martes, 26 de enero de 2016

Sobre apellidos, blasones y bulas





Según datos del INE correspondientes a 2013, el apellido más común en España es García, (millón y medio de personas) seguido de Fernández, González, Rodríguez y López. Pero, curiosamente, 335 ciudadanos se apellidan Trabajo y 50 se apellidan Parado. El apellido Borbón hace referencia a  341 ciudadanos, según  Padrón Continuo a fecha 01/01/2014, con este desglose: Asturias, 8; Baleares,5; Barcelona, 60; Castellón, 5; Huesca, 77; Lérida, 23; Madrid, 56; Murcia, 6; Las Palmas, 6; Pontevedra, 5; y Zaragoza, 62. Como puede observarse, estos números no cuadran con la cifra total. Ello es debido a que por secreto estadístico sólo se muestran los apellidos cuya frecuencia es mayor de 5 en alguno de los dos apellidos para el total nacional, es decir, que existen 28 apellidos Borbón más que los 313 considerados en ese desglose estadístico. Y un estudio llevado a cabo por el demógrafo Alejandro Macarrón Larumbe señala que los 5 apellidos más comunes en Cataluña son García, Martínez, López, Sánchez y Rodríguez. O dicho de otra manera: los 33 apellidos más frecuentes en la provincia de Barcelona son de ascendencia española y entre los veinte principales solo 4 son catalanes en Gerona y 5 en Lérida. Por cierto, los apellidos no tienen escudos. La razón es simple: primero, porque no todos ellos (Gómez, García o Domínguez) tienen el mismo origen; y, segundo, porque son las personas y las familias las que adoptan o heredan un blasón. Eso lo digo para los horteras (y no me estoy refiriendo a cazuelas de palo ni a mancebos de ciertas tiendas de mercader) que colocan el blasón de sus apellidos (genéricos) en la entrada de casa sin venir a cuento, o como el que coloca en la pared del cuarto de estar un diploma de Cocina extendido por la Sección Femenina del Movimiento. Los escudos del apellido son un timo para tipos de pan pringado, y los rancios diplomas se me antojan lo más parecido a aquellas bulas papales que  permitían durante el nacionalcatolicismo poder comer carne en los días de Cuaresma que no fueran viernes. Lo malo es que por aquellos tiempos de pastoreo y brazo en alto de Eguino y Trecu, Plá y Deniel o Isidro Gomá  había en las mesas humildes más grasas e hidratos de carbono que proteínas, salvo que se dispusiera de corral con conejos, gallinas y cochino que matar. No existió en los países de nuestro entorno europeo otra iglesia más intrusa ni con más privilegios. Ni más hambre, o sea.

lunes, 25 de enero de 2016

El rosario de la aurora





Julio Llamazares da en el clavo cuando afirma en su columna de El País que haga lo que haga Sánchez, pierde. “Para los que desconocen el arte del ajedrez –señala Llamazares- explicaré que se conoce como zugzwang (del alemán zug, jugada, y zwang, obligatoriedad) a una posición del juego en la que el jugador al que toca mover pieza se enfrenta a una situación penosa: ha de mover, pero con cualquier movimiento que haga pierde!”. Claro, si se coaliga con la derecha de Rajoy, el PSOE se va al carajo; si se coaliga con Podemos y otros partidos independentistas, se le echarán encima los barones de su partido, que no desean pactar con quienes desean romper España. “A mí al menos, no me gustaría estar en su piel –termina diciendo Llamazares-, pues como ajedrecista aficionado sé que lo peor que te puede pasar en una partida es tener que mover pieza y no saber cuál, pues con todas las que muevas pierdes”. Y mientras esas cosas suceden, Antonio Postigo, en su viñeta de El Periódico de Aragón, coloca un dibujo de Juan Carlos de Borbón, que cuenta a un contertulio imaginario: “La segunda ronda de consultas la haré yo. Ya lo he hablado con Landelino Lavilla. Pedro de Tena, en Libertad Digital, llama chulo de Vallecas a Iglesias. Dice: “la chulería ha sido llamativa. Configurarle el gobierno a su presunto presidente [Sánchez] desde la vicepresidencia autoproclamada, en presencia del Jefe del Estado y sin previo aviso, es una chulería de quilates”. Y las últimas encuestas que publican La Razón y ABC dan por hecho que sólo el PP ganaría escaños  en  caso de repetirse las elecciones: de los actuales 123 pasaría a tener 131, el PSOE perdería 1, Podemos perdería 3 y Ciudadanos perdería 2. La suma de PP y Ciudadanos sería de  163 escaños y se quedarían a 7 escaños de la mayoría absoluta, es decir, a los 169 necesarios. Pero las encuestas (tanto de GAD3 para ABC como NC-Report para La Razón, que son parecidas) dependen del ámbito en el que se han practicado. No parece que dé la misma opinión un ciudadano de Vallecas que otro del Barrio de Salamanca, ni a uno de Villaverde que a otro de Cercedilla. En cualquier caso, las encuestas de hoy no sirven para dentro de dos meses. Si el PP lo tiene tan claro, adelante con los faroles. Pero cuidado, no vaya a salirle a la derecha (PP y Ciudadanos) el tiro por la culata y, modismos aparte, terminen ambos como el rosario de la aurora, o sea.

domingo, 24 de enero de 2016

Cocina de Cuaresma





Ahora que están tan de moda los libros de cocina, cae en mis manos “Cocina Práctica de Cuaresma”, de P.L. Lassus, con el subtítulo de “Fórmulas variadas para platos de vigilia y colaciones precedidas de algunas instrucciones sobre el ayuno y la abstinencia de carnes, aprobada por la autoridad eclesiástica”,  editado y distribuido por la Librería de Francisco Puig, Barcelona, 1905. Pues bien, ahí se plasma el origen del ayuno cristiano, el ayuno cuaresmal y su observancia, qué días son de ayuno y abstinencia,  las cuatro témporas, la Bula de la Santa Cruzada, la diferencia entre esa Bula y el Indulto de Carnes, “sin consulta del médico ni del confesor, sin necesidad de motivo alguno”, determinadas advertencias, las limosnas necesarias para el disfrute de ciertas gracias, etc. “Todos los cristianos que han llegado al uso de razón –señala el texto- deben en días de ayuno de abstenerse de comer carnes y de promiscuar, esto es, de mezclar carne y pescado en la misma comida”. Y ahora llega lo bueno, es decir, lo que hace referencia a la cocina: sopas, purés, potajes, hortalizas, huevos, pescados, ensaladas y salsas, en ese orden. Como es evidente, faltan las recetas de carne. En suma, un libro de 92 páginas que no tiene desperdicio. Y de entre todos esos platos, me llaman la atención algunos de ellos: “escombro (chicharro) a la veneciana”, “ostras fritas a la bretona”, “barbo estofado” y “ensalada de collejas”.  Sobre esta última ensalada aclara el librito: “Después de espulgadas y bien lavadas éstas, se aderezan con aceite y vinagre, un manojito de estragón, otro de perifollo y un polvito de raíz de lirio. A escurrir; se deslíe (sic) en una salsera aceite bien batido con vinagre, sal y pimienta; cada uno toma en su plato la cantidad que quiere y unta en esta salsa la parte tierna de la alcachofa al igual de cómo se comen los espárragos”. También se me antoja curiosa la salsa pobre-hombre (página 83) para pescados fríos, “trabajando una yema de huevo con una cucharadita de aceite. Se le añaden dos cucharaditas de nata, algo de sal, pimienta, zumo de limón y otra cucharadita de mostaza. Cuando todo esté bien mezclado, se incorpora una cucharada de berros majados en el mortero, se le añade medio vaso de vino blanco seco y otro de caldo, se deja cocer una hora, se fríe una rebanada de pan, se machaca y se añade a la salsa después de haber colado ésta y haber exprimido bien las verduras, que son el corazón de las salsas". En suma, un librito interesante difícil de encontrar, lo que le añade valor.

sábado, 23 de enero de 2016

Lo que sea, será




El ciudadano Rajoy no sabe negociar. Nunca supo negociar. Le quitas la mayoría absoluta en las Cámaras y se convierte en un pelele goyesco. ¿Y qué dice ahora? Pues dice que “España necesita un presidente con dignidad, no uno humillado”. Vamos a ver: el presidente del Gobierno todavía en funciones no ha sido nunca presidente de España sino presidente del Gobierno. Los últimos presidentes de España fueron: uno, un señorito andaluz de derechas que, como dijo Rafael Alberti, fue tonto en Priego, en Alcalá y en Zamora; y otro, don Manuel Azaña, el hombre honesto al que nunca se le hizo justicia. Ahora dice don Tancredo en Córdoba que “el posible pacto PSOE, Podemos, IU y los partidos independentistas en el Congreso harán mucho daño”. Sí, claro, a la derecha corrupta. Hoy, además, se conmemora el quingentésimo aniversario de la muerte de Fernando II de Aragón, apodado el Católico, tomado como ejemplo por Maquiavelo en El Príncipe, en 1513, y ensalzado por Gracián en El político, en 1640. Fernando II conquistó Granada, expulsó a los judíos y colaboró con el dinero de Castilla en el descubrimiento de América. Murió en Almendralejo envenenado lentamente por  las pócimas que tomaba para poder tener un mínimo priapismo (entonces no había Viagra) y estar a la altura de Germana de Foix, que era mucho más joven que él y mucho más fogosa. Y Fernando II, sin entrar en un concurso de méritos con Isabel, nunca estuvo a la altura de ésta, fallecida en 1504 de un cáncer de endometrio. Como señala Ricardo García Cárcel, “una gran parte de la nobleza castellana, cuando murió Isabel, demostró tener más simpatía por Felipe el Hermoso, marido de Juana que por Fernando”. Pero a lo que iba, en su editorial, El País, bajo el título de Penoso escenario, señala: “La comparecencia de Iglesias tras su audiencia con el Rey sembró el desconcierto en las filas socialistas, al dar la sensación de que hay posibilidades de un Gobierno de coalición entre PSOE y Podemos. Para dramatizar más la situación, Iglesias, decidido a romper el tablero a cada ocasión que se le presenta, utilizó al Rey como frontón para hacer un juego con el que pretendió descolocar a los presuntos adversarios, hasta el punto de que Sánchez, recibido en La Zarzuela después de Iglesias, tuvo que enterarse por Felipe VI de los planes del jefe de Podemos. Una rocambolesca situación, justificada melifluamente por Iglesias nada menos que por el respeto institucional debido al jefe del Estado”.Ya veremos en qué queda esta olla de grillos donde hasta los caballitos de largan del tiovivo. Lo que sea, será.

viernes, 22 de enero de 2016

La saga/fuga de Sánchez




Esta misma mañana, Melchor Miralles contaba en República.com que “hay mucho movimiento. Nada se puede dar por cerrado. Pero Rajoy está al borde del abismo, y con Rajoy un Partido Popular repleto de cobardes que con su silencio cómplice han posibilitado este drama para el centro derecha. Si se consuma la tragedia van a tardar un rato en recomponerse. Por la mala cabeza de Rajoy y el miedo insoportable de sus mariachis”. Y esta misma tarde, hace un rato, la Casa del Rey ha confirmado que Rajoy declina la propuesta del Rey de someterse a la investidura. Y le ha faltado tiempo a Pablo Iglesias para ofrecerse a Sánchez en un Gobierno de coalición con él de vicepresidente y Errejón como ministro de no sabemos qué cartera. Todo ello a pesar de que hoy, también, Óscar López, portavoz del PSOE en el Senado, haya asegurado que “su partido no va a hacer un Gobierno apoyado y defendido por fuerzas independentistas”. Y el diario ABC señala que la situación actual es muy parecida a la que hubo en España en 1934. ¡Toma ya! Aquí ha quedado claro que Sánchez renuncia a sus “principios esenciales” con tal de ser inquilino de La Moncloa, aunque sólo sea, como mucho, por dos años. Tiempo le pido al tiempo… De la corrupción, con el suma y sigue, sólo ha aforado un poco de lo que se espera que aflore. Lo último, la dimisión del subsecretario de la Presidencia con el tema de Acuamed, que ya veremos en qué queda. Y esas cosas acontecen ahora, cuando la vicepresidenta  Sáenz de Santamaría cambiaba de imagen (con unas gafas horripilantes más propias del Coyote) y al tiempo en que España protestaba  ante Venezuela por los insultos de Maduro a Rajoy, al que ha llamado racista y colonialista entre otras lindezas. Jesús Cacho, en Vozpópuli avisa de que “si en los próximos días Podemos llega al convencimiento de que puede dar el sorpasso y convertirse en fuerza hegemónica de la izquierda española yendo a nuevas elecciones, Pablo tapiará las ilusiones de Pedro e iremos a esa segunda vuelta electoral sin remisión. En caso contrario, la saga fuga de Sánchez podría hacerse realidad con un Gobierno que sería un lío en sí mismo, un caos, un revoltijo que podría costarle la hijuela no al PSOE, que también, sino al país, porque el apoyo de los nacionalistas catalanes de ERC y de CDC podría valer el precio en oro de la definitiva ruptura de España”.

miércoles, 20 de enero de 2016

¿Pasa algo?




Ahora resulta que un columnista del diario ABC de Sevilla cuyo nombre omitiré, por la vergüenza que me produce leer sus columnas, cuenta a sus lectores cómo ha de comportarse el ciudadano cuando es recibido en La Zarzuela (“ese chalé buenecito, aunque en Sotogrande o en Guadalmina los hay mejores”) por el Rey. Eso tiene arreglo, que el Rey se vaya a vivir al Palacio de Oriente. Tanto el chalé buenecito, como él dice, como el Palacio de Oriente corren por cuenta de todos los españoles y pertenecen al Patrimonio del Estado. Y el  plumilla, lacayo hasta la grosería, convertido de pronto en jefe de Protocolo del as de espadas, o del marqués de Carabás, señala al que leyere su recuadro cómo debemos comportarnos ante el Rey en caso de audiencia: “Cuando entre Su Majestad, usted se cuadra y da un taconazo. Y si le ofrece la mano para dársela, usted se la da, al tiempo que inclina la cabeza. ¿En su pueblo de usted no dan ‘la cabezá’ en los pésames de los entierros? Pues eso mismo debe usted hacer. Y si le invita a sentarse, se sienta. Y si no, permanece en pie hasta que él lo diga. Y si le pregunta, usted contesta. Y si no, hasta que él no hable, no abra la boca. No trate de hacerse el gracioso dorándole la píldora: "Qué bien va este año su Atlético de Madrid, ¿eh, Majestad?". Mejor que "Majestad", déle el tratamiento de "Señor". Y por supuesto le habla en tercera persona. Sepa que el "usted" está terminantemente prohibido ante el Rey. Ah, y lo más importante: de lo que le diga el Rey, usted, chitón. Es de muy mal gusto y de ninguna lealtad ni respeto andar contando lo que le dicho a uno el Rey. Así que al terminar la audiencia no me vaya a ir por ahí diciendo que si el Rey patatín y patatán”. Vale, quedamos enterados. Si el Rey  nos  recibe algún día en Palacio, que no creo, daremos un taconazo como el que dio Juan de Borbón a su hijo Juan Carlos el 14 de mayo de 1977, cuando cedió los derechos dinásticos y dijo aquello de “por España, todo por España”, ja,  nos pondremos firmes, inclinaremos la cabeza hasta dar con la frente en la moqueta y esperaremos a ver si nos invita a sentarnos y todas esas cosas tan aburridas. Como se hace, supongo, frente a la  cursi Reina de Inglaterra. A mi entender, en una  Monarquía Parlamentaria, como es nuestro caso, la soberanía reside en el pueblo. Y el Rey es un servidor público. En consecuencia, frente al Rey hay que adoptar una postura de respeto, no por el hecho de ser el Rey, que también, sino por ser el Jefe del Estado. Pero no hay que doblar la cerviz ni dar taconazos (“como corresponde al laconismo milita de nuestro estilo”, en frase de José Antonio) ridículos. A ese plumilla habría que decirle que los españoles no necesitamos que venga a darnos clases de urbanidad ni a recomendarnos, es un suponer, “El hombre fino”,  manual completo de cortesía y buen tono, aumentado con las reglas de educación y decoro para las señoras, traducido del francés al castellano por don Mariano de Rementería y Fica ( Tercera edición. Imprenta del Colegio de Sordomudos, Madrid, 1837). Y si viviésemos ahora en ese año de aquel siglo, le recomendaría al plumilla sevillano que lo buscase en la Librería de Cuesta, frente a las Covachuelas. Pero como ello resulta  harto complicado, puesto que ya estamos en el año 16 del siglo XXI, puede pedirse una edición facsímil a la Editorial Maxtor, de Valladolid. El plumilla sólo acierta cuando escribe: “Pero como en España no hay paladar para las tradiciones de la Corona y además nadie enseña estas cosas, pasa lo que pasa”. Y si pasa lo que el plumulla dice que pasa, ¿qué pasa? Estos días, el Rey recibe a los líderes de los principales partidos políticos en un intento de buscar a la persona idónea que pueda formar Gobierno, como señala la Constitución. Por lo tanto, cada líder político que asiste a despachar con el Rey debe dar su opinión sin necesidad de tener que esperar a que el Rey pregunte. Un diputado en ejercicio no debe ser un convidado de piedra. Y no veo yo, por lo que muestran los medios informativos, que tales diputados den taconazos prusianos ni inclinen la cabeza ante el Rey como dice el plumilla que se practica en los entierros. Ya está bien de decir chorradas. 

martes, 19 de enero de 2016

José Luis Martín Rodríguez





José Luis Martín Rodríguez, antiguo docente en el Instituto Santísima Trinidad de Baeza, es un ciudadano que colabora en El Correo de Zamora y habitualmente expresa sus consideraciones en la sección de Opinión de ese diario. Pero esas consideraciones más parecen arbitrajes que otra cosa. Y José Luis Martín Rodríguez, que hace bien en exponer públicamente aquello que estima pertinente, señala hoy bajo el epígrafe “La falta de previsión, causa de leyes imperfectas”, que la falta de previsión, por ejemplo, fue consecuencia de la respuesta del sabio Solón, cuando le preguntaron por qué en su ley no prevenía castigos para quien matara a un progenitor. Éste respondió: “Porque no he creído que se pueda dar el caso de que alguien asesine a su padre”. Un poco más adelante, en referencia a la ley que prohíbe fumar en las cafeterías dice que “es muy saludable encontrarse con un ambiente incontaminado en tales locales; pero quienes habitamos en lugares muy concurridos los fines de semana (por ejemplo) experimentamos una incomodidad muy respetable, al no poder circular por la acera de cerca de cuatro metros; o los que han de soportar el humo de su vecino en la cola de espera para el autobús. Uno piensa: si no quería respirar humo en la cafetería, tenía en mi mano la solución: no entrar en ella; pero no poder circular por la acera de mi calle o fumar involuntariamente cuando espero un autobús, cuando ambas cosas son necesarias, me parece inadmisible. Con lo fácil que hubiera resultado evitar todo eso formulando la ley con estas sencillas palabras: "prohibido fumar fuera del propio domicilio"; o, en el mismo domicilio y fuera, cuando hay un bebé cerca”. Y cierra su comentario con el “raro” juramento del honorable Carles Puigdemont, al no hacer referencia al Jefe del Estado ni a la Constitución. “La imprevisión ha motivado –señala Martín- que el presidente del Gobierno haya de encomendar a la Abogacía del Estado que estudie ver si la aceptación fue nula; y en caso afirmativo, acudir, una vez más, al Tribunal Constitucional. ¿Cuánto tiempo llevará todo eso?”. Y para finalizar, y ahí le duele, Martín se echa las manos a la cabeza: “Y algo parecido tenemos en el cisco de formar gobierno en España. ¿Por qué, en tanto tiempo como se ha venido hablando de ello, el partido, que ha tenido mayoría absoluta en las Cortes, no propuso a las mismas la aprobación de una Ley que prescribiera que debía asumir el Gobierno el partido más votado? Falta de previsión”. En fin, al señor Martín, tan sufridor él, le recomendaría que, antes de acostarse, tomase una tila; rezase  eso de “Jesusito de mi vida…” por la conversión de los diputados de Podemos, que los fumadores  sólo puedan fumar “ideales” a escondidas dentro de su casa; y para que Rajoy pueda gobernar con mano firme en una España grande a base de decretos-leyes, como ha hecho en casi toda la X Legislatura. Seamos serios: si el rojerío lleva rastas, se presenta en la Cámara con un lactante que va de mano en mano por el hemiciclo, se ducha poco y no reza el rosario en familia, son diputados imperfectos. Y unos diputados imperfectos nunca podrán sacar adelante leyes perfectas. Y eso no se puede tolerar.

La estética de lo grotesco





Hoy en El Mundo, Luis María Anson ha aparecido en su “Canela fina” muy inspirado con sus evocaciones a Francisco de Quevedo. “En el nuevo Congreso de los Diputados, los jóvenes rastafaris de Podemos –señala Anson- parecen decir a los veteranos del PP y del PSOE lo que Plutón a los aristócratas en la sátira quevedesca: “Toda la sangre, hidalguillo, es colorada, parecedlo en las costumbres”. (…) ”El pueblo español contempla el espectáculo de la clase política, en el esplendor de su radiante mediocridad. Durante las últimas semanas los políticos nos han conducido al esperpento. Resulta ya claro para todos que el régimen de la Transición se ha agotado. Asistimos a la descomposición del sistema y estamos en la frontera de las zahúrdas de Plutón”. No cabe duda de que en la época de Quevedo hubo políticos muy corruptos, como el duque de Lerma o el conde-duque de Olivares. Quevedo utilizó la sátira, “que debe marcar sin hacer sangre”. “Y la risa -como contaba Bajtín- nunca pudo oficializarse, fue siempre un arma de liberación en las manos del pueblo”. Rajoy dice tener su fórmula de Gobierno, el nuevo bálsamo de Fierabrás, pero no convence a nadie. Como indica Ana Pardo de Vera en Público, “el presidente en funciones ironiza sobre quienes se quejan de la situación económica al mismo tiempo que llegan a España 70 millones de turistas”. Y Rajoy remata su faena con esta capa revolera: “A lo mejor vienen obligados”. Como puede observar el lector, esa es la verdadera estética de lo grotesco. En este país de cornudos, alguaciles, vírgenes, celestinas y traidores a la patria, todo vale. Cuando yo era niño, en la prensa  anunciaban cursos por correspondencia para saber hacer radios (recuerden aquella Radio Maymo) o aprender taquigrafía en siete días. Ahora no. Ahora, digo, lo que prima es saber cocinar y hacer algún máster en turismo y restauración, o sobre protocolo y cómo organizar eventos. España es un país de calimocho, camareros y chiringuitos playeros. Y debemos convertirnos en titiriteros para que los turistas no se aburran. David Trueba cuenta en El País, (en referencia al Edificio España y la “espantá” del chino Wang Jianlin, que se lo había comprado al Banco Santander en 265 millones, en junio de 2014, al no permitirle el Ayuntamiento que preside Carmena hacer su albedrío) que “Madrid aspira a degradar su almendra central como lo ha hecho Barcelona en la última década, transformando avenidas tan cruciales para su carácter como el Paseo de Gracia y las Ramblas en un desfile de franquicias cuya finalidad es ordeñar al turista y espantar al vecino local, ese estorbo”. Y así nos luce el pelo.

lunes, 18 de enero de 2016

¡Más madera!




La noticia de hoy, como viene reflejado en Heraldo de Aragón, es que “un coche fúnebre choca con 6 árboles en Puerto Venecia”. Va a ser cierto eso de que el tercer lunes de enero es el más antipático de todo el año. El diario aragonés sigue diciendo que “nadie ha  resultado herido”. Hombre, si el conductor está ileso, ya está todo dicho. La vitrina del furgón no llevaba muerto en su interior, con lo que tampoco le distraía dándole conversación. Por otro lado, Público señala que “el rey Juan Carlos olvida el juicio a su hija en una lujosa fiesta en Florida. ¿Qué otra cosa puede hacer el anterior monarca? Yo creo que intuye que a su hija se le aplicará la doctrina Botín y quedará libre de cargos. Rajoy, en entrevista de Radio Nacional de España, dice no saber nada del borrado de los discos duros de Bárcenas. Y Suecia, haciéndose el sueco, retira su apoyo al Sahara para que Ikea se instale en Casablanca. Eso ya lo hace España desde hace 40 años, que mira para otro lado, para que le dejen pescar en aguas marroquíes. Ya lo dice José Oneto: “El peligro es que todo -se refiere a lo que está ocurriendo en España- es que pueda terminar como el rosario de la aurora”. Lo que no acabo de entender es la postura de un agotado Rajoy, que no lleva intención de abandonar y dejar campo libre a otra persona del PP. No lo entiendo.

domingo, 17 de enero de 2016

El huevo aparte, con muchas papas





Personalmente, cuando alguien me recomienda la novela de un pariente suyo, que según me cuenta escribe muy bien, procuro que me preste un ejemplar para leerlo. Y cuando tengo el libro entre las manos, si es que me lo deja, que comprarlo no lo compro, de inmediato me voy a la página 100 de ese trabajo por ver qué cuenta. Un día, con ocasión de  la presentación de la obra Viajando con Alirio, me contó Alfonso Zapater que escribir una novela es agotador, que las 100 primeras páginas salen como churros pero que las siguientes cuestan más trabajo. Eso se arregla pronto, le dije. Dedícate a escribir cuentos o artículos de prensa. Decía Umbral que el artículo de periódico es una loncha de la escritura general y total de uno.
--Oiga, ¡y dónde escribió eso?
--En la página 100 de su novela Pío XII, la escolta mora y un general sin un ojo.
--No lo sabía.
--Yo tampoco.
--Oiga, ¿y un cuento es otra loncha?
--Sí, también.
--¿Y un ensayo?
--Hombre, eso ya…
Don Babil Escalante hace muchas preguntas, pero a mí no me importa que las haga. Es una obra de caridad enseñar al que no sabe. Lo malo no es eso, lo malo es que don Babil Escalante, entre pregunta y pregunta llame al camarero, solicite otro vermú con sifón y se coma varias gildas por todo el papo. Nunca paga lo que consume. A la hora de marcharnos, cuando hay que liquidar la cuenta pendiente al camarero, siempre desaparece en escena. Se esconde en el cuarto de baño y no vuelve a salir de su refugio hasta que supone que ya me he marchado. Y entonces, cuando con resignación comprendo que me va a tocar pagar la nota un día sí y otro también, me acuerdo de José Antonio Garmendia, que en su librito La taberna de El Traga hace referencia a Francisco Rodríguez Cala, conocido en Sevilla como Paco Nevera, que aparecía casi a diario –dice Garmendia- por esa taberna “siempre abastecido con un suceso que contar, a él acaecido en otra parte”. Y señala Garmendia (lo transcribo de forma resumida) que “estaba Paco tomando una copa en Los Corales esperando a alguien. En un instante se percató de la presencia de un ‘canino’ que rondaba la puerta del bar, echando furtivos vistazos al interior, en acecho de un conocido generoso al que sacarle la ‘convidá’. El ‘canino’ entra en el bar, como distraído, se dirige a Paco, etcétera… Tras unas palabras de cortesía,  el ‘canino’ aprovecha para pegarle un repaso visual a las tapas”. Y Paco le invita tomar algo a Padilla, que así se llama el conocido gorrón. Padilla desea tomar lo mismo que toma Paco, un portofiz, combinación de vermú y ginebra, mezclada con un huevo. “Y cuando el camarero se retira a apañar el bebedizo, ese Padilla le llama para hacerle una advertencia, no sé si más graciosa que triste o más triste que graciosa.
--Maestro, la ginebra y el vermú me los pone usted en un vaso, pero el huevo me lo trae aparte, con muchas papas”.

sábado, 16 de enero de 2016

Sobre ranas, escorpiones y bichos





Señala Pedro Simón en El Mundo que “hay piojos y piojos. A mí particularmente me preocupa muy poco el pelo que tenga cada cual o lo que haga con el suyo propio. A mí lo que me preocupa es que nos lo sigan tomando”, al hacer referencia a que “hay más de 3.200 tipos de piojos. Están los piojos masticadores y los pijos chupadores. Los piojos del elefante y los de las aves. Los piojos de la cabeza y los de la entrepierna. Los piojos de la comunidad de vecinos y los del trabajo. Los piojos del banco y los piojos de diputado”. En efecto, creo que Celia Villalobos, esa vicepresidenta del Congreso con aspecto de señora de la limpieza que no fue capaz de terminar la carrera de Derecho, se ha pasado siete pueblos con las rastas de Alberto Rodríguez. Lucía Méndez, en el mismo diario entiende que los de Podemos “encarnan el fracaso de la política convencional”. (…) “Los 5.189.333 de españoles que les votaron lo hicieron porque los que sí cumplen el protocolo les fallaron de forma estrepitosa, triste y dolorosa”.Lo de  Antonio Burgos, ayer, en ABC de Sevilla, ya es de juzgado de guardia: “Han pixelado la carita del niño [refiriéndose al niño de Bescansa] en aplicación de la Ley del Menor. Una chuminá. A quien había que aplicarle la Ley del Menor es a la madre, por maltrato infantil: hacerle a la criatura la perrería de llevarlo a las Cortes para montar el numerito, y dejarnos de pixelerías. Pixelar, saben, es poner la cara a cuadritos de quien no quieren que identifiquemos en la foto: un menor, un agente de la autoridad. Pero la cara a cuadritos, completamente pixelada, se nos ha puesto a los votantes, al ver cómo la mugre, la gentuza, la chusma, las raftas [sic], los Código Tres y las hordas podemitas han tomado en el Congreso. El número ha sido como lo de Pavía, pero sin caballo. O como lo de Tejero, pero desde las urnas. Un golpe.” Burgos, que es un hombre leído, aunque sólo haya leído a José María Pemán y a Manuel Machado (a su hermano Antonio no, que era del otro bando) dice “raftas” a las rastas, es decir, a esas trenzas enmarañadas características de los rastafaris, el movimiento espiritual que nació en Jamaica en la primera mitad del siglo XX. Pero a Burgos, que sólo sabe de la cultura del Caribe que La Habana es Cádiz con más negritos, habrá que hisoparle con agua de la pila de la Virgen del Cobre y, tras leerle la fábula de El escorpión y la rana atribuida a Esopo, dejarle que siga escribiendo lo que guste. El gusto es suyo. Como dijo el escorpión a la rana: “No he tenido elección: es mi naturaleza”.  

viernes, 15 de enero de 2016

El olor y la política





En este mismo espacio, el martes 28 de julio de 2009, me acordaba del padre de Pilar Cernuda. En aquella ocasión lo fue con motivo de su fallecimiento a los 92 años. Y dije de él que era nieto de Saturnino Calleja, con calle en Madrid, cerca de los Juzgados de Pradillo. Y dije entonces que el falangista José María García-Cernuda era el autor de la letra del himno “Cubre tu pecho”, que durante muchos años se cantaba en los campamentos del Frente de Juventudes, con música de Agustín Paino. Y contaba, también, que era amigo de Cela y que estaba presente en el madrileño Café Gijón, con Lula de Lara, Eugenio Serrano y Federico Muelas cuando Cela les leyó “La familia de Pascual Duarte”, que acababa de escribir. Seguía contando a los lectores de mi blog que García-Cernuda comenzó a trabajar con Rodríguez de Valcárcel, entonces jefe nacional del SEU, llegando a ocupar el cargo de delegado nacional de Educación Política; y que, cuando Rodríguez de Valcárcel fue destinado como gobernador civil en Cádiz, García-Cernuda le acompañó como delegado de Prensa y Propaganda, o sea, como censor. Pues bien, hoy he vuelto a acordarme del padre de Pilar Cernuda. El motivo han sido unas declaraciones de esa periodista en el programa Espejo Público, donde ha insinuado que “los diputados de Podemos huelen mal” y que “el progresismo no está reñido con la ducha”. No ha sido la única. La actual vicepresidenta del Congreso, Celia Villalobos, también ha señalado en Periodista Digital: “Estoy a favor de las rastas, si están limpias y no pegan piojos”. No sé si terminaremos todos los españoles comidos por la piojera, o si habrá que añadir a la guardería infantil del Congreso unas cabinas con duchas, para que el rojerío responsable de velar por los intereses de sus votantes en la Cámara Baja puedan sentarse en sus respectivos escaños escoscados, deslendrados, perfumados con “Álvarez Gómez” y  más bonitos que un sanluís. Celia Villalobos, que fue ministra de Sanidad, es conocedora de las ventajas de la higiene en la salud. Pilar Cernuda, que todo lo ve y lo huele, en cierta ocasión confundió kufiah (tocado palestino) con kéfir (leche fermentada de origen caucasiano). Nadie se lo tuvo en cuenta. Ahora confunde la ideología política con el sentido de la olfacción. Eso ya es más preocupante.

miércoles, 13 de enero de 2016

La Teoría del Trineo




Melchor Miralles pone el punto sobre las íes en un artículo de opinión  (República.com) que no tiene desperdicio. Hace una fotografía de cuerpo entero de esta España de charanga y pandereta que merecería ser encuadrada y colocada en todas las instituciones del país junto a la foto del  Jefe del Estado, para recordar a aquellos que nos gobiernan, aunque sea en funciones, lo que los curas dicen a los fieles cada  miércoles de ceniza, “pulvis es et in pulverum reverteris, al tiempo que les hacen una cruz con ceniza en la frente. Aunque me consta que algunos políticos en ejercicio, salpicados por la corrupción hasta las cejas,  preferirían tener una flor en el culo que una cruz en la frente, para poder marcharse de rositas por la puerta giratoria, que es por dónde suelen desaparecer algunos sinvergüenzas, sin pedir perdón a los ciudadanos tras habérselo llevado crudo. Aquí, por lo que se desprende de toda esta algarabía, nadie recibía sobres de Bárcenas ni existía el dinero B., es decir, el Spanish Touch. Eso son cosas que cuenta el rojerío en las tertulias de la Sexta para desprestigiar a la derecha. Los televidentes deberían hacer caso a Marhuenda, que no es un piernas, y que “dice la verdad”, como la zaragozana Conchita,  en el polígrafo del “Sálvame Deluxe”. Pues bien, como decía, cuenta Miralles: “Si finalmente el fiscal Horrach sube a la infanta al carrito mangado en Mercadona y la saca del proceso, el error será mayúsculo, y el escándalo de alta magnitud. La Fiscalía, en el caso de la infanta, ha ejercido una labor de defensa incompatible con el Estatuto del Ministerio Público y con la defensa de los intereses de los españoles y el cumplimiento de la ley. Si se consuma la aplicación de la doctrina Botín a la infanta, el tono del cabreo y la crítica se elevará hasta los cielos, y es lo que nos faltaba”. (…) “Y en España, un Gobierno en funciones y sin visos de que vaya a ser posible evitar otras elecciones. Y en Cataluña, la desconexión en marcha. Y Rajoy, acojonado con las nuevas revelaciones de Bárcenas, y las grabaciones a punto de salir. Y el personal, atónito ante tanta estulticia y tanta mediocridad”. Raúl del Pozo, en El Mundo, dice que “Esto puede ser el inicio de una pesadilla que acabe como en Yugoslavia, donde se proclamaron seis repúblicas independientes”.  A Raúl sólo le ha faltado recordar lo del proclamación del Cantón  de Cartagena por los insurrectos Antonete Gálvez y el general Contreras. ¡Hombre, Raúl, serénate! No veo yo a Mariano Rajoy como en la caricatura que aparece de Castelar en la portada de La  Madeja Política, en  noviembre de1873. Aunque nunca se sabe… Por estos andurriales, los barones del PP tarde o temprano deberán aplicar la Teoría del Trineo, es decir, arrojar al presidente quemado como alimento de los perros en la carretera hacia el poder. No les quedará otra.

martes, 12 de enero de 2016

No se pueden pedir peras al olmo





La Abogacía del Estado revisará si Puigdemont incurre en infracción por el hecho de no haber acatado la Constitución durante su promesa para ser investido hoy como nuevo president de la Generalitat. En efecto, el muy honorable President ha prometido servir a Cataluña y a los catalanes, que no es poco. Puigdemont ha pasado por alto a la Constitución y al Rey como había costumbre de hacerlo hasta ahora. Pero, según se desprende de tal proceder, y a buen entendedor con pocas palabras bastan, ello puede ser el principio de algo que puede terminar sentando “jurisprudencia”, de repetirse en posteriores investiduras, pongamos por caso en Euzkadi. Que yo sepa, en el Parlament tampoco estaba presente la bandera española, ni dentro ni fuera. Sólo la señera de Cataluña, tradicional de los reyes de la Corona de Aragón; que, curiosamente, era antiguamente usada únicamente por el rey, como expresión de su soberanía desde los tiempos de Alfonso II, rey de Aragón y conde de Barcelona. Una bandera que tiene su origen en la leyenda de Wifredo el  Velloso (último conde de Barcelona) y los dedos de sangre. Esta leyenda narra que el señal real de los cuatro palos fue creado después de una batalla contra los normandos, cuando el rey de los franceses mojó su mano en la sangre de las heridas de Wifredo y pasando los cuatro dedos por encima del escudo dorado del conde de Barcelona le dijo: --Estas serán vuestras armas, conde”. Esta leyenda al parecer no se sostiene, ya que en las Crónicas de los reyes de Aragón y condes de Barcelona existe una miniatura que representa a Wifredo de Ria (padre de Wifredo el Velloso) llevando un escudo barrado, que debió sustituir tiempo atrás a la Cruz de Iñigo Arista. Curiosamente, hace ahora 84 años de la izada de la bandera tricolor (II República) en el Ayuntamiento de Éibar. Sin embargo, si bien es cierto que la bandera tricolor se utilizaba en los casinos republicanos, hasta el decreto de aprobación de esa bandera como de ámbito nacional el 27 de abril de 1931, se utilizaba la bandera de Aragón y Cataluña. Aquel decreto dejó las cosas claras. Faltó rigor histórico cuando se añadió el color morado. No se acertó a representar correctamente el color del Pendón de Castilla, que en realidad era rojo carmesí. Cosa distinta es que se tomase, quiero pensar, el color morado de la bandera de los Hijos de Padilla, utilizado por los Comuneros. La Abogacía del Estado, y a eso iba, que es parte defensora de la Agencia Tributaria en el juicio que ayer comenzó en un juzgado de Palma de Mallorca contra Torres, Urdangarín, la infanta y otros presuntos corruptos; y el fiscal Horrach, que más asemeja al abogado defensor de la infanta que otra cosa, deberían saber que “Hacienda somos todos” los españoles y evitar defender lo indefendible. Intentar aplicar la doctrina Botín a la hermana del Rey para que ésta (supuestamente colaboradora necesaria) pueda, también supuestamente, marcharse de rositas, parece un atentado contra a la inteligencia. Que yo sepa, el Ministerio Fiscal es un órgano público instituido por el Estado para el ejercicio del “ius puniendo” y su ejercicio, en consecuencia, debe estar centrado en la acción penal en defensa de los intereses de la colectividad. La Abogacía del Estado, por otro lado, podrá revisar lo que se le antoje sobre el no acatamiento a la Constitución y el hecho de haber pasado por alto al Rey por parte de Puigdemont, en su promesa como presidente de la Generalitat. Mal se le puede pedir ese acatamiento a alguien, como es su caso, que aspira a la ruptura de Cataluña con España y a convertir esa región en una República como forma de Estado. No se pueden pedir peral al olmo. Los abogados del Estado harían bien en defender lo que es de todos, sin fisuras. Y aquí hay tajo.

lunes, 11 de enero de 2016

El profeta Negroponte





Nicholas Negroponte, que ya acertó cuando predijo en 1984 cómo iba a ser nuestro próximo futuro merced a los ordenadores, las pantallas táctiles y todas esas zarandajas, sale ahora diciendo que “la mejor manera de llegar a nuestro cerebro es a través del torrente sanguíneo con nanorobots, así que podremos aprender idiomas con tan sólo tomar una pastilla”. Hombre, ¿y porqué no se podrá aprenderse todo el temario de oposición a Abogacía del Estado en una sola toma? Ya puestos… En fin, si lo dice Negroponte habrá que creerle. Mi duda está en si tal pastilla deberá tomarse por vía oral después del desayuno, durante la comida o antes de la cena. Sobre eso de poseer don de lenguas, ya Saulo de Tarso, Pablo el Jockey para los amigos, en su Primera epístola a los corintios hacía referencia a ese tipo de cosas. Y en los Hechos de los Apóstoles se cuenta que aquel don, transmitido por el Espíritu Santo a los apóstoles cincuenta días después de resucitar Cristo y coincidiendo con la Pascua judía de Pentecostés mediante unas lenguas de fuego, cesó con la muerte de éstos, en el siglo I. Claro, por aquel entonces no existía la pastilla del profeta Negroponte y se comprende que con la muerte de cada uno de los apóstoles se fuese también fundiendo el disco duro del poliglotismo existente en su colodrillo. Pero pronto será distinto, si se cumple la profecía de Negroponte. Lo que ya no sabemos es qué idioma podrá aprenderse, si latín, alemán, sueco, ruso o catalán, por citar algunos de ellos. Porque para aprender chino, es un suponer, será necesario tomarse varios tubos de pastillas. Y para aprender gallego y poder cantar aquello de “Se queres trocar con agua. / Se queres trocar troquemos/ estes meus ollos gallados/ polos teus que son morenos”, bastará con un cuarto de pastillita disuelta en una cuchara con agua. Es decir, todo irá en consonancia con la dificultad de idioma deseado. Tampoco sabemos si tales pastillas entrarán en el petitorio del SOE, que en el del PSOE seguro que no entrarán hasta que ese fármaco contra la estulticia no sea genérico. Más adelante  hasta podría ser que apareciesen grageas para otras cosas, verbigracia, aprender a tocar el bombardino, escribir mediante pictogramas como hacían los sumerios con tablillas de arcilla húmeda,  saber hacer encaje de bolillos, o bailar el Bolero de Algodre con la maestría que lo hace vestida de viuda rica una conocida mía, Oriana, como el personaje de Amadís de Gaula, residente en Villamor de Laladre: “El que baile bolero, / tenga cuidado, / ay, ay, ay”, o sea. Yo, que sólo conozco la legua de Cela, espero hacerme con un pastillero clasificador para conocer lo que debo tomar, en qué dosis y a qué hora, que esas cosas de estar al cabo de la calle hay que graduarlas concienzudamente. Y, cómo no, procurar no tomarlas caducadas, que nunca se sabe lo que puede ocurrir, así como leer el prospecto con la posología y los efectos secundarios, no vaya a acontecer que aprenda a decir en inglés “mi tío es sastre”, es decir, “my uncle’s tailor”, o algo parecido, y se me olvide la tabla de multiplicar.

sábado, 9 de enero de 2016

Elogio de la tiendecilla de barrio





En Sevilla, según cuenta Antonio Burgos en ABC de Sevilla, se denomina “tienda de desavío” a ese pequeño colmado que existe en todos los barrios de las grandes ciudades y que te sirven un paquete de sal, o de azúcar, o una botella de aceite, o una lata de sardinas a las horas y días en los que todo está cerrado, excepto las tiendas de los chinos, que no sé cuándo descansan. Lo que sucede es que las tiendas de los chinos venden otro tipo de adminículos, pero no comestibles ni frutas. Cuenta Burgos: “y para que en este punto no falte nuestro habitual palito a la burra al desprecio del DRAE por Andalucía, digamos que los académicos de la RAE se ve que no viven en Sevilla, ni han comprado nada un domingo en un desavío, porque únicamente dan una definición para esta palabra tan nuestra: "And. Trastorno producido a alguien." Pues miren ustedes, excelentísimos señores: los desavíos son precisamente todo lo contrario de lo que ponen en el DRAE. Gracias a los desavíos no hay trastorno alguno en casa cuando echamos en falta algo con las tiendas ya cerradas o se nos olvidó de comprar el pan”. Cierto. Las tiendas de desavío evitan que debamos tocar el timbre de la puerta de la vecina para pedirle una miajita de aceite, algo de sal y un par de huevos para hacer una tortilla. Ahora, con los vecinos casi no tenemos amistad y sólo nos saludamos si coincidimos en el rellano al abrir la puerta. ¡Cualquiera se atreve a pedirle a la vecina  casi desconocida un poco de algo! Yo, desde luego que no me aventuraría a hacer la prueba. Por eso digo que los colmados de barrio, o las tiendas de desavío, como las llama Burgos, cumplen una función social de primer orden. El trastorno se produce cuando en la tiendecilla no queda pan del día ni existe lo que demandamos ni nada que se le parezca. Entonces sí que va acertado el Diccionario el RAE. Porque irse a la cama sin haber echado algo a la andorga, más que trastorno produce el desavío del insomnio y se hace la noche muy larga.

Sarna con gusto, no pica





El diario ABC cuenta las últimas apariciones de don Juan Carlos de Borbón como si se tratase de las apariciones de Lourdes. En este sentido, ese diario madrileño señala sobre el anterior Jefe del Estado que “aunque con una agenda más reducida, ha realizado varios viajes fuera de España y ha aparecido por sorpresa en algunos actos como el Rastrillo Nuevo Futuro”. Y coloca, para aquellos lectores que deseen relamerse en su contemplación, 14 fotografías de sus últimas apariciones públicas: con  César Alierta y Cristina Garmendia en Buenos Aires; en la misa en El Escorial por el alma del infante Carlos de Borbón-Dos Sicilias; con Mauricio Macri, presidente de Argentina…, etc. A mi entender, el rey emérito (al menos, así le denominan) puede ir y venir donde le venga en gana, como lo puede hacer mi vecino de escalera, Rodríguez Zapatero, David Trueba, o la ganadora de la última edición del programa televisivo “Gran Hermano” cuyo nombre desconozco. Aquí lo que interesa ahora es saber qué futuro nos espera a los españoles, es decir, si se hace un pacto a la alemana, un pacto a la portuguesa, o si volveremos a las urnas para  mejorar/empeorar las cosas. En su Astrolabio (diario ABC) Bieito Rubido señala que “los pactos son una de las expresiones más nobles y eficaces del sistema democrático. Pero esos acuerdos son perversos cuando se hacen a espaldas de la mayoría social. No es lo mismo una alianza amplia y responsable entre PP, PSOE y Ciudadanos que una olla a presión de once partidos, en cuyo seno se guarecen vocaciones separatistas y tentaciones totalitarias”. No, no es lo mismo, señor Rubido. Pero, ¿cómo se resuelve el entuerto? Aquí todos sabemos qué ha manifestado en la urnas esa “mayoría social”; es decir, los votantes, genuinos dueños de la soberanía en una Monarquía Parlamentaria. Si los pactos, como así lo entiende Rubido, son las expresiones más nobles y eficaces del sistema democrático, dejemos que los acuerdos entre los grupos parlamentarios se produzcan sin la olla a presión de Merkel de por medio. Ya lo dice el refrán: sarna con gusto, no pica. Como decía al principio, el ciudadano Borbón puede circular a su antojo y hacer y decir aquello que le venga en gana. Es libre como una alondra, al haberse liberado del peso de la herencia recibida en su día de Franco. De la misma manera, y pese a esa reinstauración borbónica impuesta por un dictador desalmado, a los españoles nadie nos podrá impedir que seamos dueños de nuestro destino.

viernes, 8 de enero de 2016

Rol de desgracias y un biscúter sobrecargado





Por F. Tobajas Gallego me entero de que en el cementerio de Calatayud existe una sepultura con el emblema de Correos, que señala: “A la memoria de su infortunado compañero D. Antonio del Pueyo Medarde, que en el cumplimiento de su deber halló su muerte el día 23 de junio de 1904, en el descarrilamiento de Entrambasaguas. R.I.P. Los empleados del Cuerpo de Correos”. Para mí que el accidente ocurrió un día antes, es decir, el 22 de junio, si hacemos caso a la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (Ministerio de Fomento) que existe desde 2007 y donde llevan cuenta de todos los sucesos ferroviarios desde la implantación del ferrocarril en España en 1848. El primer accidente tuvo lugar el 28 de noviembre de 1852 en las inmediaciones del kilómetro 4 del ferrocarril Madrid-Aranjuez, es decir, en Vallecas, entre el Cerro Oscuro y un puente ferroviario por el que se salvaban las aguas del Manzanares, a la altura de la actual estación de mercancías de Santa Catalina. En aquel accidente, la locomotora y el primer coche de la composición de un tren de viajeros que de Madrid se dirigía a Aranjuez cayeron por un terraplén, resultando muertos el fogonero y el interventor que prestaban servicio. Ya no hubo otro accidente por hundimiento de puentes hasta 1855, cuando el puente de la línea Madrid - Alicante sobre el Arroyo Abroñigal, situado a dos kilómetros de Madrid, se hundió al paso de una locomotora, a consecuencia de haberse visto afectada su estructura por una fuerte crecida del caudal de dicho cauce provocada por una intensa tormenta. Los seis agentes que viajaban en la locomotora fueron arrastrados por la corriente, pereciendo cinco de ellos. La locomotora acudía en auxilio de un tren de mercancías ascendente que había quedado detenido en el kilómetro 5 de la línea a causa de hallarse la vía inundada por la crecida del río Manzanares. Desde aquel accidente hasta hoy se han producido en los ferrocarriles españoles unos ciento noventa siniestros con cinco o más víctimas fatales; de ellos, en aproximadamente 85 hubo 10 fallecidos o más, y en unos 35 la cifra de decesos superó la veintena. Pero tampoco habrá que hacer mucho caso a las estadísticas, casi todas ellas censuradas en la prensa durante el franquismo. En cualquier caso, el primero de esos accidentes posteriores aconteció el 7 de octubre de 1863 en la provincia de Gerona y uno de los más recientes, por el impacto que produjo, sucedió en Angrois, en las cercanías de la estación de Santiago de Compostela, el 24 de julio de 2013. Pero lo señalado por F.Tobajas Gallego hacía referencia, y a eso iba,  cuando el puente sobre el arroyo Pancrudo, situado en el paraje denominado Entrambasaguas y entre las estaciones de Calamocha y Luco de Jiloca (Teruel), se hundió al paso del correo número 6 de la compañía del Ferrocarril Central de Aragón, que desde Valencia se dirigía a Calatayud. Los estribos del puente (un pequeño pontón de 12 metros de largo y 4,5 de altura) se vieron socavados por la corriente del arroyo crecido a causa de una tormenta y cedieron al paso del convoy. La locomotora del tren y varios coches cayeron al agua y posteriormente la mayor parte del tren se incendió. Seis personas fallecieron y cerca de una veintena resultaron heridas. Algo similar ocurriría tres años más tarde (25 de noviembre de 1907) cerca de Cambrils (Tarragona), cuando el puente de ferrocarril Valencia-Tarragona se desplomó sobre la riera de Riudecanyes al paso del expreso Valencia-Barcelona, cayendo todo el tren al río. Murieron 15 personas y 51 resultaron heridas de diversa consideración. Ya no hubo más hundimientos de puentes hasta el 30 de agosto de 1947, cuando se hundió uno en la línea Santander-Mediterráneo, entre Clarés de Ribota y Villarroya de la Sierra (Zaragoza), al paso del tren correo Soria-Calatayud. Cayeron al agua el furgón postal y un coche de tercera clase. Murieron 14 viajeros, casi todos  ahogados, y otros 60 resultaron heridos. Pero, de entre todos los casos que conozco, el más curioso, aunque no menos tétrico, tuvo lugar cerca del barrio de Oreiti, (Álava), cuando un automóvil modelo “Biscúter”, en el que viajaban seis personas, fue arrollado en un paso a nivel por una locomotora que circulaba aislada. El vehículo fue arrastrado más de seiscientos metros y todos sus ocupantes resultaron muertos. Y digo que me parece el más  curioso porque no acierto a comprender cómo un “Biscúter” de la época podía transportar a seis personas. No termino de entenderlo.