lunes, 31 de julio de 2017

Sostiene Peñafiel





La noticia del día es que la Familia Real ha protagonizado el tradicional posado veraniego en Marivent. Y Felipe VI ha dicho su frase lapidaria: “Qué día de calor, eh”, al dirigirse a los reporteros, con la llaneza de ese vecino del quinto cuando él y yo coincidimos en el ascensor. Sólo le ha faltado decir: “Hay que ver cómo se ha puesto de cara la merluza de pincho”. Imagínense ustedes que hubiese dicho a los reporteros: “da sensación de que  hay demasiado dinero en la renta variable ante la baja valoración de la renta fija y a la retirada de bonos del mercado por parte de los bancos centrales” (frase que tomo de Primo González). Los reporteros se hubiesen quedado ojipláticos. Pero señalar que hace calor a finales de julio, es una figura retórica relacionada con la tautología, que no es cosa distinta a una afirmación obvia, vacía, redundante, inútil y viciosa, o sea, una perogrullada. Sostiene Jaime Peñafiel que “para la consorte, Marivent y Mallorca, le resulta una pesadilla. Nunca le ha gustado la capital balear para las vacaciones. Lo justo para cumplir con el gobierno balear, con la familia, con los mallorquines y con la prensa. Algo así como diciendo: hemos venido, nos hemos exhibido, hemos posado, hemos recibido a la sociedad  de la isla y les hemos obsequiado, ¿qué más quieren? Después de estas mini vacaciones, dejadme en paz…”. Sostiene Peñafiel que “sucedió en 2015, el día de la entrega de los trofeos de la Copa del Rey. Mientras Felipe cumplía con su obligación de presidir la ceremonia, Letizia recogía a sus hijas y, en el mayor de los secretos, abandonaba Palma en dirección a Madrid donde embarcaría en el vuelo TK- l860 de la compañía Turkish Airlines con dirección a… Estambul”. Y sigue sosteniendo Peñafiel: “Y pensar que  durante toda su vida, esta chica donde disfrutaba de los veraneos era en Benidorm con su abuelo el taxista…”.

domingo, 30 de julio de 2017

Anduvo jodido, pero "andó"





Yo sigo poniendo la tilde al adverbio “sólo” y a los pronombres demostrativos. Parece raro el hecho de que se diga que “la democracia se defiende desde la Cultura” cuando el ciudadano ha de satisfacer un 21 % de impuestos al Estado por asistir a una sala de cine o al patio de butacas de un teatro. Y parece raro, de la misma manera,  que exista una cartera ministerial de Cultura en un país en el que al Gobierno le interesa una ciudadanía adocenada, silente y plebeya. Si  a la RAE le interesa pulir la lengua (como ha sucedido con el imperativo “idos”, considerado ahora como una forma artificial y poco natural) que cambien también “anduviera o anduviese” por “andase” para corregir curvas en la carretera del idioma, cerrando los ojos académicos que “limpian, fijan y dan esplendor” a la circunstancia de que el verbo “andar” es irregular en las formas del subjuntivo y forma los tiempos del pretérito perfecto con una raíz latina irregular (“anduve”, “anduviste”). La RAE acaba de hacer bueno el principio de una frase de Extremoduro, el grupo español de rock fundado por Roberto Iniesta en Plasencia en 1987. Ese grupo musical, en 1997, tituló un álbum: “Iros a tomar por culo”. Pues miren, lo que entonces incluía un error gramatical hoy resulta que es correcto. Decía César Antonio Molina (que fue, además de ministro de Cultura, director del Instituto Cervantes) que  la Academia debería también combatir esta ola de populismo en todos los campos que nos invaden y ser más firme en sus principios. La toma del poder por parte de algunos se hace basándose en la demagogia que crean las mentiras a través de las palabras. La Academia nunca debería bajar la guardia y entregarse a la confusión y a los guiños de quienes jamás la respetarían”. Crear mentiras a través de la palabra conduce a otra vía muerta: la “posverdad”,  neologismo que va a ser aceptado por la RAE, donde las mentiras suelen sobrevivir cuando se repiten hasta la saciedad. Verbigracia: Mariano Rajoy explicando el pasado viernes la caída del paro según los datos de la Encuesta de Población Activa, ese organismo que tanto denostaba cuando los vientos no le eran favorables. No cabe duda de que tienden a disiparse los malos datos de desempleo cuando el poco trabajo existente se trocea como los quesitos de "La vache qui rit". Es decir, cuando un camarero se convierte en tres camareros, como en el milagro de la multiplicación de los “panes y los peces”. Claro, hay una diferencia: en Betsaida todos pudieron comer. Aquí, con la política del troceo de trabajo precario aumenta el número de trabajadores pobres. Hoy rotulo mi trabajo con el final de un viejo chiste, el de “Lázaro, levántate y anda...”. Feliz domingo.

sábado, 29 de julio de 2017

De plata y catafalco





Leyendo hoy un espléndido suelto en El País de Ana Alfageme, “La casa desconocida de Federica Montseny y Manuel Azaña”, caigo en la cuenta de que hace ahora 90 años de la primera impresión de “El jardín de los frailes” compuesta por “catorce ejemplares en papel registro, numerados de 1 a 14. No se ha puesto a la venta”. “El jardín de los frailes” no sé cuántas veces lo habré leído. Tengo una edición en rústica de Alianza Editorial (2º edición, 1982) que consta de un prólogo de dos páginas, en total: 174 páginas. En su interior conservo recortado un artículo de Federico Jiménez Losantos publicado en ABC el martes, 4 de mayo de 1993 y titulado “Doña Lola”, donde su autor hace un elogio funeral de Dolores Rivas con motivo del fallecimiento de la que un día fuese “primera dama” de España, antes de que la sustituyese otra mujer, Carmen Polo, por la fuerza de la sinrazón. “Doña Lola -cuenta Jiménez Losantos- se impuso como primera obligación moral cuando dejó en la tumba francesa a su marido y marchó a México, publicar sus Obras Completas, y ahí están, en la editorial Oasis, con esos tonos de plata y catafalco que las hacen resaltar en cualquier biblioteca”. Aquí, el de Orihuela del Tremedal hace uso del argot taurino, siempre tan carpetovetónico. Azabache o catafalco es el color de un traje de luces tremendamente elegante, pero que algunos toreros evitan por considerarlo demasiado serio. Catafalco, como todo el mundo conoce, es ese túmulo suntuoso que se pone en los templos para las exequias fúnebres. También, a veces, sobre el catafalco se sitúa el ataúd rodeado de blandones, esos enormes candelabros que soportan cirios de cera muy gruesos. El libro de  Manuel Azaña está dedicado a su cuñado además de amigo, Cipriano Rivas Cherif. Dice Azaña en su prólogo: “Quisiera tan sólo declarar a los amigos inclinados a otorgarme la merced de leerlas, el enigma de unas confesiones sin sujeto. Se exige demasiado a la amistad: incluso que lea los libros y no los desacredite”. No sé por qué razón, he aprovechado la lectura de Ana Alfageme para recordar a un escritor metido a político cuando ya rondaba los 50 años. Ganó el Premio Nacional de Narrativa en 1926 con su obra “Vida de don Juan Valera”.El jardín de los frailes” se editó primero por entregas, entre septiembre de 1921 y junio de 1922, en las páginas de La Pluma. Cinco años más tarde, en 1927, se publicó en formato de libro.

miércoles, 26 de julio de 2017

Los tres pies del gato


En este país todo cristo se siente discriminado: Cataluña por Madrid y Batea por Barcelona. Ahora resulta que el alcalde de Batea, pueblo tarraconense situado en la Franja de Poniente, desea que ese municipio se segregue de Cataluña y pase a formar parte de Aragón. Ya anda explorando su alcalde, Joaquim Paladella, todas las formas posibles. Para mí que saldría perdiendo en el cambio. Joaquim Paladella desea que se amplíen las plazas en una residencia de ancianos, la delimitación de su término municipal y un plan para la tramitación de un parque eólico sobre el que sospecha (cuando todavía no está en embrión) que no revertirán los beneficios en el pueblo que él gobierna. Decía que Batea saldría perdiendo en el cambio de Comunidad por una simple razón: Aragón, junto a Extremadura, Andalucía y Asturias, es una de las Comunidades que más pagan en el Impuesto de Sucesiones y en incremento comunitario sobre el IRPF. Pongo un ejemplo: una herencia de 800.000 euros debe tributar unos 165.000 euros en Andalucía y algo menos en Aragón, mientras que las bonificaciones de Madrid lo reducen a 1.500 euros y a Canarias a casi nada. Por todos es sabido que Cataluña se queja recurrentemente de lo que denomina dumping fiscal de Madrid en lo que respecta a esos dos impuestos. Por tanto, siguiendo los deseos de Joaquim Paladella para Batea, se debería establecer que Carles Puigdemont intentase por todos los medios que Cataluña se integrase de pleno derecho en la Comunidad de Madrid. Más vale unir que separar, aunque tales uniones sean interesadas. Ya saben el dicho: “Por el interés te quiero, Andrés”. Batea ha perdido desde 1900 la mitad de su población, ese pueblo se transformó en un enorme hospital de campaña durante la Batalla del Ebro y la maniobra política de ahora promovida por su alcalde es una forma de que el Govern le preste más atención a ese decadente municipio. Existen precedentes a la inversa. Fue en 1996 cuando ocho municipios oscenses, disconformes con el plan de comarcalización promovido por la Diputación General de Aragón,  pretendieron incorporarse a Cataluña. Se trataba de los municipios de Benabarre, Tolva, Viacamp y Litera,  Puente de Montañana, Arén, Sopeira, Bonansa y Montanuy, todos ellos catalanohablantes, que mostraron su disconformidad con un plan de comarcalización de la Diputación General de Aragón que aglutinaba en una misma comarca, la de La Ribagorza, tanto a los municipios catalanohablantes como los que no lo eran, fijando la capitalidad de comarca en Graus, donde no se habla el catalán. Recordemos que Marcelino Iglesias, natural de Bonansa, estuvo muy interesado en que se tramitase la Ley de Lenguas en Aragón amparándose en el Título Preliminar de la Constitución de 1978, donde se dispone en el apartado 2º del artículo 3 que “las demás lenguas españolas [además del español, lengua oficial del Estado] serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos”. Finalmente, la Ley 3/2013 de uso, protección y promoción de las lenguas y modalidades lingüísticas de Aragón fue aprobada por el Parlamento autonómico el 9 de mayo de 2013, derogando la Ley 10/2009 de uso protección y promoción de las lenguas propias de Aragón. Pero para terminar de marear a la perdiz, en septiembre de 2015 el Gobierno de Aragón anunció su intención de derogar la ley de 2013 y restablecer la de 2009. La nueva ley del periodo Lambán suprimió el Consejo Superior de Lenguas de Aragón, la Academia Aragonesa de la Lengua Catalana y la Academia de la Lengua Aragonesa, siendo sustituidos por una única Academia Aragonesa de la Lengua, que había sido descartada anteriormente por Luisa Fernanda Rudi. En esa Academia están comprendidos el Instituto de l’aragonés y el  Institut del catalá d'Aragó, que es una manera, a mi entender, de dar carta de naturaleza al chapurreau (más estadillano que catalán)  y que es lo que en realidad se habla en la Franja. Señala la  composición de la Academia: “15 miembros,  elegidos a partes iguales por el Gobierno de Aragón, las Cortes regionales y la Universidad de Zaragoza. Los referidos institutos contarán con un mínimo de siete miembros surgidos de la propia Academia. Todos los miembros serán vitalicios, ninguno tendrá sueldo aunque si percibirán dietas de desplazamiento y se reunirán, al menos, dos veces al año. La Academia tendrá su sede en Zaragoza”. La cuestión es crear mamandurrias, como siempre. Si son vitalicias, miel sobre hojuelas. Es lo que los políticos denominan como “la bondad de la democracia”, o la bondat de la democràcia”, como ustedes prefieran. Anda, que no fardará eso de escribir un artículo en el Heraldo y firmarlo como “Fulano de Tal, de la Academia Aragonesa de la Lengua”. ¿Verdad, Fatás?

martes, 25 de julio de 2017

A propósito de Santiago





Ni me imagino lo que supondría hacer el recorrido de un Camino de Santiago lleno de aventuras desde distintos lugares de Europa desde que unas noticias aparecidas en el sigloVII, en el Breviarium Apostolorum, escrito en latín por autores occidentales siguiendo fuentes bizantinas y donde se hace referencia a Santiago el Mayor, Felipe y Mateo. Y en España, el primer testimonio sobre la evangelización del hijo de Zebedeo se corresponde con una obra de san Isidoro, De ortu et obitu patrum, redactado hacia el año 650. También el beato de Liébana, en su Comentario al Apocalipsis, hace referencia a Santiago y su evangelización por la Península Ibérica. En el año 834, Alfonso II el Casto tuvo conocimiento del hallazgo del cuerpo de ese santo y ordenó al obispo Teodomiro que se construyese una iglesia para su culto coincidiendo con el presunto lugar de su tumba, en el siglo IX. Tal conocimiento de su tumba fue consecuencia de unas luminarias que ardían en el bosque y unas apariciones de ángeles presenciadas por un ermitaño de nombre Pelayo. A tal “leyenda”, corregida y aumentada con el tiempo, le siguieron otras con supuesta anterioridad, como la aparición de María en carne mortal a Santiago el 2 de enero del año 40 sobre una columna de jaspe a orillas del Ebro, en lo que entonces se llamaba Celtiberia, para animar al apóstol a predicar en Hispania. Existe un óleo de Goya, “La aparición de la Virgen del Pilar a Santiago y a sus discípulos zaragozanos” pintado entre 1768 y 1769. Esa tradición parece que fue descrita por primera vez en el Códice de las Moralia in Job de Gregorio Magno. Posteriormente se haría el primer templo dedicado a la María. Sobre tal aparente suceso, un monje de San Germán de París, de nombre Almoino, en el año 835 (como puede comprobarse, sólo había transcurrido un año desde que Alfonso II tuvo conocimiento de la tumba del Santiago) escribió sobre la iglesia de Zaragoza dedicada a la Virgen “donde había servido en el siglo III el mártir san Vicente”. Se refiere a la primitiva iglesia que existía con anterioridad a la actual, levantado por Ventura Rodríguez siguiendo los deseos de Fernando VI en 1754. Como puede observarse, las tradiciones tanto pilarista como jacobea están vinculadas. La festividad del Pilar se trasladó al 12 de octubre por deseos de Lorenzo Corsini, una vez que fue nombrado papa con el nombre de Clemente XII, entre 1730 y 1740. Una fecha que coincide con el avistamiento de La Española (actual isla que comprende Haití y República Dominicana) por Rodrigo de Triana en 1492. Pues bien, recomiendo la lectura de Isidro G. Bango Torviso, El Camino de Santiago, (Espasa Calpe, Madrid, 1993) para poder entender lo que significó entonces, y significa ahora, el discurrir de peregrinos europeos por caminos diversos hasta llegar a Santiago de Compostela, a ser posible provisto de bordón y esclavina. El final de trayecto termina con el abrazo al santo en el interior de la Catedral. Es necesario que haga una precisión: existe una clara diferencia entre peregrino y romero. Todo romero es peregrino pero no todo peregrino es romero. Peregrino viene del latín peregrinus. Adjetivo: “Dicho de una persona, andar por tierras extrañas que presentan dificultades”. La credencial de peregrino es una especie de “visado” que debe ser sellado en cada etapa de la ruta. También sirve para acceder a los albergues. La “Compostela” es un documento que acredita el final de la peregrinación expedida por la Oficina del Peregrino. Se extiende otra credencial (en otra oficina) para aquellos que llegan hasta Finisterre o Muxia.

Como decíamos ayer...





En mi trabajo de ayer, hacía referencia al vapor Uruguay, fondeado en Barcelona y que sirvió barco-prisión a los miembros del Gobierno catalán y otros altos cargos del Ayuntamiento de Barcelona. Pues bien, la historia del vapor Uruguay fue la siguiente: fue construido por William Denny Bros. Tenía 10.348 TRB con 145 metros de eslora, 18,4 de manga y 10,8 de puntal y capacidad para 250 pasajeros en primera, 100 en segunda y 75 en tercera. Bautizado inicialmente como Infanta Isabel de Borbón, cambió de nombre con la llegada de la República. Estaba provisto de tres hélices movidas por dos máquinas de vapor de triple expansión, que le dieron 18,64 nudos en pruebas. En 1934, fue apartado de su destino en las líneas de América, requisado por el gobierno republicano. En 1939 resultó hundido por un bombardeo. Fue reflotado en 1942 y posteriormente desguazado en Valencia. Javier Cercas, en su novela Soldados de Salamina, hace referencia de la conducción a ese barco de Sánchez Mazas, en 1937 tras su detención. Escribe Cercas a propósito del barco: “Las condiciones de vida no son buenas: la comida es escasa; el trato, brutal. También son escasas las noticias que llegan sobre el curso de la guerra, pero conforme ésta avanza incluso los cautivos del Uruguay comprenden que la victoria de Franco está cerca”. También hace referencia un tal Monroy, que había gobernado el barco con mano de hierro y que más tarde sería responsable de la prisión instalada en el santuario de Santa María de Collel, cerca de Bañolas. Lo cierto es que durante la Guerra Civil el santuario sufrió la destrucción revolucionaria de los primeros meses de la guerra. Las instalaciones dejaron su función escolar y eclesiástica y se estableció una prisión, dirigida por Anastasio Sánchez Monroy, que en enero de 1939 se llenó de gente vinculada a la Falange Española. Unos 50 fueron fusilados en el exterior del recinto el 30 de enero de 1939, entre ellos Robert Bassas Higo y Joaquim Guiu Bonastre. Dos pudieron escapar del asesinato masivo huyendo en medio del bosque: Jesús Pascual Aguilar y Rafael Sánchez Mazas. Cuando el 8 de febrero de 1939 las tropas franquistas llegaron al santuario había encerrados más de 200 mujeres y 148 hombres, custodiados por 18 soldados republicanos, que fueron abatidos a tiros y enterrados en lápidas sin identificar. Cercas, por su parte, presenta a un Sánchez Mazas huyendo de las balas durante el fusilamiento masivo de falangistas y presos rebeldes ese 30 de enero de 1939, sólo cuatro días antes de la toma de Barcelona. “Tras su detención en Cataluña -cuenta Cercas- el escritor ha pasado un año recluido a bordo del barco prisión Uruguay. La víspera de esa madrugada de enero la ha vivido esperando su ejecución junto con unos 50 presos, falangistas, banqueros, abogados e intelectuales, en el santuario del Collell, llevados allí por las tropas republicanas en su huida hacia la frontera”. En efecto, Sánchez Mazas había sido detenido en Madrid, llevado a la cárcel Modelo y más tarde indultado. Siguiendo los consejos de Indalecio Prieto se refugió en la embajada chilena y allí permanece un año. En un intento de huir a Francia, se escondió en un  camión de hortalizas y terminó en Barcelona. Allí es cuando llegó su arresto y su envío al vapor Uruguay. Posteriormente sería enviado al santuario, donde consiguió escapar. Acabada la guerra, Sánchez Mazas convertido en héroe recibió homenajes, como el del 9 de abril de 1939 en Zaragoza presidido por Serrano Suñer. Tenía entonces cuarenta años. Juró en el Monasterio de las Huelgas su cargo como ministro sin cartera durante el primer Gobierno de la Dictadura, y poco después fue nombrado consejero nacional de FET y de las JONS. En 1940 consiguió ser miembro de la RAE, y diez años después presidió el Patronato del Museo del Prado. Murió en Madrid en 1966.

lunes, 24 de julio de 2017

Consumatum est





Ramón Pérez-Maura, en ABC, bajo el epígrafe “Guarden el 155 para mejor ocasión” hacía referencia ayer domingo al asunto catalán. Pérez-Maura comienza su artículo con un texto entrecomillado de un extracto correspondiente a la página 6 de La Vanguardia de fecha 9 de octubre de 1934 describiendo la situación tras la proclamación del Estado Catalán dentro de la República Federal Española por Lluis Companys: “Repetidas veces lo dijimos y anunciamos: esto acabará mal. Consumatum est!...”. Los hechos de aquel 6 de octubre sucedían a los del día 4, fecha en la que Alejandro Lerroux formaba nuevo gobierno donde entraban por primera vez ministros de la CEDA, y a los del día 5, fecha en la que la Alianza Obrera de Cataluña declaraba la huelga general para toda España pero sin el apoyo de la CNT catalana. Aquel mismo día, Companys trató de hablar telefónicamente con Niceto Alcalá Zamora sin conseguirlo. Lerroux decretaba el estado de guerra en podo el país. A las ocho y diez minutos de la tarde, Companys desde el balcón de la Generalidad proclamaba la República. Pocas horas más tarde,  Francesc Macià proclamaba la República Catalana, “que hallará en nuestro pueblo catalán el más generoso impulso de fraternidad en el común anhelo de edificar una República Federal libre y magnífica”.El director de La Vanguardia, Agustí Calvet, se mostraba muy crítico con Companys, como se mostró muy crítico en los días siguientes, también el día 9, como recuerda hoy Pérez-Maura. El general Domingo Batet, jefe de la división orgánica, proclamó el estado de guerra y aplicó la  Ley de Orden Público de 1933. Bombardeó el palacio de la Generalidad obedeciendo órdenes de Madrid. Pero existió una paradoja: premiado con la Laureada de San Fernando por sofocar la rebelión de la Generalidad, moriría fusilado en Burgos en 1937 por el “delito de adhesión a la rebelión militar” y por la falsa acusación de pertenecer a la masonería. Pues bien a las seis de la mañana del día 7, Companys se rendía a Batet. Una compañía de fusileros entraba en la Generalidad y detenían Companys, a su gobierno y a los diputados Josep Tarradellas, Antoni Xirau, Joan Casanellas, Estanislau Ruiz, y al presidente del parlamento Joan Casanovas. Acto seguido detuvieron también en el Ayuntamiento al alcalde Carles Pi i Sunyer y a los concejales de ERC que le seguían. Los apresados fueron trasladados al buque Uruguay anclado en el puerto de Barcelona y reconvertido en prisión. También fue detenido Manuel Azaña, que se encontraba casualmente en Barcelona para asistir a los funerales del que fuera ministro de su gabinete Jaume Carner, muerto de cáncer de laringe. En el momento de su detención, Azaña se encontraba reunido en el Hotel Colón de Barcelona con 30 dirigentes de Esquerra Republicana. El comandante Enrique Pérez Farrás y los capitanes Escofet y Ricart, fueron condenados a muerte, siendo su pena conmutada por la de prisión perpetua por el presidente de la República. El presidente y el gobierno de la Generalidad fueron juzgados por el Tribunal de Garantías Constitucionales y fueron condenados por rebelión militar a treinta años de prisión, que deberían cumplir, unos en el penal de Cartagena y otros en el del Puerto de Santa María. El 23 de febrero de 1935 fueron puestos en libertad provisional el alcalde de Barcelona y los concejales detenidos. Al final todos salieron a la calle en febrero de 1936 con el triunfo del Frente Popular. Pérez-Maura señala que “no hará falta decir que si el Gobierno de Mariano Rajoy se atreviera a actuar como lo hizo entonces el de Alejandro Lerroux, sería universalmente condenado”. “Yo creo -sigue escribiendo Pérez-Maura- que todavía somos una amplia mayoría los españoles que defendemos la vigencia de esta Carta Magna. Pero entre quienes la sostienen, abundan los que nos dicen que no hay que aplicar el artículo 155 como vía para resolver el problema que se ha generado desde la autonomía de Cataluña. Y si ese artículo que prevé la recuperación por parte del Gobierno de la nación de todas o de parte de las competencias cedidas a un Gobierno autónomo no se aplica en un caso así, ¿para cuándo lo dejamos?”. Y Pérez Maura termina con una anécdota sobre Alfonso XIII y una casa particular  en la que fue invitado a cenar. Hizo el Rey un gran elogio del vino que se le había servido y respondió el anfitrión: “Pues tengo uno mejor, Majestad” a lo que replicó el Rey “¡Guárdalo para mejor ocasión!”. En resumidas cuentas: si el Gobierno aplica el artículo 155, mal, y si no lo aplica, también mal. Ser o no ser, la eterna duda de Hamlet. Mejor será que Mariano Rajoy, dada su pusilanimidad manifiesta, se aplique la filosofía de Julio Cerón: “El que vale poco y se cree que vale mucho, no vale. Pero el que vale y no sabe lo que vale, tampoco vale”. O que haga, sencillamente, lo que siempre se espera de él: seguir sentado en la mata sin patata a la espera de que venga el tío Paco con la rebaja.

domingo, 23 de julio de 2017

Un "rito" gallego





En su blog sobre Gastronomía, de Fernando R. Quesada  Rettschlag, leí en cierta ocasión, creo que fue en el pasado mes de febrero, el “rito” necesario para componer un acertado lacón con grelos. El lacón es el brazuelo de cerdo blanco salado. Los grelos son las hojas de los nabos cuando todavía están tiernas. Es un plato gallego típico del tiempo de Carnaval, por una simple razón que aclara Quesada: “En Galicia los nabos se siembran en septiembre, y los muy versados distinguen entre la nabiza, las hojas verdes que se cosechan antes de la floración, de octubre a diciembre, y los grelos que son las que se cosechan de enero a marzo, reputadas como las de mayor calidad. Este es el motivo de que el momento óptimo para comer grelos coincida con las carnestolendas, y de que el plato típico durante el carnaval gallego (O Entroido) sea el lacón con grelos”. Existe una receta de Manuel María Puga y Parga, más conocido como “Picadillo” (“La cocina práctica”, 1905) donde hace gala de ese “rito” al que antes hacía referencia: “A las nueve en punto de la mañana, después de bien lavado, debe ponerse a cocer el lacón en bastante cantidad de agua. A las once se le agregan los grelos y los chorizos. A las doce, las patatas mondadas y enteras, y a la una se colocan los chorizos y el lacón en una fuente, las patatas y los grelos en otra, y todo sobre la mesa, que debe estar previamente rodeada de ciudadanos con apetito y bien provista de botellas de vino del Ribeiro”. Y aprovecha para dar una explicación en verso donde alega que no es plato indigesto: “El labriego gallego, en Carnavales, / toma lacón para olvidar sus males; / y en bailes y foliadas / lo digiere después a bofetadas. / Por eso los lacones / no producen jamás indigestiones”. Picadillo, ese pionero de la cocina gallega que llegó a ser alcalde de La Coruña y a sobrepasar los 200 kilos de peso, merecería muchos cometarios elogiosos por mi parte. En 1901 editó El Noroeste sus “36 maneras de guisar el bacalao”, librito casi imposible de encontrar. En “El bacalao al minuto”  (una de esas 36 maneras) cuenta Picadillo: “Se cortan trozos cuadrados de bacalao y se asan sobre la plancha, quitándoles luego la piel y lavándolos en agua caliente. En una sartén se pose al fuego aceite a calentar, para seguidamente echar el bacalao envuelto en harina. Al empezar a dorarse se le agrega agua, el zumo de un limón, perejil, pimienta y sal y se deja cocer diez minutos sirviéndolo luego bañado con la salsa y adornándolo con huevos cocidos”.  A Álvaro Cunqueiro, en cambio, le parecía que sobraban todos los ingredientes añadidos al lacón y a los grelos.  El cocido gallego fue consecuencia de añadirle a esos dos productos iniciales otros ingredientes: algo de cabeza de cerdo, morcillo, gallina, garbanzos, alubias..., etcétera. Comerse un contundente cocido gallego, decía Cunqueiro, “requiere tiempo para proceder con algo de orden y la necesaria pausa...”. 

viernes, 21 de julio de 2017

La croquetera





Me entero por la prensa aragonesa de que Marcos Pérez acaba de inventar la croquetera. Se trata de un artilugio cuyo molde consigue que todas las croquetas que se hacen en la cocina salgan de igual espesor y tamaño. No sé si tal artilugio, más propio del doctor Franz de Copenhague y sus grandes inventos, tendrá  éxito de mercado. Dice que también sirve para hacer albóndigas clonadas, como hace Ikea. Claro, será cambiándole el molde al artilugio. Pero para mí que eso de conseguir croquetas de iguales hechuras ya lo hacía Pescanova, la empresa fundada en 1960 por José Fernández López, y otras empresas del sector. Te acercabas al súper, comprabas unas croquetas embolsadas donde ponía “de jamón” o “de bacalao”; y cuando llegabas a casa y las sacabas de la bolsa comprobabas que todas eran idénticas en olor, sabor y tamaño. Lo malo era cuando te las comías. Entonces descubrías que no había jamón o bacalao trufado en el bechamel, sino un vergonzoso saborizante, no sé si natural, sintético o artificial, eso sí, autorizado por Sanidad, pero capaz de engañar a las papilas gustativas de Gargantúa. Unas croquetas, en fin, tan congeladas como lo estuvo más de cuatro años la empresa de Redondela en la Bolsa de Madrid. También me entero de que la RAE aceptó en diciembre de 2011 los vulgarismos “cocreta”, “cocleta” y “almóndiga”, del mismo modo que ahora se espera que entren en el Diccionario las palabras “posverdad” e “iros”, el nuevo imperativo de “irse”, además de los ya existentes “ios” e “idos”. Aquí de lo que se trata es de inventar con el mínimo esfuerzo, aunque sean palabras, sin necesidad de tener que gastar mucho dinero en eso del I+D+i que suena como proveniente de ese neolibaralismo que tanto detestamos los carpetovetónicos. Aquí se inventaron los botijos, las máquinas de hacer churros, las castañuelas, el tinto de verano, la fregona y las jeringuillas desechables sin necesidad de tener que ir a las universidades de Harvard o de Stanford, y sin tener que hacer un “High School” en el Colegio Blue Ridge School  del virginiano Condado de Greene, como ha hecho el caballero divisero hijosdalgo del ilustre Solar de Tejada Froilán Marichalar, al que todos llaman ahora Felipe, nieto de la condesa viuda de Ripalda. Curiosamente, dicho sea de paso, en España no existe el rango de condesa viuda o de marquesa viuda. El ejemplo de Marina Castaño es patente. Cuando se muere el conde Laurel, la viuda sólo puede cantar aquello de “Yo soy la viudita del conde Laurel/ que quiero casarme y no encuentro con quién”. Pero sin aditivos nobiliarios naturales, sintéticos o artificiales, contrario a lo que sucedía con las croquetas de Pescanova. Las damas de alto copete, ya se sabe: mucho visón y poco jamón, o sea.

jueves, 20 de julio de 2017

Mario Pérez Langa en los carteles de Villalba






Leyendo, como hago a diario, La Comarca de Calatayud, me llevo la sorpresa de que aparece la noticia de “Tres festejos en Collado Villalba”. Sabía que la Capital de la Sierra era un núcleo importante, pero no sabía que lo fuese tanto. Acostumbro a ir por allí varias veces al año y ya casi es “mi segundo pueblo”. En efecto, por Santiago son las fiestas patronales. Pero hay dos Villalba: Villalba pueblo y Villalba Estación. En Villalba pueblo se encuentra la iglesia parroquial de Nuestra Señora del Enebral y la Fuente del Caño Viejo, de los tiempos de Felipe II. También, una vieja grada de granito llamada  “piedra del Concejo”. Villalba Estación sufrió importantes bombardeos durante la Guerra Civil. Está hermanada con Burdeos y Bègles. Se segregó de la cercana localidad de Alpedrete en 1840.A decir verdad, en Collado Villalba existen tres fiestas patronales: las del barrio del Gorronal, que tienen como patrono a san José Obrero, las del Villalba-pueblo, en honor de san Antonio de Padua, y las de Villalba Estación donde se homenajea a Santiago. De entre los espadas actuará este año Mario Pérez Langa, rejoneador de Saviñán, al que dio la alternativa Pablo Hermoso de Mendoza en la Plaza de La Misericordia  en presencia de la rejoneadora francesa Lea Vicens el 16 de octubre del año pasado. Toñete es el nombre de “guerra” de Antonio Catalán Palazón, hijo el empresario hostelero Antonio Catalán y de Candela Palazón. Nacido en Madrid en 1997,  debutó sin picadores en Vinaroz, y con picadores en Zamora el 23 de abril de 2016, en un cartel al que acompañaban Clemente y Aitor Darío “El Gallo” con novillos de Fernando Peña. Cierra el cartel Ángel Téllez, de la escuela taurina de Marcial Lalanda, ganador  del  “Garbanzo de Oro” en la feria taurina de Fuentesaúco durante las fiestas de la Visitación  el pasado año, apadrinado por José Padilla. Los toros serán de las ganaderías de Los Ronceles y Monte La Ermita. Los Ronceles, de divisa oro viejo, azul y grana, fue fundada en el año 2000 y es propiedad  de Agropecuaria Guadalimar, S.L. Procede de la ganadería formada por el marqués de la Conquista con reses jijonas, pasando al matador Francisco Arjona “Cúchares”, en sociedad con Santiago Martínez, siendo adquirida la parte de Cúchares por Mauricio Rosendo, de quien pasó en 1868 a Carlos López Navarro. Posteriormente, en poder de su viuda, fue vendida a los señores Herrera Olea, quienes la vendieron en 1909 a Luis Baeza de quien la adquirió en 1917  Pacomio Marín, que en 1928 le agregaron dos camadas de la ganadería de Julián Fernández Martínez y vacas de Veragua, eliminando todo lo anterior. Por fallecimiento de Pacomio en 1938, la heredó su viuda,  Francisca Marcos. En 1944 se dividió entre sus hijos, siendo uno de los lotes para Micaela Marín Marcos, que fue adquirido ese mismo año por Primitivo Valdeolivas González, de quien la adquirió en 1971 Juan Pablo Jiménez Pasquau. En 1972 se fue eliminando todo lo anterior formándola únicamente con reses de Samuel Flores. En 1989 se compraron vacas y un semental de “Jandilla”, aumentándose con compras en 1991, 1992, 1993 y 1996 de vacas de El Torreón, Salvador Domecq y Luis Algarra, de esa misma procedencia, así como dos sementales de Juan Pedro Domecq en 1991 y 1994 y uno de Algarra en 1996, eliminándose todo lo precedente de  Samuel Flores. La ganadería Monte La Ermita es propiedad de Monte La Ermita 2013, S.L y está situada en Villamantilla (Madrid). La empresa se fundó en 2012. Llevan procedencia de Atanasio Fernández-El Torreón-Jandilla. En 2013 se eliminó todo y quedó formada con reses de Carmen Segovia. Llevan encaste Torrestrella. Esa ganadería fue adquirida a finales del siglo XIX por Luis Gamero Cívico poniéndola a nombre de su hijo, José Gamero Cívico y Torres, formándola con reses de Parladé. En 1918 se pasa a los señores Goizueta Hermanos y de éstos a  Antonio Pérez. Este la vendió en 1920 a Andrés López Cháves. En 1926 es adquirida por Fabián Mangas, que dos años más tarde la vendió a Lorenzo Rodríguez. En 1946 se hizo con ella junto con la mayor parte del ganado  Pío Tabernero de Paz, que cambió el hierro y la anunció como “Pío Tabernero de Vilvis”. Ese mismo año compró a Juan José Ramos Matías un lote de vacas, en 1954 otro lote a los herederos de Galache y en 1958 otro lote más a  Arturo Sánchez y Sánchez. (Divisa encarnada y amarilla). En 1982 la adquirieron los señores Martínez Flamarique, que cambiaron el hierro por el actual y la anuncian como “La Ermita”. En 2000 es comprada por su actual propietario conservando hierro, señal y divisa (rojo y verde), eliminando todo y formándola con reses de Hijos de Pablo Martínez Elizondo.



Repartos a golpe de pedal




Con una tasa de paro de larga duración del el 39% y el 38,5% de paro juvenil que no nos venga diciendo el Gobierno que España está creciendo más que ningún otro país europeo. Es evidente que las cotizaciones de las personas en activo no dan para mantener las pensiones de jubilación. Ante tal disyuntiva, el FMI “invita” a los trabajadores a que se hagan un fondo de pensiones privado. Vicente Lozano, en El Mundo, señala que, pese a todo ello, el Gobierno de Rajoy “ha decidido bajar impuestos el año que viene, repartir más dinero entre las comunidades autónomas, que los ayuntamientos puedan utilizar casi a su antojo su superávit, ha levantado el veto a la creación de puestos de funcionarios y se plantea que algunos colectivos de la función pública puedan reducir la jornada laboral hasta las 35 horas el año que viene”. ¿Serán esas las zanahorias a las que hacía referencia Montoro para época preelectoral? Pero, ¿qué trabajador puede detraer de su menguado salario una parte importante del mismo para hacerse un fondo de pensiones privado? Por otro lado, con sueldos menguantes no puede cotizarse mucho a la Seguridad Social. No se puede pedir en la pescadería merluza grande que pese poco. Este se ha convertido en un país de servicios: de camareros y de repartidores. Da pena comprobar cómo ya empezamos a ver por nuestras calles algo que parecía impensable: los repartos domiciliarios a golpe de pedal, mochila al hombro y bajo un sol de justicia, como practican muchos jóvenes contratados por las empresas Glovo y Deliveroo. A mi entender, de esa forma de entender el trabajo juvenil a la esclavitud sólo hay un paso.

miércoles, 19 de julio de 2017

Ni reliquias ni relicarios




Veo bien, además de necesario, el proyecto de Ley de Memoria Democrática auspiciado en Aragón por PSOE y Chunta Aragonesista. De salir adelante, las expresiones que ofendan la dignidad de las víctimas de la Guerra Civil podrían multarse hasta con 150.000 euros. Javier Lambán, presidente de la Diputación General de Aragón, propone que la Ley de Memoria Democrática tenga un día señalado en esa Comunidad: el 3 de marzo, en recuerdo del bombardeo en 1938 sobre Alcañiz y que causó más de 500 muertos. Ayer leía en El Correo de Andalucía que no se sabe qué hacer con las sepulturas de Quipo de Llano, responsable de más de 14.000 ciudadanos sólo en Sevilla, y de su mujer, ambos enterrados en  la Macarena. El periodista Daniel Cela recordaba en Público hace ya varios meses que “los archivos radiofónicos de Unión Radio Sevilla -hoy la Cadena Ser- conservan algunos discursos del militar poco después del golpe de Estado, animando a sus tropas a destruir ‘a los rojos’ y, ‘de paso’, a violar a sus mujeres”. Decía Quipo: “Se les perseguirán como a fieras, hasta hacerlos desaparecer a todos. Nuestros valientes legionarios y regulares han demostrado a los rojos cobardes lo que significa ser hombres de verdad. Y de paso también a sus mujeres. Esto está totalmente justificado porque estas comunistas y anarquistas predican el amor libre. Ahora por lo menos sabrán lo que son hombres y no milicianos maricones. No se van a librar por mucho que berreen y pataleen”. Sobran comentarios. Para vergüenza de todos, durante muchos años procesionó por las calles de Sevilla una imagen de la Macarena llevando a la cintura el fajín de ese general golpista. Dejó de utilizarse en 2011, no por razones obvias sino debido al mal estado de esa prenda. La exhumación de esos restos depende de la Hermandad de la Macarena, titular de la basílica y del Obispado de Sevilla, al tratarse de un templo católico. “Con la iglesia hemos topado, Sancho” (“Don Quijote de la Mancha”. Segunda Parte. Capítulo11). Es necesario recordar que la Ley de Memoria Democrática, la que ahora se pretende sacar adelante en Aragón, ya fue aprobada por el Parlamento andaluz en marzo de este año.

martes, 18 de julio de 2017

Don Antoni Nicolau




Don Antoni Nicolau siempre estaba serio, como cabreado.
--Escolta, amic meu, en aquesta vida tot  te truc. És que tu et creus el que diuen els capellans, els polñíticos o els acamuelas?
Hombre, yo...
--¡Que equivocat estàs!
--En algo habrá que creer...
--Doncs tu segueix per aquest camí i algun dia et recordaràs del que et dic.
Don Antoni Nicolau tomaba baños de sol en la Barceloneta, fumaba en pipa y llevaba un bañador de cuerpo entero a rayas azules y blancas que escondía debajo de un albornoz color granate. Don Antoni Nicolau era caballero mutilado. En el frente de Teruel le penetró una esquirla de metralla en los genitales y le dejó con un sólo cojón, enucleado y fuera del escroto. Le hicieron un primer apaño en un hospital de sangre que había en la retaguardia. Por aquellos días se comentaban los métodos del doctor Trueta.  Hubo nevadas intensas y congelaciones de necrosis con mutilaciones, sobre todo en los dedos de los pies. A Nicolau le operó el doctor Joaquín d’Harcourt Gott en un vagón quirófano situado en la topera de una vía muerta de la estación ferroviaria.
--Escolta, amb un sol colló es pot vivor perfectament. Ja em veus a mi ...
--Sí, sí, ya veo.
Cerca de donde ellos se encontraban había una pareja durmiendo bajo una sombrilla. Tenían un pequeño transistor encendido y salían las ondas una canción de Julio Iglesias. Una golondrina navegaba con turistas. Las olas producían un ruido monocorde que invitaba a la somnolecia. Don Antoni Nicolau se despidió de mí y se marchó despacio camino de un malecón. Noté que se apoderaba de mí la melancolía que siempre me embargaba los finales de verano.

lunes, 17 de julio de 2017

Don Agardo de la Caballería





Don  Agardo de la Caballería, casado como Dios manda con doña Dorotea Manavens, llevaba más de siete años jubilado en Correos. Al punto de la mañana se iba derecho hasta el Círculo La Unión para leer los periódicos. Se centraba en las esquelas de ABC, de Heraldo de Aragón y de España de Tánger. Como era el primer lector, siempre quitaba las fajillas a la prensa. Más tarde echaba un vistazo a  la política, el  deporte y los ecos de sociedad, si es que aquel día había ecos de sociedad. Don Agardo de la Caballería recortaba algunas esquelas de la prensa del día anterior antes de que fuesen a la basura o se utilizaran para envolver algún bocadillo. Don Agardo estaba convencido de que los bocadillos envueltos en papel de periódico sabían de otra manera, sobre todo si eran bocadillos de agujas en escabeche o de sardinas en aceite de oliva. Casi todas las mañanas, a eso de las doce, aparecía por el Círculo un joven flaco, se sentaba en una mesa de mármol, sacaba un cuadernillo y una estilográfica Jonson, (de aquellas tan de moda en los 60 que tenían un  émbolo a modo de jeringa para llenar su depósito de tinta), y se quedaba pensativo y como catatónico delante del papel cuadriculado. El camarero le conocía como Luquillas. Y Luquillas llevaba mucho tiempo intentando componer un soneto a maiore, con acentuación en la sexta sílaba de cada endecasílabo. A veces salía de su ensimismamiento y sacaba del bolsillo un  papelito con el soneto “No me mueve, mi Dios, para quererte / el cielo que me tienes prometido... (...) No me tienes que dar porque te quiera, / pues, aunque lo que espero no esperara, / lo mismo que te quiero te quisiera”, que tenía de muestra y nadie sabía qué poeta lo escribió aunque se le atribuyesen muchos padres. Sí se conocía, que ya era algo, que había sido publicado en 1628. Luquillas siempre tomaba lo mismo: una orangina. Don Agardo de la Caballería, a ratos, levantaba la vista de la prensa y observaba al muchacho como el que ve llover. Pedía otro café con leche, repasaba las esquelas mortuorias por si se le había pasado algún detalle, y al filo del vermú regresaba a casa zancajoso y ayudado de bastón por culpa del reuma.  Doña Dorotea, entretanto, manejaba los pucheros en los fogones de la cocina con la habilidad de un alquimista. Don Agardo encendía la radio al tiempo que sonaba el reloj de la Puerta del Sol anunciando las dos y media de la tarde, el tararí acostumbrado precedente al “Gloriosos caídos por Dios y por España, ¡presentes!” y a un boletín de noticias leído por un locutor con voz engolada que arrancaba con los recibimientos en El Pardo de ministros y de algún personaje de actualidad, la firma de contratos para la construcción de Astilleros Españoles, la detención de Lumumba y su traslado a Leopolville y el ofrecimiento del Estado Español a Fabiola de Mora y Aragón de una corona real de oro y platino, en la que han sido engarzados brillantes, esmeraldas y perlas. Eran los primeros días de diciembre de 1961 y el cielo tenía aspecto de panza de burra. Podría nevar.

domingo, 16 de julio de 2017

Carroza va, tiara viene





Hoy en ABC,  Antonio Burgos mece el incensario con tanto brío hacia la Casa de Borbón que temo deje a alguno tuerto. Es tan grande su meneo y tan espeso el humo que parece un chamán aireando el frágil penacho de Moctezuma. Parece como si las barbas de las plumas de ese penacho se desprendieran de su cañón. Cuenta que  España es tan Reino como el Unido de la Gran Bretaña; que la Casa de Borbón no tiene nada que envidiarle a la de Windsor; y que en la liga de campeones de la Historia, les ganamos a los ingleses por goleada”. Y así, “carroza va y tiara de Victoria Eugenia viene”, Burgos me recuerda a José María Pemán cuando sacralizaba con soflamas la figura del dictador Franco y su “guerra santa”. "El humo del incienso -escribía Pemán-y el humo del cañón, que sube hasta las plantas de Dios, son una misma voluntad vertical de afirmar una fe y sobre ella salvar un mundo y restaurar una civilización”.A mi entender, cada ciudadano, también Burgos, puede decir o escribir lo que le venga en gana. Le ampara el artículo 20 de la Constitución. Pero a mí me importa un pito si la Casa de Borbón tiene o no tiene nada que envidiar a la de Windsor. Lo que sí me interesa como ciudadano es conocer si la visita del jefe del Estado a Reino Unido va a servir para algo útil a los intereses de España. Todo lo demás sólo es perifollo y postureo prescindibles.

sábado, 15 de julio de 2017

Un cartucho detonante




Jesús Mota, en un editorial de El País, hace referencia al turismo invasivo que está “sufriendo” España e irritando a los españoles, independientemente de que ese turismo deje importantes ingresos al Estado. “Autoridades y propagandistas -señala Mota- han descuidado mencionar que la adoración al turismo contribuye a perpetuar España como una sociedad de camareros, proveedores de servicios y albañiles. También durante décadas se ha minimizado, por no decir ocultado, que la identificación del país con un gran bazar turístico, lleno de hoteles, bares, chiringuitos y paellas de dudoso color, tiene costes”. (...) “Los turistas contribuyen a colapsar el tráfico, obstruyen las infraestructuras, generan vandalismo en según qué zonas del país (Magaluf, por ejemplo), ensucian las calles o las playas, promueven alborotos de madrugada o ruidos insoportables, se comportan frecuentemente con la urbanidad de un simio, encarecen los precios de los productos y de los servicios allí donde se aposentan, deterioran los precios urbanísticos y degradan la calidad inmobiliaria”. Si ese es el futuro de España, cerremos los institutos de Secundaria (en algunas Comunidades ya se “regalan” títulos a los educandos suspendidos), las Universidades y las pocas fábricas que van quedando y pongamos a todos los españoles a hacer cursillos acelerados de guardeses de fincas, para que puedan prestar servicios, también vasallaje, a  los europeos con más posibles; o sea, a esos tipos rubios y acangrejados por el mismo sol sobre el que los españoles pagamos un impuesto eléctrico, ¡hay que joderse!, que vienen a nuestro país dos veces al año: en verano, para disfrutar de playa y de una gastronomía superior a la de sus países y a unos precios que para ellos resultan asequibles; y en invierno, para operarse de lo que sea, conocedores de antemano de que esas intervenciones les salen gratis. Para algo ha tenido que servir en la praxis aquel Tratado de Adhesión que España firmó el 12 de junio de 1985. Hoy podemos “presumir”, y bien que lo lamento, de que nuestro país se haya convertido en la puerta de entrada del todo narcotráfico que llega a Europa; de una “Europa sin fronteras” (con la suscripción en 1991 del Acuerdo de Schengen) que nos ha traído a toda la chusma de los países del Este; una firma del Tratado de Maastricht en1992 por el que perdimos soberanía; etcétera. Hubo otros tratados: el de Ámsterdam (1997), de Niza (2001), un fallido Tratado  Constitucional (2004), y de Lisboa (2009). Todo ello, ¿para qué? Para que determinados políticos de segunda fila pudiesen ocupar escaños muy bien retribuidos en las diferentes instituciones europeas y unos pocos de ellos (Marcelino Oreja, Pedro Solbes, Loyola de Palacio, Abel Matutes, Manuel Marín, Joaquín Almunia  Miguel Arias Cañete...) diversas carteras como comisarios europeos. Pero la realidad española es otra: hay muchos niños que sólo pueden hacer una comida diaria, salarios de limosna, una tendencia alarmante por parte del Gobierno de privatizar hospitales públicos, el mantenimiento de unos acuerdos Iglesia-Estado (1979) a todas luces fuera de lugar, una televisión pública vergonzosamente manejada a gusto de los gobernantes como en los peores tiempos del franquismo, unas subidas de pensiones del 0’25 por ciento anuales con la que sólo se puede comprar, a lo sumo, un pares de calcetines por mes, etcétera. Arruinar a gran parte de la ciudadanía a costa de un Estado no parece que sea la medida más ejemplar sino un cartucho detonante. Y encima nos viene Montoro, ese diletante provocador de que “hay que dejar zanahorias para el final de la legislatura” en lo referente a bajadas de impuestos. Como señalaba Julián Ballestero (La Gaceta de Salamanca, 21/06/17): “Una cosa es la práctica, habitual en democracia, de engañar al sufrido contribuyente bajándole los impuestos cuando tiene que votar y subiéndoselos al día siguiente de formar gobierno, y otra cosa es reconocer en público esa malévola estrategia de la zanahoria, que tanto cabrea a los ciudadanos. En ese sentido, el titular de Hacienda nunca defrauda (ya sería grave si lo hiciera). Lo mismo te anuncia una subida de impuestos mientras se parte de la risa que te ilustra, con sus oportunos símiles de hortaliza, la estrategia gubernamental de aflojar el cinturón justo antes de llegar a las urnas para que les voten, y acto seguido arrear con el palo a los ahorros del ciudadano en cuanto el partido se aúpa al poder”. No es esto, no es esto.