martes, 30 de diciembre de 2014

Asoman los brotes verdes





España se está convirtiendo en un país de servicios. Al final, todos seremos camareros, hosteleros, contorsionistas callejeros, o miembros de una tuna universitaria donde los tunos que las componen, el más joven ya rondando los cuarenta años, animarán bodas, bautizos, comuniones y otros eventos de parecido pelaje. El Gobierno de Castilla-León se está adelantando a los acontecimientos y ya ha fijado normas de obligado cumplimientos en todos los establecimientos hosteleros. Un decreto obliga a introducir cambios para la buena marcha del negocio. O sea, los restaurantes deberán tener expuestos en su fachada el número de tenedores (de 1 a 5). Los salones de banquetes serán de primera y de segunda (dos o una cuchara, respectivamente) y las cafeterías se identificarán con una o dos tazas. Sobre los bares no se dice nada en el nuevo decreto: serán de una sola categoría. Respecto a los restaurantes y bares, no obstante, podrán obtener una clasificación específica en función de su orientación hacia un determinado producto gastronómico. Y eso leo hoy en El Correo de Zamora:
“Los restaurantes de tercera categoría podrán ser también asador, mesón o restaurante-bodega y los bares, gastrobares. Para convertirse en asador el establecimiento deberá ofrecer comidas elaboradas principalmente a base de asados de carne, pescados, verduras o mariscos, disponer de horno de leña, parrilla o sistema similar y no precisarán tener el comedor independizado del resto del local. Esta última característica rige también para el mesón, que sin embargo, debe tener en la carta platos vinculados a la cocina tradicional de la zona donde esté ubicado y un dato llamativo, "el personal de servicio deberá estar uniformado de acuerdo con el ambiente tradicional del establecimiento de restauración. El restaurante-bodega tiene que estar, naturalmente, en un espacio que sea o haya sido bodega, con sus elementos característicos y que tenga vino procedente directamente del elaborador o de la zona. Finalmente, el gastrobar es un bar que debe oferta, en barra o en mesa, al menos veinte tapas o raciones de autor, elaboradas con ingredientes de productos Tierra de Sabor o cualquiera de las marcas de calidad agroalimentaria de Castilla y León y una carta de vinos con al menos cuatro Denominaciones de Origen de la Comunidad. Con respecto a las cafeterías, las de primera deben contar con aire acondicionado o climatización, aseos independientes para el personal de servicio, camareros uniformados, agua caliente en los aseos y una capacidad de 1,5 metros cuadrados como mínimo por cliente”.
Lo que ya no se señala en el decreto es si durante la comida, pongamos por caso, en el restaurante del “Hotel Juan II” de Toro, sea de obligado cumplimiento disponer de unos coros y danzas que interpreten el "Bolero de Algodre"; o si la comida, de llevarse a cabo en el comedor del “Virrey Palafox”, en Burgo de Osma, los danzantes deban bailar  “la rueda”, que es un baile de masas, sencillo y elegante donde parejas bailan sueltas y todas hacen lo mismo; el “chimilindrón”; o “las palomas chiclaneras”. En suma, se impone el regreso de los Coros y Danzas de la Sección Femenina del Movimiento para que puedan dar el juego necesario a la nueva normativa del Gobierno de Castilla y León. Los gastos derivados, en cada caso, deberían ser por cuenta de los comensales, que son los que se divierten. Podría ser considerado como un nuevo recargo, además del IVA, que ayude a crear empleo. Y a los postres, por qué no, también sería bueno que penetraran en el recinto donde se celebran los banquetes Barandales con el cencerro y algunos artesanos de botijos y castañuelas, eso sí, siempre que los productos presentados llevasen la etiqueta de “Made in Spain” y el eslogan “Visite Castilla-León. Saldrá vivo”, con letra de tamaño legible.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Tipos refractarios





Se entiende por jurisprudencia a la doctrina establecida por los órganos judiciales del Estado  (Tribunal Supremo o Tribunales Superiores de Justicia) que se repiten en más de una resolución. En consecuencia, la doctrina Botín no crea jurisprudencia, al tratarse de una sola resolución y, por tanto, mal se puede aplicar esa doctrina en el caso de la infanta si no existe tal doctrina. De cualquiera de las maneras, el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda pidió a la Agencia Tributaria el pasado 31 de octubre que acusara a la infanta para evitar que se aplicase la doctrina Botín, al considerar que existían indicios suficientes de la comisión de un delito contra la Hacienda Pública en el Impuesto de Sociedades de Aizoon, sociedad pantalla de Ignacio Urdangarín, donde se ingresaba parte del dinero obtenido por la Asociación Instituto Noós de Investigación Aplicada, y donde existen claros indicios de existir delitos de malversación de caudales públicos, así como el ingreso de ganancias derivadas de supuestas contrataciones privadas y actividades profesionales de Urdangarín para no declararlos en el IRPF. En su día, junio de 2013, tuvo que dimitir la directora de la Agencia Tributaria, Beatriz Viana, después de que la Agencia Tributaria atribuyera a Cristina la venta de 13 fincas por error al confundir su DNI.  Poco después (finales de noviembre de 2013) la Agencia Tributaria dio por buenas tres facturas falsas emitidas en 2007 por Diego Torres a Aizoon, sociedad familiar de Urdangarín-Borbón, para librar a la infanta de delito fiscal. Pero aquí no pasa nada. Se abrió la puerta giratoria y en agosto de 2014, sólo trece meses después de su dimisión, Beatriz Viana, en su día directora de gabinete de Rodrigo Rato durante su etapa de vicepresidente económico, era nombrada consejera de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, por designación de Luis de Guindos. Lo que nadie entiende es que Cristóbal Montoro continúe de ministro de Hacienda. Algunos tipos son refractarios, como las caras de Bélmez.

viernes, 26 de diciembre de 2014

Rajoy se cree sus mentiras





Rajoy ha hablado. Se cree sus mentiras, como el pequeño Nicolás. Y desde el atril del Palacio de la Moncloa ha lanzado un mitin de partido, que no de Gobierno, para asustar sietemesinos. En un arranque de valentía, ¡olé tu temple con  la muleta!, ha indicado a los presentes, periodistas todos ellos, que en 2015 y en vista de que la economía española marcha como un cohete por su esfuerzo y tesón ( de él, claro), está dispuesto a subir a los pensionistas un 0’25 por ciento y los salarios mínimos un 0’50. Es decir, grosso modo, alrededor de 3 euros mensuales, para que echen pierna. Lo ha dicho el genio de pelo entintado: “2014 ha sido el año de la recuperación; 2015 será el del despegue definitivo”. ¡Toma ya! Y por aquello de ir por atún y ver al duque, ha aprovechado el atril, del que no se ha soltado en ningún momento, para defender el bipartidismo, poniendo el ejemplo de Estados Unidos, Alemania y Francia. Y ha dado una revolera en la suerte de capa mirando al tendido e intentando quedar bonito para la afición: “En España -ha señalado sin despeinarse la barba- con gobiernos del PP y del PSOE, es donde más ha crecido el Estado del bienestar”. Este hombre va a hacer bueno a Zapatero, ya lo verán. Un bienestar  que, para Luis María Linde, por ejemplo, se ha traducido en una subida de sueldo del 5%. Y pretende ahora ese cofradillo del B. de E. que no se suban los salarios de los trabajadores. Este hombre es como Mafo, que sólo toreaba desechos de tentadero en plazas de pueblos sin enfermería, sólo que Linde es lidiador de charlotada, como los enanitos forcados.
--¿Oiga, compadre, y cómo se llega a gobernador del Banco de España?
--Pues ya puede ver, degenerando.
--Hombre, eso ya lo dijo Juan Belmonte de su banderillero Joaquín Miranda, que llegó a ser gobernador civil de Huelva.
--Sí, también.
--Pues nada, amigo, aquí hay que bailar mientras suene la música.
--Y procurar no descarrilar,  o que nos pille la ciclogénesis explosiva de Podemos con el culo al aire y el sellado de cartillas de racionamiento.
Hace unos días  pude ver una comida de Pedro Sánchez en casa de unos catalanes. Unos canelones (uno por comensal), algo de ensalada (muy poca), y un café solo de esos de nespresso. No sé, pero yo ni en los peores tiempos de pupilaje en Barcelona (en la calle Valencia, 36; en calle Nápoles, 99; etcétera), recuerdo haber comido tan escaso. Pero doy por hecho –aunque eso no trascienda- que Sánchez llevaría un fondo de estómago antes de ir a casa de esos roñosos catalanes. Él llevó unas rosquillas compradas en la madrileña calle de Ferraz. ¡Menos mal! Aún así y todo, Sánchez debería haber llevado el Manual de Cocina de la Sección Femenina del Movimiento. Se editó en 1950 con prólogo de Pilar Primo de Rivera. Existe otra edición de 1962. Es lo único serio que, en rigor, se hizo en aquella desdichada época.

martes, 23 de diciembre de 2014

Zapatero, a tus zapatos




El Banco de España, como ya no tiene poder de emisión y como banco de banqueros ha demostrado tener un gran desprestigio en los últimos años, se dedica ahora a hurgar en la herida de los pocos trabajadores que van quedando en este país, donde más se ha incrementado la diferencia entre ricos y pobres. Luis María Linde, flamante gobernador de no sabemos qué, aún no se ha enterado de que la austeridad no es la mejor manera de garantizar las condiciones del futuro crecimiento. No son los salarios los que deben rebajarse sino la tremenda Deuda Pública. La austeridad, como todo en esta vida, hay que saber gestionarla y Rajoy no parece que tenga las ideas claras. Ha confundido incrementar impuestos para equilibrar las cuentas públicas con recortar gasto, como hubiese sido lo correcto. Tanto Rajoy, que preside el Gobierno, como el PP, con mayoría absoluta en las dos Cámaras, deberían enterarse a estas alturas de la Legislatura que todavía no se han llevado a cabo las reformas en los mecanismos de rendición de cuentas de los poderes públicos. Y eso es grave, nada democrático e impensable en un Estado moderno. El gobernador del Banco de España, a su vez, debería preocuparse de que las cajas y bancos que recibieron prestado dinero del FROB para su rescate financiero lo devolviesen sin excusa ni pretexto, puesto que el dinero entregado a esas entidades mal gestionadas ha sido en detrimento de Sanidad, Educación y Servicios Sociales. La reforma del artículo 135 de la Constitución Española, llevada a cabo por el Gobierno de Rodríguez Zapatero con el apoyo del Partido Popular y de Unión del Pueblo Navarro, fue “excesiva, innecesaria e inconsistente”. Y eso no lo digo yo, sino José Moisés Martín, economista y consultor internacional. Ese mismo economista cuenta que “la precarización de las relaciones laborales, el vuelco en la distribución funcional de la renta (que situaba en 2013, por primera vez de muchos años, a las rentas del capital por encima de las rentas del trabajo) el descenso de los salarios reales acontecido en los últimos años y la erosión de las políticas sociales debida a la consolidación fiscal presionan a la baja los ingresos de los tramos medio-bajos de la escala salarial, incluyendo descenso del poder adquisitivo del Salario Mínimo Interprofesional desde 2011 (que se ha revalorizado en un 0,6% mientras que el Índice de Precios al Consumo lo ha hecho en un 5,6%). El efecto neto de este proceso está erosionando el valor del empleo como vector de inclusión social y de ejercicio activo de ciudadanía económica”. Pues bien, dicho eso, señalar, como señala el B.de E. que  “la dinámica salarial debe seguir apoyando la recuperación, por lo que la vuelta a incrementos salariales generalizados supondría un paso atrás que podría interrumpir el proceso de recuperación de la competitividad de la economía española”, es lo mismo que decía el nefasto Mafo, más preocupado por no incrementar los salarios de los trabajadores en los convenios colectivos que por ejercer de árbitro (como era su obligación) en el desbarajuste de las cajas de ahorro, cuyos  resultados están a la vista. Si la competitividad de las empresas sólo puede estar ligada a los incrementos salariales, ¡apañadas van esas empresas! Mire, Linde: trabajar no evita la pobreza. Los mercados perfectos no existen y en prácticamente todos hay oportunidad para generar monopolios y oligopolios sin beneficio alguno para los consumidores finales. A usted, a mi entender, habría que recomendarle la lectura del artículo 35.1 de la Constitución Española. Veo que no se entera de nada. Pero el yerro no es del gobernador, o sea, de usted, sino de quién le designó para el cargo.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Feliz Nada



El cartero y el barrendero ya no felicitan la Pascua. Porque, mira, aquí hay que aclararlo todo. No es lo mismo felicitar la Pascua que hacer la pascua. Tampoco se escriben muchos christmas para ser enviados a parientes y conocidos. Cada vez menos. Con los parientes casi ni nos hablamos, salvo en bodas y entierros. Lo de los conocidos es otra cosa; los conocidos, que ya no lo son tanto, no solían felicitar la Pascua, sino “las Pascuas”. Así, por el mismo precio de un timbre postal, y por el hecho de pluralizar, mataban dos pájaros de un tiro: la Pascua de Navidad y la Pascua de Reyes. Igualito que pasa ahora con la política de los supermercados: “señora, llévese tres y pague uno”. Hombre, si se trata de tres escarolas no pasa nada, pero si pagas un frasco de Sidol llevándote tres, hasta puedes sacarle brillo a los leones del Congreso, es decir, a Daoiz y a Velarde, y aún te sobra. Además con Daoiz terminas antes, por ser eunuco. Por otro lado, los sellos postales se han puesto por las nubes (38 céntimos de euro, equivalentes a 63’23  antiguas pesetas) desde que en Correos despachan hasta artículos de papelería y sus empleados están a todo menos a lo que deberían estar. Y no trae cuenta, porque los carteros, a poco que nos descuidemos, depositan la felicitación en el buzón de casa cuando ya ni queda turrón ni sidra-champán El Gaitero, famosa en el mundo entero, ni guirlaches, ni anís Las Cadenas, de finísimo paladar, ni ese raro resplandor de las lucecitas intermitentes en la ventana del cuarto de estar, compradas en los chinos cuando todavía quedaba algo de la paga extraordinaria. También los aguinaldos empiezan a ser cosa del pasado. Se acabaron los paquetes con botellas y turrones. Y las cenas de empresa, de haberlas, sólo entre compañeros, a riguroso escote y en un cuchitril de polígono industrial. También cuestan un Congo, pero, dentro de lo malo ya te vas esa noche a la cama con la andorga amueblada, que no es poco. En las empresas el aguinaldo de hoy consiste en recortar la nómina y aumentar las horas de trabajo. Para más inri, el patrono te hace un favor con las nuevas medidas de la ministra Báñez, que tanto confía en la Blanca Paloma para arreglar el drama paro, cuando éste te informa de que el trabajo es salud, cosa que no sabíamos. Y en esas estamos; o sea, sin encender la calefacción por su alto coste, viendo en la tele del Gobierno cómo beben los peces en el río, pintando los macarrones con rotulador rojo a falta de salsa de tomate y tapados con la batamanta hasta la línea de las cejas. Y eso que todavía nos queda por delante la odiosa y monótona letanía de los niños de San Ildefonso, el discurso de Felipe VI (nuevo en esta plaza), la cena de Nochebuena, la comida de Navidad, la cena de Nochevieja, la comida de Año Nuevo, los edulcorados valses televisivos desde Viena y los regalos de Reyes. Como diría Jorge M. Reverte: “¡demasiado para Gálvez!”.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Elogio de la tortilla española





Este es un país tan ingobernable que resulta imposible saber quién ideo la tortilla de patata. De ella se hace referencia en un escrito de 1817 dirigido a las Cortes de Navarra donde se cuenta que por esos años ya se consumía entre los habitantes de Pamplona; otros autores cuentan lo del general Zumalacárregui  y la necesidad de dar a las tropas carlistas un plato de fuste; más de uno se la atribuye al cocinero belga Lancelot de Casteau, cocinero de  tres obispos de Lieja, que publicó su receta en 1604; y, por último, Javier López Linaje, autor de La patata en España. Historia y Agroecología del Tubérculo Andino, cuenta que su origen se remonta al siglo XVIII en la localidad extremeña de Villanueva de la Serena, como así está documentada por Joseph de Tena Godoy y el marqués de Robledo en 1798. Sea como fuere, ese sencillo plato quitó la hambruna de muchas generaciones de españoles, más centrados en las luchas intestinas que en el placer de tomar un apetitoso y sencillo plato. Quizás, la tortilla de patata, la paella valenciana y la sangría son las virtudes cardinales de todo español: prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Pero aquí el don de consejo no procede que se le pida al Espíritu Santo sino a esas amas de casa que presumen de hacer las mejores tortillas de patata. De todas esas virtudes cardinales, me quedo con la templanza, para ser moderados y sobrios en el consumo de ese manjar. La he probado muy buenas, pero me quedo con la tortilla que hacen en el zaragozano Bar Circo (Jerónimo Blancas, 4, Zaragoza). Parece mentira que sólo cinco ingredientes, patatas, cebolla, huevos, aceite de oliva y sal, sean capaces de conseguir ese milagro. El aceite debe ser de oliva, abundante, y estar muy caliente, para evitar que la patata se cueza. Y la cebolla habrá que echarla a la sartén cuando las patatas estén casi fritas. A los tres minutos de haber echado la cebolla se retirará la sartén del fuego. Al revolver la patata frita con el huevo batido dentro de un bol, el huevo deberá quedar a la altura de las patatas y la cebolla. La mezcla no se echará nunca en la sartén hasta que ésta no esté muy caliente. Y habrá que dejarla dos minutos por cada lado. El resultado será excelente, aunque siempre habrá algún comensal que aguachine la fiesta y que asegure que a su madre le sale mejor. El puñetero complejo de Edipo siempre termina por estropear una auténtica obra de arte, más aún si la tortilla española es degustada en compañía de unos sorbos de vino tinto del bilbilitano Langa.

jueves, 18 de diciembre de 2014

La "pedrea" para Mato





Proponer, como ha hecho el PP, a Ana Mato como vicepresidenta de la Comisión de Cooperación al Desarrollo, me parece un desatino más de ese Grupo Parlamentario, con mayoría absoluta en ambas Cámaras. Si esa señora no se enteraba de que había un “jaguar” en su garaje, ya me dirán ustedes cómo va a cooperar al desarrollo. Además, ¿al desarrollo de qué? Será, si acaso, al desarrollo de los dislates a los que nos tienen acostumbrados. Mato tuvo que dejar la cartera Sanidad al verse salpicada por el sumario del “caso Gürtel”, en el que aparece como partícipe a título lucrativo. Pero esa señora, que no supo cómo actuar frente a los casos de ébola, abandonó el Ministerio, se sentó en otro escaño un poco más arriba y, desde entonces, permanece “expuesta” como la custodia de la Catedral de Lugo. Ahora ha sido premiada con la “pedrea” de un plus de 1.046’48 euros para gastos de representación, que añadidos a su sueldo de diputada, recibirá  4.730’91 euros mensuales además de su sueldo de exministra durante dos años. Ana Mato fue responsable de que a los enfermos de hepatitis C no se les administrase el fármaco Sovaldi por su alto precio, aunque sí había dinero para el rescate de la banca, para indemnizar a Florentino Pérez por el cierre del proyecto Castor, para el rescate de autopistas ruinosas y para derroches a todas luces injustificables. Hoy leo en El País que “la Plataforma de Afectados de la Hepatitis C  ha anunciado que presentará una querella contra la exministra de Sanidad, que tardó nueve meses en negociar con el laboratorio Gilead el precio de Sovaldi para su entrada en la financiación pública”. Según esa Plataforma,  “Mato tendrá que responder de 12 muertos diarios”. Personalmente, nunca he sentido tantos deseos de poder acudir a los próximos comicios generales. Falta todavía un año para que eso suceda, pero ardo en deseos de conocer por el resultado de las urnas si es posible, de una puñetera vez, mandar a los desechos de tienta que nos han caído en suerte al corral de la historia. Rajoy dice ahora que la crisis ha pasado. Hace sólo dos días, con ese mismo título (“Rajoy dice ahora que la crisis ha pasado”) Luis María Anson, nada sospechoso de ser un cavernícola de las izquierdas marxistas, escribía en su columna de El Imparcial: “la crisis no ha pasado, como ha dicho el presidente del Gobierno, aunque se hayan despejado algunos de sus horizontes borrascosos. Y no ha pasado porque la deuda pública resulta apabullante, ha superado el billón de euros y roza el Producto Interior Bruto. Solo los intereses de esa deuda gigante suponen una cantidad similar al presupuesto de todos los ministerios. No, la crisis no ha pasado, aunque las cosas hayan mejorado considerablemente. Y no ha pasado, no solamente por la deuda galopante sino porque el número de desempleados continúa por encima de los cinco millones”. A Ana Mato podría el Gobierno nombrarla mañana embajadora en Burundi (no sé si allí existe embajada); pero, aunque ello fuese así, nada cambiaría en la opinión que tengo sobre ella. Se puede ser ministra-florero. Sobre esa circunstancia, que responda Rajoy. Pero no es de recibo perjudicar a todo un colectivo, como es el caso de los enfermos de hepatitis C, por el hecho de resultar caras las medicinas que pueden aliviarles su dolor. Y eso no se lo perdono a alguien que va a  vicepresidir la Comisión de Cooperación al Desarrollo, pero al desarrollo de los disparates.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

El mayor de los infiernos




El centenario de la publicación de “Platero y yo” casi ha coincidido con un hecho brutal. Un descerebrado pretendió hacerse una foto sobre una cría de asno de pocos meses que estaba de “figurante” en el belén del Ayuntamiento de Lucena. Según me informo, el indeseable sujeto, gordo como un butrino y con cara de majadero (pesa casi 150 kilos), no tuvo mejor quehacer que saltar la valla del establo, apartar supuestamente a patadas al menor de los animales, había dos, y montarse a lomos del mayor, que sólo tenía cinco meses de vida. A los pocos días murió el animal. Este es un país donde hay poca sensibilidad hacia los animales, como se puede comprobar  en las fiestas de los pueblos con los toros embolados; en Tordesillas, con ese toro de la Vega al que persiguen a caballo y dan muerte a lanzadas; o en Manganeses de la Polvorosa, que hasta 2002, año en el que el alcalde, posiblemente por miedo a las sanciones, prohibió el vergonzoso espectáculo. Era costumbre que los quintos del pueblo tirasen una cabra al vacío desde el campanario coincidiendo con las fiestas de san Vicente. De hecho, su escudo está partido, primero de plata, con rama de palma de gules; segundo de gules torre de iglesia surmontada de cabeza de cabra, todo de plata. Al timbre corona real cerrada. Ese pueblo zamorano opta ahora por la cabra de fuego, un artefacto que se lanza desde el campanario de la iglesia y que consigue igual revuelo entre el público que cuando era arrojado un animal. Decía Albert Schweitzer, Premio Nobel de la Paz 1952, que “cualquiera que esté acostumbrado a menospreciar la vida de cualquier ser viviente está en peligro de menospreciar también la vida humana”. Una persona que abusa de un animal no siente empatía hacia otros seres vivos y siempre será la antesala de la violencia social. La crueldad origina violencia, y la violencia, delincuencia. Y el maltrato animal también se da en los circos y en las plazas de toros, eso que se ha dado en llamar “fiesta nacional”, ese espectáculo absolutamente anacrónico que todavía es una lacra de la sociedad española por culpa de la incultura y de los intereses económicos de unos pocos. El toro es un animal pacífico que ataca cuando tiene miedo y no encuentra salida. Podría extenderme más, sobre el tercio de varas, el tercio de banderillas, etcétera, pero prefiero no continuar. Dejó escrito Juan Ramón Jiménez: “Encontré a Platero echado en su cama de paja, blandos los ojos y tristes. Fui a él, lo acaricié hablándole, y quise que se levantara...”. Lo dicho, aquí lo dejo. Hoy, pensando en el pollino de Lucena me invade un inefable sentimiento de tristeza, el mayor de los infiernos.

martes, 16 de diciembre de 2014

Silencios elocuentes




Se veía venir. “Cuando, de pronto, aquella jaula / donde estaba el bello animal/ se abrió, no sé por qué, supongo/ que la habrían cerrado mal…”. Brassens, ¡cuánto te echamos en falta! Aquí hay que tener ojo al gorila, ojo al tren, ojo avizor y ojo al parche. Si el fiscal Horrach dice que la ciudadana Borbón no ha cometido delito alguno y la Agencia Tributaria miró para otro lado, ya tenemos la aplicación de la doctrina Botín con clamor y murga. Que el fiscal haya aparecido a los ojos de la mayoría de los ciudadanos como el mejor defensor de la hermana del Rey parece evidente. Pero haría falta saber la razón inexplicable por la que la Agencia Tributaria, con excesivo celo en actuaciones de menor cuantía contra el resto de los ciudadanos, ha actuado de la forma que lo ha hecho. Hay un refrán que dice: “Tanto peca el que mata como el que tira de la pata”. ¿Para qué sirve la acusación particular de Manos Limpias? Dice Horrach que “esta mal llamada doctrina Botín impide juzgar a alguien si únicamente le acusa quien ejerce la acción popular y no la Fiscalía o el perjudicado del delito cometido”. El perjudicado es el pueblo español en su conjunto, no hay que olvidarlo,  porque la perjudicada en este caso ha sido la Agencia Tributaria. Pero a nadie se le escapa que Horrach está a las órdenes del Fiscal General del Estado, Torres-Dulce, nombrado por el Gobierno de Rajoy; y la Agencia Tributaria está a las órdenes de Montoro, ministro de Hacienda.  Y para colmo de la sinrazón, la hija menor de Juan Carlos se equivocó al ingresar la fianza de 587.413 euros en una cuenta del  Juzgado número 15 de Barcelona en vez de hacerlo en el Juzgado número 3 de Palma de Mallorca. ¡Hasta eso hizo mal! Demos por bueno que bailó un dígito a la hora de hacer el ingreso. Pero es que aquí ya hay demasiados bailes, de salón, claro: chachachá,  foxtrot, tango, yenka y salsa. La cuenta 0548 pertenece a Juzgado de Primera Instancia número 15 de Barcelona, cuando la del Juzgado de Palma es la 0458". Horrach se agarra como un mono capuchino a los barrotes de la jaula al hacer referencia al artículo 122 del Código Penal, que establece que "el que por título lucrativo hubiere participado de los efectos de un delito o falta está obligado a la restitución de la cosa o al resarcimiento del daño hasta la cuantía de su participación". Pero la Audiencia de Palma y el juez Castro mantienen la imputación de la ciudadana Borbón por dos presuntos delitos. La duquesa, presuntamente, se gastó dinero público desviado de Nóos a Aizoon en la reforma del palacete de Pedralbes, en obras de arte, en clases de salsa y merengue, en vestidos, en viajes de lujo y en cumpleaños infantiles. En casos así lo normal es que hubiesen dimitido el director de la Agencia Tributaria, el secretario de Estado y el ministro de Hacienda. Pero no ha sido así. Todos ellos se agarran a sus poltronas como ese niño que se aferra a la silla o a la mesa camilla cuando el padre pretende enviarle al cuarto oscuro por pegarle a su hermanita. Todos ellos, y alguno más, han quedado como Cagancho en Almagro. ¡Qué vergüenza! Los españoles no merecemos estar gobernados por lerdos ni por lacayos de baja estofa.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Vergonzosa sinrazón




Los abogados de la infanta Cristina, Roca y Silva, presentaron ante el juez Castro el pasado día 9, un sobreseimiento “excepcional y limitado” de la causa contra la hermana del Rey en el caso Nóos, en un escrito en 14 folios, cuando se da la circunstancia de que todavía no se ha abierto el plazo para que las defensas presenten sus escritos. Algo que está fuera de lugar. La doctrina Botín, a la que apelan esos raros abogados, hace referencia a la doctrina donde “el Tribunal Supremo entiende que, cuando el Ministerio Fiscal y la acusación particular soliciten el sobreseimiento de una causa, el Juez deberá acordarlo obligatoriamente, sin posibilidad de convenir la apertura de juicio oral”. Aquí, por lo que se desprende, los abogados de la infanta pretenden que se exculpe a la hermana del Rey, pasando por alto la posición de otra acusación particular, la de Manos Limpias. No se puede olvidar que existen dos presuntos delitos de fraude fiscal y no puede haber “borrón y cuenta nueva” por el hecho de depositar los 587.000 euros pedidos por el fiscal Horrach. Ante la gravedad de tal situación, impensable en un Estado de Derecho, he decidido trasladar a mi blog un escrito de mi admirado amigo Ramiro Grau Morancho (miembro correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación), publicado el pasado 12 de diciembre en Diario Jurídico. Com, titulado “Fiscalía española, lacayos del poder”. Escribe Ramiro:

Supongo que por simples razones de la edad, cada día me sorprenden menos las cosas que veo, pero las actuaciones de la fiscalía española en los últimos años no dejan de causarme asombro, perplejidad e incluso vergüenza ajena. Ver al fiscal de Mallorca actuando como abogado defensor de la (todavía) Infanta de España, Cristina de Borbón y Grecia, realmente resulta patético. Establecer una responsabilidad civil subsidiaria por haberse beneficiado de los presuntos delitos, pero no acusar por la realización de tales delitos, como autora, cómplice o cooperadora necesaria, es rizar el rizo. Y hablar de la “indefensión de la Infanta”, cuánto la han defendido además de su abogado el fiscal y el abogado del Estado en funciones de palafreneros de la Casa Real, realmente es patético. ¿Qué Estado de desecho en éste? ¿O es qué alguien puede pensar, en serio, que vivimos en un Estado de derecho…? En estos mismos días se publica que en Estados Unidos se reconoce que la CIA torturó a los presos de Guantánamo y todo el mundo se rasga las vestiduras y exige la asunción de las responsabilidades políticas y penales correspondientes. Pero claro, en USA, con todos sus defectos, viven en una democracia, y al pan, pan, y al vino, vino. Aquí en cambio seguimos viviendo en un estado feudal, medieval, dónde se oculta todo, hasta la verdad. Se piden dos años de prisión –para que no tenga que entrar en la cárcel- a la esposa del otro imputado, que podríamos llamar principal, pero nada para la Infanta, faltaría más, que todavía hay clases. Al parecer no se enteraba de nada. Y ello a pesar de ostentar una licenciatura universitaria, no sabemos si regalada, y ser directiva de uno de los principales bancos españoles, trabajo obtenido por enchufe, suponemos. Se intenta aplicar la llamada “doctrina Botín”, creada ex novo por el Tribunal Supremo, en funciones de tribunal acomodaticio, para librar a Botín de la cárcel. La doctrina consiste, en síntesis, en que cuándo los directamente perjudicados, en este caso la Hacienda Pública, no reclaman, la acusación popular, como es Manos Limpias, nada tiene que decir, y por tanto no se puede llevar al banquillo de los acusados a la persona o personas autoras del desaguisado. Este doctrina, que realmente no es jurisprudencia, pues no se han producido dos sentencias con idéntica argumentación, al menos que yo conozca, ha sido posteriormente modificada por otra jurisprudencia posterior, la llamada “doctrina Atutxa”, que fue la que se aplicó al ex presidente del parlamento vasco. Este individuo, ya fallecido, se negó a disolver al grupo de diputados etarras en el parlamento vasco y fue condenado por ello. Se entendió que la acusación popular de Manos Limpias bastaba para ello, pues al fin y al cabo, la acción popular lo que persigue es la defensa del interés público, al igual que la Fiscalía. ¡Y cuándo la fiscalía mira para otro lado, actúa en calidad de lacayo de la familia real, bienvenida sea la acusación popular! Como abogado colaborador de Manos Limpias, siempre digo que si ni existiera, habría que inventarla. Considerar que la acusación popular es de menor entidad que la acusación pública, el Ministerio Fiscal, o incluso que la acusación privada, se nos antoja que es difícilmente sostenible, pues no hay una jerarquía o categoría de las diversas acusaciones posibles, entre las cuáles también figura la particular, aunque con carácter muy residual. La Constitución consagra en su art. 125 que “Los ciudadanos podrán ejercitar la acción popular…”, y no hay norma positiva alguna que dé menor entidad a este tipo de acusación, cuya existencia prevé la propia Constitución, a la del Ministerio Fiscal, regulada por el artículo anterior, el 124, o las acusaciones particulares y privada, reguladas por la decimonónica Ley de Enjuiciamiento Criminal.
  
Dos precisiones necesarias:

1- A mi entender, Grau Morancho comete un error cuando hace referencia a la doctrina Atutxa. Confunde a Juan María Atutxa con Javier Atutxa, que no tenían parentesco alguno. La doctrina Atutxa está relacionada con Juan María Atutxa, felizmente vivo. Javier Atutxa, presidente del PNV de Vizcaya entre 1996 y 2000, falleció el 7 de agosto de 2013.

2- "La denominada doctrina Botín y la doctrina Atutxa se han convertido en la vía para establecer excepciones en los procesos legales impulsados solo por acusación popular. La primera la estableció el Supremo cuando exoneró al banquero Emilio Botín de ser juzgado en un caso de cesiones de créditos, porque no existía ni acusación del fiscal ni de acusación particular alguna. El expresidente del Parlamento Vasco Juan María Atutxa fue condenado por el Supremo por un delito de desobediencia a la autoridad judicial por no disolver el grupo parlamentario Sozialista Abertzaleak. El Supremo estableció entonces, en el 2008, que la doctrina Botín solo es aplicable con delitos que dañan a alguien concreto (que no denuncia). Como en el caso de Atutxa era un caso de desobediencia, éste se entendió contra los intereses colectivos, por lo que podía prosperar aunque solo fuera con la acusación popular. En el caso de la infanta Cristina debe determinarse si los hechos juzgados suponen un delito contra intereses colectivos o pertenecen exclusivamente al ámbito personal. El caso se centra en la supuesta malversación de seis millones de euros públicos por el Instituto Nóos, en teoría sin ánimo de lucro, creado por su marido Iñaki Urdangarín y su socio Diego Torres y en cuya junta la infanta Cristina participó".

domingo, 14 de diciembre de 2014

Mesa de relojero




Que nadie vea en la foto a mi choferesa, que no la tengo. Eso lo dejo para Camilo José Cela y su “Nuevo viaje a La Alcarria” con Oteliña, la choferesa negra que vestía de blanco. Tampoco es que se me haya aparecido en sueños, como le sucedió a él, el fantasma del abate Giovan Pietro Bellori. Lo que sucede, verán, es que hoy me he acordado de aquel “biscúter” (Bi-scooter) que se presentó en sociedad en la Feria de Muestras de Barcelona en el ya lejano 1953. Carecía de puertas, ventanillas y marcha atrás. Y al igual que sucedía con las motos, también se le formaba la “perla”. Podía conducirse con carné de moto y el material empleado para su carrocería era el  equivalente al de dos bidones desplegados. Se fabricaron alrededor de 12.000 unidades en sus 6 años de vida, la mitad de los que vive un gorrión, y le dio la puntilla la llegada del “600”. El que lo poseía hacia ostentación de su aparente posición. Tal como acontece hoy con los chiquilicuatres metidos a políticos, que no tienen  freno ni marcha atrás ni media hostia. Eran los tiempos del TBO y de la Familia Ulises, idea del dibujante Benejam, formada por don Ulises,  doña Sinforosa, su suegra doña Filomena, sus hijos: Lolín, Policarpito y Merceditas, y un perro, cuyo nombre desconozco, que les acompañaba a todas partes. Los recuerdos equivalen a abrir un cajón. Un cajón, en este caso,  cerrado desde la infancia y lleno de peligros. Es casi como un ataúd de El Escorial, donde reposan las raspas lo que queda de “Los Borbones en pelota”, que firmara Sem en la revista “Gil Blas”, pseudónimo de los hermanos Bécquer, poco antes de que un convoy, en la Estación de Atocha, mandase al exilio a Isabel, hija de Fernando VII (que en 1830 había firmado la Pragmática Sanción) y de su cuarta esposa, su sobrina María Cristina de Borbón-Dos Sicilias. Por cierto, hay una anécdota que quisiera contar relacionada con el ginecólogo de Isabel. Corría el año 1857 y la Reina estaba a punto de parir al que más tarde sería Alfonso XII. Le preguntó al ginecólogo de palacio, Tomás Eustaquio del Corral y Oña, si era posible saber el sexo de la criatura. “Varón”, contestó el médico por decir algo. Tras el parto, y profundamente agradecida por su acertado pronóstico, la Reina le nombró marqués del Real Acierto. El galeno rechazó tal ofrecimiento, alegando que todo había sido fruto de la casualidad. Pero la Reina, muy ilusionada con su nuevo hijo varón, cambió el Marquesado del Real Acierto por el de Leiva, ya que el médico era esa ciudad riojana. Ello ocasionó el enfado de Eugenia de Montijo, entonces emperatriz de Francia por su matrimonio con Napoleón III, debido a que ella ostentaba el Señorío de Leiva. La reina Isabel se vio obligada a rectificar y el ginecólogo Del Corral recibió el título de marqués de San Gregorio, por ser el día del nacimiento de su hijo Alfonso. En fin, lo de hoy parece una mesa de relojero. Comienzo por el biscúter y termino con una anécdota de los tiempos de Miaricastaña, o de Mariquilla Sarmiento, que fue a cagar y se la llevó el viento. Que aquí, como pueden ver, se comienza con la automoción y se termina haciendo alusión a las cantimploras del caballo de Espartero; que, por cierto, se llamaba Jaricán. Feliz domingo.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Todo sea por la salud





Leo que desde mañana habrá ocho cambios en las etiquetas de los supermercados sobre consumo alimentario. Será obligatorio especificar con más detalle, de acuerdo con una directiva comunitaria. Informar sobre 14 alérgenos, usar un tamaño de letra más legible, identificar el origen de los productos de consumo, señalar qué tipo de “aceite vegetal” se utiliza en su composición, la fecha de congelación, etcétera. Me parece estupendo que tales medidas redunden beneficien de nuestra salud. Pero, no sé, me da el pálpito que siempre existirá la picaresca. Y es que leer todo el etiquetado se me antoja que equivaldrá a repasar con cuidado el BOE, que es un diario vidrioso y casi tan aburrido como El Correo de Zamora, o aquella  etiqueta que llevaba adherida el “Vichy Catalán” hasta hace poco tiempo.  Porque, vamos a ver, ¿puede alguien decirme qué aceite se utiliza en las freidurías que tanto abundan en Sevilla? ¿Existe alguien que sepa cuantas veces se ha recalentado el aceite de una churrería de feria? Y cuando vayamos a un restaurante, ¿nos dirá el camarero de qué océano ha llegado la urta a la roteña que nos vamos a zampar? De momento sólo sabemos que si ésta es pequeña se le llama “catalineja”, pero nada más. ¿Y su procedencia? Porque si la urta se pesca en  La Línea de la Concepción, el origen será España; pero si se pesca unos metros más allá, o sea, entre los adoquines espinosos de cemento que Picardo echo al agua en Gibraltar para romper las redes de los pescadores de Algeciras, su origen será el Reino Unido. La culpa, de tenerla alguien, habrá que atribuírsela al Tratado de Utrecht, así que las reclamaciones al maestro armero, o sea, a Felipe V.

viernes, 12 de diciembre de 2014

El milagro de la Navidad




Con la llegada de las navidades ya no se estila ver a mujeres con sayas largas ni a hombres con parpusa, tan típicamente asociada a los chulapos madrileños, ayudados de un palo largo y conduciendo rebaños de pavos por las calles en busca de comprador. Ya perdonarán que la palabra parpusa, también llamada palpusa, no figure en el Diccionario. Por eso lo escribo con letra bastardilla. Pero, exista o no, lo cierto es que la gorra de tela con pequeños cuadros aparece en “La verbena de la Paloma” y en los sainetes de Arniches. Por tanto, existe tal nombre aunque no se contemple registrado en las páginas del Diccionario en su vigésimo tercera edición. Habría que proponérselo a Villanueva, nuevo presidente de la Real Academia. Los tiempos cambian y los gustos de los ciudadanos también. Decía Ignacio González, al referirse a los comedores infantiles, que el problema de los niños de su Comunidad no es que coman poco y mal sino es que son obesos. Es normal en las sociedades donde hay poco dinero disponible. Se abusa de los hidratos de carbono y se prescinde de las necesarias proteínas. Quizás esa pueda ser una razón. Pero mientras el hambre cunda, todo seguirá así. Unos engordarán más de lo necesario y a otros se les clareará la raspa. Y aquí quedará bien el dicho de que “no hay tu tía”, que es una expresión que suele usarse ante los hechos consumados y cuando no existe esperanza de cambio. Expresión, digo, que procede de la mala interpretación de atutia o tutia, término equivalente a óxido de zinc, cuando su costra, dura y grisácea, se adhiere a las tuberías y a los hornos donde se extrae zinc o se fabrica latón. Con aquella mezcla, se preparaba un ungüento que facilitaba la cicatrización de las heridas. Cuando no había tutia, tampoco había solución para el herido. Pero a lo que iba. Ya nadie pastorea por las ciudades pavos ni aparecen viñetas al estilo de aquellas de Carpanta, siempre pensando en un pollo asado. La gente, a mayor gloria de Rajoy, rebusca en los cubos de basura de los supermercados a la caída de la noche por ver si cae una pizca que pueda consumirse. Y a veces hay algo para llevar a casa. Ese día estarán de fiesta. Es el milagro de la Navidad.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Ratón Pérez



Desconozco qué guarda la cámara acorazada de la biblioteca del Palacio de Oriente, pero sí se conoce, y así lo contaba S.F. en el diario ABC el 11 de julio de 2013. Se trata de la obra manuscrita en 1894  por Luis Coloma, y encuadernada en piel de color verde, para un niño, (Alfonso XIII), cuando sólo contaba 8 años de edad. De hecho existe la Casa-Museo del Ratón Pérez en la madrileña calle Arenal, número 8, primera planta, donde en 2003 inauguró una placa en su fachada el entonces alcalde Álvarez del Manzano. En 2012 el Museo amplió sus instalaciones donde, desde entonces, se emiten certificados de caídas de dientes de leche a través de su web. En el cuento, tal y como señalaba ABC, “el rey Buby I se convierte por una noche en el compañero de viaje de Ratón Pérez, previamente transformado por este en ratón, por un prodigio que nadie ha sabido dilucidar hasta hoy. De tal manera, visita su casa, conoce a su familia y recorre distintos rincones de Madrid para conocer al niño Gilito, uno de tantos de origen muy humilde”. Su autor, Coloma, cuenta que Pérez “es un ratón muy pequeño, con sombrero de paja, lentes de oro, zapatos de lienzo crudo y una cartera terciada a la espalda”. Parece ser que Buby (niño en bávaro) era el apelativo cariñoso con el que María Cristina de Habsburgo llamaba a su hijo siendo pequeño. Pese al relato que Coloma hizo expresamente para Alfonso XIII, el cuento Ratón Pérez se publicó en 1902 junto a otros relatos en “Nuevas Lecturas”. En 1911 se editó como obra independiente con ilustraciones de Mariano Pedrero y con una dedicatoria impresa a S.A.R. el Príncipe de Asturias. Es adaptado al inglés en 1915 por Lady Moreton (“Perez the Mouse”) ilustrado en color por George Howard. De ambas publicaciones se halla un ejemplar en La Casita Museo. En Japón se publicó en 1953 (“Koroma Simpu, Nezumi to ousama”), con ilustraciones de Hijikata Shigemi. La Asociación española de amigos del libro infantil y juvenil, publicó en 2000 un facsímil de la obra de 1911, al que le acompañaba otro librito Buscando a Ratón Pérez. Posteriormente se editaron El diente de Buby y “El Ratón y el Rey”, sobre el mismo tema. Y está en proyecto publicar “El Ratón y el Rey, evolución” con más vivencias sobre el protagonista del cuento.

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Lucía Caram




Lucia Caram, dominica contemplativa y presentadora de un programa de Canal Cocina desde el pasado mes de abril es una monja muy valiente, que lo mismo ayuda a los necesitados (su orden da de comer a 1.600 necesitados cada día) que critica a los políticos por la situación de necesidad a la que las medidas ultraliberales del Gobierno que preside Rajoy han llevado a millones de españoles. A Lucía Caram le habían propuesto la Hermandad de Jesús Nazareno y Nuestra Señora del Rosario, para que fuese pregonera de la próxima Semana Santa en  Teruel. Pero miren ustedes por dónde, tal iniciativa no le ha parecido aceptable al obispado de esa diócesis,  cuyo titular es Carlos Manuel Escribano Subías. El obispo en cuestión no ha querido dar explicaciones sobre su negativa a esa propuesta. Por lo que se desprende, al obispo Escribano no le debe agradar que una “monja cojonera” sea capaz de afirmar que “mi vida son mis causas y como mis causas valen más que mi vida, me debo a mis causas. Y esas causas son, evidentemente, las de los perdedores”. Esta monja argentina declaró hace dos años a La Vanguardia que “la Iglesia debería aceptar el uso anticonceptivo del preservativo”. Y en su libro “Mi claustro es el mundo” (Editorial Plataforma, 2012) señala que un cura que convive con los sintecho de París le dijo: “La Iglesia es una casa de putas donde he aprendido a hacer el amor”. Si el obispo de Teruel tiene la última palabra sobre quién debe ser pregonero de la Semana Santa, al menos debería explicar las razones que le han llevado a tal negativa. Es lo menos que se le puede pedir a quien está en poder de la cuerda de palmero.

domingo, 7 de diciembre de 2014

Despacito y buena letra




El rey Juan Carlos se ha metido en la cápsula del tiempo, o sea, en el cuadro de Antonio López y veinte años más tarde ha salido lleno de juventud y lozanía. Es como el retrato de la familia de Carlos IV pero sin estar pintado por Goya ni tener tanta gente a su alrededor. Sólo los reyes, el príncipe de Asturias y las dos infantas. Faltan los consortes y sus respectivos hijos. Y de esa guisa quedará para la historia. Pero si veinte años es mucho tiempo en la vida de las personas, también lo es en la vida de la Familia Real, de la que ya no forman parte las infantas Elena y Cristina, que han pasado a ser familia del Rey. No cabe duda de que el cuadro llega tarde. Juan Carlos ya no es Jefe del Estado y, de haber sido yo quien lo hubiera pintado, lo habría titulado: “Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos”. Con una infanta imputada, otra divorciada  y los reyes uno por cada lado, el cuadro, hecho sobre fotografías, ha perdido glamour. Un óleo por el que se abonó en su día al pintor la friolera de 50 millones de pesetas (300.506 euros) y que durante esos veinte años fue modificado en varias ocasiones: A la Infanta Cristina le cambió las esparteñas por unos zapatos de tacón, y después por unos zapatos bajos. A Elena, el estampado del vestido. doña Sofía no sólo el traje sino la posición de las manos. Y en las paredes hubo azulejos con pájaros azules que finalmente han desaparecido. El resultado final, a mi entender, se hubiese podido suplir por una buena fotografía ampliada. Eso sí, con el aspecto que todos ellos tienen en la actualidad. Respecto a la ubicación de los caballetes, a lo largo de ese tiempo fueron trasladados varias veces de sitio. Mientras preparaba el lienzo, la tela estuvo en el estudio del pintor. En marzo de 2001, el cuadro fue trasladado al Palacio Real. El taller se instaló en la llamada Estufa de las Camelias, con vistas al Campo del Moro. El 28 de julio de 2010 volvió de nuevo al estudio del pintor, para ser trasladado más tarde al Palacio de Oriente el 26 de abril de 2013. Allí se instaló un nuevo taller en una sala con orientación norte y vistas a los Jardines de Sabatini. Vamos, de aquí para allá, como la maleta del loco. Menos mal que no se le ocurrió poner de fondo un membrillar, como en la película de Víctor Erice; que, de haber sido así, la entrega del cuadro hubiera sido para la entronización de la infanta Leonor.

Por culpa de un mal querer





Leo en la prensa que un microbio podría estar acabando con las estrellas de mar en las costas del Pacífico. Un adelanto impensable sobre lo que había pronosticado Ramón Gómez de la Serna en una de sus greguerías: “El día del Juicio Final las estrellas de mar subirán al cielo”. También me informo de que “la crisis acaba con la gitana de encima de la tele”.  Ha bajado la persiana “Marín”, la fábrica de Chiclana de la Frontera, después de 86 años produciendo esos adminículos que tanto gustaba comprar a los turistas que llegaban para tomar el sol  y dar sentido hispano a las películas de Alfredo Landa. Los herederos de José Marín Verdugo, que había recibido en 1976 la Medalla al Mérito en el Trabajo, no han podido competir con las muñecas importadas de China. Las “jodías” televisiones planas deben tener la culpa de que el “typical spanish” y el “Spain is different” se hayan precipitado por el cantil de la nostalgia. Y lo poco que queda anda desperdigado.  Lejos queda ya -como recordaba Antonio Burgos en “Memoria de Andalucía”- el día que “Manuel Ortega Fernández "Caracol el del Bulto", el que había sido mozospás (sic)  de su primo José Gómez Ortega "Gallito", se llevó a su niño, con trece años y pantalones cortos, al Concurso de Cante Jondo que Falla y García Lorca habían organizado en Granada. Había pasado una guerra, y aquel "Niño de Caracol" era ya Manolo Caracol, en la España del Niño Marchena y del Niño Mairena. Estaba aquel que ya no era un niño embrujado por culpa de su querer, del querer de aquella Lola de la larga mata de pelo”. Unos se murieron con las películas de Cifesa, otros siguieron con los “tablaos” en el centro de Madrid y algunos, como la hija de Juan Pantoja, aquel que cantaba lo de “que bonita que es mi niña/ entre dos trigales verdes”, está cumpliendo condena, también por culpa de un mal querer metido a alcalde de Marbella. El día en el que Isabel  debutó en Madrid, en el Corral de la Morería, tenía sólo 16 años. Manuel del Rey, propietario del local, insistió en que lo suyo era la copla. Más tarde se vió que lo suyo era la copla, y también el trinque. ¡Alabado sea Dios!