domingo, 22 de noviembre de 2015

Monasterio Sancti Spíritus





Por la prensa me entero de que el Monasterio Sancti Spíritus, perteneciente a  la congregación de las dominicas contemplativas en la Ciudad de Doña Elvira, prepara un amplio programa de actos para conmemora el VII centenario de su fundación. En  la iglesia se encuentra el sarcófago en alabastro de Beatriz de Portugal, esposa de Juan I de Castilla. También se halla en el lateral derecho una lápida que indica que allí está enterrada Leonor Sánchez de Castilla, priora del monasterio, hija del conde Sancho de Castilla y nieta de Alfonso XI, así como otra sepultura situada en uno de los coros (hay dos) de Teresa Gil, fundadora del Monasterio en 1307, tras el traslado de sus restos desde la iglesia de Santo Domingo, en Zamora (una vez que la capilla del Monasterio estuvo terminada en 1345). En 1868, durante el Sexenio Revolucionario,  las monjas dominicas se vieron obligadas a abandonar su residencia, y no regresaron hasta 1871. Durante ese tiempo desaparecieron muchas obras de arte que nunca pudieron ser recuperadas. El primitivo retablo del altar mayor fue entregado a la iglesia de la Trinidad de Toro en 1698 y sustituido por otro de estilo churrigueresco. Error irreparable. En la actualidad existen en el Monasterio diez monjas, de las que dos de ellas son novicias. Y en sus cocinas monacales elaboran diversos dulces: pastelitos de gloria,  marquesitas de mazapán, polvorones de yema, bocaditos de ángel y los muy conocidos amarguillos almendrados, elaborados con almendra, clara de huevo, azúcar y esencia de limón. Existen otros amarguillos, los fabricados en Villondo (Palencia) desde hace más de cien años y que comenzó a elaborar  Heriberto Pedrosa a principios del siglo XX, posiblemente reproduciendo la maestría de las monjitas de Toro. Por cierto, el pasado viernes día 20 de noviembre fallecía a la edad de 85 años Emilio Pedrosa Salomón, hijo de Heriberto. Descanse en paz. Pero no quiero terminar sin añadir a lo ya dicho que siendo alcalde de Toro Ignacio Ortiz de Latierro se arregló el refectorio del Monasterio para hacer un pequeño museo y se habilitaron unas habitaciones con sus correspondientes baños para dar posada al foráneo que llegaba a la Ciudad y no encontraba lugar donde hospedarse. En cierta ocasión pasé una o dos noches en el Monasterio y puedo decir que la estancia fue confortable y silenciosa. Eso sí, tuve que hacerme la cama. Sábanas y mantas, todas muy limpias y plegadas, estaban perfectamente colocadas sobre el colchón. Al entrar noté mucho frío. Pronto descubrí que las llaves de la calefacción estaban cerradas para ahorrar energía. A partir de ahí todo fue bien. Por si fuera poco, en un subeplatos instalado en el pasillo habían dispuesto unos platos con jamón y queso. Todo un detalle. Me dieron una llave para que pudiese entrar y salir del recinto religioso a la hora que considerase oportuno y sin tener que molestar a nadie. A la mañana siguiente, cuando quise pagar la estancia, no había ninguna monjita a la vista. Todas ellas estaban en sus oficios religiosos, no sabía dónde. Oía cómo cantaban a coro pero no conseguía verlas. Por fortuna, me dio  tiempo para visitar la iglesia con más detenimiento. Por fin apareció una religiosa sonriente.  Al preguntarle cuánto les debía, me respondió: “la voluntad”. Le entregué una cantidad de dinero, entonces eran pesetas, pero nunca llegué a saber si le habría entregado el precio justo. Nunca he visto un interés más desinteresado. Siempre les estaré muy agradecido.

viernes, 20 de noviembre de 2015

Avispero




Leo en Heraldo de Aragón que “un camionero ucraniano que iba a Letonia acaba perdido en La Rioja, lloroso y desesperado, cuando viajaba desde Murcia con un tráiler frigorífico cargado de cítricos”. Parece ser que había puesto mal su GPS. En esta vida hay que saber hacia dónde se va y desde dónde se viene. Cuando se pierde la aguja de marear, como le sucede a muchos contertulios cuando hablan de política, puede suceder lo más imprevisible. Algo así le aconteció a Beatriz Talegón en el programa televisivo “Más claro, agua” de 13TV, al enfrentarse abiertamente a unos energúmenos a los que no les interesaba que se llamase al pan, pan, y al vino, vino. Isabel Durán,  muy nerviosa ante lo que expresaba Talegón en libertad, terminó por decirle a la contertulia que no volvería a ser invitada en su programa. Y Antonio Jiménez, otro que tal baila, presentador de El Cascabel, en la misma cadena televisiva de Durán, es decir, en la COPE, mostró esa misma noche su satisfacción al saber que Talegón no volvería al programa de su compañera. “Aquí jamás vendrá –dijo-, porque ya la conozco, no es la primera vez que monta estos números y sabemos de qué pie cojea. Le pasa como a los patos patagónicos: plató que visita, cagarro que suelta”. Isabel Durán manifestó esa misma noche, en el programa que dirige Jiménez, que “Talegón es  ejemplo de una radicalidad y  extremismo preocupante en la izquierda”. No sé. Allí se discutía el discurso oficialista sobre Siria. Talegón criticaba a los gobiernos que financian a ISIS, y al gobierno de Aznar por su “guerra ilegal”, a lo que Durán defendió que “España no estuvo en la guerra de Irak”, al igual que lo defiende Esperanza Aguirre, la misma que dijo que había descubierto la trama de la Gürtel. ¡Hace falta ser caradura! Talegón, sin duda, estaba en el programa equivocado en el momento equivocado. Se puede pretender ir a Letonia y terminar encajonado un camino riojano, como le sucedió al pobre camionero ucraniano, pero si te metes en un avispero de la derechona más reaccionaria en periodo preelectoral,  puedes terminar abrasado a picotazos. Es lo que hay.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Crónicas con orla negra





Hay lectores que comienzan a leer la prensa por las esquelas mortuorias. Camilo José Cela comentó en varias ocasiones que coleccionaba las esquelas del ABC. Pero lo que yo no sabía es que José Luis Casaus, aragonés de El Buste, en un viaje a Líbano conoció a Elena Lupiáñez Salanova, tuvieron una relación sentimental y, de esa relación, nacieron dos hijos gemelos: Yuri y Boris, concebidos en Leningrado. A los pocos años de ser madre, Elena falleció, hace ya 21 años. Y desde entonces, Casaus, todos los años, coincidiendo con el aniversario de su fallecimiento, 21 de marzo, pone una esquela en el diario El País (del que fue socia fundadora) donde le va contando él a ella (aunque en realidad se lo cuente a los lectores) los principales acontecimientos que están marcando su vida sin compañera y las contingencias referidas a sus hijos. Así, por ejemplo, la esquela referida al IX aniversario de su muerte cuenta: “Elenita: Los carnuzos de la España negra se han colocado de peones del veneno de la América Ilustrada, que, ciscándose en la legalidad internacional, va a reventar hierros y pólvora mortales sobre los hijos de Babilonia; dónde las primeras palabras escritas y dónde el código de leyes de Yammurabi de hace 6.000 años. Esta guerra que nos echan encima tan obscenamente ha hecho perder la inocencia de tus hijos Yuri y Boris. JL Casaus”. La esquela del año siguiente: Elenita: el tren vino con el progreso para trasladar civilización y, aún, para que tú jugases con tus hijos; ¿te acuerdas? Estos días, sin embargo, el fanatismo terrorista ha cargado ese tren de barbarie, infamia y muerte. Aunque calados por el horror, Boris y Yuri, tus hijos, recuerdan esos días de estaciones, vías, revisor, vagones, semáforos, maquinista, mercancías,, carbón, locomotoras… y viajeros. JL Casaus.”. Y en el xv aniversario: "Elenita: cuando sugerí a tus hijos, Boris y Yuri, la lectura de las 1104 páginas de 'Vida y destino' (Vasili Grossman), me replicaron que estaban más interesados en la obra 'El camino del paraíso está asfaltado de tetas'. Entendí que era un librito de haikús o tal vez de tankas y los cubrí de besos. Me tranquilicé cuando supe que era una suerte de concurso televisivo de hechuras anatómicas y que no malgastaban su vida con la literatura japonesa.JL Casaus". En fin, “cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras”. (Por cierto, aprovecho, aunque ya lo he hecho en otras ocasiones, para decir que esa frase, atribuida a  Miguel de Cervantes no aparece en El Quijote. Se remonta al romancero derivado del Cantar de Mío Cid, cuando Rodrigo Díaz de Vivar le dice a Alfonso VI, cuando le propone al guerrero conquistar Cuenca: “Muchos males han venido por los reyes que se ausentan...” y el monarca le replica: “Cosas tenedes, Cid, que farán fablar las piedras”). Y hecho ese paréntesis necesario, aclararé que cada uno es libre de poner en las esquelas  mortuorias aquello que le venga en gana, que para eso las paga. A fin de cuentas, lo que hace anualmente el señor Casaus no es cosa distinta que una somera crónica, aunque muchos lectores de El País no acierten a comprender. Tampoco yo entiendo qué le ha sucedido a ese medio informativo del Grupo Prisa, una vez conocida su falta de liquidez económica y su venta al mejor postor. El País ya no es ni la sombra de lo que fue. Lo expresaba bien, a mi entender, Miguel Ángel Aguilar, en su reciente artículo de New York Times, cuya valentía le costó el puesto.

martes, 17 de noviembre de 2015

Escalofrío





A tres días del 20 de noviembre, leo en el diario Público que “al menos 16 misas honrarán la memoria de Franco en todo el Estado”. La primera, mañana en Córdoba. Ya hace tantos años del fallecimiento de ese militar como los años que se mantuvo como jefe del Estado como consecuencia de un inicial golpe de militares africanistas y una guerra civil cruentísima. Los que ya peinamos canas, tenemos fijada en la mente  palabras del argot médico como tromboflebitis o heces en forma de melena, así como unas fotos hechas por su yerno, el marqués de Villaverde, mientras su suegro agonizaba lleno de tubos en La Paz y que una revista publicó. ¡Qué vergüenza!  Muchos madrileños desfilaron por el Salón de Columnas del Palacio Real, se plantaron delante de su féretro e hicieron ante las cámaras y ante el muerto las más ridículas expresiones de afecto y los más dispares aspavientos. Pocos días antes de su muerte, un taxista madrileño hasta ofreció uno de sus riñones al Caudillo. Y tras su muerte, ya avanzada la madrugada, apareció en televisión un Arias Navarro lloroso para contar entre pucheros serviles a los españoles con insomnio que Franco había muerto. Y unos gimotearon con la noticia y otros descorcharon botellas de cava. De inmediato se formó un Consejo de Regencia ese mismo día 20, formado por el presidente de las Cortes Alejandro Rodríguez de Valcárcel, el arzobispo de Zaragoza Pedro Cantero Cuadrado y el teniente general del Aire Ángel Salas Larrazábal, que duró hasta la proclamación de Juan Carlos de Borbón y Borbón Dos Sicilias como Rey de España dos días más tarde. Y de aquel tipo, hasta entonces Príncipe de España, viendo hoy, cuarenta años después, las fotos para la Historia, aparecía el Sucesor de lo “atado y bien atado” en el proscenio de las entonces llamadas Cortes Españolas con vestimenta de capitán general y cara de susto, se supone que sabedor de la que le venía encima al que por aquellos días la derechona más recalcitrante llamaba Juan Carlos El Breve. Y ese mismo día, el dictador era depositado en el Valle de los Caídos y enterrado detrás del Altar Mayor de la Basílica bajo una losa de granito de 1.500 kilos. En todos los colegios del Estado se colocó un póster con su  “Testamento político”, donde Franco hacía referencia al Catolicismo; y al “perdón”, ¡qué sabía él de perdón!, definiendo a sus enemigos como “enemigos de España y de la civilización cristiana”. Tiempo después, en junio de 2007, el cirujano Juan Abarca, testigo de la agonía de los últimos días de dictador, presentaba su libro “Cinco litros de sangre”, prologado por Francisco Umbral. Y ahí señalaba que “el enfermo no fue operado correctamente”. Abarca, al referirse a Manuel Hidalgo Huerta, que operó a Franco de una gastritis hemorrágica, señala que éste “optó por resecar nada más que una parte del estómago, aproximadamente un 30 por ciento, cuando lo correcto hubiese sido una resección total o extirpación. Las posibilidades de vivir hubiesen sido muy altas, ya que en aquella época las estadísticas de fallecimiento por úlcera de duodeno perforada debían estar sobre un 3 por ciento”. En otro momento del libro, Abarca aclaraba que  cuando el dictador enferma todos los síntomas parecían cardíacos y, sin embargo, los médicos sabemos que hay procesos del aparato digestivo, como las perforaciones de úlceras, en las que sale el aire y comprimen el diafragma sobre el corazón, haciendo que parezca un infarto de miocardio”. Y tras su entierro, Franco quedó en la Historia para siempre. Pero, a mi entender, no precisamente para bien. Cada vez que me acerco a Collado-Villalba, que lo hago con frecuencia, y contemplo a lo lejos la elevada Cruz de los Caídos sobre el paraje de Cuelgamuros en el  macizo de Guadarrama siento una especie de escalofrío que me recorre todo el cuerpo. No lo puedo evitar. No sé cuándo acabará esta pesadilla.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Malos tiempos para la lírica





Se me antoja fuera de lugar que una asociación para la promoción de la capa parda de Bercianos de Aliste se haya dirigido a don Juan Carlos de Borbón, por mucho que los alistanos pretendan poner en valor sus señas de identidad con esos rituales atávicos, para hacerle partícipe de de esa iniciativa “humilde y ambiciosa”. El anterior Jefe del Estado no debe ser utilizado para esas pintorescas iniciativas por mucho que sean de interés antropológico. Hay otra capa, la capa blanca, también usada en las procesiones. En ese sentido, en XL Semanal (25/03/12, Zamora y Aliste, capas santas) podía leerse:  

“En los prodigiosos alrededores, donde Portugal queda a mano, Bercianos. Bercianos de Aliste. Viernes Santo, Santo Entierro. Hombres de rostro antiguo, surcados por todos los vientos, vestidos con la túnica blanca con la que habrán de ser amortajados cuando mueran, desclavan al crucificado y lo introducen en la urna con la que procesionan hasta el cementerio, no más allá de un par de kilómetros del pueblo. Van y vuelven, en apenas dos horas de los últimos rayos del sol zamorano de abril, acompañados por una legión de buscadores de oro cofrade y por dos o tres operadores de cámaras escandinavas, televisiones del más allá y narradores de la apasionante España de dioses rurales. La ermita es una fotografía en color de la mejor Castilla, del mejor León, de blanco y negro. No quedan esos aspectos, esas caras, en el relato plástico de las ciudades. Hay que ir a buscarlas al origen viejo de las tierras, a todos los Bercianos de Aliste que pueblan este viejo solar, allá donde hay más Dios en el pan y más contradiós en las ortigas del desamparo. Los casados visten los hábitos que les zurcieron sus esposas; estas aguardan la vuelta de esos maridos que quedaron en la altura de los hombres de los años veinte y juntos celebran un año más el Viernes invitando a los forasteros a arroz con bacalao”. 

Pues bien, otro aspecto que es necesario destacar viene relacionado con el turismo, que todo lo trastoca. De hecho, algunos bercianos se quejan de la llegada de turistas que actualmente distorsionan el verdadero sentido de sus ritos. Otro, por el contrario, ven esa llegada masiva como “un factor de desarrollo económico”. Nada más falso. Los turistas de un día en nada contribuyen a generar riqueza sino a desvirtuar unos ritos inamovibles desde hace siglos, cuando la raya de Portugal estaba sumida en uno de los mayores atrasos con respecto al resto de España, como sucedía en Las Hurdes (Cáceres) o en Los Ancares (León).

“La concurrencia masiva de ciudadanos ociosos que acuden a los pueblos para disfrutar de sus ritos populares acaba desvirtuando su significado y modificando la forma externa de la ceremonia, que, tarde o temprano, acaba adaptándose a las circunstancias impuestas por el público. Simplificando la cuestión, la afluencia de turistas termina siendo percibida por los lugareños como un factor de desarrollo económico territorial y la ceremonia, en consecuencia, se vuelve una mercancía que se vende a gusto del comprador”.

Pero, al margen de todo ello, si los bercianos desean hacer un regalo a la realeza podrían, si acaso, enviarle la capa parda o el camisón de Barandales a Felipe VI, que representa a todos los españoles. Las tradiciones quedan bien para los pueblos que las contemplan y conservan, aunque el país no está para titos ni alboradas visto lo acontecido en París el pasado viernes,  ni tampoco son buenos tiempos para la lírica.


viernes, 13 de noviembre de 2015

Vendaje sin herida




El líder de Ciudadanos, Albert Rivera decía el otro día que, en caso de gobernar y disponer de la mayoría necesaria, cambiaría el Senado de sitio. No es que pretenda ponerlo en Alcalá de Henares o en Rivas-Vaciamadrid, sino que lo trasladaría a Barcelona. Y leyendo a Ignacio Ruiz-Quintano en ABC, éste decía: “¿Y por qué no eliminar también el Congreso? Se reúnen en Casa Manolo los cuatro jefes de partido, y el edificio, para los okupas de Carmena”. Hombre, Ignacio, ¿y por qué no se deja como está para que el PP pueda llevar a cabo juegos florales en sus instalaciones? Una cosa que ha dicho en su artículo El Senado sí es cierta: “Técnicamente, el fascismo es el sometimiento del legislativo al ejecutivo”.Es decir, lo que está pasando en España desde que los socialistas mataron a Montesquieu. Eso de los tres poderes me recuerda aquello que se decía en el catecismo de Astete respecto a la Santísima Trinidad, es decir a las tres Personas distintas y un solo Dios verdadero. “¿El Padre es Dios?”, “sí, padre”; “¿el Hijo es Dios?”, “si, padre”; “¿el Espíritu Santo es Dios?”, “si, padre”, “¿Son tres dioses?”, “no, padre”; y así. Claro, a  nosotros, a los adoctrinados, se nos quedaba cara como de haber visto a un burro volar. Mas o menos, la misma cara que se nos está quedando escuchando a Rivera cuando afirma que quiere llevarse el Senado a Cataluña. Y eso, ¿a quién beneficiaría? Tratar de separar a los próceres del Reino (senadores) de los procuradores del Reino (diputados) quedó reflejado en el Estatuto Real otorgado por la regente María Cristina durante la minoría de edad de Isabel II y en la Constitución de 1837. Y una de las cosas buenas que hizo la II República fue suprimirlo. Pero volvió la cabra al monte y se hizo un Senado nuevo, con piscina incluida, de composición mixta; es decir, por aquellos aspirantes al Senado que iban en lista abierta y que eran elegidos por sufragio universal, y por aquellos que designaban de forma directa, es decir, por las asambleas legislativas de las distintas Comunidades Autónomas a razón de un senador inicial y otro más por cada millón de habitantes en sus respectivos territorios. Y es ahí donde se ha dado cabida a los “dinosaurios” excedentes de la política activa, o sea a los políticos defenestrados en las urnas, como ha sido el caso de Rita Barberá, Luisa Fernanda Rudi y un rabo de “viejas glorias”. También, para dar cabida a otros miembros de formaciones políticas que de antemano son conscientes de que no “rascarían bola” en ninguna de las dos Cámaras de marchar por libre en los comicios. Y sabedores de su mala situación de arranque, se ponen la venda antes de la herida en un intento, no sé si vano, de asegurarse al menos dos senadores en los próximos comicios. Un ejemplo evidente es el reciente pacto entre PP y Partido Aragonés firmado hace pocas fechas en Zaragoza por Rajoy y Arturo Aliaga, que asegurará dos senadores del PAR por esa alianza, en el supuesto de que el PP vuelva a ganar las elecciones generales del 20 de diciembre. En ese pacto, el PAR se compromete a dar su apoyo a Rajoy en el debate de investidura y a respaldar su acción de gobierno, y todos los electos de esa lista se integrarán en los grupos parlamentarios populares. Un pacto semejante al que hizo por aquellos días Rajoy con Javier Esparza, de Unión del Pueblo Navarro. Algo así como el cuento de la lechera.

Sobre un blog de Quique Artiach





Paseando por internet acabo de descubrir un blog apasionante. Llevo varias horas leyéndolo y no me canso. Es el Blog de Quique Artiach, y en él afloran recuerdos de El Tubo; de Casa Lac; de la pobre cigarrera Serafina; de la chica de la limpieza que tenía la manía de cambiar los muebles de sitio; de cuando el Canales apareció por su restaurante con un rabo de gitanos; de los trileros; de la chica del café Las Glorias, que dejaba abandonadas cartas de desamor en la mesa y se marchaba; de… Quique es, además de gran escritor, un excelente músico y un tipo con una sensibilidad que ya la quisiera para mí. Lo conocí hace ya bastantes años, cuando Ricardo, su padre, regentaba una de las casas de comidas más antigua de España y yo escribía modestas columnas sobre Aragón para el diario ABC. No he vuelto a saber de ellos. Desde mi modesto blog animo a que se le lea. Anteayer, día 11, su chat hacía referencia a un perro guía labrador. Decía: “Oigo las campanas de una iglesia cercana en un café. Entra un invidente con su perro labrador (cómo me gustan esos bichos). No puedo evitar pensar en que ese señor lleva su invidencia mejor que yo mi depresión, él lleva mejor su vida. Me parece que voy a ir a una de esas asociaciones de personas que sufren depresión y ansiedad, me figuro que en una asociación similar le darían al ciego su perro. Miro detenidamente al labrador, se ha tumbado en el suelo totalmente sumiso y me da mucha pena. No sólo hay que ponerse en la piel de los humanos, el perro tiene una mirada triste llena de melancolía como la mía, a él también le han pasado por encima. Busco algo en el bolso y, mientras, el ciego y el perro se han ido sin que yo los haya visto. El bar es pequeño. Voy a ponerme a leer para que no se note que estoy triste o incluso pensando o que simplemente me falta el aire”. Un abrazo, Quique. Yo también soy amigo de los perros.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Trocear a cuchillo





Como bien aclara hoy en su Canela fina Luis María Anson, “el artículo 168 de la Constitución exige para la independencia de una Autonomía los dos tercios del Congreso, luego los dos tercios del Senado, después la convocatoria de elecciones generales, a continuación los dos tercios del nuevo Congreso y del nuevo Senado. Superados todos estos escollos, correspondería al entero pueblo español la decisión final en referéndum nacional”. Es, por decirlo de alguna manera, algo parecido a lo que un día leí en un bar de carretera: “Para fiarle a usted debe tener 78 años y venir con su padre”. Es decir, en apariencia, la independencia de Cataluña está tan lejos de ser factible como lograr declarar cantón independiente el pueblo zamorano de Manganeses de la Polvorosa, que nada tiene que ver con Manganés, situado en el alfoz de Mansilla de las Mulas, en la provincia de León, por mucho que ese pueblo zamorano fuese repoblado por oriundos de la citada  localidad leonesa. Y Manganeses de la Polvorosa, además, deriva de una repoblación de mozárabes del Reino de Toledo, originarios de Magán. Otros, los menos, relacionan el topónimo con Maganés, parroquia del concejo asturiano de Cangas de Narcea. El laberinto español está tan enmarañado que parece difícil destrabar una región de su  conjunto. Cosa distinta es que se pueda cortar con una navaja albaceteña una masa uniforme sin producir una tremenda hemorragia. Ya decía Ortega que “hablar ahora de regiones, de pueblos diferentes, de Cataluña, de Euzkadi, es cortar con un cuchillo una masa homogénea y tajar cuerpos distintos en lo que era un compacto volumen” (…) “Para quien tiene buen oído histórico, no es dudoso que la unidad española fue, ante todo y sobre todo, la unificación de las dos grandes políticas internacionales que a la sazón había en la península: la de Castilla, hacia África y el centro de Europa; la de Aragón, hacia el Mediterráneo”. Y a los catalanes habría que recordarles a día de hoy que durante tan ardua consecución Cataluña formaba parte del Reino de Aragón. Y el proceso incorporativo duró hasta el vigésimo año del reinado de Felipe II. Luego comenzó la desintegración. Y vuelvo a Ortega: “Primero se desprenden los Países Bajos y el Milanesado; luego, Nápoles. A principios del siglo XIX se separan las grandes provincias ultramarinas, y a finales de él, las colonias menores de América y Extremo Oriente. En 1900, el cuerpo español ha vuelto a su nativa desnudez peninsular. En 1900 se empieza a oír el rumor de regionalismos, nacionalismos, separatismos…”. ¿Dónde terminará el desgarro del pedazo que ahora queda de aquella enorme masa homogénea donde no se ponía el sol? No lo sé ni tampoco me importa demasiado.

Pablito y su chapiri




Me alegra saber que todavía no está fondeado el buque Uruguay en el Puerto de Barcelona por si las moscas, o sea, por si puede servir  de barco-prisión para los catalanes en rebeldía  como sucedió el 7 de octubre de 1934, cuando las tropas de Domingo Batet entraron en el Palacio de la Generalitat  y detuvieron a Companys,  Tarradellas, Xirau, Casanellas, Ruiz, al presidente del Parlamento, Joan Casanovas, al alcalde, Carles Pi y Sunyer y a los concejales de ERC que les seguían. De paso fue hecho prisionero Manuel Azaña, que se encontraba en Barcelona para asistir al entierro de su amigo y exministro Jaume Carner, fallecido de cáncer de garganta. También noto un cierto sosiego al enterarme por el columnista de ABC Antonio Burgos de que no está previsto mandar a la Legión para que pueda poner orden en Cataluña. “La cabra Pablito –cuenta Burgos- sabe desfilar muy derechita y garbosa por el Paseo de la Castellana, pero de la Diagonal no tiene puta idea. Se despistaría y sabe Dios dónde acabarían los del chapiri, con la cantidad de pasos por minuto que dan esos señores de verde y de pelo en pecho...”. Por eso digo que de momento la están peinando. Rajoy ha pedido un informe al Consejo de Estado, donde se encuentran, entre otros, para aconsejarle  Rodríguez Zapatero y María Teresa Fernández de la Vega. Zapatero fue el que dijo en su día que su Gobierno apoyaría lo que saliese del Estatuto de Cataluña. María Teresa era entonces la vicepresidenta. ¿Recuerdan? Pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ¡ay Dios! Para el que no lo recuerde, al laureado general Batet también lo fusilaron el 18 de febrero de 1937 al negarse a secundar el golpe de Estado de 1936. Ahora Rajoy ha acudido al Tribunal Constitucional, que ha suavizado la petición del Gobierno “y –como señalaba ayer El País- sólo advertirá a los 21 altos cargos catalanes de que eventualmente podrían incurrir en responsabilidades penales en caso de que incumplan la suspensión de la declaración independentista”. Pero la Generalitat –y así lo ha recalcado la vicepresidenta del Gobierno catalán, Neus Munté, se mantiene en que “la voluntad política es seguir el mandato del Parlament”. Y Felipe VI le ha dicho a una comisión de niños que “son días complicados”. En esas estamos. Yo, si se me permitiese, dejaría suelta a la cabra Pablito, con el chapiri puesto y el barbuquejo caído, durante unos días por el Parque de la Ciudadela como quien no quiere la cosa, es decir, pastando a sus anchas en el césped que hay cerca del estanque ovalado con la célebre escultura Desconsuelo, de Joseph Llimona, por ver si de ese modo los catalanes entran en razón, vuelven al redil, se olvidan de airear la estelada, que eso son cosas de Cuba y Puerto Rico, y dejan de cantar Els segadors, que la cabra Pablito ya se encargará de que el césped esté debidamente cortado como pelo de recluta con su voraz apetito. 

martes, 10 de noviembre de 2015

Medallas marianas





Dudo mucho que el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, actuara conforme a la legalidad cuando decidió conceder con carácter honorífico la Medalla de Oro al Mérito Policial a María Santísima del Amor. Orden ministerial firmada por ese ministro el 3 de febrero de 2014. Se justificó entonces esa concesión por haber sido a propuesta por la Cofradía de culto y procesión  Nuestro Padre Jesús el Rico y María Santísima del Amor y en la “colaboración” existente entre esa cofradía y la Policía Nacional en actos celebrados durante la Semana Santa. Pero existen precedentes. En septiembre de 2012, el Gobierno concedió la Gran Cruz de la Guardia Civil a la Virgen del Pilar. Y no hay que olvidar que en 2011, la Secretaría de Estado de Inmigración y Emigración distinguía al obispo emérito de Sigüenza-Guadalajara, José Sánchez, con la Medalla de Honor de la Emigración; y que en septiembre de 2013, ese mismo ministro había concedido la Medalla de Oro al Mérito Social a la Orden de la Meced, por su labor pastoral en las prisiones. Y es ahora cuando la Audiencia Nacional tenía previsto hoy martes una vista a puerta cerrada para “estudiar si el Ministerio del Interior actuó conforme a la legalidad al conceder la distinción a la Virgen Santísima del Amor- según leo en El País- por un recurso interpuesto por la asociación Europa Laica, por ser considerada como arbitraria e irracional”, al no tratarse de un ciudadano que ha muerto,  a sufrido mutilaciones, ha realizado un servicio de trascendental importancia ni ha puesto a prueba su valor en una actuación ejemplar, supuestos todos ellos que tendrían sentido, si acaso, de conformidad con la Ley reguladora de la Orden al Mérito Policial de 1964, o sea, la Ley 5/1964 de 29 de abril, (BOE núm,107, de 4/5/64) firmada por Francisco Franco. Anteriormente había sido creada la Medalla al Mérito Policial en sus tres categorías para premiar los servicios extraordinarios de la Policía Gubernativa por Decreto de 18 de julio de 1943. Posteriormente, la Medalla al Mérito Policial en su categoría de Bronce fue sustituida por la Cruz al Mérito Policial con distintivo rojo o blanco. El funcionario que recibiese tales condecoraciones tendría, además un aumento de sueldo de forma vitalicia: Medalla de Oro, 20%; de Plata, 15%; Cruz con distintivo rojo, 10%; Cruz con distintivo blanco, sin pensión aneja. Ya el colmo sería que la Medalla de Oro al Mérito Policial que se concedió a la Virgen del Amor en 2014 fuese pensionada y se beneficiase a la Cofradía con una cantidad vitalicia que desconozco y con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. Sería una manera de volver, aunque ahora por pasiva, a los “gloriosos” tiempos de la deuda perpetua de 1908, sin fecha de reembolso ni fecha de vencimiento fijada, cuyos resguardos, como los aparecidos en una vieja maleta de mi bisabuelo, quedan de buten para forrar biombos.

lunes, 9 de noviembre de 2015

Destitución de caca





Dice hoy en El País Almudena Grandes: “Los políticos españoles, ya se sabe, se dividen en dos clases. Los que sienten que este país es suyo porque lo heredaron de sus abuelos, y los desaprensivos, advenedizos, muertos de hambre, que tienen la osadía de aspirar a disputárselo”. Y hay columnistas que de forma continuada (iba a decir de forma gratuita, pero mejor no lo digo,  ya que cobran por contentar a los habituales lectores de esa prensa de butacón, o por dar por el saco) escriben al goteo sobre la “gentuzocracia en que se está convirtiendo España”, al hacer referencia a unos “podémicos y asimilados que lo piden todo por lo civil”. Pues sí, claro, por lo civil, como debe ser. El Gobierno no ha podido destituir al general Julio Rodríguez de nada, puesto que estando en la Reserva solicitó en tiempo y forma su pase al retiro para poder ir en las listas de una formación política el próximo 20 de diciembre. Y como en su tremenda pataleta infantiloide, el Gobierno que preside Rajoy no ha podido mandarle a la sala de banderas del ostracismo más ignominioso, “su destitución –como señala textualmente  Almudena Grandes- se limita al cargo de vocal de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo, una especie de comité de honor encargado de asignar condecoraciones”. Pero al que fuera hasta hace sólo tres años jefe del Estado Mayor de la Defensa, esa “destitución de caca”, equivalente a mandar el sargento chusquero a cortarle el pelo al cero al recluta por llevar el paso cambiado, supongo que le estará produciendo hilaridad al ilustre y demócrata general de cuatro estrellas. “Nadie exige neutralidad, por ejemplo, –continúa escribiendo Almudena Grandes- al ministro de Defensa, que favorece con contratos millonarios a empresas de cuya dirección formó parte antes de aceptar el cargo. Este caso ejemplar de puerta giratoria no inspira al Gobierno desconfianza alguna, aunque el ministro no se haya dignado a informar de si adjudicó esos contratos a dedo o a través de un concurso público”. Ignoro si los políticos que nos gobiernan se consideran herederos de sus abuelos; es decir, de aquellos que iniciaron una guerra civil para terminar con el Gobierno legítimo de la República. Pero sí me consta [Infolibre, 10/12/14] que “el PP rechazó en el Pleno del Senado una moción propuesta por el PNV y apoyada por el resto de los partidos para reanudar la aplicación de la Ley de la Memoria Histórica, tomar medidas para reconocer a las víctimas del franquismo y colaborar en la recuperación de desaparecidos”. Vamos, verde y en botella.

sábado, 7 de noviembre de 2015

La tribu entera





El filósofo y catedrático de instituto José Antonio Marina será el encargado por el Gobierno de hacer un Libro Blanco sobre la profesión de docente. Y Marina se ha venido arriba, como los toreros en La Maestranza, y señala que “el profesor malo no debería cobrar igual que el profesor bueno”. Hombre, ni el político ni el médico ni el guardiacivil ni el factor de circulación… Lo que pasa es que estos son los bueyes. En este sentido, José Guerrero, en su artículo “Maestros malos y buenos” publicado en El Correo de Andalucía, pone el dedo en la llaga: “Conozco lo que supone enfrentarse a un alumnado todos los días. En otros tiempos, el maestro llamaba a los padres para advertirles sobre los malos resultados de su hijo y los padres le daban un cate al niño. Los padres de hoy le dan el cate al maestro”. (…) “Las leyes del querer ser más modernos que nadie ha ido creando monstruos escolares, niños que saben que pasarán de curso pese a suspender (para no crearles traumas, pobrecitos) y no solo pasan de curso, sino que pasan del maestro. Y el pobre docente tiene tres opciones: o pegarse un tiro, o fracasar en el intento de formar a esos Gremlims o sumarse al carro de la desidia y dejar pasar los cursos y las nóminas sin complicaciones”. Casi al final de su artículo, Guerrero hace un amago de tirar la toalla: “No se puede uno pelear contra la maquinaria del Estado en materia de Educación. Pero no se equivoquen, que el fracaso escolar no es por culpa de los malos maestros. Es por culpa de los malos políticos que hacen leyes para que se estrellen los maestros. Y esos son lo que no deben cobrar más que los maestros”. En resumidas cuentas, y así lo señala Marina en La Universidad de Padres on-line, utilizando un proverbio africano: “para educar a un niño, hace falta la tribu entera”.La propuesta de pagar parte del salario del docente en función de su rendimiento pretende convertir la escuela en una empresa y en un negocio”, comentaba Marina en una entrevista de Agustín Moreno en Cuartopoder. Algo muy propio del neoliberalismo del PP, que beneficia sistemáticamente a la enseñanza privada en detrimento de la pública, ahora arracimada en “centros de difícil desempeño para la función docente”, entre otras cosas por tener que incorporar alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo, alumnos de integración y adolescentes recién llegados al país sin conocimiento del idioma.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Sistema y antisistema







El ministro de Defensa, Pedro Morenés está haciendo bueno algo que en su día dijera Groucho Marx: “Inteligencia militar son dos términos contradictorios”. A Morenés, como al resto del Ejecutivo, le ha sentado como pedrada en ojo de boticario el fichaje del exJEMAD José Julio Rodríguez por Podemos, y ha advertido en Onda Cero que “está sometido a la disciplina militar”, para poco después aclarar que “el exjefe de Estado Mayor de la Defensa  ya le ha solicitado su pase a retiro y su cese en una conversación telefónica como vocal de las reales y militares órdenes de San Fernando y San Hermenegildo, pero que no le contó los motivos”. Un poco más adelante, en aquella entrevista, Morenés dijo una perogrullada: “Los partidos hacen lo que pueden para tratar de conseguir votos y gobernar el país”,  para poco después tachar a ese partido (Podemos) de “antisistema”. ¿Y cuál es para Morenés “sistema”? ¿El bipartidismo corrupto? Yo le recomendaría a Morenés que cuando quiera decir algo en profundidad, simplemente diga una sola palabra: subsuelo. Todos le entenderemos a la perfección. Morenés le debe la cartera al rey Juan Carlos. Él sabe que ese puesto de ministro, el de Defensa, lo llevaba pensado Rajoy para que fuese ocupado por Alberto Ruiz-Gallardón, pero una “sugerencia” del entonces Jefe del Estado al pusilánime Rajoy determinó que Gallardón pasase a Justicia. Y Gallardón, por aquel cambio de escaque en el tablero, consiguió a pulso llegar a ser el peor ministro de Justicia que ha tenido la Democracia. En septiembre de 2014, Gallardón dejaba el Gobierno tras la decisión adoptada por el Gobierno de dejar en el cajón de los olvidos el anteproyecto de su reforma de la Ley del Aborto. Dijo que se marchaba de la política, que abandonaba su escaño en el Congreso de los Diputados y el Comité Ejecutivo del PP. Cuentos chinos. Cuarenta y ocho horas más tarde de su renuncia solicitaba el ingreso en el Consejo Consultivo de la Comunidad de Madrid con un sueldo vitalicio de 8.500 euros brutos mensuales, de acuerdo con el artículo 7 de la Ley 6/2007. Ese, sin duda, es el “sistema” que le gusta a Morenés, es decir, el bipartidismo crónico siempre en poder de la cuerda de trenzado y el engrase y puesta a punto de la puerta giratoria. Hace pocos días, el 20 de octubre pasado, la Asociación Unificada de Militares Españoles, mayoritaria en los ejércitos, pedía su dimisión por varios motivos: el “obstruccionismo” al funcionamiento de las asociaciones; su “falta de sensibilidad y empatía” hacia los problemas de los uniformados; y la reforma del régimen transitorio de la Ley de la Carrera. En fin, le queda poco tiempo de ministro de Defensa y hasta puede que, como los cínifes, “muera” políticamente entre aplausos.

Todo, menos perder el tiempo





Convertir el aragonés, que proviene del latín vulgar, en lengua vehicular en la enseñanza obligatoria,  como así parece que tiene intención de llevar a cabo el PSOE con el apoyo de Podemos y Chunta Aragonesista, se me antoja como un disparate político de primer orden y una pérdida de tiempo lamentable para los educandos. Esa lengua romance, que sólo hablan alrededor de 10.000 ciudadanos en determinados enclaves de la provincia de Huesca (ansotano, cheso,  belsetán, panticuto, chistabín, patués y ribagorzano o estadillano) y que “desapareció del Reino de Aragón a partir de la castellanización a la que voluntariamente se acogieron los sectores nobles y cultos con la llegada de la dinastía de los Trastámara en el siglo XV”, como bien señala Cristian Marco Villanueva en un trabajo de fin de carrera de su Licenciatura de Humanidades (junio de 2012), intenta ahora renacer de sus propias cenizas en la futura Ley de Lenguas. Ya con Felipe II, al reformar los Fueros de Aragón a principios del siglo XVI, la presencia del aragonés en los escritos oficiales quedó prácticamente erradicada en favor del castellano. Como bien señala Marco en su excelente trabajo, “las gentes de los valles donde sobrevivía el aragonés eran gentes que prácticamente no se movían de su entorno más cercano. Los viajes a las ciudades más próximas, como Huesca o Barbastro, podían suponer larguísimas jornadas en burro y eran contadísimas las ocasiones en las que acometían esos viajes”. (…) “Sí que hubo, a partir del siglo XVIII una tradición lexicográfica que quería recoger las voces aragonesas para enriquecer la lengua castellana. Así, ya a principios de aquel siglo, entre 1714 y 1715, el académico de la Lengua Española José Siesso de Bolea elaboró el Borrador de un Diccionario de voces aragonesas con el objetivo de incluirlas en el primer Diccionario de la Real Academia de la Lengua (Diccionario de autoridades) que se publicó durante los años 1726- 1739. Y durante el siglo XIX continuó esa tradición lexicográfica. Así en los primeros años del siglo aparece un anónimo Diccionario de aragonés, y en 1836 aparece el Ensayo de un diccionario aragonés-castellano de Mariano Peralta, seguido en 1859 del Vocabulario de voces aragonesas de Jerónimo Borao”. En 1976 se crea en Zaragoza el Consello d’a fabla aragonesa, “una asociación cultural, no legalizada hasta 1978, de defensa y promoción de la lengua aragonesa en todas sus variedades dialectales. La asociación, presidida por Francho Nagore, inició rápidamente varias acciones de promoción y divulgación de la lengua en la sociedad aragonesa, básicamente a través de la impartición de cursos de aragonés, a la vez que intentó avanzar en el terreno de la unificación lingüística con el objetivo de crear un aragonés supradialectal.  En 1977 Andolz finalizó su Diccionario Aragonés y Francho Nagore publicó la Gramática de la lengua aragonesa, obra que pretendían servir de base al intento del aragonés común. Al año siguiente se publica la revista Fuellas d´informazión d´o Consello d´a Fabla Aragonesa,, que recogía estudios, textos, vocabularios y todo lo relacionado con el incipiente aragonés común o con cualquiera de sus variedades. Ese mismo año (cuando Aragón entra ya en un régimen preautonómico) se produjo la legalización de esa asociación y su traslado de la sede de Zaragoza a Huesca, desde donde se inició una campaña de charlas y actos en diversas poblaciones de la provincia para que se fuesen estableciendo en ellas secciones comarcales llamadas roldes. Y así, durante los años posteriores, se desplegó una intensa campaña en el territorio que incluía el desarrollo constante de ese nuevo aragonés estandarizado que no llegaba a estabilizarse del todo, pero que se vio refrendada en 1982 con la aprobación del Estatuto de Aragón, que dio paso a la Comunidad Autónoma de Aragón y que incluía en su artículo 7 una vaga referencia a la protección de la lengua”. (…) “Pese a ese reconocimiento formal, el movimiento aragonesista en general no se hizo demasiado eco de las demandas que se promovían desde O Consello d’a fabla. Para los intelectuales de Zaragoza, que incluía a cantautores como Labordeta o Carbonell o editores de revistas como Andalán, aquellas reivindicaciones sobre la nueva lengua o las lenguas pirenaicas no pasaban de lo folclórico y aquella defensa de un nuevo aragonés supradialectal quedó ligada a un grupo concreto de personas, que patrimonializaban esa lengua en formación y a una ideología de izquierdas, circunstancias que imposibilitaron un apoyo más amplio de otros sectores de la sociedad y de la política”. En fin, por resumir: de poco servirá la voluntad política de la Izquierda en hacer vehicular en la enseñanza obligatoria ese dialecto, casi convertido en reliquia, si falta el necesario consenso en las Cortes de Aragón. Cosa distinta es que la fabla aragonesa siga interesando a los filólogos como fuente de inspiración en el proceso de tesis doctorales y a un grupúsculo de nostálgicos trasnochados que todavía ven futuro hasta en el esperanto, y que me perdone el oftalmólogo polaco Zamenhof. Pero esa es otra historia.

martes, 3 de noviembre de 2015

Manuel Azaña: in memoriam





Hoy, 3 de noviembre, hace 75 años que murió en Montaubán Manuel Azaña Díaz., último presidente de la II República. Santos Juliá, en su artículo El último Azaña, publicado en El País, cuenta mejor que nadie el final de este hombre: “A él también pretendieron fusilarlo. Varios esbirros de Falange, con Pedro Urraca al frente, acecharon la ocasión de secuestrarlo con el propósito de someterlo a un consejo de guerra y llevarlo al paredón, como ya había ocurrido con Lluís Companys, y como ocurrirá con Julián Zugazagoitia, Francisco Cruz Salido y Joan Peiró. Azaña logró escapar de su residencia en Pyla-sur-Mer, con los alemanes pisándole los talones, hasta llegar a Montauban. Allí, en el Hotel de Midi, convertido en un despojo, solo aspira ‘a que queden unos cientos de personas en el mundo que den fe de que yo no fui un bandido’. Entre ellos quedó el eminente historiador Ramón Carande, que muchos años después decía a sus amigos: hay que leer a Azaña; ustedes, los jóvenes, tienen que leer a Azaña. También a este último Azaña, desaparecido hoy hace 75 años, falto de todo poder, pero tan lúcido como siempre en su razón y en su palabra”. Dos años antes de su muerte, Azaña dijo en un discurso en el Ayuntamiento de Valencia algo que bien valdría para hoy: “Los abusos de la Generalitat son de dominio público”. Azaña merecería que se le recordase sin rencor, que sus restos regresasen a España y que, ya en nuestro territorio, recibiera los honores que corresponden a un jefe del Estado. Así se hizo con los restos traídos desde Roma de Alfonso XIII y así se hizo, también, con los restos de Juan de Borbón, que nunca fue rey ni jefe del Estado, antes de ser depositados en el pudridero de El Escorial. Yo no digo que los restos de Azaña terminasen siendo depositados en ese paraje de la Sierra de Guadarrama que tanto adoró, como se demuestra leyendo Los cuadernos robados, es decir, sus Diarios, 1932-1933. Torcuato Luca de Tena de forma cabal escribió un espléndido artículo en el diario ABC (martes, 13-1-98. Pág.42) que tituló ¡Yo soy el que robé las memorias de Azaña!, Y ahí explica que fue Antonio Espinosa el que robó los manuscritos. Pero para entender más la personalidad de Manuel Azaña, si cabe, hay que completar esa lectura con otros dos artículos de Luca de Tena en el mismo diario: uno de ellos, Las otras “memorias” de Azaña (jueves, 15-1-98. Pág. 66); y otro, Azaña y sus desdenes (sábado, 17-1-98. Pág. 38).  Y a mayor abundamiento, quienes deseen conocer la voz de este gran político y mejor escritor les diré que el 7 de febrero de 2008, el Instituto Cervantes de Roma reprodujo, por primera vez en público, la grabación del último discurso pronunciado en el Ayuntamiento de Barcelona el 18 de julio de 1938, donde Azaña preparó a los republicanos para la derrota final y terminó con un mensaje para el bando fascista: “Paz, piedad, perdón”. Como dijo Antonio Machado: “Ayudadme a comprender lo que os digo y os lo explicaré mejor”.

Naciones de pitiminí




Dice Luis María Anson en El Mundo que “el desmadre autonómico ha costado a los españoles un dídimo y la yema del otro”, y ese periodista recuerda cuando en 1977 Varela Ortega propuso a Abril Martorell que se reconocieran los Estatutos de Cataluña y el País Vasco aprobados en la II República. Clavero Arévalo –sigue recordando Anson- tuvo una ocurrencia: “café para todos”. Dice Anson, y dice bien, quetenemos hoy en España 17 naciones de pitiminí con todo el gasto y la parafernalia de los viejos países europeos. Nadie fue capaz de embridar a las Comunidades Autonómicas, que, salvo alguna excepción, se lanzaron al gasto desenfrenado, al derroche incesante, al clientelismo soez y al cínico nepotismo. Algunos de los presidentes de las autonomías disponen de palacios suntuosos que eclipsan a la Zarzuela, gabinetes de Prensa que superan al del Jefe del Estado francés y voraces canales de televisión. La TV valenciana, por ejemplo, disponía de más empleados que la suma de Telecinco, Antena 3, la Sexta y la Cuatro”. Pero yo le diría al señor Anson que también nos cuesta un dídimo y la yema del otro el mantenimiento de la Corona. Todo hay que decirlo. ¿Cómo es posible que una niña de 10 años, la princesa Leonor, disponga de un sueldo anual de más de 100.000 euros? ¿Cómo es posible que el rey emérito lleve vida de multimillonario? Podría responderme Anson, tal vez, que Juan Carlos de Borbón no es jefe del Estado, que puede hacer lo que le venga en gana con su dinero, que se encuentra en la más absoluta soledad, como así parece, etcétera. Este fin de semana se le pudo ver en la carrera de fórmula 1 en México; en julio pasado se relajaba comiendo en el exclusivo Club 55, en Saint-Tropez, mientras su consorte, Sofía de Grecia, acudía a un cumpleaños en Belgrado; pocos días antes se había desplazado hasta Guipúzcoa, para almorzar en Mugaritz, que tiene dos estrellas Michelín. Pero antes de ello, ya había visitado Arzak, Akelarre, Celler de Can Roca, Amparito y Atrium, y había hecho un periplo de 55.000 kilómetros en sus visitas a Colombia, Uruguay, California, Abu Dhabi, Barbados y Bahrein. Si algún día se escribiesen otras Vidas Paralelas, como las de Plutarco, bueno sería hacer un paralelismo entre Alfonso XIII y Juan Carlos I. Lo que no entiendo es el deseo del rey emérito por visitar restaurantes de muchas campanillas, cuando es conocido que lo que le gusta comer no pasa del entrecot y de los huevos fritos con chorizo. Unos platos, y así me consta, que los sirve de maravilla cualquier restaurante de carretera.