pero tal disminución, como dice Valeriano Gómez, es debida a que los ciudadanos emigran, o porque, desalentados, dejan de buscar trabajo. Pero bueno, lo importante es que un pensionista que, por ejemplo, recibe 1400 euros brutos mensuales, tendrá este mes de enero un aumento bruto de 3’5 euros, que descontado el 13% de retención en el IRPF se le quedarán en 3’05 euros netos. Si a ello añadimos el repago de las medicinas, echen ustedes la cuenta. Menos mal que Montoro dice que, de momento, no piensa subir el IVA como ya se hecho de forma escandalosa con el IBI. Lo que ya no sabemos es cuánto nos costará el AVE. Entre el IVA, el IBI y el AVE, el español se ha hecho tal lío que ya ni se acuerda de que se encuentra en situación de emergencia social. Pero no passsa nada. En peores plazas se ha toreado. Menos mal que la ministra Báñez se encomendó a la Blanca Paloma en Almonte, y que Ana Botella estará presente en el Foro de Davos, que este año lleva por lema “La Reforma del mundo: consecuencias para la sociedad, política y negocio” y se centrará en los perjuicios de la innovación, el crecimiento inclusivo, las nuevas expectativas de la sociedad y el aumento de la población. Botella seguro que se dará a conocer, puesto que lleva el currículo en blanco, invitando a los asistentes a un “relaxing cup of café con leche”, después de que haya hablado Soria, (otro que lleva el currículo en blanco), sobre cómo saber interpretar el recibo de la luz en quince días por el “método Solbes”, consejero de Enel por aquello de la puerta giratoria.

lunes, 20 de enero de 2014

Frío





Todo el mundo anda acatarrado y tosiendo por las esquinas. Van al bar y como no les dejan fumar en su interior, salen a la puerta apoyados en el quicio de la mancebía, a fumar y a dejar pasar la vida entre ayes, toses, carraspeos y un cierzo que no amaina ni poniéndole una vela a la Virgen de Pilar para que el viento, lo que en Zaragoza llamamos “aire”, sople donde tenga a bien soplar,  verbigracia en Cabo de Hornos, que es de natural ventoso. Los camareros ya no gritan “¡bote!” cuando alguien deja propina sobre la barra de mármol, como se hacía antes de que llegara el euro y entrásemos en Europa sin maleta de madera. Ahora parece que los jóvenes se marchan con la música a otra parte, con sus títulos bajo el brazo y un ramillete de esperanza. Son los nuevos indianos, sin sombrero de paja ni traje de mil rayas, que marchaban en tren hasta el puerto para zarpar entre dos luces, casi al alba, cuando sólo decían adiós con el pañuelo de sus alas las gaviotas volanderas. Frío y olor a la fritanga del churrero. Se echa en falta un poco de calor pero el sueldo ya no da ni para encender el butano de la catalítica ni el hornillo eléctrico. Malos tiempos para la lírica. Ha muerto Claudio Abbado. Cuenta El País que “una vez afirmó que los tijeretazos del entonces ministro de Bienes Culturales, Sandro Bondi, eran una demostración pura de ignorancia”. ¿Qué hubiese dicho Abbado de Wert o de Montoro? Da igual. Hace frío, mucho frío. Los españoles merecemos una vida mejor y que el tiempo ayude. Se marchan nuestros hijos a Europa en busca de sustento, sin caer en la cuenta de que Europa es como la  sevillana Playa de Punta Verde, o sea,  la Playa de María Trifulca; que, como contaba Pascual González en “El Correo de Andalucía”, era nombre y apodo de una vieja alcahueta de casa de citas de la época de Alfonso XIII y que al final de su vida eligió ese lugar para olvidarse de todo lo que sufrió en la mancebía hispalense. Aquí nos quedamos a verlas venir los de siempre, los que sólo salimos a la calle a comprar el pan y a por recetas del médico.

domingo, 19 de enero de 2014

Vergonzosa plebeyez





Martín Prieto, en La Razón, hace referencia en su “Descenso al cadalso” a la infanta Cristina. Cuenta: “Algunas insistencias delatan el deseo morboso de que la Infanta baje la rampa en sollozos, de rodillas y hasta arrastrándose para postrarse ante el juez Castro. La rampa de Palma la ven como paradigma de la Justicia igualitaria, confundiendo los adoquines con los códigos”. Antonio Burgos, en ABC de Sevilla, habla con un  José María Pemán imaginario y pone en boca de ese “espectro” lo siguiente: “Pues tened cuidado, que se empieza pidiendo el paseillo y se acaba dando el paseo camino de Paracuellos”. Y Juan M. Blanco, en Vozpópuli, va más lejos todavía. En “Abdicación: un sorpresivo debate”, Blanco refiriéndose a que  “los hados, tan favorables antaño, se han conjurado últimamente contra la Corona”, sostiene que “nada resolverá una abdicación sin enmendar los graves defectos del sistema político, verdadera causa del presente desastre. Quienes  argumentan que el Príncipe está muy ‘preparado’ olvidan que la Monarquía no puede basarse en las cualidades o la buena voluntad de su titular sino en estrictas reglas, adecuadas leyes, eficaces mecanismos de control y garantía de trasparencia. El simple cambio de persona podría conducir a frustración y a un acrecentado desgaste. La sola idea de un Felipe intentando tejer con los mismos mimbres que su padre ofrece una perspectiva muy poco prometedora”. En fín, es lo que hay. La ciudadana imputada, Cristina de Borbón y Grecia deberá enfrentarse a las preguntas del juez instructor Castro el próximo 8 de febrero. Da igual si la procesada entra por la puerta principal o por la rampa de acceso. De ninguna manera  la ciudadana Borbón será la moderna María Antonieta ante las escalerillas del cadalso por una sencilla razón: esta señora, a pesar de lo que escriben Martín Prieto y un rabo de plumillas de vergonzosa plebeyez, no pasará a la Historia.

sábado, 18 de enero de 2014

El "traje de faena" de Porto





En el diario La Razón de hoy, sobre la noticia “Rosario Porto podrá interrogar a su  exmarido”, aparece la fotografía de una rancia toga apoyada sobre una silla de terciopelo rojo, con placa que no atino adivinar a qué grado pertenece (al estar cortada la foto) y desastrados vuelillos en la bocamanga. Debajo, aparece una acreditación sujeta  con pinza a la toga con la fotografía de esa mujer y donde pone  “Rosario Porto. Abogada”. Marhuenda, actual director de ese diario cavernícola, además de periodista en ejercicio es doctor en Derecho. No comprendo cómo ha permitido que se publique en portada algo que parece más el burdo ropaje de un espantapájaros que otra cosa. Los abogados en ejercicio no llevan en la toga ni placa ni vuelillos en la bocamanga, al no estar contemplado en el Acuerdo de 23 de noviembre de 2005 del Pleno del CGPJ (BOE núm.302, de 19-12-05). Dicho en pocas palabras, la señora Porto puede y está en su deber de usar toga durante sus intervenciones, pero de ninguna de las maneras deberá lucir placa en lado izquierdo del pecho ni vuelillos en la bocamanga. Para poder lucirlas, además de poseer la licenciatura en Derecho, “conditio sine qua non”, hay que sufrir una muy dura oposición a la Judicatura o al Cuerpo Superior Jurídico de Secretarios Judiciales. Marhuenda, autor de la frase “Habrá que enseñar a las mujeres a no quedarse embarazadas” (La Sexta, 22.12.13), y de la perla cultivada: “Yo tengo casa porque he estudiado y me la pago” (también en La Sexta, 9.2.13) al opinar sobre los desahucios, nos enseña ahora desde el diario de su dirección cómo será el “traje de faena” de la abogada y procesada Porto ante el Tribunal de Justicia. Marhuenda, el otrora jefe del gabinete de Mariano Rajoy, que creyese a pies juntillas al entonces reo De la Rosa, el “muerto resucitado” que estuvo a punto de cargarse el Grupo Ebro cuando el azúcar todavía era dulce ( o es que aquí ya nadie se acuerda de cuando éste pagó  al Santander los intereses de un crédito personal, en julio del 94, para la compra del 8% de Ebro con parte del dinero obtenido con la venta del 59% de la clínica New Teknon) y al que le invitó a que “tirase de la manta” en aquella “ trama en la que confluían fiscales justicieros, periodistas resentidos y políticos con oscuros intereses”, se cree hoy en poder de la cuerda de trenzado y desprecia a todos los periodistas que no piensan como él, salvo que éstos aparezcan en el canal televisivo de la Cope, que entonces se hace “el orejas”, se la envaina, achanta la muí y traga carros y carretas. Aquí ya nos conocemos todos.

viernes, 17 de enero de 2014

San Antonio de Enero




San Antón, o san Antonio de Enero, o san Antonio Abad es el portero del Infierno y el encargado de proteger a los animales. También ese santo era el encargado de curar el llamado “fuego de san Antonio”, producido por los alcaloides del cornezuelo del centeno, muy extendido durante la Edad Media. Producía dos tipos de ergotismo, el ergotismo gangrenoso y el ergotismo convulsivo. Sobre el ergotismo gangrenoso, entre los siglos IX y XI, puede observarse uno de los canecillos (el primero del lado sur) que hay bajo el alero en la iglesia de Javierrelatre (Huesca). Ahí se intuye el dolor producido por la isquemia. Se puede ver labrado en piedra a un demonio devorando un pie. Lo cierto es que por aquel proceso de gangrena y momificación se podía llegar a desprender una extremidad sin sangrar. Por aquellos tiempos se “recomendaba” peregrinar a Santiago de Compostela como remedio casi seguro del horrible padecimiento. No es que el santo produjera milagro alguno, sino que durante la larga travesía se dejaba de comer pan de centeno con hongos tóxicos (Claviceps  Púrpurea) y a corto plazo mejoraba el enfermo. Fue tal el número de enfermos que en 1095 se fundó la Orden de Canónigos Agustinianos Hospitalarios de San Antón, llenando el Camino de Santiago de hospitales. A estos canónigos agustinianos se les distinguía por portar una cruz azul en forma de “T” en el pecho sobre su hábito de color negro. El hongo tóxico tenía forma de espolón y sobresalía de la espiga. Y de ahí proviene el nombre de “ergotismo” puesto que “ergot”, en francés, es el nombre del espolón del gallo de corral. El hongo contaminaba la harina de ergotamina, derivado del ácido lisérgico (sintetizada la dietilamida de ese ácido en 1938 por Albert Hofmann)  y esa fue la causa de tanto sufrimiento. La Iglesia Católica se benefició de la “bondad” de las peregrinaciones a Galicia por cuestiones de fe y tal vez ese fuese el principal motivo por el que se invitaba a hacer el Camino de Santiago. Costumbre que por diferentes motivos se sigue manteniendo en nuestros días. Posiblemente la costumbre acendrada de hacer hogueras en todas las plazas de los pueblos la víspera de san Antón tenga mucho que ver con aquel terrible fuego de san Antonio. Enero es tiempo de matancía y se suele aprovechar para que los vecinos asen en las hogueras productos del cerdo. Lo dice la letra de una  vieja canción popular: “Por san Antón / el que no mata cochino / no come morcillón”.







jueves, 16 de enero de 2014

Las bicicletas son para el verano


Válgame san Cojoncio el susto que me llevo al cuerpo cada mañana leyendo Heraldo de Aragón mientras desayuno. Ahí va la noticia: “Un ciclista resulta herido tras tropezar y caer al río desde el Puente de Piedra”. Parece raro tras el arreglo que hicieron los socialistas en los tiempos de González Triviño, quitando los voladizos y las barandillas de hierro al Puente y sustituyéndolas por mampostería de piedra de más de un metro de altura. Pues bien, como cuenta el periódico de la familia Yarza, resulta que “un joven de 20 años circulaba fumando por el puente zaragozano y ha caído al río, consiguiendo refugiarse en una isleta donde ha sido rescatado por los bomberos”. En primer lugar, no entiendo qué tiene que ver que fuese fumando;  y en segundo, no comprendo la  extravagante pirueta del muchacho. En la vida se ven cosas difíciles, pero ahí no llego. En cierta ocasión, visitando el pueblo de Moros, patria chica de la madre de Mesonero Romanos, me contó un anciano del lugar que allí no había cojos. La razón era que si  alguien se caía, se mataba. Algo parecido sucedía en la calle zamorana de Balborraz  cuando se helaba,  que si tropezaba un ciudadano no le salvaba ni Viriato, que por cierto cuenta con una estatua en su memoria. En Sevilla es distinto. Lo dice la bulería que cantaba Mariquita Heredia: “Puentecito de Triana / se rompió la barandilla/ y el coche cayó en el agua”. También el Ebro se tragó un autobús de emigrantes la noche del 19 de diciembre de 1971. Murieron nueve viajeros (entre ellos, cinco niños con edades comprendidas entre los nueve meses y los trece) además del  chófer. En fin, hay caídas que terminan muy mal, como la del Imperio Romano en tiempos de Flavio Rómulo Augústulo. La del muchacho caído al Ebro, cuyo nombre desconozco, se me antoja espectacular. Y es que las bicicletas, como dejó escrito Fernán Gómez, son para el verano.

miércoles, 15 de enero de 2014

Cartas credenciales




El diario madrileño que dirige Marhuenda da las noticias como si se tratasen del  añorado crítico taurino de ABC, Vicente Zabala, al que le pilló el peor de los toros, un morlaco alado de American Airlines en el Valle de Cauca hace ya 18 años. Pues bien, para decir que el Rey ha recibido hoy las cartas credenciales de 17 embajadores, comenta: “El Rey recibe de pie y sin muletas a varios embajadores”. Dicho así, es como si don Juan Carlos, de purísima y oro, hubiese recibido al primer morlaco de su lote a porta gayola con una larga cambiada. La mejoría experimentada por el Rey tras la última operación nos alegra a todos. Otra cosa distinta es que, a partir de ahora, el ministro de Asuntos Exteriores, García Margallo, deba lidiar asuntos diplomáticos con el nuevo embajador de Corea del Norte, nuevo en esta plaza, o con el representante venezolano nombrado por Nicolás Maduro, que portaba un traje de color marrón (un liqui-liqui) que le ha parecido “muy elegante” al Rey. Antes, la cosa era distinta. Los embajadores, montados en carrozas y vestidos de uniforme, acudían al Palacio Real días después haber entregado las Cartas de Estilo al Introductor de Embajadores en su despacho del Palacio de Santa Cruz. Una vez realizado el protocolo de Palacio, el nuevo embajador, acompañado del alto funcionario diplomático y de los miembros de la misión, abandonaba la Cámara Oficial de palacio  por la puerta de la saleta denominada El Tranvía de la Cámara. En esta estancia, el jefe de Protocolo de la Casa del  Rey despedía al embajador. Y ya a la salida del Palacio Real, una sección de pífanos y tambores de la Guardia Real interpretaba el Himno Nacional. Pero las cosas, como digo, han cambiado. Todo es más sencillo y rápido, como hemos podido leer en las crónicas de prensa. Hoy, 15 de enero, la Iglesia Católica celebra la fiesta de san Francisco de Capillas, Ignacio Urdangarín cumple años, a nadie le importa cuántos, y el fiscal Horrach –según leo en El País- “acusa al juez Castro de recurrir a teorías conspirativas”. Creo que Pedro Horrach debería hacérselo mirar. Para mí que se le va la olla.
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martes, 14 de enero de 2014

Gil de Biedma tenía razón




Escrito por Jesús Cacho poco antes de que se terminase el año: “El Sistema y sus usufructuarios, con la Corona a la cabeza y los partidos dinásticos detrás, han decidido morir con las botas puestas, chapoteando en la corrupción. Lo dejó claro el propio Rey (“yo me quedo”) en su discurso de Navidad. Nada se mueve y nada se va a mover”. España está amodorrada, como si a los ciudadanos les hubiesen administrado en vena  una inyección para estar en una perenne duermevela, mientras los políticos instalado en el Congreso, en el Senado y en Bruselas (que no defienden a los electores como sería su obligación sino a quien les colocó cómodamente en la lista de candidatos) utilizan la “disciplina de partido” para permanecer en la poltrona todo el tiempo que sea necesario. Su carrera, sin tan siquiera haber sufrido oposiciones como el resto de funcionarios, consiste en estar bien posicionados y decir “sí, señor” a las cuestiones más peregrinas y que más tarde, por mor de ese vergonzoso sometimiento, se convertirán en leyes de obligado cumplimiento que nos afectarán a todos. “Para administrar el final de la Transición, envite donde los haya -seguía escribiendo Cacho-, los españoles dieron mayoría absoluta a un Partido Popular cuyo Gobierno ha demostrado no estar a la altura en los dos años de legislatura transcurridos. Nada a la vista, de derecha a izquierda, incapaz de levantar el vuelo de esta sufrida España”. Y Cacho intenta explicar lo que nos sucede con la ayuda inefable de un poema de Gil de Biedma: De todas las historias de la Historia / sin duda la más triste es la de España / porque termina mal. Como si el hombre, / harto ya de luchar con sus demonios, / decidiese encargarles el gobierno / y la administración de su pobreza”. Mientras estas cosas acontecen, Rajoy era recibido por Obama en la Casa Blanca y a  Ruiz-Gallardón  (a quien quizás no le gusten los versos de Gil de Biedma por haber sido en vida tío de Esperanza Aguirre) le preocupaba, y así lo manifestó en la Cope, que Cristina de Borbón pudiera “hacer el paseillo”, como ya hizo Urdangarín,  por la cuesta de los juzgados de Palma. El poliédrico Gallardón, como una réplica de la estatua de Jano, nos ha enseñado a los ciudadanos de todo signo y condición su peor cara con último ramalazo fascistoide (de casta le viene al galgo) en el tema del aborto. Un  ministro de Justicia, digo, que ponderaba en la Cadena de la Conferencia Episcopal, como modelo del excelso estilo que corresponde a una Grande de España, la “actitud de colaboración” de la infanta. Que yo sepa, la infanta está procesada (palabra que me gusta más que “imputada”) por el Juzgado núm. 3 de Palma de Mallorca. Y en consecuencia, tendrá que explicar a su titular, el juez Castro, muchas cosas relacionadas con los presuntos trapicheos de su marido, como no puede ser de otra manera en un Estado de Derecho. No es que la infanta, presunta colaboradora necesaria, tenga “actitud de colaboración” con la Justicia, sino que no le queda otra alternativa que sólo empeoraría las cosas. Y en La Zarzuela lo saben.

lunes, 13 de enero de 2014

Rajoy, que estás en los cielos




Hoy verá Rajoy a Obama en la Casa Blanca. Rajoy, que se moría de ganas por visitar el Despacho Oval donde en otro tiempo Aznar puso los pies encima de la mesa,  es consciente de que el Presidente americano le dedicará más atención que en Sudáfrica  con ocasión de los funerales de Nelson Mandela. A su regreso, el mismo día que Gallardón cumplía 55 años y con ocasión del juramento de Carlos Lesmes como presidente del Tribunal Supremo, Rajoy  le comentó al Rey que “en el gimnasio del hotel sólo había, además de Barack Obama, una señora”. Y como Obama ya le había dicho a Rajoy el  5 de septiembre del año pasado en San Petersburgo (con motivo de la Cumbre del G-20)  que “debían verse en Washington” sin concretar fecha, Rajoy tuvo que hacerse el encontradizo en el gimnasio del hotel de Johannesburgo el 11 de diciembre por ver si “cuajaba” el encuentro prometido en la Casa Blanca. Por cierto, Rajoy provocó antes de abandonar el hotel y ya camino del First National Bank Stadium la condena y la burla de los medios de comunicación tras una entrevista de RNE. A una pregunta del periodista, a  Rajoy se le fue la olla: “El funeral de Mandela es muy bonito. Ese estadio de fútbol, donde Mandela va a ser despedido, también es el lugar donde España se convirtió en campeón del mundo en la final con Holanda, ¿no? Por lo tanto es realmente un hermoso momento, lleno de emoción. Este es uno de los lugares más emblemáticos de Sudáfrica, y lo será aún más en el futuro, después de los acontecimientos de hoy día“. Y ese día soñado por Rajoy ha llegado. Ahora podrá exponerle a Obama cómo anda el aceite del candil de la España que brota de sus propias cenizas, el óptimo momento para las posibles inversiones extranjeras,  la altura de unos brotes verdes que ya crecen hasta en los eriales de Los Monegros, la mejoría en la mecánica del Monarca y las medidas adoptadas por la ministra de Empleo, tras su visita a la Blanca Paloma, para rebajar la cifra de desempleados. Lo que no le preguntará Rajoy a Obama, de eso estoy seguro, es cuándo van a decidir los Estados Unidos retirar la tierra contaminada desde 1966 por radiación de plutonio en Palomares, pedanía de Cuevas del Almanzora. En 1996, las mediciones de radiación en el aire y los cultivos comenzaron a dar niveles anormalmente altos por el americio existente, como consecuencia de la degradación de ese plutonio. Todavía está en el recuerdo de mucha gente el “paripé” del baño de Manuel Fraga y la muy posterior reunión de los alcaldes de Cuevas del Almanzora, Jesús Caicedo (PP) y de Palomares, Juan José Pérez, con el entonces embajador de EE UU en España, Alan Solomont, reclamando la retirada de los residuos radiactivos. La embajada americana consideró que tener a su lado al alcalde de Cuevas del Almanzora era fundamental. Tanto es así que Caicedo hizo un viaje a Washington a finales de 2005 y tanto la Embajada de España como el Departamento de Energía se encargaron de que ese alcalde tuviera un trato “exquisito” durante su estancia americana, según reconoció en 2006 el entonces embajador de España, Eduardo Aguirre. Curiosamente, en Palomares y desde la caída de las bombas, no se ha registrado entre la población ningún “certificado de defunción” por cáncer. Al menos, así nos lo han hecho creer. Está claro que nos toman por tontos.

viernes, 10 de enero de 2014

Seviila, ahora y siempre




Anda Juan Espadas, portavoz socialista en el Ayuntamiento de Sevilla, preocupado por si Sevilla puede perder la mágica cifra de 700.000 habitantes y, en consecuencia, determinados ingresos económicos procedentes de los Presupuestos Generales del Estado. Y ha instado al alcalde Juan Ignacio  Zoido a que dé explicaciones al respecto. Pero Zoido no sé yo que explicaciones puede dar. La gente se mueve de aquí para allá. Este es un país de libre mercado y de libre circulación de las personas. Lo escribía Burgos el pasado día 7 en ABC: “Si no llegamos a los 700.000 habitantes, mejor. Y si bajamos a los 600.000, mejor todavía. Y si somos 500.000, de cine”. Burgos piensa que más inyecciones monetarias por parte del Estado equivaldrían a que Sevilla tuviese más “Torres ‘Pellis’, más setas y más tranvías”. Hombre, Burgos, la Torre Pelli me parece la espadaña de Triana, pero sin campanas que anuncien que en España se ha puesto el sol; las setas de la Encarnación consiguen el efecto óptico de que los peatones parezcan pitufos; y el tranvía, que no es precisamente el de Parla, lo toman los sevillanos como quien echa un buchito del búcaro de agua fresquita. Es un tranvía de cercanías, de tanta cercanía que no hace falta tomarlo para ir a comprar tabaco. Se monta uno en el tranvía por romanticismo, aquello que practicaron con aseo los dos hermanos nacidos en Conde de Barajas y que ahora reposan sus raspas en el templo cercano a las setas. Además, oído cocina, digo oído Espadas, eso dígaselo usted a  ese señor de La Rinconada, de apellido Sánchez Monteseirín, que todavía no ha contado si tales setas son venenosas, si el rascacielos es un rascahuevos, o si el tranvía puede circular sin catenaria y sólo mediante un empujón. “Cómo se ve –escribía Antonio Burgos refiriéndose a Zoido- que usted no conoció aquella Sevilla de la medida que evoco, tan bien despachá (sic) consigo misma…”. Lo malo sería que Sevilla perdiera luz o que en Sevilla desaparecieran los vencejos, esos aviones acharolados y limpios. Si pierde población no importa. La esencia en frasco pequeño.

jueves, 9 de enero de 2014

El microbio o las toxinas




Ramón Pérez-Maura, en ABC, escribe su “Nueva carta a una Infanta de España” donde comienza diciendo que “Cuando un juez necesita 227 folios para explicar una imputación, algo va mal”. Lo que no dice es para quién. Ramón Pérez-Maura se dirige a la ciudadana Borbón con un lacayismo vergonzoso. Y sigue escribiendo que “Hay algo que desde el punto de vista procesal no es fácil de probar. Pero este juez que con maquiavélica cadencia ha presentado este nuevo intento de imputación sí va a desencadenar una nueva reacción de censura a la institución de la que Vuestra Alteza forma parte”. Menos mal que el juez Castro no es Maurice Ravel, el autor de “Pavana para una infanta difunta”. Pérez-Maura entiende -y así lo señala un poco más adelante- que “A estas alturas parece evidente que la principal amenaza para la Corona hoy es el daño que puede generar la actuación del hombre al que libremente escogió la Señora como su marido”. Eso es como decir, si se me permite, que el causante de la infección no es el microbio sino sus toxinas. Verá, señor Pérez-Maura: a veces una chispa lleva a un incendio. ¡Que le voy yo a hablar de hogueras a alguien como él, que es de Santander! Pues bien, intento decirle que en la Monarquía se ha producido una auténtica fogatas y el humo no deja ver el paisaje. Urdangarín, a mi entender, es sólo parte del problema. Y algunos incautos entienden que cargando todas las culpas sobre uno de los autores de la fogata se zanja el espinoso asunto y se pone a salvo la confianza de los españoles en la Corona. Pero los españoles, que no entienden mucho de proboscidios ni de falsas princesas ni de finanzas, porque ni van mucho al circo ni leen cuentos de hadas ni pueden llegar a fin de mes con los ridículos salarios, sí saben lo que les conviene; aunque, todo sea dicho, a veces voten a un partido político que más tarde incumple todas sus promesas. El último abucheo ha sido a la Reina a las puertas del Cine Callao. Es el tercero o cuarto día que escribo sobre la imputación de la infanta y la cosa empieza a resultar cansina. Aquí todo el mundo dice respetar las decisiones de la Justicia, pero la realidad es muy distinta. Los hechos, antes y ahora,  demuestran que los “hombres de bien”, esos que se la cogen con papel de fumar, sólo respetan a la Justicia cuando las decisiones judiciales les son favorables. La tralla de arreo lanzada con saña sobre el lomo de Garzón, más tarde sobre el espinazo de  Elpidio José Silva, y ahora sobre las posaderas de Castro, así lo demuestran. Como escribía ayer González Urbaneja, “el heroico juez que resiste las presiones va a culminar la instrucción más famosa del año que tiene muchas posibilidades de quedar luego en muy poco. Un costoso viaje de mucho ruido y pocas nueces”. El respeto, señor Pérez-Maura, no se da por nacimiento como un regalo, sino que cada individuo, del Rey abajo, deben ganárselo a pulso a lo largo de su vida. Ya lo dice el Evangelio: por sus obras los conoceréis (Mt. 7, 15-20). Pues bien, la codicia -dice Pérez-Maura- “hasta donde me alcanza, sólo es un pecado a los ojos de la Santa Madre Iglesia”. Puede que así sea. Pero,  al margen de que tal pecado esté tipificado a los ojos de la Iglesia, asunto en el que no entro, la codicia  es un afán excesivo de poseer riquezas. Y en el caso que nos ocupa, la ciudadana Borbón, (o la Señora, como la llama Pérez-Maura) está imputada y debe declarar, al existir presuntos delitos de fraude fiscal y blanqueo de capitales relacionados con el Instituto Nóos. El juez Castro, encargado del caso, no parece que tenga “afán de lucirse y convertirse en estrella”, como señalaba Anson días pasados, sino sólo coadyuvar a que triunfe el imperio de la Ley y el Estado de Derecho. El juez Castro ha necesitado 227 folios para explicar esa imputación, como podrían haber sido 59  ó 415. No va bien o mal una imputación en función del número de folios utilizados en la confección del auto. La ciudadana Borbón era copropietaria de la empresa Aizoon, la sociedad de la que el ciudadano Urdangarín se habría servido presuntamente para defraudar a Hacienda y desviar parte de los 6 millones de euros de dinero público de los que presuntamente se apropió. Además, Castro considera falsas una serie de facturas y no comparte a priori el criterio de la Agencia Tributaria de calificar como deducibles gastos amparados por documentos en los que concurren graves irregularidades, indiciarias de delito. Y por si todo ello fuera poco, Castro atribuye a la ciudadana Borbón la “contratación en negro” de su servicio doméstico y el hecho de que ella misma participara en la selección de personal. Puede que algo vaya mal para algunos, señor Pérez-Maura, de eso estoy seguro.