miércoles, 8 de noviembre de 2017

Mateo, 7, 3-5




Me parece perfecto que Cristóbal Montoro intervenga las cuentas del Ayuntamiento de Madrid por incumplir las reglas de gasto de la alcaldesa Carmena. Pero aquí nadie habla de los despilfarros, esos sí que fueron de libro, de Ruiz Gallardón y Botella, respectivamente, anteriores alcaldes. Por otro lado, produce vergüenza, por ejemplo, que una televisión que ser paga con los impuestos de todos los ciudadanos no haya ofrecido ayer la comparecencia de Manuel Morocho en sus informativos, donde ese policía aseguró en el Congreso de los Diputados, refiriéndose a la trama de Gürtel, que “existen indicios de que la estructura del Partido Popular respondía al perfil de una organización delictiva”. Una financiación irregular que presuntamente, según Morocho, incluía pagos a Mariano Rajoy. Hoy, Alejandro Unurrieta, en Vozpópuli, en su artículo “Nos entretienen con Cataluña”, cuenta con acierto que “mientras todas las mentes oficiales en España están pensando cómo incriminar a gobernantes catalanes por saltarse la ley y por causar un dolo económico significativo, el resto de administradores que han robado, estafado, y causado muchísimo más daño económico, se dedican a pontificar sobre el cumplimiento de la ley y el orden. Detrás de esta deriva está, sin duda, la intención de ahogar los verdaderos problemas económicos que sufre la economía española, a los que la prensa y la academia ortodoxa prestan una inestimable ayuda”. (...) “Porque la realidad es que la precariedad se ha instalado de forma estructural en la economía española. En 2017 se superarán los 20 millones de contratos firmados en un solo año, récord histórico. A la vez que, supuestamente, se recupera el mercado laboral, la precariedad crece con ella, lo que redunda en un aumento del empleo a tiempo parcial y la temporalidad. Esta alcanzó el 27,4% durante el verano, pero si utilizásemos los datos de contratación de la Seguridad Social de octubre la tasa se elevaría al 31,5%. Habría que remontarse a 2007 para encontrar un mes tan aciago en este sentido” (...) “Aquí lo relevante es el paro registrado de octubre en Cataluña, pero silencio sobre la tasa de paro U6[1] (26,2%) o el paro endémico en Andalucía, Extremadura o Baleares. Y por supuesto, ni una palabra sobre la inversión millonaria en paraísos fiscales de las empresas españolas o la pérdida de poder adquisitivo de pensionistas actuales o futuros que la OCDE cuantifica en un 30%”. Ya saben, lo del ojo y la viga, (Mateo 7, 3-5).


[1] El concepto de participación es crítico para entender las dos medidas oficiales de desempleo del gobierno. El U3, que es la más popular y su anterior medición fue de 7,5% y el U6, que es la medida más amplia considerando subempleo, la gente que tiene título superior y trabaja en McDonalds o de conserje, y su anterior medición fue de 13,9%.


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