miércoles, 30 de abril de 2014

Mañana, ¿fiesta de qué?




Como bien señala hoy un editorial de El País, “la EPA del primer trimestre del año ha confirmado que el mercado laboral no reacciona como debería, que la economía sigue destruyendo empleo (concretamente 184.000 puestos de trabajo entre enero y marzo) y que el leve descenso del paro (2.300 personas) es atribuible no a la mejora de la oferta, sino a la caída de la población activa en 187.000 personas. Hay menos paro, pero también menos trabajo”. Ante estos datos escalofriantes, uno se pregunta qué demonios está haciendo el Gobierno presidido por Mariano Rajoy para cambiar esta situación desesperante. No dudo que los datos macroeconómicos vayan bien, pero ni el crédito llega a las pymes ni los desempleados encuentran un atisbo de esperanza. Mañana es 1º de Mayo, Fiesta del Trabajo, y los sindicatos mayoritarios movilizará a la ciudadanía para que acuda en masa, como todos los años, a las manifestaciones callejeras por ellos convocadas detrás de las pancartas con sus líderes y de unos altavoces altisonantes. Pero esos mismos sindicatos, que reciben inmensas cantidades de dinero del Estado que nunca justifican; que han estado formando parte de los consejos de cajas de ahorro quebradas o rescatadas;  que están sumergidos en el merengue resbaladizo de cursos que cobraban por cuenta de los fondos europeos y que, en demasiadas ocasiones, no se realizaban; que están pringados en los chanchullos en los ERE, en las vergonzosas mariscadas andaluzas, etc.; esos mismos sindicatos, digo, intentarán “convencer” mañana a ese grupúsculo de manifestantes, con pegatinas hasta en la frente y portadores de trasnochadas banderas republicanas (de la Segunda República que no de la Primera), de que ellos son quiénes defienden la causa obrera. No sé si reírme o echarme a llorar. Como dijo Ortega, “no es esto, no es esto…”.

lunes, 28 de abril de 2014

Insensatez de un colectivo ciclista





Una reciente sentencia del Tribunal Supremo ha desestimado el recurso de casación que presentó en su día el Ayuntamiento de Zaragoza frente a otra sentencia del TSJA, que anulaba gran parte de los artículos de la Ordenanza de Circulación de Peatones y Ciclistas auspiciada por Belloch en el año 2009. Es decir, que como las bicicletas son vehículos, deben circular por las calzadas o por los carriles-bici  existentes. Pues bien, en vista de esa sentencia, el Colectivo Pedalea propone ahora que las bicicletas puedan circular por la plataforma del tranvía. Esto es de locos. La línea 1 del tranvía, la única existente en estos momentos, ya se ha llevado por delante muchos turismos y a algún peatón despistado. El último, el pasado sábado en Vía Ibérica. Permitir la circulación de bicicletas por la vía del tranvía, como pretende ese colectivo, equivaldría a una insensatez de alcance imprevisible donde, además, la Alcaldía sería responsable civil subsidiaria. Esa absurda pretensión, me recuerda el chascarrillo del baturro zopenco sobre el burro y el “chufla, chufla, que como no te apartes tú…”; y, también, la conocida frase de Rafael Guerra Bejarano ante el triunfo de Juan Belmonte con su toreo arriesgado. Cuando un  aficionado le comentó a Guerra que Belmonte había roto las reglas del toreo con sus seis verónicas y una media, Guerra le espetó: “¡Tú estás bebido. Eso no puede ser!”. Unas semanas después fue Guerra a La Maestranza para ver a Belmonte torear en su salsa. Y Belmonte repitió la faena que le había contado a Guerra el aficionado. Al poco, Guerra haría el célebre comentario: “Pues sí puede ser,  ¡pero no puede ser, porque lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible!".

domingo, 27 de abril de 2014

Dentaduras y sopicaldos




Los medios comentan hoy domingo una noticia insólita que pudo haber terminado en tragedia. En Madrid, en la vía de circunvalación de la M-30 a la altura de Ventas, se topó una patrulla de policía con un motorista de origen sudamericano que había parado su moto, una “scooter marrón” dice la prensa, en el arcén lateral, y daba vueltas por el asfalto buscando su dentadura, que acababa de perder por culpa de un estornudo. Comprendo el desasosiego del motorista. Se puede perder la fe,  el trabajo por cierre del taller, el piso por no poder hacer frente a la hipoteca, a la esposa por sentencia firme de divorcio…, pero perder la dentadura son palabras mayores. Parece ser que el hombre hizo caso a las órdenes de los guardias y continuó circulando, pero al poco se lo pensó mejor y regresó al lugar sin darse por vencido. Alertado otro coche patrulla, salió en su busca pero éste ya se alejaba en su moto. Lo que no dice la prensa es si por fin el motorista pudo encontrar el adminículo perdido. Porque, a ver, pierdes un ojo de cristal y no pasa nada porque sólo sirve de adorno; pierdes una pata de palo y siempre te queda la posibilidad del uso de muletas hasta conseguir que te adapten una nueva; etc, pero perder la dentadura es una cosa muy seria: no puedes pasarte la vida tomando sopicaldos. La dentadura tiene su importancia en las personas y en el resto de los mamíferos, pero también en la filatelia. Recuerdo haber leído de José María Sempere en “El eco filatélico y Numismático” algo que ignoraba: “Que un sello conserve todos sus dientes y los tenga equilibrados, es decir que el sello esté centrado es algo importante que redunda en su valor. Cuanto mejor centrado esté y mayor perfección ofrezcan sus dientes, mejor cotización, al menos en los ejemplares antiguos cuyas perforaciones se realizaban con máquinas rudimentarias de escasa precisión”. También existió la moda de dentar aquellos retratos que un fotógrafo ambulante nos hacía durante nuestra más tierna infancia y que ahora conservamos en una caja de membrillo, de aquellas de hojalata litografiada. La mía es de dulce de membrillo El Quijote, fabricada por Miguel Chacón Rivas en Puente-Genil. En fin, al señor de la moto, sobre el que no sabemos de qué manera perdió su dentadura natural, si de un sopapo bien dado o de una gingivitis aguda, le recomendaría moderar la fuerza de sus estornudos y, también, adquirir un buen adhesivo pegajoso para su prótesis dental si no quiere ser atropellado en una vía rápida o pasarse la vida lanzando pestes sobre Julius Maggi y toda su parentela. Pero no quiero terminar hoy sin recordar a mis lectores que, durante la Guerra Civil, sólo consiguió contrato con la firma Maggi el bando fascista, que motivó el nacimiento de Gallina Blanca y, más tarde, de su rival Starlux. A comienzos de este siglo, ambas firmas se fusionaron.

sábado, 26 de abril de 2014

Oriol rectifica




Mónica Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios, se ha visto obligada a retractarse en RNE de parte de las gansadas que dijo el pasado jueves ante un grupo de periodistas. Y en su ponderada rectificación, cuenta ahora que “todas las personas tienen dignidad y valía”. Esto es como lo de san Pablo cuando se cayó del caballo. Mónica Oriol haría bien, de ahora en adelante, en medir sus palabras antes de expresarlas a los medios, en vez de largar a la rosa de los vientos lo primero que se le ocurre y luego tener que desdecirse ante la presión social. ¿Por qué no dice algo parecido a lo que dijo sobre los “nini” sobre determinados parlamentarios españoles, muchos de ellos diría yo,  cuya única misión durante toda la legislatura consiste en votar aquello que ordena su jefe de filas? Fueron votados por los ciudadanos, podría decir Oriol. Sí, sí, claro, pero en lista cerrada confeccionada en los senos de los partidos y aceptando “a priori” la disciplina, como pudo comprobarse, por ejemplo, a la hora de votar sobre la modificación de la ley del aborto, cuando hicieron piña en torno a Gallardón pese a existir un gran disenso entre los miembros del mismo grupo parlamentario. Pues bien,  el salario mínimo interprofesional en España, publicado anualmente en el BOE, se rige en función de varios parámetros, como el IPC, la productividad media, el incremento de la participación del trabajo en la renta y la situación económica Una cosa es congelar el SMI, como hizo Rajoy en diciembre en 2011, y otra muy distinta pretender pagar a trabajadores sin cualificación salarios por debajo de ese SMI. Oriol se refería a los “ni-ni”, a aquellos jóvenes que ni estudian ni trabajan, pero cuando un joven comienza a trabajar, éste debe de tener los mismos derechos y obligaciones que el resto de sus compañeros de trabajo y, en consecuencia, ganar igual que ellos. Si Mónica Oriol pretende volver a la esclavitud en las empresas, como en las novelas de Zola, que lo diga alto y claro, pero que no diga sandeces antes de ayer y se vea en la necesidad de rectificar pasado mañana, como en el juego del yo-yó. Si está en su deseo modificar el Estatuto de los Trabajadores, sabe cómo hacerlo: que el PP la “incruste” en lista electoral, que salga elegida por los ciudadanos y que  en sede parlamentaria proponga una modificación de ley. Decir en España Círculo de Empresarios, con todos los respetos para su presidenta Oriol, es como decir Círculo de Jugadores de Garrafina, Círculo La Amistad o Círculo La Unión, etc., que era el eufemismo con el que se denominaba a los casinos de los pueblos a partir de 1935 y durante los casi cincuenta años posteriores. Yo también puedo proponer por los cauces adecuados, es decir, mediante carta a doña Ana Pastor, para que a Mónica Oriol le conceda el Estado la Medalla de Plata, de la que cagó la gata, con colgajo lila de los Grandes Expresos Europeos, por el hecho de ser biznieta del cofundador del Talgo, pero no serviría de nada. La ministra de Fomento no me haría el menor caso. Aún en el supuesto improbable de que se la concediesen, ¿quién se encargaría de colgarle el medallón sobre su hermoso pecho? No se sabe si la ministra, el presidente de Adif, el presidente de Renfe Operadora, el sobrestante de la Estación de Venta de Baños, o la limpiadora de los retretes de Valladolid-Campo Grande…¡Menudo lío!

jueves, 24 de abril de 2014

Mónica Oriol



Si resulta una vergüenza que las mujeres trabajadoras ganen en España una media del 18 por ciento menos que los hombres, según el último estudio comparativo de la Unión Europea, ahora aparecen unas declaraciones en los medios de Mónica Oriol, presidenta del Círculo de Empresarios, donde plantea rebajar el salario mínimo interprofesional a las personas sin formación. Su justificación: “hay que dar trato desigual a formación desigual”. Según leo en El País, “se trata de sacar a los ‘nini’ del limbo en el que viven”. De paso, Oriol ha apostado por una segunda reforma laboral “que aproxime el coste de despido a la media europea, que está en 18 días por año trabajado”. Lo que no cuenta esta dama de baja cama es que, por ejemplo, el salario mínimo en Francia es de 1.400 euros mensuales y en España de 650.  No se puede ni se debe sacar a los ‘nini’ del limbo para buscarles acomodo en el infierno. Pretender, como pretende Oriol, “que se permita a las empresas contratar a muchachos sin cualificación con un salario inferior al marcado en convenio colectivo, hasta que ‘produzcan’ lo que cobran”, es un disparate. ¿Cuándo para ese supuesto empresario el muchacho en cuestión tendría un rendimiento suficiente? ¿Qué significaría para el contratador  la palabra ‘suficiente’? No descubro nada nuevo si afirmo que el contratador lo que desea es mucho rendimiento del contratado a cambio de un salario de limosna. Para su regulación, también para evitar abusos, ya existen los convenios colectivos, establecidos por grupos funcionales, donde a cada grupo funcional corresponde un estipendio. Es evidente que a menor salario también se debe exigir menor responsabilidad. Pero aquí lo que habría que determinar es cuánto pretende Oriol que pudiese recibir alguien que estuviese por debajo del SMI. ¿Cuatrocientos euros? ¿Trescientos cincuenta? ¿Trescientos?... Hombre, cualquier cifra siempre les parecerá excesiva. Mejor nada, que trabajen para el inglés y que así vayan haciendo méritos. Que es como decirle al miniasalariado que “así escarmentará”. Pero, ¿de qué tiene que escarmentar la criatura? Esta espiral neoliberal  nos puede conducir en el convoy más rápido hasta un espejo en el que nos veamos reflejados en el escenario más sórdido de las novelas de Van der Meersch. Por algo Mónica Oriol es biznieta del fundador del Talgo.

miércoles, 23 de abril de 2014

Cosas de brujas




Me entero de que han robado la estatua que Gustavo Adolfo Bécquer tenía junto a los restos del castillo de Trasmoz, una estatua de dos metros de altura y trescientos kilos de peso fundida en bronce, obra de Luigi Maráez y a la que se le atribuye un valor de 20.000 euros. Se colocó  en 2008 con motivo del VII Festival Internacional de Poesía Moncayo. Qué quieren que les diga. Sólo a un insensato se le ocurre colocar en un otero y junto a los restos de un castillo que no está custodiado por nadie semejante atractivo para los amigos de lo ajeno. Ya de paso, los ladrones arramplaron también con una placa de ese mismo material que habían colocado a la entrada del cementerio. En ese pueblo, para el que no lo recuerde, estuvo secuestrado durante un tiempo el padre de Julio Iglesias hasta su rescate. Dice la prensa local que precisamente este año se iba a conmemorar el sexquicentenario de la estancia de los hermanos Bécquer, acompañados de sus hijos, excepto Emilín, en el Monasterio de Veruela, adonde habían llegado en diciembre de 1863, tal vez por consejo de su médico en Madrid, el padre de Casta, que era de Pozalmuro. Es curioso: la zona está gafada. Un año antes de la colocación de la estatua, en agosto de 2007, la caída de un árbol provocó el derribo de parte de la Cruz Negra, realizada en mármol de Trasmoz durante el abaciado de Carlos Cerdán, en la segunda mitad del siglo XVI. Allí, en sus escalerillas de la Cruz, se partió el labio Julia Domínguez, hija de Valeriano, cuando sólo contaba cinco o seis años de edad. Se lo recordaba ella misma, ya viejecita, a un redactor de  Blanco y Negro el 16 de febrero de 1936, en el ejemplar que la revista de los Luca de Tena dedicó a Gustavo Adolfo con motivo del centenario de su nacimiento. Conservo como un tesoro ese ejemplar, en el que Julia, sentada en un sillón de mimbre, desgrana recuerdos de su tío en el modesto piso de un Madrid irrespirable manejado por las chekas y casi al borde de la Guerra Civil. Murió en Madrid dos años más tarde, a los setenta y ocho, entre una lluvia de bombardeos. Conservó esa cicatriz toda su vida. También guardo el suplemento de Gente Menuda de aquella semana de febrero de aquel maldito bisiesto (revista y suplemento se adquirían entonces en los quioscos los domingo), donde aparecía en portada una niña sujetando a dos perros mastines, uno a cada lado de ella. Y en la última página, en la “página de los lectores”, el entrañable dibujo de dos cabezas de cerditos, firmado por  María Luisa Iguelmo, once años, Teruel. No sé por qué he comenzado escribiendo sobre el robo de la estatua de Gustavo Adolfo en Trasmoz y he terminado derrumbándome en la melancolía. A veces pasa.

martes, 22 de abril de 2014

Topónimos de quita y pon




Desean ahora cambiarle el nombre a un pueblo de Burgos por el hecho de llamarse Castrillo-Matajudíos. Cuenta Lorenzo Rodríguez Pérez, el alcalde, que tuvo la culpa un escribano cuando confundió Motajudíos con Matajudíos. Y poniendo en marcha el ventilador, asegura que los asesinos, de haberlos, fueron los del pueblo de al lado, los de Castrojeriz, “que en 1035 –según cuenta el alcalde- destruyeron la judería, mataron a unos 60 judíos y desterraron a los demás a un montículo próximo a Castrillo. Poco después el pueblo empezó a llamarse Castrillo-Mota de Judíos porque los hebreos vivían en esa cercana colina”. Sea como fuere, parece ser que habrá una consulta popular, coincidiendo con las votaciones al Parlamento Europeo, para que los 56 adultos censados decidan qué nombre debe adoptar el pueblo. Algo parecido sucede con el apellido Matamoros, derivado del apodo del apóstol Santiago. En España existen alrededor de 3.700 ciudadanos con ese primer apellido, otro tanto como segundo y sobre 40 en ambos apellidos. La mayoría de ellos (750) proceden de Badajoz. Nadie reniega  de él. Pero existe un topónimo mucho más vergonzoso y cercano en el tiempo. Me refiero a un pueblo de Toledo que desde el 19 de octubre de 1936 se llama Numancia de la Sagra. Curiosamente, ni con la Ley de Memoria Histórica se ha podido conseguir que volviese a llamarse Azaña. Parece que existiese una cierta pereza a la hora de llevar a cabo los trámites necesarios para ese cambio. No lo entiendo. Lo cierto es que un día antes, en su avance hacia Madrid, el comandante Jesús Velasco convocó a ocho vecinos de Azaña para constituir una junta gestora de ese municipio tomado por las tropas rebeldes. Una vez constituida la junta, Velasco solicitó del general Franco permiso para cambiar de nombre al pueblo por el de Numancia de la Sagra, al haber sido tomado por los Escuadrones del Regimiento Numancia y encontrarse en la comarca de La Sagra, espacio comprendido entre los ríos Guadarrama y Tajo. De hecho, La Sagra procede del árabe “al-Sagra”, que significa campo cultivado. Pues bien, de alguna manera de había dado el paso para “borrar del mapa” el  primer apellido del hombre que desde el 11 de mayo de aquel año era Jefe del Estado. Jesús Velasco había demostrado con aquel histriónico “ramalazo patriotero” ser un  auténtico majadero, puesto que Azaña, que  procede del árabe al-sāniya y significa “ la noria”, ya aparecía en un documento de Sancho III, en 1158, donde cedía cinco yugadas de heredad en Azaña a cambio de la mitad de Ciruelos: “... do in illa aldeia de Azania...”, según consta en un documento custodiado en Archivo Histórico Nacional.

Veladores




No tengo nada contra los bares de los chinos, que en Zaragoza abundan como el mal querer. Bar que desaparece por jubilación de su dueño, bar que a la semana vuelve a abrir su puerta regentado por  unos chinos; bar que no visitabas desde hacía algún tiempo por estar en otro sector y donde el dueño era conocido, cuando un día vuelves por aquel barrio para hacer unos mandados y deseas aprovechar para saludarle, resulta que ya no está ese viejo conocido sino unos orientales sonrientes que más parecen extras  de 55 días en Pekín que hosteleros, y notas una sensación rara, como si en cualquier momento pudiesen aparecer por la puerta Charlton Heston, Ava Gardner y David Niven a tomarse unos tragos de Jack Daniel’s. España es un importante país turístico y los  servicios de hostelería contribuyen de manera importante a crear esa riqueza que tanto necesitamos. Pero la imagen de nuestras ciudades es lo que queda en la retina de los turistas que nos visitan, aunque sea de paso. Zaragoza, que es ciudad de paso, ha llenado sus aceras y calles peatonales de terrazas hasta límites inconcebibles. Al Ayuntamiento, principal beneficiario de esa ocupación desmesurada de espacios públicos, le corresponde de igual modo señalar el número de mesas y sillas permitidas por establecimiento y el control de horarios de apertura y cierre. Sin embargo, hay dos cosas que, a mi entender,  los responsables municipales no controlan debidamente. Una de ellas es la conciliación entre clientes de veladores y vecinos de los inmuebles anejos, obligados a tener que soportar todo tipo de risotadas, charlas en un  tono excesivamente alto, niños jugando a la pelota cuando deberían estar en la cama, etc.;  y otra, el estado lamentable en el que dejan el “territorio” finalmente abandonado por tales desaprensivos ciudadanos, con un cerco de cáscaras de pipas o de cacahuetes, sevilletas de papel usadas, líquidos desparramados y colillas. Belloch, responsable del Ayuntamiento, debería ponerse las pilas y pensar que el ciudadano tiene derecho al descanso nocturno y que tal derecho está por encima de su afán recaudatorio.

lunes, 21 de abril de 2014

Elogio del "cariñena"





Me entero de cuál es el vino de consagrar que se utiliza tanto en La Seo como en la basílica del Pilar. Se trata de un vino embotellado, Almonac, de Almonacid de la Sierra, correspondiente a las Bodegas Manuel Moneva e Hijos que suministra al Arzobispado de Zaragoza desde hace más de treinta años. Una variedad de vino rosado hecho a partir de uva garnacha y al que se le añade algo de moscatel, envejecido en cubas de roble americano, cuya cata sensorial, según reza el catálogo disponible, “trae recuerdos de miel, higos, sobre un fondo de frutos secos y pasas”. El vino para la consagración –según la Iglesia Católica- “debe ser natural y puro, no contaminado con sustancias extrañas”. Lo que ignoro es si tales vinos de consagrar contienen sulfitos, que inhiben bacterias y mohos y evita su oxidación. Supongo que sí. A finales del siglo XIX,  Manuel Moneva Ibáñez disponía de una bodega en Almonacid y transportaba sus vinos en carros hasta Zaragoza para su venta. Más tarde, su hijo Manuel Moneva Compés siguió con la misma tradición de su padre hasta que decidió establecerse en Zaragoza, motando una tienda en la calle del Coso. Con el tiempo regresó a Almonacid. Su hijo, Manuel Moneva Muela, hizo una nueva bodega en ese pueblo y la doto de los mayores adelantos. También él continuó con la tradición de servir vino a granel a Zaragoza. Ahora son sus hijos José Manuel y Jesús los encargados de continuar con un negocio familiar que ya va por la cuarta generación.  Cultivan 40 hectáreas de viñedo propio con variedades de macabeo, mazuela, garnacha, tempranillo y syrah, todos ellos dentro de los términos que comprende la D.O.Cariñena. En la actualidad comercializan los vinos embotellados Viña Vadina: blanco (macabeo), rosado (garnacha), tinto (70% tempranillo, 30% garnacha), garnacha, crianza (70% tempranillo, 30% garnacha) y selección (garnacha); Almonac: blanco semiseco (macabeo), moscatel y dulce para consagrar; y  El abuelo Manuel (garnacha).Las bodegas se pueden visitar con cita previa. De paso, puede aprovecharse para pasear por las calles de Almonacid, en las faldas de la Sierra de Algairén, en el Sistema Ibérico. Merece la pena.

domingo, 20 de abril de 2014

Cortar por lo sano





Señala Juan M. Blanco en Vozpópuli que “hay sujetos que nunca han resuelto problemas pero viven de crearlos... y de buscar con empeño las soluciones equivocadas. Siempre con el dinero de los demás, claro”. El gobierno presidido por Mariano Rajoy no sólo desconoce la manera de resolver los tremendos problemas que tienen hoy los españoles sino que los aumenta a golpe de decreto. Si esos problemas eran heredados, éste ya sabía que eran heredados, pero afirmaba que tenía la fórmula política para aminorarlos cuando, en realidad, no tenía ni idea de cómo poder resolverlos. Pensaba ingenuamente que, una vez ganadas las elecciones, ya se encargaría Europa de arreglárnoslos. También, ¡horror!, desconocía la Ley de Murphy.  Su gobierno, digo, se ha limitado a dar palos de ciego aumentando más aún esa tragedia social, que ya era mofletuda. España, a mi entender, necesita dar un giro de timón si desea ser respetada como nación en el resto del mundo. No se debe decir, por ejemplo, como ha dicho la ministra Báñez, que “el empleo va sobre ruedas” cuando la situación actual es dramática. El caso vergonzoso de los 4.500 muchachos engañados por el gobierno alemán, que ahora se niega a abonarles la parte que prometió sobre un miserable salario, confirma el desencanto de la “movilidad exterior” (eufemismo de Báñez para no llamar a las cosas por su nombre, es decir, emigración pura y dura) que había visto un resquicio de esperanza en su incierto futuro. ¿Qué se puede esperar de una Alemania gobernada por Merkel? La oficina de la agencia nacional de empleo de Pinneberg publicó el pasado verano una curiosa “guía” para enseñar a ahorrar a las personas en paro. Y en ese cuadernillo "aconsejaba", por ejemplo, dejar de comer carne, vender muebles en los mercadillos, beber solamente agua del grifo, ducharse rápidamente y mudarse a una vivienda menor y más barata. Si el problema de España es que se está arruinando un pueblo a costa de un Estado, conviene cambiar la forma de Estado cuanto antes, en evitación de que sus metástasis provoquen nuevas neoplasias. El Estado inyectó dinero por medio del FROB a  una banca y unas cajas de ahorros que Zapatero decía estar saneadas. Pero una vez limpias, esas entidades no conceden créditos a las empresas, como sería deseable para crear empleo, sino que utilizan su dinero para prestárselo al Estado con la compra de una deuda pública que ya casi roza el 100% del PIB. Es la pescadilla que se muerde la cola. En otro momento, Blanco, al referirse a la Corona, entiende que “ante su deplorable situación hay quien enfatiza los defectos de Juan Carlos, o de su dinastía, lamentándose o despotricando ante un deterioro sin solución. Pero resulta más productivo analizar las claves institucionales que desembocaron en la flagrante ausencia de ejemplaridad real: una Constitución donde el Monarca no está sujeto a responsabilidad ni a obligación de rendir cuentas. Y donde la Corona se encuentra exenta de los más elementales controles. Por ello no cabe la mera abdicación. Si España decidiese continuar con la Monarquía tras un imprescindible referéndum, la regulación debería ser radicalmente distinta”. En consecuencia, tenemos dos opciones: subsanar los errores cometidos, o llorar por las esquinas.

sábado, 19 de abril de 2014

Una viñeta de El Roto





La viñeta de El Roto en El País no necesita comentarios. Hoy el blog es breve, como corresponde a una situación esperpéntica que debería avergonzarnos a todos. Si alguien no para éste sindiós, que nadie se queje. Es lo que nos espera a corto plazo.

¡Señor, qué cruz!




Se nos decía un día sí y otro también que este país iba bien. Y no ha sido así. Marcha el Rey a los países árabes con medio “Ibex 35” para intentar vender la marca España y tratar de aumentar nuestras exportaciones y se estropea el avión; la ministra Báñez manifiesta a los medios que ya se empieza a crear empleo y la EPA señala lo contrario; afirma el ministro Montoro que los datos de Cáritas son “una provocación” por inciertos y que sus informes demoledores sobre la pobreza infantil y el abandono escolar, sólo superados por Rumanía, son una trola para asustar a sietemesinos, y nadie le cree. Y esa idiocia en grado avanzado la mantienen determinados periodistas y periódicos interesados en distorsionar la cruda realidad. El Estado, que rescató a bancos y cajas por medio del FROB, va a salir ahora al rescate de las radiales madrileñas en quiebra y de varias concesionarias de autopistas de peaje que han caído a niveles de hace 18 años. Parece que el lema del Estado fuese “nacionalizar pérdidas”, en vista de que –como dijera Carmen Calvo- “el dinero público no es de nadie”. Este es un país en el que ya no estamos exentos de peligro ni viendo procesiones. Ayer contaba el caso de la “levantá” fallida de una imagen de la Virgen de los Dolores en el alicantino San Vicente del Raspeig que por un fallo estructural casi “estontona” a un cofrade calvo que estaba en uno de los laterales de la peana. Hoy me entero de que ayer, en Motril, se vino al suelo la imagen de un cristo al que se le había roto el sistema de sujeción. El resultado fue un herido grave con traumatismo craneoencefálico, otros tres con heridas de menor consideración y una cuarta presa de un ataque de ansiedad. Y por si ello fuese poco, un  Renault Clío atropelló a cuatro integrantes de una banda de música vallisoletana (la Banda de Cornetas y Tambores La Sentencia) que acompañaba a una procesión en Aguilar de la Frontera (Córdoba) en la madrugada del sábado. Todos ellos tuvieron que ser atendidos en el hospital de Montilla. Luego hablan de los peligros de la carretera.

viernes, 18 de abril de 2014

Cuidado con las "levantás"



Hay que tener cuidado con las “levantás”, o sea, cuando los cofrades intentan bailar una peana con el santo encima. Lo sucedido ayer en San Vicente de Raspeig, provincia de Alicante, da idea de lo que puede suceder si los cofrades no desfilan procesionalmente con el correspondiente casco protector sobre la cabeza. En el encuentro con su Hijo, Jesús Nazareno, la talla de la Virgen de los Dolores se cayó de la peana mientras cumplía con las tradicionales reverencias ante su Hijo. Debido a  “un fallo estructural en la base de la imagen” -al menos eso dicen los miembros de la cofradía- la imagen se venció y antes de caer al suelo le dio en la cabeza a un señor calvo, además de penitente, que estaba debajo, en uno de los laterales. Ese hermano, cuyo nombre desconozco,   es conocedor desde ayer, Jueves Santo, de cómo las gasta una pesada talla cuando no está anclada debidamente, más aún si es conocida como de los dolores. Cosa distinta hubiese sido, por poner un ejemplo exento de menosprecio, que en un desfile de moros y cristianos se desplomase de su pedestal la estatua ecuestre del moro Tarik  mientras el gentío bailara a los acordes de Juanito el chocolatero, entre tracas de pedorretas ensordecedoras que evocasen la batalla de Guadalete, donde Rodrigo perdió la vida. Las “levantás” protocolarias tienen su intríngulis. Sólo hay que ver la televisión y esas escenas en el Palacio Real donde las consortes de los ministros y resto de damas invitadas al acto saludan protocolariamente a la Familia Real. El televidente puede observar genuflexiones de lo más pintorescas, rayanas en las más vergonzosa plebeyez. O la “levantá” de copa de Casillas en el campo de Mestalla el pasado miércoles tras su triunfo contra el Barcelona. Allí estaba el portero del Madrid haciendo equilibrios y aspavientos encaramado en una barandilla insegura mientras el Rey, sentado detrás, le sujetaba por una pierna. Por eso digo que las “levantás” son peligrosas.

martes, 15 de abril de 2014

Calatayud se queda sin cines




Me entero de que el último cine que quedaba en Calatayud, compuesto por tres salas, desaparece como el polvillo de mariposa. Calatayud se queda sin cines como antes se quedó sin azucarera, sin el café El Pavón, sin la pista de autobuses cercana a la Plaza El Fuerte, sin el mercado de la plaza del Ayuntamiento y sin la Academia Hispania, aquella academia de don Bruno que a tantos chavales desasnó y sacó adelante. Todo tiene su fin. Calatayud merecería mejor suerte. Una tarde fría de mediados de diciembre, en la que esperaba a que mi hijo saliera de la UNED,  quise volver a ver la fachada de la Academia Hispania. Don Bruno tenía aspecto de revisor del convoy Ómnibus Arcos. Había ideado algo para conocer si algún alumno faltaba a clase. Eran unas cartulinas en las que constaban todos los días del mes. Cada día, al llegar a la academia, el educando enseñaba su cartulina marrón del tamaño de una octavilla y, entonces, don Bruno sacaba de un bolsillo del pantalón una tenacilla como las de picar billetes. Con ella taladraba la fecha por la parte de arriba. Y a la salida de clase, por la parte de abajo. Aquel taladro producía unos huecos diminutos en forma de trébol. Pero, como decía, la Academia Hispania ya no existía cuando quise volverla a ver. En su lugar se erguía una casa de nueva planta.  Aquella callejuela se llamaba, creo recordar, calle del Teatro y oí contar a don Bruno que hace muchas décadas allí existió un crimen durante las fiestas de Carnaval. Ahora quitan el último cine, que permitía soñar durante un par de horas con proyecciones como Mi Fair Lady, El Gatopardo, El ultimo tren a Gun Hill y todas las películas de mi mocedad, también perdida para siempre. Nos hemos convertido en marineros varados en tierra y ya no nos da ni para comer chanquetes. Decía Alexis Carrel que “vivimos muriendo, que un viejo no se improvisa, se hace desde siempre”. La crisis se ha instalado en la ciudadanía como si fuese el bacilo de Cock. Ya no llega el sueldo ni para soñar mirando una pantalla en la misma progresión con la que se amortizan los sueños a fuerza de no consumarlos. Menos mal que nadie podrá quitarnos los recuerdos.

Bellido Dolfos y Artur Mas




Leo con interés el último artículo en República.com de don Juan Chicharro, “Un desfile militar”, donde hace referencia a un desfile en Barcelona durante los años 80, hace ya treinta y tantos años, entre el entusiasmo popular. De paso, recuerda el señor  Chicharro cuando, en junio de 1974, la Junta Directiva del Barça estregó la Medalla de Oro de ese club al general Franco. Y el señor Chicharro se pregunta: “¿Qué es lo que ha pasado en estos últimos 30 años para que hoy nos encontremos ante una situación patética en la que todo ha girado 180 grados? Y el señor Chicharro se responde: “Ceda Vd. graciosamente el control de los medios y el de la enseñanza a quienes se consideran contrarios a la unidad de España y ahí tiene el resultado”. Un poco más adelante, en su artículo, el señor Chicharro hace un ejercicio de reflexión: “No sé, ignoro que nos deparará el futuro respecto al contencioso territorial que se nos presenta, pero sí que tengo claro que la historia juzgará un día a los culpables que por omisión y dejación de sus responsabilidades han posibilitado que estemos como estamos. Y estos no son precisamente los nacionalistas sino aquéllos que por intereses de gobernabilidad o económicos o de clase han puesto en riesgo la unidad secular de España”. Y termina escribiendo: “No hay de qué extrañarse, al fin y al cabo Bellido Dolfos también era español”. Llegado a este punto, soy yo el que después de haber leído al general Chicharro, tengo que ponerme a reflexionar sobre la figura de este noble leonés por ver si  encuentro alguna relación entre el “Cantar de Sancho II de Castilla” y  Artur Mas, entre el amante de doña Urraca, hija de Fernando I, el Portillo de la Traición zamorano y el Cid Campeador. Complicado, oiga. Mezclar historia con leyenda es algo que sólo se le daba bien a Ricardo de la Cierva. El portillo de la Traición, que  he traspasado muchas veces en mis múltiples visitas a Zamora por aquello de que mi mujer es toresana de nación, tuvo un cambio de nombre en 2009, cuando el Ayuntamiento presidido por Rosa María Valdeón Santiago, también natural de la Ciudad de Doña Elvira y licenciada en Medicina, cambió su nombre por el de Portillo de la Lealtad, invirtiendo el punto de vista de castellano a leonés, al entender que Bellido Dolfos había recibido el “encargo” de cometer magnicidio por expreso deseo de doña Urraca, con la pretensión de romper el cerco de Zamora. “¡Rey don Sancho, rey don Sancho!, / no digas que no aviso, que de dentro de Zamora un alevoso ha salido; / llámase Vellido Dolfos, hijo de Dolfos Vellido, / Cuatro traiciones ha hecho, y con esta serán cinco”. Pues bien, por más vueltas que le doy al asunto, no encuentro relación alguna entre la muerte de Sancho II de Castilla el 6 de octubre de 1072 con los deseos secesionistas de Artur Mas a día de hoy, Martes Santo de 2014. Seguro que carezco de las neuronas necesarias para poder entenderlo. ¡Qué le vamos a hacer!

lunes, 14 de abril de 2014

Gorrones




Hoy, en su Recuadro del diario Abc hace referencia Antonio Burgos a los gorrones de procesiones, esos que dicen ser amigos del primo de un cuñado del dueño de la casa y aparece con toda su parentela, también desconocida para el dueño de la casa, se colocan en el mejor balcón para ver pasar los pasos y las cofradías y, por si ello fuera poco, se hartan de comer y de beber a cuenta de ese dueño de la casa al que no conocen ni de vista. Y es que los dueños de la casa acostumbran a ser obsequiosos y tienen siempre el detalle de colocar unas mesas cerca de los balcones repletas de viandas, vinos y licores. El sevillano de ley, el sevillano gótico, es así de fetén. Yo no sé si esos mismos gorrones de Semana Santa también se colarán en las casetas del Tardón durante la Feria de Abril, aunque presumo que el gorrón termina por profesionalizarse y se cuela en todos los sitios por derecho propio. Son capaces de atravesar hasta los filtros de porcelana. Esas cosas tan españolas, las de alquilar balcones, sólo se dan en Sevilla durante la Semana Santa y en la Puerta del Sol de Madrid la noche más vieja de todas las noches, la de las campanadas las doce uvas. Pero hay una diferencia importante: los balcones de la Puerta del Sol son ocupados por cadenas de televisión que previamente los han contratado y pagado el centímetro cuadrado a precio de barrera de sombra en La Maestranza. Los balcones de La Campana, de Puente y Pellón o de Sierpes, en cambio, son gratis total para los amigos del dueño de la casa que, en ocasiones, es un comerciante que allí mismo, en la planta calle, sostiene un negocio familiar. El sevillano de ley es atento y buen anfitrión. Le gusta obsequiar y ceder a sus invitados amigos las mejores perspectivas de cuanto sucede debajo, nada menos que la conmemoración de la muerte del Mesías, ¡que ahí es ná!, sin importarle  permanecer en segundo plano. Y eso sólo se consigue a fuer de ser  más fino que una botella de Tío Pepe.  

domingo, 13 de abril de 2014

El drama instalado




Si el otro día comentaba la aparición de un espectro fantasmagórico relacionado con la deflación, ahora aparece otro espectro que nos invita a que toquemos madera. El Servicio de Estudios del BBVA señala que la recuperación de la economía española llevara su tiempo, al menos una década. Y, también, que la crisis ha empeorado las perspectivas demográficas y que el previsible envejecimiento de la población amenaza con el sostenimiento del sistema de pensiones. Ante ese panorama desmoralizador, ese Servicio de Estudios  sugiere atraer capital humano exterior e incentivar la natalidad. Lo segundo, lo de incentivar la natalidad en España, ya lo hizo el Gobierno de Rodríguez Zapatero y aquella medida, no sé si acertada, fue muy criticada por la actual derecha gobernante. Lo primero, lo de atraer capital humano exterior, ya se hizo en tiempos del Gobierno Aznar con ocasión de la fiebre del ladrillo. Esa medida no me parece del todo correcta mientras en este país exista casi un 26% de desempleados. El analista Juan Laborda, en un medio digital, comenta que “resulta llamativo que todos aquellos que promovieron una serie de políticas económicas bajo un diagnóstico erróneo sobre el porqué de la actual crisis sistémica, muestren ahora su preocupación y miedo por la deflación. (…) Las consecuencias ya las sabemos todos. Por un lado, una economía occidental que solo se mueve por espasmos, vía burbujas financieras e inmobiliarias provocadas por los bancos centrales. Por otro, el mayor aumento de la desigualdad y concentración de la riqueza desde la Gran Depresión. (…) En economías que crecen vía deuda, los salarios reales caen”. Todos sabemos que la recuperación económica llevará su tiempo. Lo malo es que, para entonces, para no sabemos cuándo, a muchos ciudadanos la chaqueta les vendrá grande.

viernes, 11 de abril de 2014

Labor de zapa




La periodista Pilar Urbano está en su derecho de pedir públicamente que se desclasifiquen los documentos oficiales del 23-F, como señala en El Mundo: “Cantera legítima para quienes queremos historiar nuestro pasado reciente, sin hermetismos ni opacidades”. La nueva monja de las llagas laica (esa especie de sor Patrocinio, que de soltera, o sea, antes de casarse con Dios, se llamaba María Josefa  Quiroga Capopardo y llegó a ser abadesa dentro de la Orden de las Concepcionistas Franciscanas), podría ya de paso pedir la desclasificación de los papeles del Opus Dei y su relación directa con los tecnócratas de camisa blanca del franquismo, es decir, los “López”. Y aprovechando que el Bernesga pasa por León, que se pudiera también explicar a todos los españoles la procedencia del dinero con el que se levantó Torreciudad, en el municipio oscense de Secastilla y junto al pantano de El Grado, donde casi nadie conoce lo que hay dentro. Pilar Urbano no usa mitones negros, como sor Patrocinio, ni sufre llagas en su cuerpo. Tampoco cambia gobiernos. La nueva monja de las llagas laica sólo pretende la indisposición de los ciudadanos hacia la figura del rey don Juan Carlos, al que han colocado el cilicio que deberían haber puesto en sus propias carnes, además de colocar quimeras de mal gusto en las estanterías de los grandes almacenes con intención de hacer labor de zapa y, de paso, tratar de vender muchos volúmenes llenos de inexactitudes, a ser posible tantas ediciones como las que lleva el librito Camino, a mayor gloria de la Obra de san Josemaría, Obra a la que supongo verdadera beneficiaria de los derechos de autor.  Ya saben: calumnia, que algo queda.

jueves, 10 de abril de 2014

Tambores de deflación




Pronto sonarán los tambores de la Semana Santa en el Bajo Aragón y, como preludio, ya suenan otros tambores. Los de la deflación. Como escribe Juan Laborda: “Y ahora toca que todos aquellos que promovieron una serie de decisiones económicas erróneas que nos han sumido en un proceso deflacionista muestren, cínicamente, su más honda preocupación. Entre ellos, el FMI sobre España”. (…) “Afronten, de una vez por todas, nuestro auténtico drama: una monstruosa deuda privada y pública cuyo montante total supera al 427% del PIB, y que no se podrá pagar. En este contexto, obviamente, nuestro sistema bancario, que fue quien la concedió mayoritariamente, es insolvente en su conjunto”. Pues ese es el panorama que según  todas las previsiones se presenta ante nosotros. Por otro lado, las últimas declaraciones de Bárcenas ante el juez Ruz, afirmando que “el PP tenía cajas b en todas las provincias y regiones”, según informa hoy El País, debería avergonzar a un Gobierno, el presidido por Mariano Rajoy, que se está aprovechando de la mayoría absoluta en ambas Cámaras  para sacar adelante diversas leyes  que sólo favorecen a los más pudientes (que aumentan su fortuna sin mover un dedo) y a una Conferencia Episcopal que huele a naftalina y alcanfor. Ahora el Rey sale de gira, dicen que económica, a los Emiratos Árabes Unidos y a Kuwait, a los que seguirán otros viajes a Omán y Bahrein. La memoria es terca y las hemerotecas resuelven dudas. La revista Vanity Fair publicó que, en 2006, Corinna zu Sayn-Wittgenstein viajó a Arabia Saudita como “consejera estratégica” y repitió un año después “para llevarle a título particular un mensaje altamente confidencial al príncipe  Al-Waleed de parte del Rey”. Posteriormente, en noviembre de 2011, esa señora fue recibida con “honores de consorte” por las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos, cuando acompañó al Rey al Gran Premio de Fórmula 1 de Abu Dhabi, según reveló El Confidencial, invitados por el emir Mohammed bin Rashid Al-Maktoum, y donde también estuvieron presentes los presidentes de Sudáfrica, Rwanda, Gabón, Guinea, Chechenia y Seychelles, así como miembros de las familias reales de Arabia Saudí, Jordania, Omán y Qatar. Casi todos ellos acompañados de sus respectivas esposas. Pero, todo sea dicho, la concesión del tren bala Medina-La Meca por un montante final de 6.736 millones de euros superó, por ejemplo, al coste de la congelación de las pensiones y el sueldo de los funcionarios que hubo en España en 2010. De la misma manera, el aval real ha servido para que CASA lograse varios contratos para la venta de aviones militares de transporte CN-235. Pero ahí dejo las hemerotecas. El secreto para aburrir -decía Voltaire- consiste en contarlo todo. Esperemos que ahora, con ese nuevo viaje del Rey, se pueda pescar otro Evaristo, que es como llaman en el Restaurante El Pescador (Ortega y Gasset, 75, Madrid) a un inmenso lenguado para dos personas, esta vez en las procelosas arenas del desierto. Falta nos hace.

miércoles, 9 de abril de 2014

Semana Santa en ciernes




A fecha de hoy, al ciudadano corriente sólo le interesa qué tiempo hará en la Semana Santa. Le trae al pairo que salga Arias Cañete de Agricultura y lo facturen para Bruselas a gastos pagados, que haya crisis de Gobierno o que “el lento saneamiento de la banca frene la recuperación en España”, como señala el FMI y cuenta El País en sus páginas a sus lectores. Hay que salir con el utilitario camino de cualquier sitio, ¡qué más da dónde!, quemar gasolina y hacer kilómetros por carreteras secundarias por ver una Pasión viviente en un pueblo olvidado, o comprobar in situ el aseo con el que tocan el bombo en el Bajo Aragón, o sencillamente volver al pueblo de la niñez y poder hablar con los pocos conocidos que van quedando. La cosa es salir de la ciudad y dejar sitio a otros que, de igual manera, vendrán procedentes de otros lugares y darán una inyección a los hosteleros. Algunos, como en mi caso, seguiremos haciendo la vida de siempre; es decir, escribir,  leer la prensa, sacar al perrillo, hacer el crucigrama concurso del “Quiz”, tomar alguna caña en oferta y  comprar en el Mercadona los artículos de consumo diario. Eso de los tambores, los encapuchados y las peanas de cristos con mucha sangre, el dolor por los siete puñales en el pecho de la Dolorosa y el olor a incienso y a caries de sacristanas no va conmigo. Respeto a aquel que le guste, como le pasaba a Garmendia, el autor de “La taberna de El Traga” que, cuando le hablaban de la Navidad, siempre decía: “A mí me gusta cuando lo matan”, refiriéndose a las procesiones de Sevilla. Quedan pocos días para que asome por los cerros la primera luna llena del equinoccio de primavera y comience la tragedia de Jesús ante Pilatos y lo que vino después, que no fue poco. Es la Pascua de los judíos pero al estilo español, es decir,  con el esperado Mesías ya crucificado y con tallas sobre peanas alegóricas de esa Pasión por los empedrados de los cascos viejos de todas las ciudades, con más cornetines, más tambores, más peinetas sobre cabezas de manolas y  más clamor y murga. ¡Y qué bien de mal lo pasan los turistas contemplando el espectáculo! Y del fondo de una calle sale el “sonío” ronco en la voz de Manolo Caracol: “Quién te puso salvadora/ que poco te conocía. / El que de ti se enamora/ se pierde “pa toa” la vida…”. Por favor, camarero, un aguarrás con unos cubitos de hielo.

martes, 8 de abril de 2014

Despilfarro y mentiras




El Gobierno de España, que preside Mariano Rajoy, debería tomar nota del nuevo primer ministro francés, Manuel Valls, que desea adoptar medidas de gran calado como reducir a la mitad el número de regiones. Si en España se eliminaran la mitad de las regiones, también sobrarían la mitad de las Comunidades Autónomas y el gasto que ello constituye para el bolsillo del contribuyente. Este hombre, Rajoy, nos quiere hacer comulgar con ruedas de molino cada vez que anuncia a bombo y platillo que la economía española empieza a ir bien y que pronto se conocerán sus frutos. Eso también lo dice Botín. No sé, pero con una deuda soberana cercana al 100% del PIB no parece que este sea el mejor momento para echar las campanas al vuelo. Según el Fondo Monetario Internacional, sólo Eslovenia y Chipre crecerán menos que España en 2015. Si a ello añadimos una tasa de desempleo del 26%, ya me contarán ustedes cómo vamos a resolver lo que parece una mesa de relojero.

Adiós a los jueces de paz




Un anteproyecto de la Ley del Poder Judicial pretende suprimir la figura de juez de paz, cuya Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, regulaba sus funciones. Los jueces de paz en los pueblos pequeños solían resolver conflictos de poco calado entre vecinos. De tan poco calado que, como decía La Codorniz en  su sección “La cárcel de papel”, “al ser considerados delitos de menor cuantía, no es necesario que pasen a la jurisdicción de más altos y severos organismos”. En fin, los jueces de paz se habían convertido en “corresponsales” de los juzgados en aldeas y pueblos. Y a éste juez de paz le derivaban desde los juzgados existentes en las cabezas de Partido papeles de la más diversa índole para que los firmase aquel vecino cuya presencia se requería en los juzgados de instrucción, con señalamiento de día y hora, en calidad de testigo, demandado, etcétera. Si el asunto era más serio no aparecía por su casa el juez de paz sino la pareja de la Guardia Civil con el acharolado barbuquejo caído sobre la barbilla, que se encargaba de conducirle hasta el juez instructor debidamente esposado. Yo he visto a un juez de paz, en su exceso de celo, transportar el cadáver de un fallecido en carretera hasta la losa de las autopsias del cementerio en un carretillo de albañilería una vez que se había autorizado su levantamiento. Hombre, para esas cosas no está un juez de paz, de la misma manera que un presidente de comunidad de vecinos no están en el cargo para reponer las bombillas fundidas de los rellanos. Pues bien, esas corresponsalías, como era la que ostentaba el juez de paz, también las tenían las diversas entidades bancarias establecidas en las cabeceras de comarca. En todos los pueblos, por pequeños que fuesen, había un señor de bigote y con aspecto de haber hecho cursillos de Cristiandad que, además de llevar las cuentas del Sindicato de Riegos, de la Hermandad de Labradores y de ejercer de barbero y sangrador cuando su tiempo libre se lo permitía, llamaba a las aldabas de las puertas de los vecinos para cobrarles la letra del Banesto o del Hispamer, por la compra de un tractor en la FIMA, o de un televisor de 19 pulgadas que habían adquirido en cómodos plazos para ver Bonanza, los partidos de fútbol y los telediarios. Pero, todo sea dicho, el juez de paz era un hombre de honestidad demostrada; que, junto al alcalde y el sargento de la Guardia Civil presidía las procesiones y los actos oficiales en las fiestas patronales, adonde acudía provisto de bastón de mando como símbolo de poder. El bastón de mando no es un adorno. Es una insignia que nadie, ni alcalde ni juez de paz, deben entregar al primer personaje relevante que llega a su pueblo en visita oficial. En suma, Ruiz-Gallardón desea terminar con la figura del juez de paz no sé si por ahorrar gastos judiciales o por haber quedado obsoleta. Es lo justo.